gENESIS 1-2

Día 1. Libro 1.

Genesis 1

  1. El PRINCIPIO.

El principio creador: Cristo.

Juan 1:3. “Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

Proverbios 8:22-26. “Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras. Eternamente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra. No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo.”

2 Pedro 3:5,6. “… por la palabra de Dios fueron creados los cielos en el tiempo antiguo, y la tierra, que por agua y en agua está asentada. (…) Pero los cielos que son ahora, y la tierra, son reservados por la misma palabra, (…)”

Cristo es el PRINCIPIO eterno de Dios. Algo realmente incomprensible para la mente humana. Cristo, el verbo de Dios es La Palabra. Por lo tanto, la Palabra es el principio creador de Dios. Consideremos entonces que todo aquello que Dios crea en nuestra vida, lo hace por medio de Cristo, el verbo de Dios. LO HACE POR MEDIO DE LA PALABRA.

1 Pedro 1:23 «siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.» 

Juan 1:1. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios.”

Otro aspecto inconmovible del término PRINCIPIO aparece ante nuestros ojos:

Salmos 111:10. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.”

Proverbios 9:10. “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.”

Cristo es el principio, la puerta de entrada a la revelación.

Eclesiastés 3:11. “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.”

Apocalipsis 19:10. “yo me postré a sus pies para adorarle. … Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.”

Examinemos nuestras prácticas y creencias sobre la revelación, y el entendimiento a la luz de la Palabra. Sobre la base del principio eterno e inconmovible podemos avanzar en nuestro caminar con la Palabra.

  • LOS CIELOS. Lo inconmovible.

La salvación, el perdón de los pecados, la revelación, el entendimiento y la revelación de la Palabra, TODO, viene del cielo a través de Cristo.

Juan 3:27. «Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada si no le es dado del cielo.»  

Hechos 4:12 «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo del cielo, dado a los hombres, en que debamos ser salvos.»  

  • LA TIERRA.

Entendamos la tierra, así como Cristo la explicó: Nosotros somos la tierra.

Malaquías 3:12 “Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.”

El Señor y el cuerpo de Cristo son los Sembradores.

Marcos 4:14. «El sembrador es el que siembra la palabra.»  

La semilla es la Palabra de Dios.

Lucas 8:11. «Ésta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.»  

Consideremos los cuatro tipos de tierra:

Lucas 8:12-15. “Y los de junto al camino, éstos son los que oyen; y luego viene el diablo y quita la palabra de su corazón, para que no crean y sean salvos. Y los de sobre la piedra, son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; que por un tiempo creen, pero en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos; éstos son los que oyen; más yéndose, son ahogados de los afanes y las riquezas y los placeres de esta vida, y no llevan fruto. Mas la cae que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto con paciencia.”

La tierra, desordenada y vacía, seca, de piedras, de espinos y cardos será vivificada, ordenada, sanada, restaurada y limpia por medio del ministerio de la Palabra. Observemos esto: Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Verso 11. Por lo tanto, si comemos la Palabra, la simiente santa, daremos frutos del Espíritu.

Mateo 13:23. “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye la palabra y la entiende, y lleva fruto; y lleva uno a ciento, y otro a sesenta, y otro a treinta por uno.”

  • Separemos lo movible de lo inconmovible.

Versos 6-8. “Haya un firmamento en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios el firmamento, y apartó las aguas que estaban debajo del firmamento, de las aguas que estaban sobre el firmamento. Y fue así. Y llamó Dios al firmamento Cielos.”

Hagamos diferencias entre lo de arriba y lo de abajo, lo movible lo inconmovible, lo santo y lo profano.

Colosenses 3:2. “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”

2 Corintios 4:18. “No mirando nosotros a las cosas que se ven, sino a las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, más las que no se ven son eternas.”

Al leer la Palabra pidamos el entendimiento del espíritu para aprender el significado verdadero, lo eterno e importante, con discernimiento. Consideremos lo inconmovible y lo eterno. Lo terrenal, movible, cultural, histórico puede ser importante sólo en la medida que contribuye a ilustrar o ejemplificar como símbolo, una verdad eterna e inconmovible.  No es el significado verdadero.

1 Corintios 2:13. “lo cual también hablamos, no con palabras que enseña la humana sabiduría, sino con las que enseña el Espíritu Santo, acomodando lo espiritual a lo espiritual.”

