Esaú tomó todas sus mujeres fuera del pueblo de Dios.
Un ejemplo nada digno. Temamos a Dios y enseñemos la Palabra a nuestros hijos y a la iglesia del Señor.
Génesis 37
Observemos la conducta de los hermanos de José.
Su envidia, impiedad y maldad no encaja con su llamado y legado. ¿Qué reflexión podemos hacer en torno a la enseñanza de la Palabra en nuestro hogar e iglesia?
Oremos
Padre guárdanos de todo pecado y desobediencia, ayúdanos para criar a nuestros hijos y discípulos en la amonestación de tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Verso 10. «…he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto favor me has recibido.»
Proverbios 16:7. «Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, Aun a sus enemigos hace estar en paz con él.»
Génesis 34
Observemos a Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra.
Si vemos la secuencia de su experiencia, notaremos que es exactamente inversa a lo que enseña la Palabra de Dios. El en realidad, no conocía la Palabra de Dios. Primero fornicó, luego se enamoró, después procedió a pedir la mano y finalmente fue circuncidado. ¿Cuántos mandamientos de la Palabra desobedeció? Mencionemos solo algunos.
Hebreos 13:4 «Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.»
1 Corintios 14:40. «Pero hágase todo decentemente y con orden.»
1 Tesalonicenses 4:6. «Que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.»
Este es un tema realmente escabroso y nada agradable porque siendo llamados a santidad, muchos de nosotros podemos haber incurrido en algunos de estos pecados.
Lo que necesitamos es arrepentirnos y pedir perdón al Señor.
1 Juan 1:9. «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.»
Caminemos en santidad y enseñemos en la iglesia del Señor el verdadero orden establecido en la Palabra para el matrimonio.
El juicio de Dios contra Simeón y Leví:
Génesis 49:5-7. “Simeón y Leví son hermanos; Armas de iniquidad sus armas. En su consejo no entre mi alma, Ni mi espíritu se junte en su compañía. Porque en su furor mataron hombres, Y en su temeridad desjarretaron toros. Maldito su furor, que fue fiero; Y su ira, que fue dura. Yo los apartaré en Jacob, Y los esparciré en Israel.”
Génesis 35
El temor de Dios cayó sobre los pueblos cuando el pueblo de Dios quitó sus propios ídolos.
¿Ha caído ese temor de Dios sobre nosotros, nuestros hijos y nuestra iglesia?
Oremos
Padre has que tu temor caiga sobre nosotros, nuestros hijos y nuestra iglesia.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Demos al Señor la oportunidad de CREAR su Palabra en nosotros y RENOVAR nuestra mente.
Recordemos que un principio para entender la revelación de la Palabra es que Dios no pone remiendo de tela vieja en tela nueva, ni echa vino viejo en odres nuevos. No entenderemos la revelación de la Palabra mientras nos acerquemos a ella con nuestros preconceptos, tradiciones de hombres, intenciones de nuestro corazón y mapas mentales propios. Necesitamos dejar que el Señor quite todos esos velos y lentes que hemos tenido hasta ahora y pedirle que la lectura del Génesis sea una experiencia reveladora de verdades nuevas.
El Dios de mi padre ha estado conmigo.
Labán le cambió a Jacob el salario 10 veces, pero Dios no permitió que le hiciera mal. Mas bien, Dios quitó el ganado de Labán y se lo dio a él. El ángel de Dios le reveló en sueños lo que sucedería: el haría multiplicar extraordinariamente su ganado. Hagamos algunas reflexiones y veamos al verdadero protagonista de la historia: El Señor.
¿Cómo vivimos las promesas con las cuales fuimos escogidos antes de la fundación del mundo?
