Día 346. Libros 53-54
2 Tesalonicenses 1
- Los hijos que glorifican al Señor.
Tienen una Fe creciente. Un Amor abundante. Evidencian Paciencia y fe soportando las tribulaciones.
- Las persecuciones y tribulaciones.
Son demostración del justo juicio de Dios, para que seamos tenidos por dignos del reino de Dios.
- El pago para los que nos atribulan.
Retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Sufrirán tribulación y pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.
2 Tesalonicenses 2
- Nadie los engañe en ninguna manera.
En relación con la venida de nuestro Señor Jesucristo: ¿es nuestro modo de pensar, absolutamente bíblico y apegado a la Palabra? ¿Nos dejamos mover fácilmente del modo de pensar bíblico? ¿Nos conturbamos por espíritu, por palabra, o por carta como si fuera del Señor, en el sentido de que el día del Señor está cerca? ¿No se acuerdan que el Señor nos decía esto? Nunca olvidemos la advertencia del Señor, en relación con las señales de los últimos tiempos y su venida: «Mirad que nadie os engañe». Revisemos estas citas: Mateo 24:4; Marcos 13:5; Efesios 5:6 y Colosenses 2:4,8.
- El ministerio de la iniquidad: La apostasía, el hombre de pecado y el hijo de perdición.
Se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto. Se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. Es un inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden. El Señor lo matará con el espíritu de su boca, y lo destruirá con el resplandor de su venida.
- ¿Quiénes caerán bajo el poder engañoso y creerán en la mentira?
Aquellos que no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira. Serán condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
- Seamos agradecidos.
Dios nos escogió desde el principio para salvación. Nuestra salvación es mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. Él nos llamó mediante el evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Estemos firmes. Retengamos la doctrina bíblica aprendida. Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y nos dio consolación eterna, y buena esperanza por gracia, consuele sus corazones, y los confirme en toda buena palabra y obra.
2 Tesalonicenses 3
- Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.
Apártense, sepárense de ellos. De todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibimos por la Palabra. A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo, que trabajando tranquilamente, coman su propio pan.
- Si alguno no obedece nuestra enseñanza en esta carta.
Señálenlo y no se asocien con él, para que se avergüence. No lo tengan por enemigo, sino amonéstenlo como a un hermano.
- Que el Señor encamine nuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
1 Timoteo 1
- Palabra fiel y digna de ser recibida por todos.
Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.
- Yo soy el primer pecador.
Aun así, nos ha sido encomendado el glorioso evangelio del Dios bendito.
- Los NO del Señor.
No enseñen diferente doctrina a la de la Palabra. No presten atención a mitos, a fábulas y genealogías interminables. No se enreden en disputas inútiles y sin término. No se ocupen de cuestiones diferentes a la edificación de Dios que es por fe.
- La edificación de Dios es por fe.
Está basada en la Palabra. Se contrapone a las fábulas.
2 Pedro 1:16. “Porque no os hemos dado a conocer la potencia y la venida de nuestro Señor Jesucristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad.”
Tito 1:14. “No atendiendo a fábulas judaicas, y á mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.”
2 Timoteo 4:4. “Y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”
- El propósito de la Palabra.
Instruirnos, edificarnos en la fe, el amor nacido de un corazón puro, la buena conciencia y la fe no fingida.
- Observemos lo que dice sobre los que naufragaron en la fe.
Desecharon la fe, no la guardaron, no retuvieron la Palabra. Se desviaron a vana palabrería, a vanidad de palabras. Blasfemaron. Se distrajeron, se centraron en lo movible y terrenal. Naufragaron en cuanto a la fe. No perseveraron, rechazaron el tener una buena conciencia delante de Dios. Distrayéndose, se apartaron á vanas pláticas. Quisieron ser doctores de la ley, pero sin entender la Palabra, sin revelación del espíritu, hablando, y afirmando blasfemias. Fueron entregados a Satanás, para que aprendan a no blasfemar.
Oremos.
Dios nuestro tennos por dignos de tu llamamiento. Cumple tu propósito de bondad y tu obra de fe con tu poder. Padre, que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en nosotros, por tu gracia. Que tú Palabra corra y sea glorificada. Que seamos librados de hombres perversos y malos. Señor afírmanos y guárdanos del mal. Fortalece nuestra obediencia para hacer lo que se nos ha mandado en la Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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