Día 11. Libro 1.
Génesis 28
- El Dios omnipotente te bendiga y te haga fructificar.
Que te multiplique, hasta venir a ser multitud de pueblos; Y te dé la bendición de Abraham, y a tu simiente contigo, para que heredes la tierra de tus peregrinaciones, que Dios dio a Abraham. Verso 28. «…porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho». Salmos 138:8. “Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos».
- La bendición de Abraham es la misma de Isaac y de Jacob.
Es la misma bendición que se cumple en Cristo Jesús y que nos ha sido dada a nosotros y a nuestros hijos.
Salmos 72:17. “Será su nombre para siempre, Se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; Lo llamarán bienaventurado.”
Efesios 1:3. «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo».
Gálatas 3:14. «Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu».
Génesis 17:8. «Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos».
Génesis 29
- Ejercicio.
Consideremos estos cuatro personajes: Jacob, Raquel, Lea y Labán. ¿Qué dice la escritura de ellos?, ¿qué tipo de cristianos representan? y ¿cuáles son sus buenos y/o malos ejemplos?
Génesis 30
- Dame hijos, o si no, me muero.
Que esta sea nuestra oración a Dios. La infertilidad espiritual proviene de un corazón endurecido, desobediente y sordo a la Palabra de Dios. Esa es la verdadera infertilidad e incapacidad de dar hijos espirituales y parir verdaderos discípulos. Que Dios pueda decir de nosotros lo mismo que dijo de Raquel y Lea: Rut 4:11. “Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén.”
Oremos
Padre te pedimos una descendencia, engendrar hijos nacidos de tu Palabra. Oramos en base a tu Palabra por nuestra descendencia: «Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.» 1 Pedro 1:23.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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