Es normal que para entender la reproducción del ganado, deseemos encontrar explicaciones en la ciencia y en lo histórico cultural, pero no caigamos en el error de usar lentes humanos para filtrar los hechos bíblicos. Dios explica la ciencia, explica el mundo, sus ojos velan por los ojos de la ciencia, pero la ciencia no puede ni podrá jamás explicar a Dios. La Palabra presenta la verdad y Dios la revela a los que la aman y la obedecen. No es necesario defender un hecho bíblico, porque Dios lo revelara a aquellos que le temen y guardan sus mandamientos. El caso de Jacob y el milagro de la reproducción del ganado nos invitan a reflexionar en algunos hechos previos. Jacob era un ser escogido por Dios antes de nacer. Él debía aprender a vivir con esa verdad y desde el vientre de su madre, comenzó la lucha. ¿Era un embrión tramposo? o ¿era un ser predestinado? Ciertamente era predestinado, aun cuando podemos verlo como un tramposo, en realidad no lo era. Jacob fue escogido por Dios y luchó con su hermano desde el vientre para ser lo que Dios dijo. Cuando su madre sufrió esto, al punto de querer morir, Dios le reveló algo insólito: «dos naciones hay en ti». ¿Qué harías ante semejante revelación? El texto dice: cap. 25:23. «Y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.» Si consideramos a Rebeca y el hecho de que su propio esposo, Isaac, era un milagro ultra sobrenatural y tenía nada más y nada menos que la promesa de Dios, de que todas las naciones de la tierra serían benditas en El, entonces vemos a una madre, Rebeca, quien tenía a uno solo de sus hijos gemelos, escogido para ser heredero de semejante promesa. Ella crio a ese niño y lo prefirió sobre su hermano, porque conocía la Palabra, le había sido revelada la promesa de la herencia espiritual que pesaba sobre Él. Consideremos también a Esaú. ¿Sabía Esaú que, sobre su abuelo Abraham y sobre su padre Isaac, había un legado espiritual de bendecir a todas las familias de la tierra? Es muy difícil que no lo supiera, podemos asegurarlo con libertad. A diferencia de Esaú, Jacob, entendió el valor de ese legado, de esa promesa y deseó tener esa primogenitura, porque entendió su valor eterno. Mientras que Jacob dijo: Génesis 25:31-32. «…Véndeme en este día tu primogenitura». Esaú dijo: «… He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?» La reflexión podría llevarnos a entender nuestra propia humanidad y la forma en que vivimos: somos hijos de Dios, escogidos para vivir en la eternidad con El, escogidos para llevar el evangelio eterno, pero andamos vendiendo y comprando primogenituras. Creyendo que La Palabra que pesa sobre nuestros hombros, se puede adquirir humanamente. Adicionalmente podemos pensar también y reflexionar en la forma en que nosotros, nuestra familia, nuestra madre, la iglesia, y nuestros hermanos, viven con la predestinación y el conocimiento de que hemos sido escogidos desde antes de la fundación del mundo para El Eterno. Rebeca enseñó a Jacob en torno a este tema y parece como que no logró ponerse de acuerdo con su esposo en torno a esta revelación, porque Isaac prefería a Esaú por las cosas materiales que podía disfrutar. Todo lo contrario de lo que hace Dios como Padre. Esto es digno de análisis y meditación, no sólo en relación con el tema a nivel familiar sino con el tema a nivel de la iglesia. Por eso el Señor, en el libro de Santiago lo advierte, diciendo que tengamos cuidado con la avaricia y poner la mirada en lo terrenal. Rebeca instó a Jacob a obtener la bendición de Isaac, porque sabía que a Jacob le correspondía esa promesa. Parece que Isaac nunca creyó en la revelación que Dios le dio a Rebeca y bendijo a Esaú poniéndolo por encima de su hermano. Jacob no deseaba ir a usurpar a su hermano y forcejeó con su madre, pero ella logró imponerse. Ciertamente no es un ejemplo nada honroso. Jacob se ganó la fama de tramposo, pero Dios nunca dio testimonio de que Jacob fuera un tramposo, al contrario, dice la Palabra que Dios amó a Jacob y aborreció a Esaú. Si Dios dice esto, ¿por qué causa no hacemos lo mismo? Revisemos nuestros conceptos de Jacob, porque es figura del pueblo de Dios. Nosotros somos el Israel de Dios, por lo tanto, Jacob es un espejo en el que debemos mirarnos.
