génesis 43-44

Día 17. Libro 1.

Génesis 43

  1. Observemos la belleza de estas referencias y el testimonio que da Dios mismo de este maravilloso hombre, quien es figura de Cristo nuestro Salvador.

Hechos 7:9. «Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él.»  

Salmos 105:16-22. “Trajo hambre sobre la tierra, Y quebrantó todo sustento de pan.  Envió un varón delante de ellos; A José, que fue vendido por siervo.  Afligieron sus pies con grillos; En cárcel fue puesta su persona. Hasta la hora que se cumplió su palabra, El dicho de Jehová le probó.  Envió el rey, y le soltó; El señor de los pueblos, y le dejó ir libre. Lo puso por señor de su casa, Y por gobernador de todas sus posesiones, Para que reprimiera a sus grandes como él quisiese, Y a sus ancianos enseñara sabiduría.”

Génesis 49:22-24. “Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro.  Le causaron amargura, Le asaetearon, Y le aborrecieron los arqueros; Mas su arco se mantuvo poderoso, Y los brazos de sus manos se fortalecieron Por las manos del Fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel).”

Génesis 39:24. “Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia.”

Génesis 44

  1. Reflexionemos en esto.

Obviamente los hermanos de José nunca habían podido olvidarlo ni superar la culpa de su pecado. Ellos movidos por envidia vendieron a su hermano y engañaron a su padre. La culpa y el peso de su pecado no los abandonaba.

  • Dios estaba con él.

Aun cuando ellos le hicieron mal, él no les guardó rencor, al contrario los perdonó y se fortaleció en Dios, quien se encargó de traerlos de nuevo a su vida. Pero ahora José no era el hermanito soñador, estaba lleno de gloria y era nada más y nada menos que el segundo de a bordo en Egipto. El único que tenía alimento en medio de la hambruna. A semejanza de Cristo, quien es el pan de vida, José era el administrador de todo el pan.

  • Hagamos un alto y meditemos en la Palabra.

Examinemos nuestro corazón y nuestra vida. La envidia es un pecado que puede destruir no sólo nuestra vida, sino la de otros. Proverbios 27:4. Cruel es la ira, e impetuoso el furor; Mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?”

Oremos

Señor nos arrepentimos en polvo y ceniza, de todo pecado de envidia. Queremos restituir a todo aquel que hemos agraviado. Perdonamos al que pueda habernos dañado. Declaramos tu perdón sobre nuestras vidas.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 348


Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress:  365 días con la Palabra

Twitter: @mirdzastrid

App. ENLACE+
https://enlace.plus/organization/d243a2a1-5b9c-43a7-b10a-204588a47186

Y en nuestra página Web:

https://volveralapalabra.wordpress.com

Deja un comentario