éxodo 10-12

Día 23. Libro 2.

Éxodo 10

  1. Las plagas. Su significado inconmovible.

Las plagas son un castigo de Dios y su fin es que entendamos que no hay otro como el Señor en toda la tierra.

Como dice el capítulo 9:15-16 Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra. Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.”

Observemos que los encantadores y adivinos comenzaron imitándolas, pero sólo Jehová Dios las puede quitar y restaurar todo. Finalmente los encantadores tuvieron que reconocerlo: «dedo de Dios es este».

Revisemos exhaustivamente cada una de las plagas:

1ª plaga: el agua convertida en sangre. Resultado: muerte, corrupción, pestilencia y asco.

2ª plaga: ranas. Suben, cubren la tierra, entran e invaden todo. Al morir, hacen apestar la tierra.

3ª plaga: piojos. Sustraen progresivamente y a cuentagotas, la sangre, que representa la vida del ser humano.

4ª plaga: toda clase de moscas. Y la tierra fue corrompida a causa de ellas.

5ª plaga: muere el ganado de Egipto. El ganado sustenta la vida de los pueblos.

6ª plaga: sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto.

7ª plaga: truenos, lluvia, granizo muy pesado y fuego, sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.

8ª plaga: langostas. Se metió en las casas, cubrieron la faz de todo el país, y oscurecieron la tierra; consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; no quedó cosa verde en árboles ni en la hierba del campo, en toda la tierra de Egipto.

9ª plaga: tinieblas.

10ª plaga: muerte de los primogénitos. Morirá todo primogénito en tierra de Egipto.

Las plagas son la consecuencia ineludible del pecado y representan una progresión de la destrucción de todos los hombres, las familias, los gobernantes y los pueblos impíos y soberbios que no oyen, ni obedecen la palabra de Dios.  Comienzan a destruir los elementos más básicos de la vida y que pueden enfrentarse temporalmente con evasiones y soluciones humanas. Pero nunca pueden resolverse, ni sanar, ni limpiarse fuera de la Palabra de Dios. Una vez que el deterioro de la rebeldía avanza en el corazón del hombre, su fin se encamina hacia la muerte eterna. Finalmente la plaga del pecado alcanza lo que más amamos: nuestra propia descendencia. Las plagas de Egipto simbolizan también el propio desarrollo y evolución de la humanidad perversa y dura de corazón. Las plagas comienzan por el agua, afectando la capacidad de arrepentirse y ser lavados por la sangre de Cristo y el necesario y continuo lavamiento por la Palabra, ante el cual todo ser humano debe someterse permanentemente, con humildad y con sed de entender y obedecer. Las plagas continuarán cayendo en la mente de todo aquel que, rebelde y soberbiamente, se enseñoree con autoridad humana, sin someterse a la verdadera autoridad eterna: la autoridad de la Palabra de Dios. Al igual que la lepra, las plagas comienzan siendo invisibles, pero avanzan y se muestran haciendo visible su alcance. Aunque a los ojos humanos esto es realmente invisible, primero actúan en la mente y el corazón, destruyendo a su lado todo vestigio de cosa verde y viva, toda la Palabra sembrada en ese ser. Aquel que no escucha las advertencias y exhortaciones de la Palabra, camina hacia esa dirección. Es evidente que éste deterioro es personal y puede progresar diferencialmente, pero es indetenible e inexorable si no se produce el arrepentimiento. Sólo Dios puede dar la orden de misericordia. Recordemos que en Cristo Jesús ya fuimos perdonados, limpiados y sacados de Egipto, no retrocedamos. En conclusión las plagas representan el progresivo desarrollo del deterioro en la mente de todo aquel que no se humilla, no se somete a la Palabra y por lo tanto no la entiende.

Romanos 1:18-32. «Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.»

  • ¿Porque debemos salir de Egipto?