Sentadas estas bases será más fácil entender el tema del milagro del ganado.
La multiplicación milagrosa del ganado.
Quitémonos todos los lentes previos. Lo cual es un ejercicio que solo es posible intentar a través del Espíritu Santo, porque es El, el que nos guía a toda verdad. Separemos los hechos de las interpretaciones, los hechos están mezclados entre los capítulos 30-31 del génesis. Pero además están en orden inverso a lo sucedido cronológicamente. Jacob les revela a sus esposas, en el capítulo 31, la verdad de semejante milagro, ocurrido en el capítulo previo. Observemos esto:
Jacob recibe la orden de Dios de irse de allí y volver a su parentela. Él le dice a su suegro y jefe, que debe irse a trabajar por su propia casa.
El suegro Labán, no quiere que se vaya. Jacob le produce muchas ganancias. El suegro lo ha engañado, le ha cambiado el salario 10 veces y considera que TODO lo que Jacob tiene, incluyendo hijos, esposas y bienes, no le pertenecen a Jacob, sino a él sólo.
Había ganado de color y ganado blanco. En todos esos años, cuando Labán le cambiaba el salario a Jacob, Dios burlaba a Labán, haciendo que Jacob siempre se enriqueciera, porque el ganado se multiplicaba a favor de Jacob. En esta oportunidad, Jacob fija su salario: ovejas de color. Manchadas, pintadas, abigarradas. El ganado blanco sería de Labán. Labán toma TODO el ganado de color y se lo lleva. Lo pone lejos, a tres días de camino. Con lo cual hacía humanamente imposible que Jacob tuviera posibilidad de criar y multiplicar ovejas de color. Jacob se queda cuidando el ganado blanco.
Dios dijo que le quitaría el ganado a Labán para dárselo a Jacob. Dios le habla en sueños a Jacob: «Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás que todos los machos que cubren a las hembras son listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.» Génesis 31:12. Jacob cuidaba ganado blanco, pero Dios le dice que alce sus ojos (cosa que siempre debemos hacer para entender las verdades espirituales del reino de los cielos) y que vea, en su sueño revelador, que todo el ganado es de color. Es decir, tú cuidas ganado blanco, pero en la verdad de Dios, en el reino del espíritu, todo ese ganado es verdaderamente de color. El ganado siendo blanco, se reproducía de color, lo que parecía imposible. Las varas que pone Jacob son en realidad, una parábola de lo que sucedería con el ganado. Ellas eran verdes por fuera y blancas por dentro. Jacob las desmonta para descubrir su parte blanca. Así ellas aparecen ante el ganado como una verdad: ustedes son de un color, pero Dios, sobrenaturalmente, sacara de adentro de ustedes, otro color.
¿Conclusiones? La multiplicación de los animales fue un milagro que hizo Dios, quien se lo reveló a Jacob antes de que sucediera para quitar la riqueza de Labán y dársela a Jacob. Temamos al Señor y obedezcamos su Palabra, porque El hará justicia sobre nuestros enemigos. Proverbios 13:22. “El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos; Pero la riqueza del pecador está guardada para el justo.” Qué hermosa y profunda es su Palabra! Creamos a la Palabra y nuestra fe será transformada en una fe sobrenatural, la fe del hijo de Dios, obedezcamos la Palabra porque aunque las cosas se vean de un color, Dios las convertirá al color que El desea. Romanos 4:17. “(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.” 1 Corintios 2:9. “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.” 1 Corintios 2:14. “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” 2 Corintios 4:18. “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”
Génesis 32
Menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo.
Declárame ahora tu nombre. Isaías 9:6. «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
Oremos
Padre declárame tu Palabra, revélame tu verdad, que la sabiduría del cielo sea nuestra hermana y nuestra amiga, que nos guíe de la mano los 365 días del año.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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El Dios omnipotente te bendiga y te haga fructificar.
