Día 37. Libro 3.
Levítico 10
- Fuego extraño.
Tengamos temor de Dios y no juzguemos este hecho humanamente. Recordemos el énfasis de los capítulos anteriores: todo se hizo conforme a la Palabra de Dios. Así como el Señor mandó, así Moisés lo hizo. En el caso del fuego extraño no fue así. Nunca el Señor lo mandó. El fuego extraño son todas aquellas cosas que no están en la Palabra y que el Señor no ha mandado, ni hablado, ni le han venido al pensamiento y que usamos en el ministerio del Señor. Hagamos esta reflexión: ¿Hemos ofrecido fuego extraño en el ministerio de la Palabra?
- En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado.
1 Samuel 2:30. «…porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.»
Salmos 89:7. “Dios temible en la gran congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.”
Salmos 119:120. “Mi carne se ha estremecido por temor de ti, Y de tus juicios tengo miedo.”
Hebreos 12:28-29. “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.”
2 Tesalonicenses 1: 8. “En llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.”
- No beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión. Para que no muráis.
Estatuto perpetuo será para vuestras generaciones.
Efesios 5:18. «No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.”
1 Timoteo 3:8. «Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas.»
Tito 1:7. «Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas.»
Isaías 28:7. » Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio.”
Proverbios 31:4-5. «No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la sidra; No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los afligidos.”
- Para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio.
1 Reyes 3:9. » Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?”
Ezequiel 44:23. «Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio.»
Nehemías 8:8. «Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.»
- Para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.
Jeremías 2:8. «Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.»
- Meditemos en el verso 7.
¿Qué nos enseña el Señor sobre el cuidado y el respeto que le debemos tener, por causa de la unción que ha derramado sobre nosotros? Consideremos también estos textos.
Números 18:8. “Dijo más Jehová a Aarón: He aquí yo te he dado también el cuidado de mis ofrendas; todas las cosas consagradas de los hijos de Israel te he dado por razón de la unción, y a tus hijos, por estatuto perpetuo.”
Salmos 89:20. “Hallé a David mi siervo; Lo ungí con mi santa unción.”
Isaías 10:27. “Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.”
1 Juan 2:20. “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.”
1 Juan 2:27. “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.”
Levítico 11
- Nada abominable comerás.
Daniel 1:8. «Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.»
Romanos 14:17. «Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.»
Hebreos 5:14. «Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.»
Salmos 14:4. «¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Jehová no invocan?
- Hagamos diferencia entre lo inmundo y lo limpio.
Romanos 6:19. “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.”
Malaquías 3:18. “Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.”
Oremos
Señor danos discernimiento para el bien y el mal. Ayúdanos a hacer la diferencia entre lo inmundo y lo limpio, entre lo santo y lo profano. Porque tú eres un Dios Santo y quieres que nosotros seamos santos como tú eres santo.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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