  • El hombre.

Somos hechos a su imagen, conforme a su semejanza. Para señorear sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos, sobre las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Por eso, nuestra meta es volver a ser a imagen de Dios:

Efesios 4:13. «Hasta que todos lleguemos en la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.»  

  • El mandamiento.

Y los bendijo Dios; y les dijo Dios: Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos y sobre todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Mateo 28: 19-20. “Por tanto, id, y enseñad a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

Genesis 2

  1. Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.

Hebreos 4:1. “Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de nosotros parezca no haberlo alcanzado.”

Hebreos 4:6. “aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia.”

Desobediencia: no escuchar su Palabra. La principal causa de endurecimiento del corazón.

Salmo 95:7-11.  “Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, Como en el día de Masah en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres, Me probaron, y vieron mis obras. Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi furor Que no entrarían en mi reposo.”

Hebreos 4:12-13. “Procuremos pues de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”

  • Y estaban ambos desnudos, Adán y su esposa, y no se avergonzaban.

Salmos 25:3. “Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.”

Salmos 31:17. “No sea yo avergonzado, oh, Jehová, ya que te he invocado; sean avergonzados los impíos, estén mudos en el sepulcro.”

Jeremías 17:13. “¡Oh, Jehová, esperanza de Israel! todos los que te dejan, serán avergonzados; y los que de mí se apartan, serán escritos en el polvo; porque dejaron el manantial de aguas vivas, a Jehová.”

Romanos 10:11. “Porque la Escritura dice: Todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado.”

Oremos.

Señor, tú dijiste sea la luz; y fue la luz. Te pedimos que sea la luz en nuestra alma. Alumbra los ojos de nuestro entendimiento. Danos, amor verdadero y la pasión por la luz de tu Palabra. Señor danos la gracia de entender y permanecer en tu reposo. Pon tu temor en nosotros, para permanecer en obediencia. No nos dejes en la dureza de nuestro corazón. Abre nuestros oídos espirituales. Haznos discernir las intenciones de nuestro corazón y todos los pensamientos que no son conforme a tu Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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apocalipsis 20-22

Día 365. Libro 66

Apocalipsis 20

  1. Fue prendido el diablo.

El dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás fue atado por mil años, arrojado al abismo y encerrado.  El Señor puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones. Isaías 27:1. «En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar.»

  • Cuando los mil años se cumplan.

Satanás será suelto de su prisión y saldrá nuevamente a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

  • Los vencedores.

Las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios. Los que no adoraron a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. ¿Cómo vencieron? Apocalipsis 12:11. «Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.» Verso 6. «Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años».

  • Los libros fueron abiertos.

Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Delante de Él huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. El que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Apocalipsis 21

  1. Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Mira, yo hago nuevas todas las cosas. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

  • La muerte segunda.

Será para los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

  • El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.

Zacarías 2:1. «Alcé después mis ojos y miré, y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir.»

Ezequiel 40:3. «Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce; y tenía un cordel de lino en su mano, y una caña de medir; y él estaba a la puerta.»

Ezequiel 40:5. «Y he aquí un muro fuera de la casa; y la caña de medir que aquel varón tenía en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor; y midió el espesor del muro, de una caña, y la altura, de otra caña.»

Apocalipsis 11:1. «Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.»

  • La Santa Ciudad.

Verso 10: descendió del cielo, de Dios.

Verso 11: tenía la gloria de Dios y era semejante al jaspe, diáfana como el cristal.

Verso 12: tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.

Verso 14: el muro de la ciudad tenía doce cimientos y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

Verso 18: la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio.

Versos 19-21: los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.

Verso 22: no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

Verso 23: la ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.

Verso 24: las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.

Verso 25: sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.

Verso 26: llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.

Verso 27. No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

Apocalipsis 22. Verso 1: habrá un río límpido, de agua de vida, resplandeciente como el cristal, que sale del trono de Dios y del Cordero.

Verso 2: en medio de la calle de la ciudad, y a cada lado del río, está el árbol de la vida, el cual produce doce frutos y da su fruto cada mes; las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones.

Verso 3: no habrá más maldición.

Versos 3-4: El trono de Dios y del Cordero estará en medio de ella, y sus siervos lo adorarán y verán su rostro, y llevarán su nombre en la frente.