Que te multiplique, hasta venir a ser multitud de pueblos; Y te dé la bendición de Abraham, y a tu simiente contigo, para que heredes la tierra de tus peregrinaciones, que Dios dio a Abraham. Verso 28. «…porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho». Salmos 138:8. “Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos».
La bendición de Abraham es la misma de Isaac y de Jacob.
Es la misma bendición que se cumple en Cristo Jesús y que nos ha sido dada a nosotros y a nuestros hijos.
Salmos 72:17. “Será su nombre para siempre, Se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; Lo llamarán bienaventurado.”
Efesios 1:3. «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo».
Gálatas 3:14. «Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu».
Génesis 17:8. «Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos».
Génesis 29
Ejercicio.
Consideremos estos cuatro personajes: Jacob, Raquel, Lea y Labán. ¿Qué dice la escritura de ellos?, ¿qué tipo de cristianos representan? y ¿cuáles son sus buenos y/o malos ejemplos?
Génesis 30
Dame hijos, o si no, me muero.
Que esta sea nuestra oración a Dios. La infertilidad espiritual proviene de un corazón endurecido, desobediente y sordo a la Palabra de Dios. Esa es la verdadera infertilidad e incapacidad de dar hijos espirituales y parir verdaderos discípulos. Que Dios pueda decir de nosotros lo mismo que dijo de Raquel y Lea: Rut 4:11. “Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén.”
Oremos
Padre te pedimos una descendencia, engendrar hijos nacidos de tu Palabra. Oramos en base a tu Palabra por nuestra descendencia: «Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.» 1 Pedro 1:23.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Versos 3-5. “Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.”
El testimonio espectacular de Abraham.
Verso 28. “…Hemos visto que Jehová está contigo…”. ¿Nos sucede lo mismo?
Génesis 26
¿En qué se basaba la preferencia de Rebeca por Jacob?
Génesis 25:23. «Y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.» Por lo tanto podemos observar que se basaba en la profecía.
Esaú desechó la Palabra.
Hebreos 12:17. «Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.»
Hebreos 12:25-29. «Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.»
Oremos
Gracias Padre por elegirnos como tu descendencia. Danos un corazón agradecido y obediente a tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo. Efesios 1:3-5. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.” Romanos 8:32. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”
El siervo escogido.
Madurez.
Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía. Hebreos 5:14. “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.” 1 Corintios 2:6-10. “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.”
Autoridad y dominio propio.
2 Pedro 1:5-8. “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.”
No puede volver atrás.
Te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac. El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de dónde saliste?
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos.
No vuelvas allá a mi hijo. Puedes quedarte sin casar pero no puedes pecar, unirte en yugo desigual o volver atrás.
Guárdate.
Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá. Job 36:21. “Guárdate, no te vuelvas a la iniquidad; Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.” Deuteronomio 15:5. “Si escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy.” Deuteronomio 17:19. “Y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra.” Deuteronomio 28:1. “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.” Deuteronomio 28:45. “Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó.” Deuteronomio 30:10. “Cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.” Josué 23:6. “Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra.” Salmos 119:5. “¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos!” Salmos 119:9. “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.” Salmos 119:60. “Me apresuré y no me retardé en guardar tus mandamientos.” Salmos 119:101. “De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra.” Proverbios 10:17. “Camino a la vida es guardar la instrucción; Pero quien desecha la reprensión, yerra.”
Dios quiere una descendencia.
Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo. Malaquías 2:15. “¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.”
El enviará a su ángel delante de ti.
La misma promesa que le dio a Moisés. ¿Tú eres digno o caminas en sendas donde el Ángel de Jehová no caminaría? El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen.
Haz un pacto de santidad y obediencia a su Palabra.
Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio. Te juramentaré por Jehová Dios de los cielos. Arrepintámonos de todo pecado, impureza y desobediencia y hagamos un pacto de Santidad, pureza y obediencia. No podemos caminar en obediencia llevando pecados y un saco de inmundicia. Sólo podemos caminar llevando los regalos del Padre, en la santidad de la Palabra.
¿Qué vas a regalar a tu amada?
