filipenses 1-4

Día 343. Libro 50

Filipenses 1

  1. Examinemos esto: ¿Cuál es la motivación correcta para predicar el evangelio?

¿Predicamos a Cristo por lo movible y perecedero? La voluntad de Dios es que prediquemos la Palabra por amor, sabiendo que estamos puestos para la defensa del evangelio inconmovible. Filipenses 2:3. “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.”

  • Nuestra ancla.

El que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Vivamos aferrados a esa promesa.

  • Meditemos en esto.

El padecimiento de Pablo contribuyó para el progreso del evangelio. ¿Pensaríamos que hoy en día, eso puede sucedernos? Quizás nuestra expectativa puede ser exactamente lo contrario. Pensamos esto: nuestro padecimiento en Cristo Jesús NO es un estorbo para el progreso del evangelio. La clave está ligada a la causa del padecimiento. Pablo estaba preso por la causa de Cristo. Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. A nosotros nos es concedido a causa de Cristo, no sólo que creamos en él, sino también que padezcamos por él. Nunca perdamos esto de vista.

Filipenses 2

  1. La identidad de Cristo Jesús.

Aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló El mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

  • La unidad en el cuerpo, la comunión del Espíritu, y el afecto entrañable.

Lo logramos obedeciendo la Palabra siempre. Ocupándonos en nuestra salvación con temor y temblor.  Haciendo todo sin murmuraciones y contiendas. Siendo humildes, estimando a los demás como superiores a nosotros mismos. Siendo irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha. Resplandeciendo como luminares en el mundo. Viviendo asidos y sosteniendo firmes, la palabra de vida.

  • La obediencia.

Es parte de su gracia hacernos hijos obedientes. Porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para su buena intención.

Filipenses 3

  1. A fin de llegar a la resurrección y por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.

Estimo todas las cosas como pérdida. Por amor a Él, lo he perdido todo. Tengo todo por basura, para ganar a Cristo. Quiero ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. Mi fin es conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte. Prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Olvido lo que queda atrás, y me extiendo a lo que está delante y prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

  • No escuchemos a los judaizantes, no volvamos atrás.

Nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.  Por ahí andan muchos enemigos de la cruz de Cristo. Su dios es el vientre, su gloria es su vergüenza, y solo piensan en lo terrenal.

  • Todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos.

El transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. 

Filipenses 4

  1. Lo que hemos aprendido, recibido, oído y visto en la Palabra.

Eso es lo que debemos hacer. Y el Dios de paz estará con nosotros.

  • Entendamos el contentamiento bíblico.

Aprender a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Aprender a vivir humildemente. Aprender a tener abundancia. Saber estar saciado y saber tener hambre. Saber tener abundancia y padecer necesidad. Todo esto lo puedo en Cristo que me fortalece. Dios proveerá a todas mis necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Permanecer con la mirada en la Palabra, en el reino inconmovible.

  • No se afanen por nada.

Antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.

  • Piensen en la Palabra.

Piensen en todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten.

  • La gracia del Señor Jesucristo sea con el espíritu de ustedes.

Oremos.

Señor gracias por este hermoso y espectacular libro donde te revelas. Gracias por hablarnos con tanta ternura y tanto amor. Gracias por ir a la cruz y menospreciar el oprobio. Perdónanos cuando no entendemos tu Palabra y ponemos la mirada en lo terrenal. Ayúdanos, haznos oír tu voz y tu llamado a la santidad y a completar tus padecimientos. Bendecimos tu nombre, bendecimos tu Palabra Señor. Padre concédenos que nuestro amor abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento. Que escojamos y aprobemos lo mejor, a ti, a tu Palabra. Que seamos puros e irreprensibles para el día de tu venida. Que estemos llenos del fruto de justicia que es por medio de la Palabra, para la gloria y alabanza tuya. Que cada día desarrollemos valor para hablar tu palabra sin temor.  Que nuestra conducta sea digna de tu evangelio. Que estemos firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe de la Palabra. Que no seamos intimidados por los que se oponen al entendimiento de tu Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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