En Egipto no podemos adorar al Señor, ni servirlo, ni podemos enseñar a nuestro hijos el camino del Señor. «No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios.» 8:26. En Egipto reina Faraón, el icono de la impiedad, la soberbia, la sordera y la dureza de corazón y definitivamente Egipto está destruido por las plagas, y es objeto del castigo y la ira de Dios.

  • Salir de Egipto.

Es salir de la muerte, la desobediencia, la impiedad, la soberbia, la sordera y la dureza de corazón. Es salir de la falta de entendimiento para comerse el cordero y celebrar la Pascua. Es salir del mundo para entrar a la tierra prometida: la vida, la que fluye leche y miel, la Palabra de Dios. Definitivamente es salir de la muerte para entrar a la vida eterna, entrar en la Palabra, en la sabiduría de Dios, en las obras preparadas desde antes de la fundación del mundo. Para salir de Egipto debemos hacerlo como ordena el Señor. Observemos que el enemigo quiere que vayamos sin los niños y sin la familia, pero esa no es la voluntad del Señor sino la del enemigo y no lo podemos complacer. Verso 9. «Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová.»

  • Los faraones de nuestra vida.

El principal enemigo son nuestros propios argumentos, la manera de pensar que es contraria al conocimiento del Señor, todo aquello que nos impide creer, servir y adorar a nuestro Señor. 2 Corintios 10:5. «Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.» 

  • El mandamiento del Señor para padres y abuelos.

Éxodo 10:2. «y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová».

Éxodo 11

  1. La dureza del corazón:

Catorce (14) versículos en los capítulos 7-12 refieren insistentemente que Dios endureció el corazón de faraón y que este no lo escuchó para dejarlos ir. Este es un tema vital. Endurecer el corazón es no querer oír su Palabra para obedecerla. Al contrario, no endurecer el corazón es: escuchar para entender, obedecer y dar fruto. Ver Mateo 13:3-23.

Éxodo 12

  1. Comer a Cristo el cordero.

Es comerse la Palabra. ¿Cómo debe hacerse? Al principio de los meses del año, por familia, sin defecto, tomarán de la sangre, todo, asado al fuego, con panes sin levadura, con hierbas amargas, ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, vuestro bordón en vuestra mano, por fiesta solemne, costumbre y estatuto perpetuo en vuestras generaciones. Recordemos que cada rito representa una parábola de una verdad inconmovible y eterna.

Oremos

Padre, quita la dureza de nuestro corazón. Danos espíritu de sabiduría y revelación para conocerte y obedecerte.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Éxodo 7-9

Día 22. Libro 2.

Éxodo 7

  1. Yo endureceré el corazón de Faraón.

Observemos que es Dios quien endurece el corazón de Faraón. Nunca pensemos que Dios forcejea con el enemigo, El ES TODOPODEROSO!!! Y Faraón no os oirá. También es importante notar que la evidencia de un corazón endurecido es la sordera ante la Palabra de Dios.

  • Tú dirás todas las cosas que yo te mande.

Sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. La salida de la esclavitud es por medio de la Palabra de Dios.

  • Echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras; más la vara de Aarón devoró las varas de ellos.

La Palabra siempre devorará las malas imitaciones.

  • Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová.

Cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.

Salmos 9:16. “Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; En la obra de sus manos fue enlazado el malo. Higaion. Selah.”

Ezequiel 25:17. “Y haré en ellos grandes venganzas con reprensiones de ira; y sabrán que yo soy Jehová, cuando haga mi venganza en ellos.”

Ezequiel 28:22. “y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Sidón, y en medio de ti seré glorificado; y sabrán que yo soy Jehová, cuando haga en ella juicios, y en ella me santifique.”

Ezequiel 36:23. “Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.”

Ezequiel 39:7. “Y haré notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca más dejaré profanar mi santo nombre; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, el Santo en Israel.”

Ezequiel 39:22. “Y de aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que yo soy Jehová su Dios.”

  • E hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó; así lo hicieron.

Juan 15:14. “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.”

Hebreos 3:5. “Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir.”