Paciencia, bondad, benignidad, frutos del espíritu. Tomemos el tiempo necesario para prepararnos, santificarnos y adquirir los regalos y dones de la Palabra.
Génesis 25
Esaú.
Tipo del cristiano que menosprecia, desecha y profana la Palabra de Dios. Dios los aborrece. El menospreció y profanó la promesa de la Palabra al decir: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? Malaquías 1:2-3. «Yo os he amado, dice Jehová; y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob? dice Jehová. Y amé a Jacob, y a Esaú aborrecí, y convertí sus montes en desolación, y abandoné su heredad para los chacales deldesierto». Abdías 1:18. “Y la casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama, y la casa de Esaú estopa, y los quemarán, y los consumirán; y ni aun uno quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo habló.” Romanos 9:13. «Como está escrito: A Jacob amé, más a Esaú aborrecí.» Hebreos 12:16. «No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que poruna sola comida vendió su primogenitura.»
Oremos
Adoremos al Señor, porque El cumple su Palabra. Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia conmigo. Respóndenos antes que acabemos de hablar. Oramos junto al pozo de aguas vivas, conforme a tu Palabra. “Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mateo 6:32-33.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
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Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado.
Mateo 24:35. «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.»
En Isaac te será llamada descendencia.
Gálatas 4:28. «Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.»
El Señor escucha a su amada esposa.
Verso 12. “En todo lo que te dijere Sara, oye su voz.”
Agar. La alegoría.
Gálatas 4:22-31. “Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la sierva, y otro de la libre. Pero el de la sierva nació según la carne; más el de la libre lo fue por la promesa. Lo cual es una alegoría; porque éstos son los dos pactos; el uno del monte Sinaí, el cual engendra para servidumbre; el cual es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, que corresponde a la que ahora es Jerusalén, y está en servidumbre con sus hijos. Mas la Jerusalén de arriba es libre; la cual es la madre de todos nosotros. Porque está escrito: Alégrate estéril, tú que no das a luz: Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto, porque más son los hijos de la dejada, que de la que tiene marido. Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como entonces el que nació según la carne, perseguía al que nació según el Espíritu; así también es ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo; porque el hijo de la sierva no será heredero con el hijo de la libre. Así que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre.”
Verso 13. “Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu simiente.”
Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo.
Romanos 4:16-25. » Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación».
Génesis 22
Ofrece a tu hijo a quien amas en holocausto.
¿Qué harías ante semejante petición? ¿Es una petición que jamás podríamos responder? Abraham podía argumentar miles de razones para no obedecer. Isaac es el hijo de LA PROMESA. ¿Cómo se cumplirá la promesa si lo sacrifico? Pero el gigante de la fe, nuestro Padre espiritual, dijo: Heme aquí. La verdad: Abraham obedeció porque creía que Dios cumpliría su Palabra. Hebreos 11:17-19. «Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.» Esa debe ser nuestra respuesta ante la Palabra del Señor. Él nos llama a diario y nos pide obediencia. Necesitamos humildad de corazón y disposición para obedecer la Palabra del Señor. Tener la fe de Abraham consiste en creer que Dios cumple su Palabra y obedecerla.
La parábola.
Verso 7. “¿Dónde está el cordero para el holocausto?» Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. Y así fue. En realidad todo es una Parábola. Dios se proveyó un sacrificio: El Cordero inmolado, Cristo, nuestro amado salvador. Nuestra PROMESA de Salvación, Cristo, el hijo de Dios, fue realmente ofrecido en holocausto. Dios ofrendó en sacrificio vivo a su hijo amado, lo entregó por amor a nosotros, para salvarnos.
Hagamos un alto.
Reflexionemos en el amor de Dios. Démosle gracias por sacrificar a su hijo por amor a nosotros, pecadores, que no merecemos este don recibido. Hagamos el propósito de vivir agradecidos eternamente, por este don inmerecido.
El resultado de la obediencia.
No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. Génesis 22:16-18. «Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz». Y así fue. Nosotros somos hijos de esa promesa.
Finalmente hagamos esta reflexión.
