Hagamos una reflexión escrita de nuestro amado libro de Timoteo.
Para esto, les recomiendo usar: Papel y lápiz, concordancias bíblicas y/o electrónicas, tales como e-sword y You Version y leer los textos en diferentes versiones. Necesitamos tener presente estos aspectos claves en el estudio de la Palabra: El Espíritu Santo nos guiará a toda verdad. Juan 16:13. La Palabra no se contradice. Los textos se complementan entre sí. Salmos 119:160. La verdad se encuentra repartida en los 66 libros. 2 Pedro 1:20. El filtro principal es el testimonio de Cristo. Apocalipsis 19:10. Dios revela su Palabra a los que le obedecen. Hechos 5:23. Las enseñanzas del reino de los cielos son inconmovibles. Hebreos 12:28. Las escrituras nos hacen sabios para la salvación. 2 Timoteo 3:15-17.
Aviva el fuego del don de Dios que está en ti.
Revisemos estos textos: Juan 4:10 y Efesios 2:8.
No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor.
Participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios. Escudriñemos en las escrituras: Isaías 51:7, Marcos 8:38, Hechos 5:41 y Romanos 1:16.
Retén la forma de las sanas palabras que oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.
Abraza, guarda, persiste, mantén asida la Palabra. Observemos las referencias en: Proverbios 3:18, 21; 4:4-8,13; 23:3, Tito 1:9, Hebreos 3:6; 10:23 y Apocalipsis 3:3,11.
2 Timoteo 2
Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
Como lo dice la suma de la Palabra, veamos entonces: Josué 1:7, Hageo 2:4, 1 Corintios 16:13, Efesios 6:10 y 2 Pedro 3:18.
Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Esdras 7:10,25; 1 Juan 1:3.
Sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.
¿Sufrió Cristo penalidades a modo de malhechor? Ver también 1 Pedro 2:19.
Huye de las pasiones juveniles.
Ver Romanos 7:5, Gálatas 5:24, Colosenses 3:5 y Santiago 1:4.
¿Trabajamos en nuestra vida esforzándonos y sembrando la Palabra de Dios?
Reflexionemos en el verso 6 y pidamos al Señor que abra nuestro entendimiento. Ver también Juan 15:1 y Mateo 13: 1-23.
Reflexionemos en los versos 23-26.
¿Cómo debe ser el siervo del Señor?
2 Timoteo 3
¿Cuál es el peligro de los últimos días o tiempos postreros?
¿Cuáles son las características de los hombres de los últimos tiempos?
Examinemos nuestra vida.
¿Hemos imitado al Señor?
Revisemos esta lista y busquemos en la Palabra del Señor los textos que los definen:
Doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, paciencia, persecuciones y padecimiento.
2 Timoteo 4
¿Nos hemos preparado para esto?
Vendrán tiempos cuando los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
En todo tiempo y fuera de tiempo.
Insta, redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
Reflexionemos en esto: no podemos sacar la paja en ojos ajenos si no hemos sacado las vigas de nuestros ojos. Ver Mateo 7:3.
Una petición del Señor: «Procura venir pronto a verme».
Oremos.
Padre cambia nuestra mente conforme a la suma de tu Palabra y quita de nosotros las falsas doctrinas que no están apegadas a tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
Las instrucciones a las mujeres.
Consideremos que el Señor habla a su iglesia. La iglesia debe aprender en silencio. La iglesia necesita callar y aprender en silencio delante del Señor. Habacub 2:20. “Mas Jehová está en su santo templo: calle delante de él toda la tierra.” Zacarías 2:13. “Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha despertado de su santa morada.” ¿Quiere decir esto que la mujer no debe enseñar? Se refiere a la iglesia como cuerpo de Cristo. La iglesia no sólo tiene la responsabilidad de enseñar la Palabra, sino que esa es su razón de ser como columna y baluarte de la verdad. Lo que la iglesia no puede hacer es enseñar sus propias doctrinas, mandamientos de hombres, la falsamente llamada ciencia y todo aquello que no está en la Palabra. En ese sentido, el Señor le pide que “aprenda en casa con su marido”, es decir el Señor. El vestido de la iglesia: lino fino. Son las buenas obras de la Palabra. La iglesia ha de salvarse permaneciendo en fe, en santidad y engendrando hijos. Recordemos que su fertilidad proviene de Dios y de la obediencia a la Palabra.
Hagamos rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias.
Por todos los hombres. Oremos por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Oremos en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. 1 Pedro 3:7. “Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor a la mujer como á vaso más frágil, y como a herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.” Marcos 11:25. “Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también a vosotros vuestras ofensas.” Mateo 6:12. “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.”
1 Timoteo 3
Como deben conducirse en la casa de Dios el obispado, los pastores, el diaconado, los maestros, ministros y los siervos en general.
