hebreos 4-7

Día 351. Libros 58

Hebreos 4

  1. Temamos.

Porque tenemos la promesa de entrar en su reposo, pero parece que algunos no han alcanzado esa promesa.

Observemos las causas: porque oyeron la Palabra sin fe y no la obedecieron, por oír la Palabra con dureza de corazón.

  • Meditemos en este texto.

Versos 12-13. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”

  • Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.

De modo que el reposo bíblico, significa dejar de hacer lo que pensamos, creemos o tradicionalmente entendemos, para oír la Palabra con fe, arrepentirnos de nuestras malas obras y obedecerla. Por lo tanto sólo entrarán en el reposo los que entiendan y sean obedientes a la Palabra.

  • Seremos tentados a desobedecer y salirnos del reposo de Dios.

Tentados para desobedecer la Palabra, endurecer nuestro corazón y caminar en obras humanas. Pero, tenemos un sumo sacerdote que se puede compadecer de nuestras debilidades, porque, fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos a Él confiadamente.

Hebreos 5

  1. Lo que hizo Cristo ante la tentación de desobedecer.

Rogó y suplicó con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte. Observemos también que por eso fue oído, porque lo hizo con temor reverente.

  •  M  mPreguntémonos algo importantísimo.

¿Qué método uso el Padre para perfeccionar a Cristo y enseñarle la obediencia? El Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia. ¿Tenemos nosotros una expectativa cónsona con esta verdad? No podemos aprender a obedecer sin experimentar el padecimiento bíblico, tal como el de Cristo, que padeció por obedecer la Palabra.

  • Observemos los versos 11-14.

Reflexionemos en la relación que existe entre enseñar la Palabra, la madurez, el conocimiento, y la obediencia a la Palabra. Sólo obedeciendo la Palabra, entenderemos y alcanzaremos la madurez espiritual. Sólo así tendremos el discernimiento entre el bien y el mal. El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. De modo que, sólo pueden enseñar la Palabra aquellos que son maduros por la obediencia a la Palabra.

Hebreos 6

  1. Los rudimentos de la doctrina de Cristo.

El fundamento del arrepentimiento de obras muertas, la fe en Dios, la doctrina de bautismos, la doctrina de la imposición de manos, la doctrina de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Necesitamos superarlos para seguir hacia la perfección.

  • No serán renovados para arrepentimiento.

Los desobedientes que se apartan de la gracia después de haber sido iluminados y gustaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, aquellos que gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero. Los que permiten que su corazón produzca espinos y abrojos. Los reprobados en cuanto a la fe. Ellos no pueden crucificar de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponerle a vituperio. 

  • Cada uno de nosotros debe mostrar obediencia hasta el fin, para plena certeza de la esperanza.

Seamos diligentes en obedecer la Palabra. No seamos perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

  • Escudriñemos este tema.

¿Cuáles son las dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta?

Hebreos 7

  1. Las características inmutables del sacerdocio de Cristo.

Él puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios. Vive por siempre para interceder por ellos. Santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores y hecho más sublime que los cielos. No tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. Fue constituido por la palabra del juramento de Dios, quien no cambia y no miente. Es perfecto para siempre.

  • Hagamos está precisión.

¿Qué diferencia existe entre el sacerdocio de Cristo y el sacerdocio de débiles hombres?

Oremos.

Padre, clamamos ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro y así no caer en la tentación de desobedecer tu Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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