Apocalipsis 9-12

Día 361. Libro 66

Apocalipsis 9

  1. Las estrellas.

Apocalipsis 12:4. “… su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.”  Lucas 10:18. “Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.” 

  • Abismo.

Definición: “sin fondo, infernal. Masa de agua que sube, lo profundo, mar principal, agua subterránea.

Lucas 8:30-31.  “Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no los mandase ir al abismo.” 

Romanos 10:7. “… ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).”

Apocalipsis 11:7. “Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.”

Apocalipsis 20:1-3.   “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las  naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.”

Génesis 1:2. “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”

Isaías 14:13-15.  “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.”

  • Langostas.

Éxodo 10:14. “Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después.”

Deuteronomio 28:38,42. “Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá. (…) Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta.” 

Joel 1:4. “Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.”

Amós 4:9. “Os herí con viento solano y con oruga; la langosta devoró vuestros muchos huertos y vuestras viñas, y vuestros higuerales y vuestros olivares; pero nunca os volvisteis a mí, dice Jehová.”

  • El sello de Dios.

Éxodo 12:12-13.  “Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.”

Ezequiel 9:4-6.   “y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo.” 

Efesios 4:30. “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”

  • Escorpión:

Lucas 10:19. “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.”

  • Abadon: Ángel Destructor.

Job 26:6. “El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura.” 

Job 28:22. “El Abadón y la muerte dijeron: Su fama hemos oído con nuestros oídos.”

Salmos 88:11. “¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, O tu verdad en el Abadón?”

Proverbios 15:11. “El Seol y el Abadón están delante de Jehová; ¡Cuánto más los corazones de los hombres!”

Proverbios 27:20. “El Seol y el Abadón nunca se sacian; Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.”

  • Apolión: destructor, satanás.

Cuatro Ángeles.

Apocalipsis 7:1-2.  “Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar.”

Jeremías 49:36. “Traeré sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo, y los aventaré a todos estos vientos; y no habrá nación a donde no vayan fugitivos de Elam.”

Daniel 7:2-3.  “Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar.”

Zacarías 6:5. “Y el ángel me respondió y me dijo: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra.”

Apocalipsis 16:12. “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.”

Apocalipsis 10

  1. El Séptimo Ángel.

Envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza, su rostro era como el sol, sus pies como columnas de fuego. Tenía en su mano un librito abierto. Puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra. Clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. Levantó su mano al cielo y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más. Cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

  • Come la Palabra.

Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Job 23:12. “Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida.”

Jeremías 15:16. “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.”

Ezequiel 2:8. “Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.”

Ezequiel 3:1 -3.   “Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.” 

Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.

Apocalipsis 11

  1. Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.

¿Cuál es el referente de la medida con la que seremos comparados?

Efesios 4:13. “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”

  • Los dos testigos.

Sus características. Sólo se mencionan en Apocalipsis. Son dos olivos. Revisemos las referencias:

Salmos 52:8. “Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.”

Jeremías 11:16. “Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llamó Jehová tu nombre. A la voz de recio estrépito hizo encender fuego sobre él, y quebraron sus ramas.”

Zacarias 4:2-3.  “Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él; Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda.”

Zacarias 4:11-14.  “Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda? Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro? Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no. Y él dijo: Éstos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.”

Son dos candeleros. Revisemos las referencias:

Apocalipsis 1:20. “El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.”

Mateo 5:14-16.  “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

Son profetas. Su testimonio causa tormento a los moradores de la tierra. Vestidos de cilicio. Vestidos de luto, endechas y lamento. Están en pie delante del Dios de la tierra. Cuando hayan acabado su testimonio la bestia hará guerra contra ellos, los vencerá y los matará. Dios los volverá a la vida. Cayó gran temor sobre los que lo vieron levantarse de la muerte. Subieron al cielo en una nube.

  • Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo y El reinará por los siglos de los siglos.

Versos 17-18. “Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres, y el que eras, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar. Las naciones se han enfurecido, pero ha llegado tu ira, el tiempo de juzgar a los muertos y de recompensar a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, lo mismo grandes que pequeños, y de destruir a los que destruyen la tierra.”

Apocalipsis 12

  1. Grandes señales.

Ver Mateo 12:39. La mujer vestida de sol, que da a luz un hijo varón que regirá con vara de hierro a todas las naciones. Un gran dragón escarlata, que arrastra estrellas.

  • El lugar preparado por Dios: el desierto.

Reflexionemos en torno a esto. Recordemos que el pueblo de Israel vagó 40 años en el desierto para ser probado. Jesús fue llevado por el espíritu al desierto y fue tentado. ¿Cuáles son las características terrenales que posee este lugar para contribuir a la formación de lo inconmovible en nosotros? ¿Ha usado Dios los desiertos de nuestra vida para formar el reino de los cielos en nosotros?

  • Nuestra victoria: obedecer la Palabra.

Versos 11, 17. “Ellos lo vencieron por la sangre del Cordero y por la palabra que ellos proclamaron; siempre estuvieron preparados a entregar sus vidas y morir. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a luchar contra el resto de sus descendientes, es decir, contra los que obedecen los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.”

Oremos.

Señor llena de fuego del cielo nuestras oraciones, para que las oraciones de tus santos estén llenas del fuego del altar.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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