Irreprensibles, deben ser sometidos a prueba primero, y si en verdad son irreprensibles, entonces pueden ejercer el servicio al Señor, maridos de una sola mujer, prudentes, decorosos, hospedadores, aptos para enseñar, no puede ser un neófito en la Palabra, no sea que se infle envanecidamente y caiga en la condenación del diablo, sobrios, no dados al vino, no pendencieros, honestos, sin doblez, no avaros, ni codiciosos de ganancias deshonestas, amables, apacibles. Que gobiernen bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad. El que no sabe gobernar su propia casa, no puede cuidar de la iglesia de Dios. Es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo. Que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. Porque los que bien ministraren, ganan para sí buen grado, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
Las siervas.
Honestas, no calumniadoras, sobrias y fieles en todo.
La iglesia del Dios viviente.
Es la columna y el baluarte de la verdad, el apoyo de Dios, donde demuestra que su Palabra se cumple. Por eso sus servidores deben andar en la verdad, caminar y obedecer constantemente la Palabra. Entonces, de acuerdo con esto: ¿Cómo nos conviene conversar en la casa de Dios?
Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad.
Dios fue manifestado en carne. Justificado en el Espíritu. Visto de los ángeles. Predicado a los gentiles. Creído en el mundo. Recibido arriba en gloria.
1 Timoteo 4
El Espíritu lo dice claramente.
Algunos apostatarán de la fe, algunos escucharán a espíritus de error, engañadores y a doctrinas de demonios. Hipócritas y mentirosos. Se levantará gente con la conciencia cauterizada. Prohibirán casarse y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó.
Se un buen ministro de Jesucristo.
Ejercítate para la piedad. Nútrete con las palabras de la fe y de la buena doctrina. Desecha fábulas profanas y de viejas. Se ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en pureza. Ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar. No descuides el don que está en ti. No prestes atención, no atiendas, nada tengas que ver, evita, desecha y refuta, mitos y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios. Profanas pláticas sobre cosas vanas. Los argumentos de la falsamente llamada ciencia. 1 Timoteo 6:20. Vanas palabrerías, porque conducen más y más a la impiedad. 2 Timoteo 2:16. Cuestiones necias e insensatas, que engendran contiendas. 2 Timoteo 2:23. Cosas que apartan de la verdad el oído y te vuelven a los mitos. 2 Timoteo 4:4. Mitos judaicos y mandamientos de hombres que te apartan de la verdad. Tito 1:14. Cuestiones necias y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho. Tito 3:9. Verso 15. “Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.”
Desecha las fabulas.
También definidas como: «Mito»: enseñanza a través del misterio, cuento, ficción. (Strong). “Relato que proporciona una enseñanza o consejo moral.” (Diccionario General de la Lengua Española). “Mentira, fabricación, invención”. (Gran Diccionario Oxford). Examinémonos a nosotros mismos: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.” Verso 16.
1 Timoteo 5
Dos preguntas para analizar este capítulo:
¿Qué instrucciones nos da el Señor en relación con los ancianos, ancianas, jóvenes, jovencitas y viudas? ¿Qué relación tienen los versos 24-25 con Mateo 10:26, Marcos 4:22, 1 Corintios 4:5 y Efesios 5:13?
A los que persisten en pecar.
Repréndelos delante de todos. Para que los demás también teman. Esto fue lo que hizo el Señor con Ananías y Safira. Hechos 5:1-11.
1 Timoteo 6
¿Qué debemos hacer para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina?
¿Tenemos necesidad de «otras cosas» o son suficiente para nosotros las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y la doctrina que es conforme a la piedad? ¿En qué consiste el contentamiento? Evita las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia.
Te mando delante de Dios.
El que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato. Que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión. Versos 13-16. “Hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.”
Oremos.
Padre enséñanos a centrarnos solo en lo inconmovible y eterno del reino de los cielos y el evitar toda conversación vana. Padre te suplicamos, te pedimos que guardes nuestra mente y corazón. Que vivamos centrados en lo verdadero y eterno. Ayúdanos a mantenernos apegados a tu Palabra. Enséñanos a tener una buena conciencia delante de ti.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Tienen una Fe creciente. Un Amor abundante. Evidencian Paciencia y fe soportando las tribulaciones.
Las persecuciones y tribulaciones.
Son demostración del justo juicio de Dios, para que seamos tenidos por dignos del reino de Dios.
El pago para los que nos atribulan.
Retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Sufrirán tribulación y pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.
2 Tesalonicenses 2
Nadie los engañe en ninguna manera.
En relación con la venida de nuestro Señor Jesucristo: ¿es nuestro modo de pensar, absolutamente bíblico y apegado a la Palabra? ¿Nos dejamos mover fácilmente del modo de pensar bíblico? ¿Nos conturbamos por espíritu, por palabra, o por carta como si fuera del Señor, en el sentido de que el día del Señor está cerca? ¿No se acuerdan que el Señor nos decía esto? Nunca olvidemos la advertencia del Señor, en relación con las señales de los últimos tiempos y su venida: «Mirad que nadie os engañe». Revisemos estas citas: Mateo 24:4; Marcos 13:5; Efesios 5:6 y Colosenses 2:4,8.
El ministerio de la iniquidad: La apostasía, el hombre de pecado y el hijo de perdición.