Verso 5: no habrá noche; no hará falta la luz de ninguna lámpara ni la luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos.

  • Y enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos.

Ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Apocalipsis 7:17. “porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes vivas de aguas: Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.”

Isaías 25:8. “Sorberá a la muerte en victoria; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.”

Isaías 30:19. “Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá.”

Isaías 35:10. “Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion cantando; y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y la tristeza y el gemido huirán.”

Isaías 60:20. “No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque te será Jehová por luz perpetua, y los días de tu luto se acabarán.”

Isaías 61:3. “Para ordenar a los que hacen duelo en Sion, para darles gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para que Él sea glorificado.”

Isaías 65:18-19. “Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo he creado alegría para Jerusalén, y gozo para su pueblo. Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.”

Jeremías 31:13. “Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor.”

  • Las primeras cosas pasaron.

Apocalipsis 21:1. “Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado, y el mar no existía ya más.”

Salmos 144:4. “El hombre es semejante a la vanidad: Sus días son como la sombra que pasa.” Mateo 24:35. “El cielo y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán.”

1 Corintios 7:31. “Y los que disfrutan de este mundo, como no abusando de ello; porque la apariencia de este mundo se pasa.”

2 Pedro 3:10. “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”

1 Juan 2:17. “Y el mundo pasa, y su concupiscencia; pero el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.”

Apocalipsis 22

  1. ¡Dichoso el que obedece las palabras proféticas de este libro!

Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para tener derecho al árbol de la vida y poder entrar por las puertas en la ciudad. El que oye, diga: ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiere, tome del agua de la vida gratuitamente. Deja que quien sea injusto, siga siendo injusto. Quien sea impuro, siga siendo impuro. El que sea justo, siga practicando la justicia. Quien sea santo, siga santificándose. Los que no aman la Palabra: Mas los perros estarán afuera, y los hechiceros, y los disolutos, y los homicidas, y los idólatras, y cualquiera que ama y hace mentira. No entrarán en la Salvación.

  • Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro.

Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.

  • Ciertamente vengo en breve.

¡Miren! ¡Ya pronto vengo! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro. Yo Jesús he enviado mi ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

  • Traigo conmigo mi galardón, para recompensar a cada uno conforme a sus acciones.

El galardón es Cristo mismo. Lucas 6:35. “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando nada a cambio; y vuestro galardón será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es benigno para con los ingratos y malos.”

  • ¡Ven Señor Jesús!

El Espíritu y la Esposa dicen: ¡Ven! Y el que oye, diga: ¡Ven! Amén. ¡Ven, Señor Jesús! Que la gracia del Señor Jesucristo sea con todos. Amén.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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apocalipsis 17-19

Día 364. Libro 66

Apocalipsis 17

  1. La gran ramera.

Es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra, que ha vivido en esplendor y riquezas y dice en su corazón: “Estoy en mi trono de reina; no soy viuda, y jamás experimentaré el sufrimiento”. La grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra, con ella todas las naciones han adulterado, los reyes y los habitantes de la tierra se han embriagado con el vino de su inmoralidad. Ella corrompió la tierra y está ebria de la sangre de los santos y de los mártires del Señor. Es una mujer sentada sobre una bestia escarlata con 7 cabezas y 10 cuernos. Su misterio: ella era y no es y será. Está para subir al abismo porque es refugio de demonios, guarida de todo espíritu impuro y está habitada por toda clase de aves inmundas y aborrecibles. Los comerciantes de la tierra se han enriquecido gracias a su impresionante prosperidad. Viste de lino fino, de púrpura y de escarlata y se adorna con oro, piedras preciosas y perlas. Comercia con canela, especias aromáticas, incienso, mirra, perfumes, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros y aun esclavos, que son vidas humanas.

  • Dios ha puesto en el corazón de ellos el ejecutar lo que él se ha propuesto hacer.

Se pondrán de acuerdo y entregarán su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.

Apocalipsis 18

  1. ¿Qué orden tenemos en relación con la gran ramera?

Oí entonces otra voz del cielo, que decía: Ustedes, los de mi pueblo, salgan de esa ciudad para que no participen de sus pecados ni reciban parte de sus plagas.

  • ¿Cómo será castigada la gran ramera?

