Día 353. Libro 58
Hebreos 11
- Observemos la fe y su relación con la obediencia y el entendimiento de la Palabra de Dios:
La fe es una certeza de la cual se espera su cumplimiento, es una convicción que no se ve. Por la fe alcanzaron buen testimonio los antiguos, por ella se entiende que lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía, por ella se alcanza testimonio de ser justo, por ella somos traspuestos para no ver muerte. Por la fe agradamos a Dios, somos advertidos por Dios acerca de cosas que aún no se ven, trabajamos con temor en la salvación de nuestra casa, condenamos al mundo, y somos hechos herederos de la justicia, obedecemos para salir al lugar que hemos de recibir como herencia y salimos sin saber a dónde vamos. Por la fe habitamos como extranjeros en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con los coherederos de la misma promesa. Por la fe esperamos la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe siendo estériles, recibimos fuerza para concebir y dar a luz aun fuera del tiempo, porque creemos que es fiel quien lo ha prometido. Por la fe al ser probados obedecemos, pensando que Dios es poderoso, para levantar aún de entre los muertos, a nuestra descendencia. Por la fe bendecimos a nuestros hijos respecto a cosas venideras, adoramos a Dios y damos mandamientos sobre nuestros huesos. Por la fe no tememos el decreto del rey. Por la fe rehusamos llamarnos como los hijos de este mundo, escogiendo antes ser maltratados con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado. Por la fe tenemos por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de este mundo y ponemos la mirada en el galardón. Por la fe dejamos las cosas de este mundo y no tememos la ira de sus gobernantes; porque nos sostenemos viendo al Invisible. Por la fe celebramos nuestra pascua que es Cristo y su sangre derramada por nosotros, la cual nos protege de la muerte eterna, atravesamos mares, caen muros, y no perecemos con los desobedientes, conquistamos reinos, hacemos justicia, alcanzamos promesas, tapamos bocas de leones, apagamos fuegos impetuosos, evitamos filo de espada, sacamos fuerzas de debilidad, nos hacemos fuertes en batallas, ponemos en fuga ejércitos extranjeros, recibimos nuestros muertos mediante resurrección, experimentamos vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles, somos apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; andamos de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; erramos por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.
- Sabemos que todos los mencionados, aunque alcanzaron buen testimonio, no recibieron lo prometido, en su vida terrenal.
¿Ha provisto Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros?
Hebreos 12
- Todos los mencionados en el capítulo 11, son una gran nube de testigos alrededor nuestro.
Por lo tanto, debemos poner los ojos en Jesucristo y despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia, y correr con paciencia la carrera que tenemos por delante.
- Observemos atentamente cada advertencia en relación con la disciplina.
¿Para qué usa el Señor la disciplina en nuestra vida?
- ¿Desechó el pueblo de Dios la palabra?
En realidad, no la tomaron como proveniente de Dios. Ellos la tomaron como palabra de Moisés, y la consideraron como algo terrenal. ¿Hemos recibido un reino terrenal o un reino inconmovible? ¿Consideramos la Palabra como algo proveniente de hombres? ¿Tenemos en la Palabra mandamientos terrenales o mandamientos eternos?
- No rechacemos la Palabra.
No menospreciemos la escritura. Porque si aquéllos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de aquel que nos amonesta desde el cielo.
- Una vez más el Señor indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles.
Mateo 24:35. «El cielo y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán.» Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gracia, por la cual sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia. Porque nuestro Dios es fuego consumidor.
Hebreos 13
- Revisemos todas las instrucciones y mandamientos de este capítulo, su relación con guardar el testimonio de Cristo y la Palabra.
- El Señor nos ruega que recibamos la Palabra de exhortación que nos ha escrito.
Oremos.
Señor haznos aptos en toda obra buena. Queremos hacer tu voluntad. Gracias Señor por el libro de Hebreos, siémbralo en nuestro corazón para que dé frutos de justicia.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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