Se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto. Se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. Es un inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden. El Señor lo matará con el espíritu de su boca, y lo destruirá con el resplandor de su venida.
¿Quiénes caerán bajo el poder engañoso y creerán en la mentira?
Aquellos que no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira. Serán condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
Seamos agradecidos.
Dios nos escogió desde el principio para salvación. Nuestra salvación es mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. Él nos llamó mediante el evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Estemos firmes. Retengamos la doctrina bíblica aprendida. Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y nos dio consolación eterna, y buena esperanza por gracia, consuele sus corazones, y los confirme en toda buena palabra y obra.
2 Tesalonicenses 3
Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.
Apártense, sepárense de ellos. De todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibimos por la Palabra. A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo, que trabajando tranquilamente, coman su propio pan.
Si alguno no obedece nuestra enseñanza en esta carta.
Señálenlo y no se asocien con él, para que se avergüence. No lo tengan por enemigo, sino amonéstenlo como a un hermano.
Que el Señor encamine nuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
1 Timoteo 1
Palabra fiel y digna de ser recibida por todos.
Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.
Yo soy el primer pecador.
Aun así, nos ha sido encomendado el glorioso evangelio del Dios bendito.
Los NO del Señor.
No enseñen diferente doctrina a la de la Palabra. No presten atención a mitos, a fábulas y genealogías interminables. No se enreden en disputas inútiles y sin término. No se ocupen de cuestiones diferentes a la edificación de Dios que es por fe.
La edificación de Dios es por fe.
Está basada en la Palabra. Se contrapone a las fábulas.
2 Pedro 1:16. “Porque no os hemos dado a conocer la potencia y la venida de nuestro Señor Jesucristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad.”
Tito 1:14. “No atendiendo a fábulas judaicas, y á mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.”
2 Timoteo 4:4. “Y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”
El propósito de la Palabra.
Instruirnos, edificarnos en la fe, el amor nacido de un corazón puro, la buena conciencia y la fe no fingida.
Observemos lo que dice sobre los que naufragaron en la fe.
Desecharon la fe, no la guardaron, no retuvieron la Palabra. Se desviaron a vana palabrería, a vanidad de palabras. Blasfemaron. Se distrajeron, se centraron en lo movible y terrenal. Naufragaron en cuanto a la fe. No perseveraron, rechazaron el tener una buena conciencia delante de Dios. Distrayéndose, se apartaron á vanas pláticas. Quisieron ser doctores de la ley, pero sin entender la Palabra, sin revelación del espíritu, hablando, y afirmando blasfemias. Fueron entregados a Satanás, para que aprendan a no blasfemar.
Oremos.
Dios nuestro tennos por dignos de tu llamamiento. Cumple tu propósito de bondad y tu obra de fe con tu poder. Padre, que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en nosotros, por tu gracia. Que tú Palabra corra y sea glorificada. Que seamos librados de hombres perversos y malos. Señor afírmanos y guárdanos del mal. Fortalece nuestra obediencia para hacer lo que se nos ha mandado en la Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Observemos que el evangelio llega a nosotros en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre.
El evangelio, Cristo, no consiste solo en palabras, ni en sabiduría humana.
El poder de la Palabra en los Tesalonicenses.
Por ellos fue divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino en todo lugar su fe en Dios se extendió. Fueron imitadores del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo. Recibieron la Palabra y se convirtieron de los ídolos a Dios para servir al Dios vivo y verdadero.
Vivamos eternamente agradecidos.
Convirtámonos de los ídolos a Dios, sirvamos al Dios vivo y verdadero, esperemos de los cielos a Su Hijo, al cual resucitó de entre los muertos. ¡Bendito sea Jesús! ¡Él nos libra de la ira venidera!
1 Tesalonicenses 2
La exhortación en el cuerpo de Cristo no puede proceder de:
Error, impureza, engaño, nunca puede usar palabras lisonjeras, no puede encubrir avaricia y no puede buscar gloria de los hombres, porque Dios es el testigo de nuestras intenciones.
Así debemos amar a los discípulos.
Con ternura, como la nodriza que cuida a sus propios hijos. Con un afecto tan grande, que desea entregar no sólo el evangelio de Dios, sino también la propia vida. Con trabajo y fatiga; de noche y de día, para no ser gravosos a nadie. Comportándonos santa, justa e irreprensiblemente con todos los creyentes. Exhortándolos y consolándolos, como padre a hijos; y encargándonos que anden como es digno de Dios, que los llamó a su reino y gloria. Orando sin cesar por ellos y dando gracias a Dios. Enseñándoles la palabra de Dios, no como palabra de hombres, sino según es en verdad. Enseñando a los discípulos a ser imitadores de Dios en Cristo Jesús, incluyendo el padecimiento. Los discípulos son nuestra gloria, esperanza, gozo y corona, delante del Señor Jesucristo, en su venida.
1 Tesalonicenses 3
Ustedes saben que estamos destinados a sufrir tribulaciones y aflicciones.
Lo cual está ampliamente profetizado en la Palabra y por lo tanto, se ha de cumplir. Colosenses 1:24. «Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia.»
El consuelo que nos sostiene en medio de la tribulación.
Las buenas noticias de la fe y el amor de los discípulos. Saber que los discípulos están firmes y no han caído en la tentación del diablo.
1 Tesalonicenses 4
Mandamientos del Señor Jesús.
El Señor nos ruega y nos exhorta: que nos comportemos conforme a lo que aprendimos de Él, de la manera que fuimos enseñados por El, de cómo nos conviene andar, y agradar a Dios, así vayamos creciendo. Que cada día más y más, agradaremos a Dios, que sigamos sus instrucciones y qué cumplamos la voluntad de Dios.
La voluntad de Dios.
Nuestra santificación, que vivamos apartados de fornicación, que cada uno de nosotros aprenda a tener su propia esposa en santidad y honor, que no vivamos en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios, que ninguno oprima, peque, agravie ni engañe en nada a su hermano, en lo referente a este tema, porque el Señor es vengador de todo esto. Pues no nos ha llamado Dios a impureza o inmundicia, sino a santificación. Que, así como lo aprendimos de Dios, así nos amemos unos a otros, que abundemos en ello más y más. Que nuestra ambición sea procurar tener tranquilidad, llevar una vida tranquila y ocuparnos en nuestros negocios, trabajando por nosotros mismos para que no tengamos necesidad de nada y comportarnos honradamente para con los que no conocen a Cristo.
El que vive en la inmundicia del pecado y desecha la santidad.
¿A quién desecha? Si alguno desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.
¿Hemos aprendido el amor fraternal o tenemos necesidad que se nos escriba acerca de esto?
Consuélense los unos a los otros con estas palabras.
Creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
1 Tesalonicenses 5
Somos hijos de luz e hijos del día.
No duerman como los demás, sino velen y sean sobrios. Vistan la coraza de fe y de amor, y la esperanza de salvación como yelmo. No estamos destinados para ira. Estamos destinados para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Anímense unos a otros, y edifíquense unos a otros.
Reconozcan a los que trabajan, y los presiden en el Señor, y los amonestan.
Ténganlos en mucha estima y amor por causa de su obra.
Esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús.
Tengan paz entre ustedes, amonesten a los ociosos, los que andan desordenadamente, alienten a los de poco ánimo, sostengan a los débiles, sean pacientes para con todos, ninguno pague a otro mal por mal; antes sigan siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos, estén siempre gozosos, oren sin cesar, den gracias en todo. No apaguen al Espíritu. Efesios 4:30. “Y no contristen al Espíritu Santo de Dios, con el cual están sellados para el día de la redención.” No menosprecien las profecías. Examinen todo; retengan lo bueno. Absténganse, apártense de toda especie de mal. Guárdense en todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Hermanos, oremos por los que predican la Palabra.
Les conjuro, les encargo, les amonesto a que lean esta carta a todos los hermanos.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes. Amén.
Oremos.
Padre que tu evangelio llegue a nosotros en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre de fe. Te pedimos de noche y de día con gran insistencia, por los discípulos. Señor te damos siempre gracias por ellos, por la obra de su fe, por el trabajo de su amor, por la constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Señor que al verlos nosotros completemos lo que falta a su fe. Señor hazlos crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos. Que sean afirmados sus corazones. Que sean irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre. Que perseveren hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos los santos. Señor te damos gracias por el libro de Tesalonicenses.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
En él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia. Agradó al Padre que en él habitase toda plenitud. Por medio de él, todas las cosas serán reconciliadas con Dios el Padre, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
El Señor.
Nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo. Nos ha redimido por su sangre, dándonos el perdón de pecados. Nos ha reconciliado, porque éramos en otro tiempo extraños y enemigos en nuestra mente, haciendo malas obras. Nos presentará santos y sin mancha e irreprensibles delante de él, Si en verdad permanecemos fundados y firmes en la fe, y sin movernos de la esperanza del evangelio que hemos oído. Tenemos que padecer y cumplir en nuestra carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia. Debemos trabajar, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en nosotros, anunciando, amonestando y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.
Colosenses 2
La gran lucha que el Señor sostiene por nosotros.
Para que sean consolados nuestros corazones, unidos en amor. Para que alcancemos todas las riquezas de pleno entendimiento. Que podamos conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Para que nadie nos engañe con palabras persuasivas.
Demos gracias al Señor.
Aunque está ausente en cuerpo, no obstante, en espíritu está con nosotros, gozándose y mirando nuestro buen orden y la firmeza de nuestra fe en Él.
¿De qué manera debemos andar en Cristo?
De la manera que le hemos recibido: por la fe en la Palabra. Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe. Abundando en acciones de gracias. Mirando que nadie nos engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
Reflexionemos en esto.
Hay cosas que tienen cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo. PERO no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne. Revisemos nuestras prácticas a la luz de esta Palabra. Tengamos discernimiento bíblico para analizar nuestras tradiciones y saber si tienen conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres, cosas que todas se destruyen con el uso.
Colosenses 3
Preguntas para reflexionar y meditar en el capítulo.
¿Cuáles son las cosas que tenemos que buscar y en las cuales debemos poner la mira? ¿Cuáles son las cosas que tenemos que dejar y hacer morir en nosotros? ¿Cuáles son las cosas con las cuales debemos vestirnos como escogidos de Dios, santos y amados? ¿Mora la Palabra de Cristo en abundancia en nosotros? ¿Nos enseñamos y exhortamos unos a otros en toda sabiduría? ¿Por qué le conviene al Señor que las casadas, estén sujetas a sus maridos? ¿Cuáles son las instrucciones para los maridos, los hijos, los padres y los siervos? ¿De quién recibiremos la recompensa de la herencia, si servimos a Cristo el Señor?
Colosenses 4
Cuando esta carta haya sido leída entre ustedes, hagan que se lea también en otras iglesias.
Díganles a los hermanos: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor. No olvidemos los padecimientos de Cristo. Perseveremos en la oración velando en ella con acciones de gracias. La gracia sea con vosotros. Amén.
Oremos.
Padre ábrenos puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo. Para que lo manifestemos como debemos hablar. Para que andemos sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Para que nuestra palabra siempre sea con gracia y esté sazonada con sal, para que sepamos cómo debemos responder a cada uno. Que seamos llenos del conocimiento de tu voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, que andemos como es digno de ti Señor, agradándote en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en tu conocimiento. Que seamos fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de tu gloria, para toda paciencia y longanimidad. Te damos gracias, Padre por hacernos aptos para participar de la herencia de los santos en luz. Te damos gracias, Padre por tu pueblo, por la fe y por el amor a todos los santos y por causa de la esperanza que nos está guardada en los cielos, que hemos oído por la palabra verdadera del evangelio, porque la Palabra lleva fruto y crece también en nosotros, desde el día que oímos y conocimos la gracia de Dios en verdad.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Examinemos esto: ¿Cuál es la motivación correcta para predicar el evangelio?
¿Predicamos a Cristo por lo movible y perecedero? La voluntad de Dios es que prediquemos la Palabra por amor, sabiendo que estamos puestos para la defensa del evangelio inconmovible. Filipenses 2:3. “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.”
Nuestra ancla.
El que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Vivamos aferrados a esa promesa.
Meditemos en esto.
El padecimiento de Pablo contribuyó para el progreso del evangelio. ¿Pensaríamos que hoy en día, eso puede sucedernos? Quizás nuestra expectativa puede ser exactamente lo contrario. Pensamos esto: nuestro padecimiento en Cristo Jesús NO es un estorbo para el progreso del evangelio. La clave está ligada a la causa del padecimiento. Pablo estaba preso por la causa de Cristo. Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. A nosotros nos es concedido a causa de Cristo, no sólo que creamos en él, sino también que padezcamos por él. Nunca perdamos esto de vista.
Filipenses 2
La identidad de Cristo Jesús.
Aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló El mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
La unidad en el cuerpo, la comunión del Espíritu, y el afecto entrañable.
Lo logramos obedeciendo la Palabra siempre. Ocupándonos en nuestra salvación con temor y temblor. Haciendo todo sin murmuraciones y contiendas. Siendo humildes, estimando a los demás como superiores a nosotros mismos. Siendo irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha. Resplandeciendo como luminares en el mundo. Viviendo asidos y sosteniendo firmes, la palabra de vida.
La obediencia.
Es parte de su gracia hacernos hijos obedientes. Porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para su buena intención.
Filipenses 3
A fin de llegar a la resurrección y por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.
Estimo todas las cosas como pérdida. Por amor a Él, lo he perdido todo. Tengo todo por basura, para ganar a Cristo. Quiero ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. Mi fin es conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte. Prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Olvido lo que queda atrás, y me extiendo a lo que está delante y prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
No escuchemos a los judaizantes, no volvamos atrás.
Nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. Por ahí andan muchos enemigos de la cruz de Cristo. Su dios es el vientre, su gloria es su vergüenza, y solo piensan en lo terrenal.
Todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos.
El transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
Filipenses 4
Lo que hemos aprendido, recibido, oído y visto en la Palabra.
Eso es lo que debemos hacer. Y el Dios de paz estará con nosotros.
Entendamos el contentamiento bíblico.
Aprender a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Aprender a vivir humildemente. Aprender a tener abundancia. Saber estar saciado y saber tener hambre. Saber tener abundancia y padecer necesidad. Todo esto lo puedo en Cristo que me fortalece. Dios proveerá a todas mis necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Permanecer con la mirada en la Palabra, en el reino inconmovible.
No se afanen por nada.
Antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.
Piensen en la Palabra.
Piensen en todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten.
La gracia del Señor Jesucristo sea con el espíritu de ustedes.
Oremos.
Señor gracias por este hermoso y espectacular libro donde te revelas. Gracias por hablarnos con tanta ternura y tanto amor. Gracias por ir a la cruz y menospreciar el oprobio. Perdónanos cuando no entendemos tu Palabra y ponemos la mirada en lo terrenal. Ayúdanos, haznos oír tu voz y tu llamado a la santidad y a completar tus padecimientos. Bendecimos tu nombre, bendecimos tu Palabra Señor. Padre concédenos que nuestro amor abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento. Que escojamos y aprobemos lo mejor, a ti, a tu Palabra. Que seamos puros e irreprensibles para el día de tu venida. Que estemos llenos del fruto de justicia que es por medio de la Palabra, para la gloria y alabanza tuya. Que cada día desarrollemos valor para hablar tu palabra sin temor. Que nuestra conducta sea digna de tu evangelio. Que estemos firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe de la Palabra. Que no seamos intimidados por los que se oponen al entendimiento de tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Entonces debemos vivir como es digno de esa vocación con que fuimos llamados: en humildad, en mansedumbre, soportándonos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de La Paz. Un cuerpo, un Espíritu, una misma esperanza, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Seguir la verdad en amor, edificarnos en amor, crecer en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. Concertarnos y unirnos entre nosotros, por todas las coyunturas, ayudarnos a crecer en Cristo, según la actividad propia de cada uno de nosotros. Renovarnos en el espíritu de nuestra mente, vestirnos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Desechar la mentira, hablar verdad con el prójimo y no usar palabras corrompidas, sino las que son buenas para la necesaria edificación. Alegrar al Espíritu Santo de Dios. Vivir sin amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia, y malicia. Ser buenos, benignos unos con otros, misericordiosos, perdonando como Dios también nos perdonó en Cristo. No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, por el cual fueron sellados para el día de la redención. Sea quitada de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia. Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios nos perdonó en Cristo.
¿Podemos airarnos sin pecar?
¿Nos quedamos enojados? ¿Estamos dando lugar al diablo? ¿Se pone el sol sobre mi enojo?
Observemos que la Palabra nos manda a trabajar, haciendo con las manos lo que es bueno.
También dice que debemos compartir con el que padece necesidad.
Examinemos nuestra vida en relación con este mandamiento.
Los que fluctúan en la fe.
Son denominados en la Palabra “Niños fluctuantes”. Son llevados por doquiera de todo viento de doctrina, caen en la estrategia de hombres que engañan y emplean con astucia las artimañas del error, andan en la vanidad de su mente, tienen el entendimiento entenebrecido, son ajenos de la vida de Dios porque son ignorantes de la Palabra, por la dureza de su corazón. Perdieron toda sensibilidad del espíritu, se entregan a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza y están viciados conforme a los deseos engañosos.
Los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros del cuerpo de Cristo.
Son constituidos por Cristo, no por voluntad humana. Reflexionemos profundamente en esta verdad. ¿Reconocemos entre nosotros a aquellos que Dios ha levantado? ¿Corresponden nuestros métodos eclesiásticos a fórmulas que favorecen la voluntad humana o a reconocer a aquellos que Dios levanta? ¿Estamos formando cristianos que se incorporan al cuerpo de Cristo de acuerdo con esta verdad?
Observemos las funciones de los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros del cuerpo de Cristo.
Perfeccionar a los santos para la obra del ministerio. Edificar el cuerpo de Cristo. Hacer que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios. Llevarnos a la perfección, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Servir para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina. Evitar el uso de estrategias humanas y terrenales, no bíblicas, movibles, en la edificación del cuerpo de Cristo. Impedir el desempeño de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error en la enseñanza de la Palabra. Lograr que en el cuerpo de Cristo, sigamos la verdad en amor y crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
Efesios 5
La tarea más grande e infinita que hemos recibido: Ser imitadores de Dios, como hijos amados.
Andar en amor, así como también Cristo nos amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.
Colosenses 3:12. “Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.”
1 Pedro 1:15-16. “Sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: SED SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO.”
1 Juan 3:1-2. “Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.”
No ignoremos esto.
Que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos. Ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza sabemos que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Hebreos 12:14-15. “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.”
NO PARTICIPEN de las obras estériles de las tinieblas.
Más bien, quítenle las máscaras, descubran su apariencia, repróchenlas y repréndanlas. Expongan a la luz las obras de las tinieblas, es decir, examínenlas a la luz de la Palabra. Revísenlas de acuerdo con la Biblia. Háganlas visibles. Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios.
Apocalipsis 18:4. “Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas.”
Proverbios 4:14-15. “No entres en la senda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malvados. Evítalo, no pases por él; Apártate de él y sigue adelante.”
NO se embriaguen con vino.
Eso no trae buenos frutos, más bien SEAN LLENOS del Espíritu, eso si trae frutos eternos.
La santidad.
Hablar entre nosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando en su corazón al Señor. Dar siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre. Someterse unos a otros en el temor de Cristo.
El matrimonio: una parábola, un gran misterio.
Reflexionemos en este hecho: el matrimonio es una parábola, una figura de la relación de Cristo con su amada iglesia. Verso 32. «Grande es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia». Hagamos frutos dignos de arrepentimiento.
