Levítico 16-17

Día 40. Libro 3.

Levítico 16

  1. Con esto entrarás al Santuario.

Un becerro para expiación, un carnero para holocausto, te vestirás la túnica santa de lino, las santas vestiduras, lavará su cuerpo con agua, dos machos cabríos para expiación y un carnero para holocausto.

Hebreos 9:23-28. «Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos.  Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.  De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.»

Hebreos 10:22. «Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.»  

  • ¿Quiénes entrarán al santuario?

Salmos 24:3-5. “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?  El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. Él recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación.”

Salmos 15:1-5. “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?  El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.  El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.”

  • Estatuto perpetuo.

Cristo es el sacerdote, el sacrificio, las vestiduras sagradas de la cual nos revestimos, el camino al Lugar Santísimo, y también es el verdadero tabernáculo para obtener eterna redención.

Hebreos 9: 9-12. “Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”

Levítico 17

  1. Existe UN SOLO ALTAR permitido al pueblo de Dios para ofrecer sacrificios a Jehová.

1 Timoteo 2:5. “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”

Tengamos esto presente para entender el tema de los lugares altos en los libros venideros.

  • La vida de toda carne es su sangre.

Efesios 2:13. “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.”

Colosenses 1:20. “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”

Hebreos 9:13-14. “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

Apocalipsis 12:11. “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”

Oremos

Señor lávanos por el agua de la Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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