hebreos 1-3

Día 350. Libros 58

Hebreos 1

  1. Dios nos ha hablado por el Hijo.

Ver Marcos 9:7 y Apocalipsis 19:10.

  • Adoremos al hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo: El Padre lo constituyó heredero de todo, y por El hizo el universo.

Ver: Salmos 2:6-9, y Proverbios 8:22-31, y Juan 1:3. Él es el resplandor de su gloria, la imagen misma de la sustancia del Padre: Colosenses 1:15-16. Él sustenta todas las cosas con la palabra de su poder: 1 Corintios 8:6 y Colosenses 1:16-17. Efectuó la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo: Salmos 72:11-14, Isaías 45:21-22, y Hebreos 9:26. Está sentado a la diestra de la Majestad en las alturas: Hebreos 10:12. Fue hecho superior a los ángeles: 1 Pedro 3:22 y Apocalipsis 5:11-12. Su trono es eterno: Isaías 9:7. Cetro de equidad es el cetro de su reino: Salmos 45:6-7.

Hebreos 2

  1. Debemos atender con más diligencia la Palabra.

No sea que nos desviemos. Porque si la palabra hablada por medio de ángeles resultó ser inmutable, y toda transgresión y desobediencia recibió una justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande?

  • TODO HA SIDO SUJETADO BAJO LOS PIES DE CRISTO.

Eso también significa que TODO ha sido sujetado a la Palabra de Dios.

  • ¿Fue Cristo perfeccionado por medio de la aflicción?

Padeció la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos. Nunca lo olvidemos: El autor de la salvación fue hecho perfecto por medio de los padecimientos. Ver Lucas 24:26 y Hebreos 5:8-9.

  • Cristo padeció siendo tentado.

El mismo fue tentado en el sufrimiento, por eso, es poderoso para socorrer a los que son tentados. Ver 1 Corintios 10:13, Hebreos 4:15-16, 2 Pedro 2:9 y Apocalipsis 3:10.

  • El anuló mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo.

El libró a los que, por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida. 

Hebreos 3

  1. Consideremos la obra de Cristo y meditemos en nuestros caminos.

Leamos: Isaías 1:3, 5:12, 41:20, Ezequiel 12:3, 18:28, Hageo 1:5, 2:15, Juan 20:27 y 2 Timoteo 2:7.

  • Reflexionemos en esto.

¿Endureció el pueblo de Dios su corazón? Según el verso 11 ¿Cuál fue el castigo? Observemos la relación entre: desobediencia e incredulidad.

  • ¿Qué medida profiláctica nos ordena el Señor para impedir que nuestro corazón se haga malo por la incredulidad y se aparte del Dios vivo?

Según el verso 14 ¿hasta cuándo debemos retener nuestra fe?

Oremos.

Padre, gracias por anular el poder de la muerte, a través de la obra de Cristo. Gracias por el libro de Hebreos. Danos entendimiento y revelación para aprovecharlo al máximo Señor.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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