Veámonos en este espejo. ¿Salimos aprobados o reprendidos?
Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Mujeres: respeten a sus maridos. Maridos, amen a sus mujeres. Así como Cristo amó a la iglesia y se dio El mismo por ella. Santifiquen a sus esposas con la Palabra, susténtelas y cuídenlas con la Palabra. Hagan que sus esposas estén sin pecado, inmaculadas. Así es como deben amarlas: como a ustedes mismos. No aborrezcan a sus esposas. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia. DEJEN A SU PADRE Y A SU MADRE, Y ÚNANSE A SU MUJER, Y LOS DOS SEAN UNA SOLA CARNE.
Efesios 6
Lo justo.
Para que te vaya bien, para que tengas larga vida sobre la tierra: obedece a tus padres en el Señor, y hónralos.
No provoques a ira a tus hijos.
Críalos en la disciplina e instrucción del Señor.
En su servicio, trabajo, tarea.
Obedezcan a sus jefes en la tierra, con temor y temblor bíblico, con la sinceridad de su corazón, como a Cristo. No para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios. Sirvan de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres.
Sepan que cualquier cosa buena que cada uno haga, esto recibirá del Señor.
Los jefes.
Hagan lo mismo con sus servidores, y dejen las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y de ustedes está en los cielos, y que para El no hay acepción de personas.
Fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza.
Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo. Nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes (gobernantes) de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes. Tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes. CIÑAN SU CINTURA CON LA VERDAD. REVÍSTANSE CON LA CORAZA DE LA JUSTICIA. PONGAN EN LOS PIES, LA PREPARACION PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO DE LA PAZ. Sobre todo, tomen el escudo de la fe con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomen también el CASCO DE LA SALVACION, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Oren y supliquen en todo tiempo en el Espíritu, y así, velen con toda perseverancia y súplica por todos los santos.
La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén.
Oremos.
Padre que al abrir nuestra boca nos sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio. Que con denuedo hablemos de ti, como debemos hablar. Señor ten misericordia de mí. “Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu. Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder.” Salmo 51: 2-12.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Observemos cual es la petición de Cristo Jesús, el que intercede por nosotros.
Toda bendición espiritual en los lugares celestiales. Que seamos santos y sin mancha delante de él, en Amor.
Que vivamos conforme a la elección y llamamiento que hemos recibido desde antes de la fundación del mundo. Que vivamos para la alabanza de la gloria de su gracia. Que entendamos que Él nos hizo aceptos en el Amado. Que comprendamos el beneplácito y el misterio de su voluntad. La redención por su sangre. El perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia. Que El hizo sobreabundar en nosotros toda sabiduría e inteligencia. Nuestra herencia con todos los santos. Que hemos sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa.
Lo que se propuso el Padre, su propósito eterno.
Reunir todas las cosas en Cristo, las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
Efesios 2
Lo que logró Cristo a través de su muerte en la cruz del calvario.
Darnos vida juntamente con El, cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. Salvarnos por gracia. Resucitarnos. Sentarnos en los lugares celestiales con El.
Lo que el Señor quiere mostrar en los siglos venideros.
Las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros. Que nos dio el don de la fe, para creer y ser salvos. Que hizo posible que caminemos y hagamos las obras que El preparó de antemano. Hemos sido hechos cercanos a Dios, por la sangre de Cristo. Él es nuestra paz. El abolió en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas. Que tenemos entrada al Padre por el Espíritu. Que ya no somos extranjeros ni advenedizos. Que somos conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.
Estamos edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas.
Somos edificados para morada de Dios en el Espíritu y para ser un templo santo en el Señor.
Los hijos de desobediencia.
Siguen la corriente de este mundo. Andan conforme al príncipe de la potestad del aire. Actúan según los deseos de la carne, hacen la voluntad de la carne y de los pensamientos. Son por naturaleza hijos de ira.
Efesios 3
Reflexionemos y observemos esto.
El misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, y que ahora, es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu. Así como Cristo conocía al Padre, así el Espíritu Santo puede hacernos comprender y darnos el conocimiento del misterio de Cristo.
Doblemos nuestras rodillas ante nuestro Padre y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, y las hace conforme a las riquezas de su gloria y según el poder que actúa en nosotros.
Oremos.
Padre danos el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por tu Espíritu. Que habite Cristo por la fe en nuestros corazones. Que seamos arraigados y cimentados en amor. Dios mío, que seamos plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad, la altura, del amor de Cristo, que excede a todo conocimiento. Padre Santo que seamos llenos de toda la plenitud de Dios. Danos el espíritu de sabiduría y de revelación en tu conocimiento Señor. Alumbra los ojos de nuestro entendimiento. Que vivamos conforme a la esperanza que nos has llamado, y conforme a las riquezas de la gloria de tu herencia en los santos. Señor: opera en nosotros la supereminente grandeza de tu poder y la fuerza que resucitó a Cristo de los muertos. Que la fuerza que sentó a Cristo en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero, nos transforme. Padre usa en nosotros el poder que sometió todas las cosas bajo los pies de Cristo para que entendamos tu Palabra. Enséñanos la fuerza que puso a Cristo por cabeza de la iglesia. Que podamos comprender la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Señor te damos gracias por el cuerpo de Cristo, nuestra iglesia local y nuestra propia vida. A ti sea gloria en tu iglesia, por todas las edades, por siempre jamás. Amén.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Me temo, que haya trabajado en vano con ustedes. El efecto devastador de los judaizantes.
El que busca su salvación por las obras terrenales, realmente se quiere esclavizar de nuevo. “Cristo ha venido a ser sin efecto para vosotros los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.” Verso 4. Creer que te vas a salvar por guardar la circuncisión, es volver a débiles y pobres rudimentos humanos y movibles, “… si se circuncidan, de nada les aprovechará Cristo.” Verso 2. No podemos basar nuestra fe en las cosas débiles, inútiles y elementales de este mundo. Porque no están basadas en el evangelio inconmovible y eterno. Meditemos en esto: ¿Ha trabajado en vano el Señor y tiene que sufrir nuevamente dolores de parto hasta que Él sea formado en nosotros? Verso 5. “Mas nosotros por el Espíritu aguardamos la esperanza de la justicia por fe.” También observemos en los versos 8-10 y 12, el terrible juicio para los que trastornan la fe de algunos.
Me he hecho enemigo, por decirles la verdad.
Aceptemos la exhortación de la Palabra. Revisemos esto: ¿Cuál es nuestra actitud al ser exhortados? Entendamos la diferencia entre una reacción espiritual por la exhortación o una reacción carnal. Si nos rebelamos, y nos convertimos en enemigos del que nos exhorta, estamos reaccionando carnalmente. La actitud del cristiano espiritual ante la exhortación es una respuesta humilde y de arrepentimiento. Nuestra respuesta ante la exhortación mide nuestro nivel de madurez.
Salmos 141:5. “Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza. Pero mi oración tendrá, aun en sus calamidades.”
Hebreos 5:14. “Mas el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal.”
Observemos en el texto la forma en que se entiende e interpreta la Palabra. Sólo así aprenderemos las reglas de interpretación bíblicas, que muestra la misma biblia.
La Palabra se interpreta a sí misma. 2 Pedro 1:20. “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada”.
El significado verdadero de una alegoría o parábola es una verdad inconmovible, una enseñanza trascendente, que explica el reino de los cielos. Mateo 13:35. “Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta que dijo: En parábolas abriré mi boca; Enunciaré cosas que han estado escondidas desde la fundación del mundo.”
Las parábolas contienen verdades ocultas a los ojos humanos, y reservadas para los discípulos, los que verdaderamente obedecen. Mateo 13:11. “Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado el saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado.”
La verdad bíblica, el evangelio, solo puede ser entendido por revelación del Espíritu Santo. Juan 16:13-14. “Pero cuando el Espíritu de verdad venga, Él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber las cosas que han de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.” 1 Corintios 2:4-5. “Y mi palabra y mi predicación no fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder; para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.”
La verdad bíblica solo puede ser entendida a través de la suma de la palabra. Salmos 119:160. “La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia.” Salmos 139:17. “¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!”
Gálatas 5
Estar firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres.
Estén apegados al entendimiento bíblico que corresponde a la suma de la Palabra. La interpretación de la Biblia desde lo movible niega la gracia de Dios, porque se aferra a lo visible y terrenal. Interpretar la Palabra desde lo movible es apartarnos de Cristo. Verso 4. “Cristo ha venido a ser sin efecto para vosotros los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.”
Un poco de levadura leuda toda la masa.
Una sola interpretación humana de la Palabra contaminará toda nuestra doctrina.
Anden en el Espíritu, y no satisfagan los deseos de la carne.
No usemos la libertad como ocasión y pretexto para andar en la carne. Apéguense a la Palabra. Crucifiquen la carne con sus pasiones y deseos. Den frutos del Espíritu: Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. No hay leyes humanas que puedan vencer esto. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
¡Ojalá se mutilaran!
Los que perturban a los creyentes: los que enseñan falsas doctrinas. Son los que interpretan la Palabra desde lo movible.
Los resultados de andar en las obras de la carne.
Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, desenfrenos, y cosas semejantes a estas. Los que hacen tales cosas, no heredarán el reino de Dios.
Gálatas 6
Si alguno es sorprendido en alguna falta.
Restáurenlo con la Palabra, en el espíritu de la Palabra, con mansedumbre. Consideren que les puede pasar lo mismo.
Sometan a prueba su propia obra.
No se engañen, Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembra, eso también recoge.
Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.
Verso 15. “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva criatura.” Lo humano y terrenal no sirve para nada. Sólo el nuevo nacimiento sirve para la eternidad. Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con su espíritu. Amén.
Oremos.
Gracias al Dios eterno y todopoderoso por heredarnos esta joya preciosa. ¡Gracias Dios por el libro de Gálatas! ¡Bendito seas Padre!
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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