Tradicionalmente esta historia se asocia con el sacrificio de cosas que tenemos y amamos, cosas que están afuera de nosotros. Pero realmente La Palabra de Dios nos enseña que para obedecerla, para creerla y entenderla, necesitamos sacrificar en el altar del holocausto, nuestro entendimiento del mundo, incluyendo, la forma de entender a Dios. Nuestro ser, nuestra manera de pensar y nuestros pensamientos, nuestros razonamientos. Eso es lo que realmente más amamos en la vida y lo cual no vemos, pero, en realidad, es nuestro gran tesoro. Romanos 12:1-2. «Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Génesis 23
Sara es un ejemplo para nosotros como iglesia.
Isaías 51:2 «Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué.”
1 Pedro 3:6. “Como Sara obedecía a Abraham, llamándolo señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza».
Fuerza para concebir.
Hebreos 11:11. “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.” Sara recibió fuerza por creer en la Palabra y obedecerla. Fuerza para concebir, para vivir, para criar a ese hijo de La Promesa. Esa es la fe y la fuerza que necesitamos como iglesia. Para engendrar hijos espirituales, criarlos y verlos madurar. Si la matriz de la iglesia está estéril como la de Sara, necesita fuerza para concebir. Esa fuerza la puede recibir por la fe en la Palabra. Como iglesia, al igual que Abraham y Sara hemos sido llamados y bendecidos. Necesitamos ser multiplicados.
Oremos
Somos tus siervos Señor. Danos fuerzas para concebir tus hijos y multiplicarnos como una gran nación. Señor necesitamos la obediencia de Abraham. Dame ese temor, capaz de no rehusarme a obedecerte.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. Isaías 51:2. «Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué.» Romanos 4:19. » Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.” Romanos 9:9. «Porque la palabra de la promesa es ésta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo.» Hebreos 11:11. «Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.»
Nuestro deber: mandar a nuestros hijos que guarden la Palabra del Señor.
Verso 19. » Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.»
El clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más.
El pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré. El llanto y el clamor por la maldad sube delante del Señor.
El juicio contra los que no reciben, no oyen y no obedecen la Palabra del Señor.
Marcos 6:11. “Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad.» Sodoma y Gomorra son una señal. Judas 1:7. «Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.»
Génesis 19
¿Sabía Lot que estaba hospedando ángeles?
Hebreos 13:2. «No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.»
Escapa por tu vida.
Lucas 17:32-33. » Acordaos de la mujer de Lot. Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.»
Observemos los temores de Lot.
He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; más yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal y muera. ¿Nos da el Señor las fuerzas para huir del mal? Isaías 40:31. «Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.»
¿Qué ejemplo debemos imitar?
Hagamos una comparación. Observemos la conducta de los habitantes de Sodoma, Lot, la mujer de Lot y las hijas de Lot. Lucas17:28-30. «Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían,plantaban, edificaban; más el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuegoy azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre semanifieste.» 2 Pedro 2:6-10. «…y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores.»
Las consecuencias del pecado de las hijas de Lot.
Deuteronomio 23:3-4. “No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta la décimageneración de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre, por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.»Esdras 9:1. «Acabadas estas cosas, los príncipes vinieron a mí, diciendo: El pueblo de Israel y los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos, y hacen conforme a sus abominaciones.»
Génesis 20
Abraham habitó como forastero en Gerar.
Nosotros también somos forasteros. Hebreos 11:8-10. «Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.» Salmos 119:19. «Forastero soy yo en la tierra; No encubras de mí tus mandamientos.»
La advertencia: ¡Devuelve la mujer a su marido!
He aquí muerto eres a causa de la mujer que has tomado: la cual es casada con marido. ¿Qué nos dice esto sobre el lugar en que Dios ha colocado a su iglesia? Porque el matrimonio es figura de Cristo y su iglesia. Esta es la orden que recibirá todo aquel que se enseñoree de la iglesia del Señor: “devuélvele su esposa a este hombre.”
Cristo, la señal de autoridad que cubre a la iglesia.
