Día 354. Libro 58
Santiago 1
- ¿Qué relación se establece en el capítulo entre las pruebas, el gozo, la paciencia y el entendimiento de la palabra?
- El que duda sobre el cumplimiento de la Palabra de Dios es semejante a la onda del mar.
Ver Efesios 4:14, Hebreos 10:23, 13:9, 2 Pedro 2:17 y Judas 1:12-13.
- ¿Cuándo somos tentados?
- ¿Qué debemos desechar y que debemos recibir para ser hacedores de la Palabra?
Santiago 2
- ¿Qué relación tienen estos dos textos?
«Amarás a tu prójimo como a ti mismo» con “No harás acepción de personas”.
- ¿De qué aprovechará si alguno dice que tiene fe y no tiene obras?
- Reflexionemos en lo que nos dice la Palabra sobre este tema:
La relación entre las obras y la fe. ¿La fe sin obras es muerta?
Santiago 3
- Advertencia:
NO se hagan maestros muchos de ustedes, sabiendo que recibirán mayor condenación. ¿Por qué causa? Porque no tenemos control de la lengua. Cuando nuestro corazón no está sometido a la Palabra, entonces, ofendemos muchas veces. Esto nos pasa a todos. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. Ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Es decir: si controlas tu lengua, significa que tienes la capacidad de dominar todos tus actos. El control de la lengua para ponerla al servicio de la mente de Cristo viene por la obediencia a la Palabra de Dios en el poder del Espíritu Santo. Para que la mente de Cristo actúe en nosotros tenemos que entender la sabiduría de lo alto. Sólo aquellos que tienen los frutos de la sabiduría de lo alto pueden ser maestros.
- La lengua es el freno y el timón del cuerpo.
La lengua habla lo qué hay en tu corazón. ¿Cómo actúa en ti? ¿Se comporta como un fuego, un mundo de maldad? ¿Tu lengua está puesta en tus miembros y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno? ¿Tu lengua está llena de veneno mortal? ¿O tu lengua está anclada en la Palabra de Cristo y produce los frutos del espíritu?
- Observemos esta contraposición.
La sabiduría de la Palabra: produce los frutos de la Palabra, genera más y más entendimiento de la Palabra, es pura, es pacífica, es amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, es certera, no tiene incertidumbre, no tiene hipocresía, da frutos de justicia y se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. La sabiduría terrenal: es animal, es diabólica, genera celos amargos, trae contienda de corazón, produce perturbación y toda obra perversa, es mentira, se jacta contra la Palabra y aparenta dar agua dulce, pero su fin es amargo.
- Consideremos también estos textos:
Mateo 7:16-20 y 15:10-20. ¿Qué relación tienen con las enseñanzas de este capítulo?
- ¿Está lleno nuestro corazón de la Palabra?
¿Somos una fuente que salta para vida eterna o estamos llenos de contiendas y celos amargos? Entendamos que esto contamina al cuerpo de Cristo. Hacer frutos dignos de arrepentimiento implica entendimiento, obediencia y sumisión a la Palabra.
Santiago 4
- El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente.
Fuimos hechos para amar al Señor y su Palabra. No podemos amar lo que ama el mundo. No podemos tener amistad con el mundo.
- Las advertencias y las consecuencias de no amar la Palabra.
Amar el mundo. Guerras y pleitos. Pasiones que combaten en nuestros miembros. Codiciar, matar y arder de envidia. Combatir y luchar por no tener lo que deseamos. Soberbia y altivez de corazón: amar la sabiduría humana por encima de la sabiduría bíblica. Orar y no obtener lo que pedimos porque pedimos mal, para gastar en nuestros deleites terrenales. Adulterio espiritual contra el Señor. Enemistad contra Dios y caer en las garras del enemigo.
- Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.
La solución para vencer la soberbia: acercarnos y someternos a la Palabra de Dios, resistir la tentación de amar el mundo y su sabiduría terrenal, resistir al diablo, abandonar el doble ánimo, purificar nuestros corazones y limpiar nuestras manos de amor por el mundo y su sabiduría terrenal. Afligirnos y arrepentirnos, lamentar, y llorar, que nuestra risa se convierta en lloro, y nuestro gozo en tristeza y humillarnos delante del Señor.
Santiago 5
- Aquel que ha amado la sabiduría de este mundo y está rico en argumentos no bíblicos:
Tendrá que llorar y aullar por las miserias que le vendrán. Su sabiduría terrenal está podrida, aquello con lo que se cubre, sus ropas espirituales, están comidas de polilla. Lo que valora, su oro y plata está enmohecido, no sirve. Su moho testificará contra el mismo y devorará del todo su propia carne como fuego. Se ha deleitado sobre la tierra y sido disoluto, ha engordado su corazón como en día de matanza. Ha condenado y dado muerte al justo. De nada le servirá haber acumulado tesoros para los días postreros. Tengamos muy presente que el Señor nos advierte esto a nosotros y que no se está refiriendo a lo material, sino a lo que vive en el alma y es contrario a la Palabra de Dios: nuestros propios pensamientos.
- ¿Se ha extraviado alguien de la verdad por amar la sabiduría terrenal?
El que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma y cubrirá multitud de pecados. Sólo puede regresar del camino de error, amando, leyendo, entendiendo y obedeciendo la Palabra de Dios.
Oremos.
Señor danos revelación y obediencia para entender el libro de Santiago. Señor ayúdanos a controlar la lengua con la sabiduría de tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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