Dios ha tomado en cuenta sus injusticias y se ha acordado de sus maldades. Páguenle ustedes con la misma moneda. Denle a beber en la misma copa el doble de la bebida que ella preparó. Páguenle con tantos tormentos y llanto como el esplendor y las riquezas en que ha vivido. Por eso, en un mismo día le sobrevendrán estas tres plagas: la muerte, el llanto y el hambre. Y será consumida por el fuego, porque Dios, el Señor, que la juzga, el Todopoderoso ha condenado a la gran ramera, que con su inmoralidad sexual ha corrompido a la tierra y ha vengado la sangre de sus siervos, que fue derramada por ella. El humo de ella sube por los siglos de los siglos.

Apocalipsis 19

  1. ¡Ha llegado el momento de las bodas del Cordero!

¿Estamos preparados? ¿Nos hemos vestido de justicia? Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es la justicia de los santos. Y él me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Éstas son palabras verdaderas de Dios.

  • EL VERBO DE DIOS.

Observemos que hay un nombre de Cristo que solo El conoce. Juan 1:1-4, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. Meditemos en esta verdad: Cristo es su Palabra. Él es el verbo de Dios. ¿Acaso esta verdad es desconocida e ignorada?

Oremos.

La salvación, la honra, la gloria y el poder son tuyos Señor, porque tus juicios son justos y verdaderos. Te alabamos Dios por todos tus siervos, los que te temen, los grandes y los pequeños. Reina Señor, Dios Todopoderoso. Nos regocijamos y alegramos en ti y te damos gloria.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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apocalipsis 13-16

Día 363. Libro 66

Apocalipsis 13

  1. Nuestra autoridad.

Nosotros tenemos una sola cabeza: Cristo. Colosenses 1:18, 2:10. Cristo y su Palabra es nuestra autoridad, nos la ha delegado como discípulos para la edificación del reino. Lucas 9:1.

  • Toda la tierra maravillada, siguió a la bestia.

La bestia tiene 7 cabezas. Su poder y autoridad provienen del dragón. La tierra se maravilla en pos del dragón y la bestia y los adoran. Aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero serán engañados e irán en pos de la bestia. La bestia tiene una boca que habla grandes cosas. ¿Es esto una característica de los hombres más atrayentes de nuestro tiempo? Es semejante al Cordero pero no habla como El Cordero sino como dragón. Dios le permite combatir contra los santos, y vencerlos; y también le dio autoridad sobre toda raza, pueblo, lengua y nación. Nunca olvidemos esto: Mirad que nadie os engañe. Lucas 21:8.

  • El que tenga oídos, que oiga.

El que deba ir al cautiverio, al cautiverio irá; y el que deba morir por la espada, por la espada morirá. Aquí se verá la paciencia y la fe de los santos. V 9-10.

Apocalipsis 14

  1. Los 144.000.

Dignos de imitar. Fueron redimidos de entre los de la tierra, no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Siguen al Cordero por dondequiera que va, fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero. En sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.

  • Este es el evangelio eterno que debemos predicar.

Temamos a Dios, démosle gloria, la hora de su juicio ha llegado. Adoremos a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

  • ¿Qué pasará a aquellos que adoren a la bestia y a su imagen?

Escuchemos las advertencias y temamos porque los que reciban la marca de la bestia en su frente o en su mano beberán del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira. Serán atormentados con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. El humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.

  • Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor.

Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. La hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. Lucas 10:2. «Y les decía: La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.»  

Apocalipsis 15

  1. Observemos que nadie podrá entrar en el templo hasta que se consume la ira de Dios.
  • La verdad sobre la ira de Dios.

