apocalipsis 13-16

Día 363. Libro 66

Apocalipsis 13

  1. Nuestra autoridad.

Nosotros tenemos una sola cabeza: Cristo. Colosenses 1:18, 2:10. Cristo y su Palabra es nuestra autoridad, nos la ha delegado como discípulos para la edificación del reino. Lucas 9:1.

  • Toda la tierra maravillada, siguió a la bestia.

La bestia tiene 7 cabezas. Su poder y autoridad provienen del dragón. La tierra se maravilla en pos del dragón y la bestia y los adoran. Aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero serán engañados e irán en pos de la bestia. La bestia tiene una boca que habla grandes cosas. ¿Es esto una característica de los hombres más atrayentes de nuestro tiempo? Es semejante al Cordero pero no habla como El Cordero sino como dragón. Dios le permite combatir contra los santos, y vencerlos; y también le dio autoridad sobre toda raza, pueblo, lengua y nación. Nunca olvidemos esto: Mirad que nadie os engañe. Lucas 21:8.

  • El que tenga oídos, que oiga.

El que deba ir al cautiverio, al cautiverio irá; y el que deba morir por la espada, por la espada morirá. Aquí se verá la paciencia y la fe de los santos. V 9-10.

Apocalipsis 14

  1. Los 144.000.

Dignos de imitar. Fueron redimidos de entre los de la tierra, no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Siguen al Cordero por dondequiera que va, fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero. En sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.

  • Este es el evangelio eterno que debemos predicar.

Temamos a Dios, démosle gloria, la hora de su juicio ha llegado. Adoremos a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

  • ¿Qué pasará a aquellos que adoren a la bestia y a su imagen?

Escuchemos las advertencias y temamos porque los que reciban la marca de la bestia en su frente o en su mano beberán del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira. Serán atormentados con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. El humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.

  • Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor.

Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. La hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. Lucas 10:2. «Y les decía: La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.»  

Apocalipsis 15

  1. Observemos que nadie podrá entrar en el templo hasta que se consume la ira de Dios.
  • La verdad sobre la ira de Dios.

Detengámonos a considerar su importancia. El tema de la ira de Dios aparece 13 veces en toda la Biblia, en el libro de Apocalipsis aparece 5 veces. En Números 22:22, dice que la ira de Dios se encendió sobre Balaam por desobediente, y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. En 2 Crónicas 24:18, la ira de Dios vino sobre Judá y Jerusalén, por su pecado de desobediencia e idolatría: desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres, y sirvieron a los símbolos de Asera y a las imágenes esculpidas.  En el Salmo 106:29, dice que el pueblo de Dios provocó la ira de Dios con sus obras, y se desarrolló la mortandad entre ellos. En Juan 3:36, Jesús enseña que el que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. En Romanos 1:18, dice que la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Romanos 12:19, nos enseña a no vengarnos por nosotros mismos, sino a dejar lugar a la ira de Dios, porque suya es la venganza. En Efesios 5:6 y Colosenses 3:6 dice que   la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Observemos la advertencia particular de Efesios sobre la falta de entendimiento y conocimiento bíblico que te conduce a dejarte engañar y ser desobediente. Finalmente, el libro de Apocalipsis nos muestra la ira de Dios en acción: En el 14:10, habla del enemigo que beberá del vino de la ira de Dios, y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. En el 14:19, dice que el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. En el 15:1, aparece otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios. En el 15:7, dice que uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios. Observemos en el capítulo 16, el derramamiento sobre la tierra de las siete copas de la ira de Dios, y como esto es también la justicia de Dios. Nada despreciable.  Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. 

Apocalipsis 16

  1. Las siete copas de la ira de Dios.  

Primera copa: una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen. Segunda copa: fue derramada sobre el mar y éste se convirtió en sangre como de muerto y murió todo ser vivo que había en el mar. Tercera copa: Fue derramada sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Cuarta copa: derramada sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. Quinta copa: fue derramada sobre el trono de la bestia. Su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas. Y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras. Sexta copa: fue derramada sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. Y salió de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas. Son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. Séptima copa: Salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. Hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. La gran ciudad fue dividida en tres partes. Las ciudades de las naciones cayeron. La gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Toda isla huyó, y los montes no fueron hallados. Cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.

  • He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.

Oremos.

Señor abre nuestros oídos para entender la revelación de tu Palabra. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado. Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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