Éxodo 4-6

Día 21. Libro 2.

Éxodo 4

  1. El pueblo de Dios estaba cautivo, esclavizado y oprimido.

Los egipcios los hicieron servir con dureza, y amargaron su vida con dura servidumbre, poniéndolos a hacer barro y ladrillo, y todas las labores del campo y todos los servicios que requerían, al cual los obligaban con rigor. Además también mataban a sus hijos. Ellos necesitaban realmente ser liberados.

  • El pueblo de Dios tenía una promesa.

Génesis 50:24.«Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; más Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.»  

  • Nosotros también tenemos una promesa de liberación.

Juan 8:32. “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

Juan 16:13. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” 

  • La verdadera libertad

La verdadera libertad no es la libertad terrenal, sino la liberación que produce Cristo en nosotros. Es el conocimiento de la verdad: el conocimiento de Cristo y su Palabra lo que nos hace verdaderamente libres, y lo que nos conduce a la eternidad en Cristo. En ese sentido podemos ver, que la liberación de Israel, su salida de Egipto es una figura, una parábola de la verdadera liberación: la libertad que viene por conocer la Palabra de Dios y obedecerla.

  • Moisés como figura de Cristo.

Así como Dios envió a su hijo Jesucristo a salvarnos, Moisés es el instrumento en las manos de Dios para dar libertad a su pueblo. Cada uno de los personajes, será un espejo para nosotros, porque nos reflejará nuestra propia condición y lo que hay en nuestro corazón. Estemos expectantes porque Moisés, Aaron, el pueblo, los magos y el faraón de Egipto, son figuras y símbolos de nuestra propia realidad.

  • Consideremos todas las figuras y parábolas.

Cada milagro y cada portento es también un milagro y un portento que ha hecho Cristo en la cruz del calvario para liberarnos de la ignorancia, de la muerte y de la esclavitud del pecado.

  • Envía por quien debes enviar.

Tres razones: Ellos no me creerán. Ellos dirán: no te ha aparecido Jehová y no soy hombre de fácil palabra, soy tardo en el habla y torpe de lengua. ¿Somos así?, ¿nos identificarnos con esto?

  • Tres señales.

Jehová le dio a Moisés tres cosas: Una vara que se convertía en culebra y luego en vara otra vez, una mano leprosa que se sanaba y agua del río que se convierte en sangre. Las tres señales que Dios le dio a Moisés eran para que el Pueblo de Dios creyera que Jehová se le había revelado. Cada una de estas señales representan las señales que el Señor nos ha dado en Cristo Jesús.

  • La vara representa la Palabra de Dios. Isaías 11:4. «Sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío». En el 4:20. Moisés la llamó la vara de Dios. Casi todos los versículos que hablan de vara, a lo largo de la Palabra, la asocian con la corrección, la reprensión o se utiliza como estándar para comprobar si tenemos la medida correcta (Ezequiel y Apocalipsis). En proverbios 29:15 dice: la vara y la corrección dan sabiduría. En Isaías 11:4 habla de la vara de su boca y el Espíritu de sus labios. En 2 Timoteo 3:16, dice que la Palabra de Dios es útil para corregir, enseñar, instruir. Podríamos decir que una evidencia de que Dios se ha revelado a Moisés es porque la Palabra de Dios en su mano ya no es una serpiente de la cual tiene que huir sino una vara para corregir.
  • La lepra: el pecado del que somos sanados en Cristo. Lucas 7:22. » Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio.»  Los capítulos 13 y 14 de levíticos la describen ampliamente. A María le salió lepra por desconocer que Dios revelaba su Palabra a Moisés. (Números 12:10). Al siervo de Eliseo se le pego la lepra de Naamán por la avaricia. (2 Reyes 5:27). Al rey Uzías le salió lepra en la frente por enaltecerse. (2 Crónicas 26:19). Pero Jesús dijo que una manifestación del reino es que los leprosos son limpiados. (Lucas 7:22). Podríamos decir que una evidencia de que Dios se ha revelado a Moisés es: que por la obediencia a Dios, la lepra desaparece aún de su propia vida.
  • El agua del río que se convierte en sangre: Cristo el agua de vida y su sangre derramada en la cruz del calvario para darnos liberación de la condenación eterna.  Apocalipsis 12:11. “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.” El agua en toda la Escritura es figura de una fuente donde se lavan las impurezas. (Efesios 5:26, Hebreos 10:22). Y la sangre es figura de la remisión de los pecados. (Apocalipsis 7:14). Salmos 119:11. “En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.”
  • Sin embargo la mayoría del Pueblo no creyó, como dijo Pablo en 1 Corintios 10:5. «Pero de los más de ellos no se agradó Dios, por lo cual quedaron postrados en el desierto.”
  • ¿Cómo usamos estas señales en nosotros mismos?

¿Tomamos la vara de la corrección, su Palabra, o corremos delante de ella?, ¿estamos dispuestos a ser corregidos por la vara de la corrección? Los leprosos y aún nuestra propia lepra, ¿se vuelven limpios por la obediencia? ¿Amamos la Palabra? Salmos 50:16. «Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca?  Jeremías 23:22. «Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.”

  1. Dios le dio a Moisés y a nosotros, el mismo mandamiento y la misma promesa.

Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.

  1. La circuncisión inconmovible.

Recordemos, primero que nada, el mandamiento dado a Abraham en Génesis 17:10-14. «Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Éste es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.  Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.” Observemos la verdadera circuncisión en Romanos 2:28-29. «Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.” Consideremos también que es una señal externa: en Romanos 3:30 dice que Abraham «…recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia» y en Efesios 2:11. «Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.»  Definitivamente la circuncisión no se basa en lo externo: Filipenses 3:3. » Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.» Estamos circuncidados en Cristo: Colosenses 2:11-12. «En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. « La clave es guardar los mandamientos, 1 Corintios 7:18-19.  «¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide.  La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios».

  1.  Importancia de la circuncisión.

Moisés no podía llevar liberación al pueblo, si su propio hijo no llevaba en su cuerpo la señal de obediencia al mandamiento. El Señor usaría a Moisés para que le dijera a Faraón que por no dejar ir a su hijo, es decir, su pueblo Israel, El mismo mataría a su hijo. De allí la importancia de que Moisés guardara con celo el mandamiento, la señal de la circuncisión. Lo central del asunto y que nos debe ocupar con temor y temblor: ¿Guardamos con celo la Palabra? Y ¿Obedecemos los mandamientos? Reflexionemos: ¿Está nuestra fe basada en lo externo, terrenal y movible? ¿Entendemos el significado inconmovible de la Palabra? ¿Nos conformamos con las figuras del Éxodo? 

Éxodo 5

  1. Para esto hemos sido liberados.

Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.

  • Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas.

Ciertamente esto te puede suceder cuando quieres conocer la verdad de la Palabra en Cristo Jesús. El enemigo te pondrá más trabajo y cargas terrenales para que no te ocupes de tu salvación y de conocer la Palabra.

  • Observemos las maquinaciones del enemigo.

¿Por qué no habéis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes? Y azotaban a los capataces de los hijos de Israel. Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios a Jehová. Id pues, ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de entregar la misma tarea de ladrillo. Sepamos que caminar hacia la libertad, en la verdad de la Palabra, tiene un gran costo. Se activarán muchas resistencias pero debemos ser astutos y reconocer que la esclavitud del pecado es peor. Para dedicarnos a la Palabra y seguirla día a día, necesitamos entender esto: Nunca podremos ser los mismos de antes. La libertad de conocer la Palabra no permitirá que sirvamos al pecado ni a su régimen de muerte. No ignoremos las maquinaciones del enemigo, salir de la esclavitud y ser libres por el conocimiento de Cristo y su Palabra genera todo tipo de resistencias internas y externas. Estemos dispuestos a pagar el precio. 2 Corintios 2:11. «Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.»  Filipenses 3:8. «Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.”

Éxodo 6

  1. Yo soy JEHOVÁ.

Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, más en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.

  • No escuchaban la Palabra, a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.

Observemos la comparación de la Parábola del Sembrador con lo que pasó con el Pueblo de Dios en Egipto: Mateo 13:20-21. “Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.» 

Primera reacción: Éxodo 4:31.«Y el pueblo creyó; y oyendo que Jehová había visitado a los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron».

Segunda reacción: Éxodo 6:9.«De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.» 

¿Nos pasa igual a nosotros? Efesios 4:8. «Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.»  

  • Jehová habló a Moisés y a Aarón y les dio mandamiento para los hijos de Israel, y para Faraón rey de Egipto, para que sacasen a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.

Verso 29. » Yo soy JEHOVÁ; di a Faraón rey de Egipto todas las cosas que yo te digo a ti.» Es el mandamiento, la Palabra de Dios, lo que nos liberará de la esclavitud. Tomemos su Palabra y digamos todo lo que Él nos dice.

Oremos

Enséñanos lo que hemos de hablar. Gracias por la señal de la cruz, que nos has dado en Cristo Jesús.  Enséñanos a usarla. Danos la sabiduría de la Palabra para hablar como debemos. Guíanos a toda verdad. Libera a tu pueblo y revélate a nosotros. Queremos conocer tu nombre. Oye nuestro gemido. Libéranos del cautiverio de nuestra mente. Danos el conocer tu Palabra para ser libres. Adoremos al Señor por enviarnos salvación en Cristo Jesús.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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