Éxodo 8

  1. Como lo dijo Jehová.

Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.

  • No nos conviene.

Nunca podemos ser cristianos obedientes mientras permanezcamos en el mundo y vivamos conforme a su pensamiento. No hay obediencia a la Palabra de Dios haciendo las cosas de manera diferente a lo que dicta la Palabra de Dios. El enemigo dice: “Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos.” Observemos que esta es la voluntad del enemigo. El pretende impedir la obediencia absoluta e irrestricta a la Palabra de Dios. Le conviene que permanezcas en el mundo, o que seamos creyentes tibios, que no vayamos lejos en nuestra obediencia y compromiso con la Palabra. No podemos ofrecer a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. Vivir conforme al mundo es abominable a Jehová. 1 Juan 2:15-17. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”

Éxodo 9

  1. La verdad verdadera.

El corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés. Jehová puso al enemigo para mostrar en él su poder, y para que su nombre sea anunciado en toda la tierra. ¿Entendemos esto?

  • Observemos esto.

De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa. El que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo. ¿Tenemos temor de la Palabra de Jehová? ¿Ponemos en nuestro corazón su Palabra? Nunca temamos al enemigo, tengamos temor de Jehová. Este es un tema vital en nuestro crecimiento como hijos de Dios y muy maltratado históricamente. Revisemos en la Palabra el 💯✖️💯 de las citas que explican el temor de Jehová y meditemos en esto. Necesitamos precisar la relación entre el temor de Jehová y el entendimiento de la Palabra.

Salmos 111:10. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.”

Malaquías 1:6. “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?”

Isaías 8:13. “A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.”

Oremos

Padre, quita mi sordera y la dureza de mi corazón. Hazme oír tu voz. Danos el temor tuyo.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Éxodo 4-6

Día 21. Libro 2.

Éxodo 4

  1. El pueblo de Dios estaba cautivo, esclavizado y oprimido.

Los egipcios los hicieron servir con dureza, y amargaron su vida con dura servidumbre, poniéndolos a hacer barro y ladrillo, y todas las labores del campo y todos los servicios que requerían, al cual los obligaban con rigor. Además también mataban a sus hijos. Ellos necesitaban realmente ser liberados.

  • El pueblo de Dios tenía una promesa.

Génesis 50:24.«Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; más Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.»  

  • Nosotros también tenemos una promesa de liberación.

Juan 8:32. “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

Juan 16:13. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” 

  • La verdadera libertad

La verdadera libertad no es la libertad terrenal, sino la liberación que produce Cristo en nosotros. Es el conocimiento de la verdad: el conocimiento de Cristo y su Palabra lo que nos hace verdaderamente libres, y lo que nos conduce a la eternidad en Cristo. En ese sentido podemos ver, que la liberación de Israel, su salida de Egipto es una figura, una parábola de la verdadera liberación: la libertad que viene por conocer la Palabra de Dios y obedecerla.

  • Moisés como figura de Cristo.

Así como Dios envió a su hijo Jesucristo a salvarnos, Moisés es el instrumento en las manos de Dios para dar libertad a su pueblo. Cada uno de los personajes, será un espejo para nosotros, porque nos reflejará nuestra propia condición y lo que hay en nuestro corazón. Estemos expectantes porque Moisés, Aaron, el pueblo, los magos y el faraón de Egipto, son figuras y símbolos de nuestra propia realidad.

  • Consideremos todas las figuras y parábolas.

Cada milagro y cada portento es también un milagro y un portento que ha hecho Cristo en la cruz del calvario para liberarnos de la ignorancia, de la muerte y de la esclavitud del pecado.

  • Envía por quien debes enviar.

Tres razones: Ellos no me creerán. Ellos dirán: no te ha aparecido Jehová y no soy hombre de fácil palabra, soy tardo en el habla y torpe de lengua. ¿Somos así?, ¿nos identificarnos con esto?

  • Tres señales.

Jehová le dio a Moisés tres cosas: Una vara que se convertía en culebra y luego en vara otra vez, una mano leprosa que se sanaba y agua del río que se convierte en sangre. Las tres señales que Dios le dio a Moisés eran para que el Pueblo de Dios creyera que Jehová se le había revelado. Cada una de estas señales representan las señales que el Señor nos ha dado en Cristo Jesús.

  • La vara representa la Palabra de Dios. Isaías 11:4. «Sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío». En el 4:20. Moisés la llamó la vara de Dios. Casi todos los versículos que hablan de vara, a lo largo de la Palabra, la asocian con la corrección, la reprensión o se utiliza como estándar para comprobar si tenemos la medida correcta (Ezequiel y Apocalipsis). En proverbios 29:15 dice: la vara y la corrección dan sabiduría. En Isaías 11:4 habla de la vara de su boca y el Espíritu de sus labios. En 2 Timoteo 3:16, dice que la Palabra de Dios es útil para corregir, enseñar, instruir. Podríamos decir que una evidencia de que Dios se ha revelado a Moisés es porque la Palabra de Dios en su mano ya no es una serpiente de la cual tiene que huir sino una vara para corregir.
  • La lepra: el pecado del que somos sanados en Cristo. Lucas 7:22. » Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio.»  Los capítulos 13 y 14 de levíticos la describen ampliamente. A María le salió lepra por desconocer que Dios revelaba su Palabra a Moisés. (Números 12:10). Al siervo de Eliseo se le pego la lepra de Naamán por la avaricia. (2 Reyes 5:27). Al rey Uzías le salió lepra en la frente por enaltecerse. (2 Crónicas 26:19). Pero Jesús dijo que una manifestación del reino es que los leprosos son limpiados. (Lucas 7:22). Podríamos decir que una evidencia de que Dios se ha revelado a Moisés es: que por la obediencia a Dios, la lepra desaparece aún de su propia vida.
  • El agua del río que se convierte en sangre: Cristo el agua de vida y su sangre derramada en la cruz del calvario para darnos liberación de la condenación eterna.  Apocalipsis 12:11. “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.” El agua en toda la Escritura es figura de una fuente donde se lavan las impurezas. (Efesios 5:26, Hebreos 10:22). Y la sangre es figura de la remisión de los pecados. (Apocalipsis 7:14). Salmos 119:11. “En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.”
  • Sin embargo la mayoría del Pueblo no creyó, como dijo Pablo en 1 Corintios 10:5. «Pero de los más de ellos no se agradó Dios, por lo cual quedaron postrados en el desierto.”
  • ¿Cómo usamos estas señales en nosotros mismos?

¿Tomamos la vara de la corrección, su Palabra, o corremos delante de ella?, ¿estamos dispuestos a ser corregidos por la vara de la corrección? Los leprosos y aún nuestra propia lepra, ¿se vuelven limpios por la obediencia? ¿Amamos la Palabra? Salmos 50:16. «Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca?  Jeremías 23:22. «Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.”

  1. Dios le dio a Moisés y a nosotros, el mismo mandamiento y la misma promesa.

Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.

  1. La circuncisión inconmovible.

Recordemos, primero que nada, el mandamiento dado a Abraham en Génesis 17:10-14. «Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Éste es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.  Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.” Observemos la verdadera circuncisión en Romanos 2:28-29. «Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.” Consideremos también que es una señal externa: en Romanos 3:30 dice que Abraham «…recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia» y en Efesios 2:11. «Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.»  Definitivamente la circuncisión no se basa en lo externo: Filipenses 3:3. » Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.» Estamos circuncidados en Cristo: Colosenses 2:11-12. «En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. « La clave es guardar los mandamientos, 1 Corintios 7:18-19.  «¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide.  La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios».