Detengámonos a considerar su importancia. El tema de la ira de Dios aparece 13 veces en toda la Biblia, en el libro de Apocalipsis aparece 5 veces. En Números 22:22, dice que la ira de Dios se encendió sobre Balaam por desobediente, y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. En 2 Crónicas 24:18, la ira de Dios vino sobre Judá y Jerusalén, por su pecado de desobediencia e idolatría: desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres, y sirvieron a los símbolos de Asera y a las imágenes esculpidas.  En el Salmo 106:29, dice que el pueblo de Dios provocó la ira de Dios con sus obras, y se desarrolló la mortandad entre ellos. En Juan 3:36, Jesús enseña que el que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. En Romanos 1:18, dice que la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Romanos 12:19, nos enseña a no vengarnos por nosotros mismos, sino a dejar lugar a la ira de Dios, porque suya es la venganza. En Efesios 5:6 y Colosenses 3:6 dice que   la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Observemos la advertencia particular de Efesios sobre la falta de entendimiento y conocimiento bíblico que te conduce a dejarte engañar y ser desobediente. Finalmente, el libro de Apocalipsis nos muestra la ira de Dios en acción: En el 14:10, habla del enemigo que beberá del vino de la ira de Dios, y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. En el 14:19, dice que el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. En el 15:1, aparece otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios. En el 15:7, dice que uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios. Observemos en el capítulo 16, el derramamiento sobre la tierra de las siete copas de la ira de Dios, y como esto es también la justicia de Dios. Nada despreciable.  Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. 

Apocalipsis 16

  1. Las siete copas de la ira de Dios.  

Primera copa: una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen. Segunda copa: fue derramada sobre el mar y éste se convirtió en sangre como de muerto y murió todo ser vivo que había en el mar. Tercera copa: Fue derramada sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Cuarta copa: derramada sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. Quinta copa: fue derramada sobre el trono de la bestia. Su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas. Y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras. Sexta copa: fue derramada sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. Y salió de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas. Son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. Séptima copa: Salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. Hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. La gran ciudad fue dividida en tres partes. Las ciudades de las naciones cayeron. La gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Toda isla huyó, y los montes no fueron hallados. Cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.

  • He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.

Oremos.

Señor abre nuestros oídos para entender la revelación de tu Palabra. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado. Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Apocalipsis 9-12

Día 361. Libro 66

Apocalipsis 9

  1. Las estrellas.

Apocalipsis 12:4. “… su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.”  Lucas 10:18. “Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.” 

  • Abismo.

Definición: “sin fondo, infernal. Masa de agua que sube, lo profundo, mar principal, agua subterránea.

Lucas 8:30-31.  “Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no los mandase ir al abismo.” 

Romanos 10:7. “… ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).”

Apocalipsis 11:7. “Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.”

Apocalipsis 20:1-3.   “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las  naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.”

Génesis 1:2. “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”

Isaías 14:13-15.  “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.”

  • Langostas.

Éxodo 10:14. “Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después.”

Deuteronomio 28:38,42. “Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá. (…) Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta.” 

Joel 1:4. “Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.”

Amós 4:9. “Os herí con viento solano y con oruga; la langosta devoró vuestros muchos huertos y vuestras viñas, y vuestros higuerales y vuestros olivares; pero nunca os volvisteis a mí, dice Jehová.”

  • El sello de Dios.

Éxodo 12:12-13.  “Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.”

Ezequiel 9:4-6.   “y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo.” 

Efesios 4:30. “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”

  • Escorpión:

Lucas 10:19. “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.”

  • Abadon: Ángel Destructor.

Job 26:6. “El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura.” 

Job 28:22. “El Abadón y la muerte dijeron: Su fama hemos oído con nuestros oídos.”

Salmos 88:11. “¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, O tu verdad en el Abadón?”

Proverbios 15:11. “El Seol y el Abadón están delante de Jehová; ¡Cuánto más los corazones de los hombres!”

Proverbios 27:20. “El Seol y el Abadón nunca se sacian; Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.”

  • Apolión: destructor, satanás.

Cuatro Ángeles.

Apocalipsis 7:1-2.  “Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar.”

Jeremías 49:36. “Traeré sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo, y los aventaré a todos estos vientos; y no habrá nación a donde no vayan fugitivos de Elam.”

Daniel 7:2-3.  “Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar.”

Zacarías 6:5. “Y el ángel me respondió y me dijo: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra.”

Apocalipsis 16:12. “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.”

Apocalipsis 10

  1. El Séptimo Ángel.

Envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza, su rostro era como el sol, sus pies como columnas de fuego. Tenía en su mano un librito abierto. Puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra. Clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. Levantó su mano al cielo y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más. Cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

  • Come la Palabra.

Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Job 23:12. “Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida.”

Jeremías 15:16. “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.”

Ezequiel 2:8. “Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.”

Ezequiel 3:1 -3.   “Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.” 

Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.

Apocalipsis 11

  1. Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.

¿Cuál es el referente de la medida con la que seremos comparados?

Efesios 4:13. “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”

  • