Día 344. Libro 51
Colosenses 1
- Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
En él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia. Agradó al Padre que en él habitase toda plenitud. Por medio de él, todas las cosas serán reconciliadas con Dios el Padre, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
- El Señor.
Nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo. Nos ha redimido por su sangre, dándonos el perdón de pecados. Nos ha reconciliado, porque éramos en otro tiempo extraños y enemigos en nuestra mente, haciendo malas obras. Nos presentará santos y sin mancha e irreprensibles delante de él, Si en verdad permanecemos fundados y firmes en la fe, y sin movernos de la esperanza del evangelio que hemos oído. Tenemos que padecer y cumplir en nuestra carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia. Debemos trabajar, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en nosotros, anunciando, amonestando y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.
Colosenses 2
- La gran lucha que el Señor sostiene por nosotros.
Para que sean consolados nuestros corazones, unidos en amor. Para que alcancemos todas las riquezas de pleno entendimiento. Que podamos conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Para que nadie nos engañe con palabras persuasivas.
- Demos gracias al Señor.
Aunque está ausente en cuerpo, no obstante, en espíritu está con nosotros, gozándose y mirando nuestro buen orden y la firmeza de nuestra fe en Él.
- ¿De qué manera debemos andar en Cristo?
De la manera que le hemos recibido: por la fe en la Palabra. Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe. Abundando en acciones de gracias. Mirando que nadie nos engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
- Reflexionemos en esto.
Hay cosas que tienen cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo. PERO no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne. Revisemos nuestras prácticas a la luz de esta Palabra. Tengamos discernimiento bíblico para analizar nuestras tradiciones y saber si tienen conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres, cosas que todas se destruyen con el uso.
Colosenses 3
- Preguntas para reflexionar y meditar en el capítulo.
¿Cuáles son las cosas que tenemos que buscar y en las cuales debemos poner la mira? ¿Cuáles son las cosas que tenemos que dejar y hacer morir en nosotros? ¿Cuáles son las cosas con las cuales debemos vestirnos como escogidos de Dios, santos y amados? ¿Mora la Palabra de Cristo en abundancia en nosotros? ¿Nos enseñamos y exhortamos unos a otros en toda sabiduría? ¿Por qué le conviene al Señor que las casadas, estén sujetas a sus maridos? ¿Cuáles son las instrucciones para los maridos, los hijos, los padres y los siervos? ¿De quién recibiremos la recompensa de la herencia, si servimos a Cristo el Señor?
Colosenses 4
- Cuando esta carta haya sido leída entre ustedes, hagan que se lea también en otras iglesias.
Díganles a los hermanos: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor. No olvidemos los padecimientos de Cristo. Perseveremos en la oración velando en ella con acciones de gracias. La gracia sea con vosotros. Amén.
Oremos.
Padre ábrenos puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo. Para que lo manifestemos como debemos hablar. Para que andemos sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Para que nuestra palabra siempre sea con gracia y esté sazonada con sal, para que sepamos cómo debemos responder a cada uno. Que seamos llenos del conocimiento de tu voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, que andemos como es digno de ti Señor, agradándote en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en tu conocimiento. Que seamos fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de tu gloria, para toda paciencia y longanimidad. Te damos gracias, Padre por hacernos aptos para participar de la herencia de los santos en luz. Te damos gracias, Padre por tu pueblo, por la fe y por el amor a todos los santos y por causa de la esperanza que nos está guardada en los cielos, que hemos oído por la palabra verdadera del evangelio, porque la Palabra lleva fruto y crece también en nosotros, desde el día que oímos y conocimos la gracia de Dios en verdad.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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