  1.  Importancia de la circuncisión.

Moisés no podía llevar liberación al pueblo, si su propio hijo no llevaba en su cuerpo la señal de obediencia al mandamiento. El Señor usaría a Moisés para que le dijera a Faraón que por no dejar ir a su hijo, es decir, su pueblo Israel, El mismo mataría a su hijo. De allí la importancia de que Moisés guardara con celo el mandamiento, la señal de la circuncisión. Lo central del asunto y que nos debe ocupar con temor y temblor: ¿Guardamos con celo la Palabra? Y ¿Obedecemos los mandamientos? Reflexionemos: ¿Está nuestra fe basada en lo externo, terrenal y movible? ¿Entendemos el significado inconmovible de la Palabra? ¿Nos conformamos con las figuras del Éxodo? 

Éxodo 5

  1. Para esto hemos sido liberados.

Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.

  • Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas.

Ciertamente esto te puede suceder cuando quieres conocer la verdad de la Palabra en Cristo Jesús. El enemigo te pondrá más trabajo y cargas terrenales para que no te ocupes de tu salvación y de conocer la Palabra.

  • Observemos las maquinaciones del enemigo.

¿Por qué no habéis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes? Y azotaban a los capataces de los hijos de Israel. Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios a Jehová. Id pues, ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de entregar la misma tarea de ladrillo. Sepamos que caminar hacia la libertad, en la verdad de la Palabra, tiene un gran costo. Se activarán muchas resistencias pero debemos ser astutos y reconocer que la esclavitud del pecado es peor. Para dedicarnos a la Palabra y seguirla día a día, necesitamos entender esto: Nunca podremos ser los mismos de antes. La libertad de conocer la Palabra no permitirá que sirvamos al pecado ni a su régimen de muerte. No ignoremos las maquinaciones del enemigo, salir de la esclavitud y ser libres por el conocimiento de Cristo y su Palabra genera todo tipo de resistencias internas y externas. Estemos dispuestos a pagar el precio. 2 Corintios 2:11. «Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.»  Filipenses 3:8. «Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.”

Éxodo 6

  1. Yo soy JEHOVÁ.

Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, más en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.

  • No escuchaban la Palabra, a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.

Observemos la comparación de la Parábola del Sembrador con lo que pasó con el Pueblo de Dios en Egipto: Mateo 13:20-21. “Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.» 

Primera reacción: Éxodo 4:31.«Y el pueblo creyó; y oyendo que Jehová había visitado a los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron».

Segunda reacción: Éxodo 6:9.«De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.» 

¿Nos pasa igual a nosotros? Efesios 4:8. «Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.»  

  • Jehová habló a Moisés y a Aarón y les dio mandamiento para los hijos de Israel, y para Faraón rey de Egipto, para que sacasen a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.

Verso 29. » Yo soy JEHOVÁ; di a Faraón rey de Egipto todas las cosas que yo te digo a ti.» Es el mandamiento, la Palabra de Dios, lo que nos liberará de la esclavitud. Tomemos su Palabra y digamos todo lo que Él nos dice.

Oremos

Enséñanos lo que hemos de hablar. Gracias por la señal de la cruz, que nos has dado en Cristo Jesús.  Enséñanos a usarla. Danos la sabiduría de la Palabra para hablar como debemos. Guíanos a toda verdad. Libera a tu pueblo y revélate a nosotros. Queremos conocer tu nombre. Oye nuestro gemido. Libéranos del cautiverio de nuestra mente. Danos el conocer tu Palabra para ser libres. Adoremos al Señor por enviarnos salvación en Cristo Jesús.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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Éxodo 1-3

Día 20. Libro 2.

Éxodo 1

  1. Éxodo es el libro de la salida y liberación del pueblo de Dios desde Egipto hacia la tierra prometida.

En el sentido inconmovible Egipto simboliza la esclavitud del pecado, del cual sólo Cristo nos puede liberar.

  • Las maldiciones de la esclavitud.

Observemos: dura servidumbre, cargas, molestias, opresión, amargura y muerte.

  • Sifra y Fua.

