1 tesalonicenses

Día 345. Libro 52

1 Tesalonicenses 1

  1. Observemos que el evangelio llega a nosotros en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre.

El evangelio, Cristo, no consiste solo en palabras, ni en sabiduría humana.

  • El poder de la Palabra en los Tesalonicenses.

Por ellos fue divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino en todo lugar su fe en Dios se extendió. Fueron imitadores del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo. Recibieron la Palabra y se convirtieron de los ídolos a Dios para servir al Dios vivo y verdadero.

  • Vivamos eternamente agradecidos.

Convirtámonos de los ídolos a Dios, sirvamos al Dios vivo y verdadero, esperemos de los cielos a Su Hijo, al cual resucitó de entre los muertos. ¡Bendito sea Jesús! ¡Él nos libra de la ira venidera!

1 Tesalonicenses 2

  1. La exhortación en el cuerpo de Cristo no puede proceder de:

Error, impureza, engaño, nunca puede usar palabras lisonjeras, no puede encubrir avaricia y no puede buscar gloria de los hombres, porque Dios es el testigo de nuestras intenciones.

  • Así debemos amar a los discípulos.

Con ternura, como la nodriza que cuida a sus propios hijos.  Con un afecto tan grande, que desea entregar no sólo el evangelio de Dios, sino también la propia vida. Con trabajo y fatiga; de noche y de día, para no ser gravosos a nadie. Comportándonos santa, justa e irreprensiblemente con todos los creyentes. Exhortándolos y consolándolos, como padre a hijos; y encargándonos que anden como es digno de Dios, que los llamó a su reino y gloria. Orando sin cesar por ellos y dando gracias a Dios. Enseñándoles la palabra de Dios, no como palabra de hombres, sino según es en verdad. Enseñando a los discípulos a ser imitadores de Dios en Cristo Jesús, incluyendo el padecimiento. Los discípulos son nuestra gloria, esperanza, gozo y corona, delante del Señor Jesucristo, en su venida.

1 Tesalonicenses 3

  1. Ustedes saben que estamos destinados a sufrir tribulaciones y aflicciones.

Lo cual está ampliamente profetizado en la Palabra y por lo tanto, se ha de cumplir. Colosenses 1:24. «Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia.» 

  • El consuelo que nos sostiene en medio de la tribulación.

Las buenas noticias de la fe y el amor de los discípulos. Saber que los discípulos están firmes y no han caído en la tentación del diablo.

1 Tesalonicenses 4

  1. Mandamientos del Señor Jesús.

El Señor nos ruega y nos exhorta: que nos comportemos conforme a lo que aprendimos de Él, de la manera que fuimos enseñados por El, de cómo nos conviene andar, y agradar a Dios, así vayamos creciendo. Que cada día más y más, agradaremos a Dios, que sigamos sus instrucciones y qué cumplamos la voluntad de Dios.

  • La voluntad de Dios.

Nuestra santificación, que vivamos apartados de fornicación, que cada uno de nosotros aprenda a tener su propia esposa en santidad y honor, que no vivamos en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios, que ninguno oprima, peque, agravie ni engañe en nada a su hermano, en lo referente a este tema, porque el Señor es vengador de todo esto. Pues no nos ha llamado Dios a impureza o inmundicia, sino a santificación. Que, así como lo aprendimos de Dios, así nos amemos unos a otros, que abundemos en ello más y más. Que nuestra ambición sea procurar tener tranquilidad, llevar una vida tranquila y ocuparnos en nuestros negocios, trabajando por nosotros mismos para que no tengamos necesidad de nada y comportarnos honradamente para con los que no conocen a Cristo.

  • El que vive en la inmundicia del pecado y desecha la santidad.

¿A quién desecha? Si alguno desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

  • ¿Hemos aprendido el amor fraternal o tenemos necesidad que se nos escriba acerca de esto?
  • Consuélense los unos a los otros con estas palabras.

Creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 

1 Tesalonicenses 5

  1. Somos hijos de luz e hijos del día.

No duerman como los demás, sino velen y sean sobrios. Vistan la coraza de fe y de amor, y la esperanza de salvación como yelmo. No estamos destinados para ira. Estamos destinados para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Anímense unos a otros, y edifíquense unos a otros.

  • Reconozcan a los que trabajan, y los presiden en el Señor, y los amonestan.

Ténganlos en mucha estima y amor por causa de su obra.

  • Esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús.

Tengan paz entre ustedes, amonesten a los ociosos, los que andan desordenadamente, alienten a los de poco ánimo, sostengan a los débiles, sean pacientes para con todos, ninguno pague a otro mal por mal; antes sigan siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos, estén siempre gozosos, oren sin cesar, den gracias en todo. No apaguen al Espíritu. Efesios 4:30. “Y no contristen al Espíritu Santo de Dios, con el cual están sellados para el día de la redención.” No menosprecien las profecías. Examinen todo; retengan lo bueno. Absténganse, apártense de toda especie de mal. Guárdense en todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

  • Hermanos, oremos por los que predican la Palabra.
  • Les conjuro, les encargo, les amonesto a que lean esta carta a todos los hermanos.
  • La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes. Amén.

Oremos.

Padre que tu evangelio llegue a nosotros en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre de fe. Te pedimos de noche y de día con gran insistencia, por los discípulos. Señor te damos siempre gracias por ellos, por la obra de su fe, por el trabajo de su amor, por la constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Señor que al verlos nosotros completemos lo que falta a su fe. Señor hazlos crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos. Que sean afirmados sus corazones. Que sean irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre. Que perseveren hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos los santos. Señor te damos gracias por el libro de Tesalonicenses.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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