Observemos el verso 16: “Y a Sara dijo: He aquí he dado mil piezas de plata a tu hermano; mira que él te es como velo de ojos para todos los que están contigo, y para con todos; así fue reprendida.” Tu esposo, es decir Cristo, es como un velo para los ojos de todos los que están con la iglesia. Y para con todos.1 Corintios 11: 3, 7-10. «Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. (…) Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él esimagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.» La Palabra del Señor es la señal de autoridad sobre la iglesia.Pensemos en esta verdad y meditemos en ella.
¿Nos detiene Dios de pecar en su contra?
Verso 6. «Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases.” Si hemos querido enseñorearnos de la iglesia del Señor, pero andamos en integridad de corazón, el Señor nos detendrá a tiempo. Arrepintámonos de corazón y hagamos frutos dignos de arrepentimiento.Ahora, pues, devuélvele su esposa a este hombre; porque él es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si tú no la devolvieres, sabe que de cierto morirás, con todo lo que fuere tuyo. Sólo somos colaboradores de Dios en la obra de edificación de la iglesia. Examinemos la forma en que ejercemos autoridad sobre la iglesia.Reflexionemos en el hecho de que la Palabra del Señor es la auténtica autoridad sobre la iglesia y cómo puede colarse nuestra voluntad y pensamientos en la edificación del cuerpo de Cristo.
La iglesia reprendida.
En el verso 16 dice que Sara fue reprendida. Porque la iglesia no puede dejar que nadie ocupe el lugar de autoridad que tiene la Palabra de Dios sobre ella.
La esterilidad.
Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su esposa, y a sus siervas, y tuvieron hijos. Porque Jehová había cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara esposa de Abraham.
Oremos
Confesemos nuestros pecados, los de nuestra iglesia y nuestra ciudad. Jeremías 14:7. «Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh, Jehová, actúa por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti hemos pecado.» Sánanos, Señor, cura nuestra esterilidad, abre nuestra matriz.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Liberó a su pariente Lot, quien había sido hecho cautivo. Recibió las promesas de Cristo. Cap. 13: 13-15. «Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada».
Recibió la bendición de Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo y sus enemigos fueron entregados en su mano. Versos 19-20. «Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano».
Melquisedec: semejante al hijo de Dios .
Hebreos 7: 1-8. «Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.”
Génesis 15
Abraham creyó a la Palabra y le fue contado por justicia.
Versos 5-6. «Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia».
Salmos 106:3. «Y le fue contado por justicia De generación en generación para siempre».
Romanos 4:3. «Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia».
Gálatas 3:6. «Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia».
Santiago 2:14-26. “Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si el hermano o la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos; pero no les da lo que necesitan para el cuerpo, ¿de qué aprovechará? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que hay un Dios; bien haces; también los demonios creen y tiemblan. ¿Mas quieres saber, oh hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras, Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó con sus obras, y que la fe fue perfeccionada por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue imputado por justicia, y fue llamado: Amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? Porque como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.»
Gálatas 2:20. “Con Cristo estoy juntamente crucificado; más vivo, ya no yo, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
Efesios 4:13. “Hasta que todos lleguemos en la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”
Conclusión: la fe consiste en creer, entender, conocer, que la Palabra de Dios es verdad y siempre se cumple. El resultado de la fe es obedecer la Palabra. Porque como fruto, como consecuencia ineludible, la obedeces. Esa es la fe que es contada por justicia. Esa es la fe del hijo de Dios, el cual nos amó y fue a la cruz por nosotros.
Génesis 16
¿De dónde vienes tú, y a dónde vas?
Eclesiastés 10:4. «Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas.»
Efesios 5:21. «Someteos unos a otros en el temor de Dios.»
1 Pedro 2:18-25. «Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.»
1 Pedro 5:5-6. «Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.»
Génesis 17
«…el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto». Verso 14.
Jeremías 4:4 «Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.”
Romanos 2:28-29. «Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.»
Colosenses 2:11. «En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo».
Oremos
Señor danos la fe del hijo de Dios, la fe que lo levantó de los muertos, la fe que lo hizo ser obediente hasta la muerte.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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