Ellas representan a todo aquel que pone el temor a Dios por encima de mandamientos de hombres, siempre recibirán la bendición del Altísimo. Verso 21. «Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias.»

Verso 17. «…las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.»

Éxodo 2

  1. Gemían a causa de la servidumbre.

Clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Joel 1:13. “Ceñíos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación.”

  • Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.

Éxodo 6:5. “Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto.”

Salmos 12:5. “Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová; Pondré en salvo al que por ello suspira.”

Salmos 79:11. “Llegue delante de ti el gemido de los presos; Conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte.”

Salmos 102:5. “Por la voz de mi gemido Mis huesos se han pegado a mi carne.”

Salmos 102:20. “Para oír el gemido de los presos, Para soltar a los sentenciados a muerte.”

Isaías 35:10. “Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.”

Isaías 51:11. “Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.”

Mateo 2:18. “Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron.”

Hechos 7:34. “Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto.”

  • Moisés, el salvado de las aguas, que viene para salvar.

Figura de Cristo El Salvador. Hechos 7:35, 38-39. «A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a éste lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza. (…) Éste es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos; al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto.»  

  • ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros?

Mateo 21:23. “Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad?”

  • Por la fe.

Hebreos 11:23-27. “Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.»

Éxodo 3

  1. Iré yo ahora y veré esta grande visión.

Así debe ser nuestra disposición y pasión por la Palabra.

  • Quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

La Palabra es nuestra tierra Santa. Quitemos todo lo que nos aparte de la visión y revelación de la Palabra.

  • La misión de Cristo.

Ven por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

Hechos 26:18. “Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.”

  • ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?

2 Corintios 3:5. «No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios.»

  • Yo los sacaré de la aflicción de Egipto a una tierra que fluye leche y miel.

Juan 8:31-32. “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

  • YO SOY EL QUE SOY.

¿Cuál es su nombre? Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Éste es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.

Hebreos 13:8. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”

Apocalipsis 1:8. “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”

Apocalipsis 1:11. “Que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.”

Apocalipsis 1:17. “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último.”

Apocalipsis 21:6. “Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.”

Apocalipsis 22:13. “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.”

Apocalipsis 22:16. “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Oremos

Padre danos hoy el pan nuestro de cada día, la leche y la miel de tu Palabra. Ayúdanos a entender la verdadera libertad. Abre nuestros ojos espirituales, revélanos y enséñanos las verdades inconmovibles del libro de Éxodo. Que miremos lo eterno. Que tu Palabra sea en nosotros la zarza que arde y no se apaga.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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génesis 48-50

Día 19. Libro 1.

Génesis 48

  1. Jacob creyó la Palabra.

Versos 4-5. “El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo, y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua.”

  • Por la fe.

Hebreos 11:21. «Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón.»  

Génesis 49

  1. Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros. 

Oigan, hijos de Jacob, Y escuchen a su padre Israel. Escuchemos cómo la Palabra profética contiene exhortación, juicio, bendición y maldición, alabanza y advertencia, así como revelación del pensamiento de Dios. Eso es la verdadera profecía bíblica. Observemos especialmente cómo se anuncian las características del ministerio del Salvador en la tribu de Judá y de José.

Génesis 50

  1. La verdad: lo inconmovible.

El Espíritu Santo inspira en el escritor de Hebreos, la interpretación de los personajes que pasaron ante nuestros ojos en él Génesis, y nos centra en lo verdaderamente importante: lo eterno.

Hebreos 11:13-16. «Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.   Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.  Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.”

  • Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos.

Así el Señor nos consuela y nos habla al corazón.

Oremos

Padre que la lectura de este libro nos sustente, porque ciertamente Dios nos has consolado y nos has hablado al corazón. Señor crea en nuestras vidas las semillas que deben florecer y sienta las bases para la renovación de nuestro entendimiento. Abre nuestros ojos, ensancha nuestra mente para recibir tu Palabra. Te pedimos que lo aprendido en el libro de Génesis nos ayude a entender el Éxodo.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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génesis 45-47

Día 18. Libro 1.

Génesis 45

  1. Pongamos la mirada en lo inconmovible.

Miremos más allá de las circunstancias y por encima de la maldad. José pudo decir: No me enviaron ustedes acá sino Dios que me puso por Salvador, preservador de vida y posteridad, libertador, padre, gobernador y señor en toda la tierra. Versos 5, 7-8. «Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación.  Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.”

Génesis 46

  1. La bendición de Abraham, de Isaac y de Jacob cumplida en Cristo y dada a nosotros, su pueblo.

Verso 3. “Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación.”

Génesis 12:2. «Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.»  

Génesis 13:15-16. «Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.» 

Génesis 22:17-18. «De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.”

Génesis 28:3-4, 14. “Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos; y te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra en que moras, que Dios dio a Abraham. (…) Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.”

Génesis 35:11. «También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.»

Génesis 47

  1. El cumplimiento de la promesa.

Verso 27. «Así habitó Israel en la tierra de Egipto, en la tierra de Gosén; y tomaron posesión de ella, y se aumentaron, y se multiplicaron en gran manera.»

Oremos

Señor ponemos nuestras miradas en el reino inconmovible. Danos espíritu de sabiduría y revelación.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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génesis 43-44

Día 17. Libro 1.

Génesis 43

  1. Observemos la belleza de estas referencias y el testimonio que da Dios mismo de este maravilloso hombre, quien es figura de Cristo nuestro Salvador.

Hechos 7:9. «Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él.»  

Salmos 105:16-22. “Trajo hambre sobre la tierra, Y quebrantó todo sustento de pan.  Envió un varón delante de ellos; A José, que fue vendido por siervo.  Afligieron sus pies con grillos; En cárcel fue puesta su persona. Hasta la hora que se cumplió su palabra, El dicho de Jehová le probó.  Envió el rey, y le soltó; El señor de los pueblos, y le dejó ir libre. Lo puso por señor de su casa, Y por gobernador de todas sus posesiones, Para que reprimiera a sus grandes como él quisiese, Y a sus ancianos enseñara sabiduría.”

Génesis 49:22-24. “Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro.  Le causaron amargura, Le asaetearon, Y le aborrecieron los arqueros; Mas su arco se mantuvo poderoso, Y los brazos de sus manos se fortalecieron Por las manos del Fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel).”

Génesis 39:24. “Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia.”

Génesis 44

  1. Reflexionemos en esto.

Obviamente los hermanos de José nunca habían podido olvidarlo ni superar la culpa de su pecado. Ellos movidos por envidia vendieron a su hermano y engañaron a su padre. La culpa y el peso de su pecado no los abandonaba.

  • Dios estaba con él.

Aun cuando ellos le hicieron mal, él no les guardó rencor, al contrario los perdonó y se fortaleció en Dios, quien se encargó de traerlos de nuevo a su vida. Pero ahora José no era el hermanito soñador, estaba lleno de gloria y era nada más y nada menos que el segundo de a bordo en Egipto. El único que tenía alimento en medio de la hambruna. A semejanza de Cristo, quien es el pan de vida, José era el administrador de todo el pan.

  • Hagamos un alto y meditemos en la Palabra.

Examinemos nuestro corazón y nuestra vida. La envidia es un pecado que puede destruir no sólo nuestra vida, sino la de otros. Proverbios 27:4. Cruel es la ira, e impetuoso el furor; Mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?”

Oremos

Señor nos arrepentimos en polvo y ceniza, de todo pecado de envidia. Queremos restituir a todo aquel que hemos agraviado. Perdonamos al que pueda habernos dañado. Declaramos tu perdón sobre nuestras vidas.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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génesis 41-42

Día 16. Libro 1.

Génesis 41

  1. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado.

Amós 3:6-7. “¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho? Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.”

  • Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima.  

Amós 8:11. “He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.”

Génesis 42

  1. ¿Por qué se están mirando?

Oseas 10:12. «Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia.»  

  • José se sostuvo como viendo al invisible y entendió que Dios lo había enviado para salvación.

Génesis 45:5. «Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.»  

  • ¿Pueden ver cómo la secuencia habla de Cristo?

Génesis 39:2. «Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.»  

Génesis 39:3. «Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.»   

Génesis 39:5. «Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo.»  

Génesis 39:6. «Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa alguna sino del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia.» 

Oremos

Señor que así como José fue varón sabio y prudente, así seamos nosotros hoy. Enséñanos a aprovisionarnos de tu Palabra. Danos el trigo verdadero, el pan de vida.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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génesis 38-40

Día 15. Libro 1.

Génesis 38

  1. Er, primogénito de Judá, fue malo delante de Jehová, quien lo mató.

Temamos al Señor. Recordemos también el caso de Ananías y Safira. Ver Hechos 5:1-11. Sobre todo observemos la conclusión del verso 11: “Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.” Salmos 55:23. «Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de perdición. Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días; Pero yo en ti confiaré.”

Génesis 39

  1. José. Tipo de Cristo.

Despreciado y vendido por sus hermanos. Jehová estaba con José y fue varón próspero y todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. Era José de hermoso semblante y bella presencia. Hechos 7:9. “Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él.”

Génesis 40

  1. ¿No son de Dios las interpretaciones?

La palabra “Interpretación” y sus acepciones: Interpretaciones, Intérprete, Interpretar, Interpretarlos, aparecen cincuenta y un (51) veces en la Biblia (versión RV66), treinta y siete (37) veces está relacionada con Interpretación de sueños, cinco (5) veces relacionada con Interpretación de lenguas, ocho (8) veces relacionada con la profesión u oficio de ser “Intérpretes de la Ley de Moisés”, de los cuales, siete (7) de ellos fueron enemigos de Jesucristo. Pero una (1) sola vez aparece relacionada con la interpretación de la Palabra de Dios, es claro entonces que el entendimiento no proviene de nuestro razonamiento, teología y capacidad de interpretar, porque la Biblia no admite interpretación privada o personal. 2 Pedro 1:19-21. “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” A lo largo de los sesenta y seis libros de la Biblia y absolutamente en todos los textos que hablan de interpretación, se deja claro que las interpretaciones son única y exclusivamente, potestad de Dios. Consideramos así que la Biblia no puede ser interpretada, sino revelada por Dios, y que para entenderla no podemos asumir posiciones teológicas tradicionales, sino que para entender la revelación bíblica, necesitamos basarnos en lo que ella misma dice y el Señor Jesucristo y los escritores bíblicos, inspirados por el Espíritu Santo, hicieron y enseñaron:   La suma de la Palabra. Salmos 119:160. “La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia.”  Y Salmos 139:17. “¡Cuan preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuan grande es la suma de ellos!”

El testimonio de Cristo. Apocalipsis 19:10. “Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.”

El sentido y significado inconmovible de la Palabra. Hebreos 12:28. “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.”

Amor al Señor. 1 Corintios 2:9-10. “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.”

Obediencia a la Palabra y Temor de Dios. Salmos 111:10. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.”

Santidad y Arrepentimiento. Ezequiel 43: 10-12.  “Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y avergüéncense de sus pecados; y midan el diseño de ella. Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes; y descríbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra. Ésta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el recinto entero, todo en derredor, será santísimo. He aquí que ésta es la ley de la casa.”

Comprometernos a Leer, oír, escribir y aprender la Palabra. Deuteronomio 17: 18-20. “Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.”

Considerando esto, entendemos que los 365 días del año, necesitamos que el Señor abra los ojos de nuestro entendimiento y nos de lo que Pablo pidió para sus discípulos en Efesios 1:17. “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.”

Oremos.

Padre alumbra los ojos de nuestro entendimiento, para que sepamos cuál es la esperanza a que nos has llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de tu herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de tu poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de tu fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a la diestra del padre en los lugares celestiales.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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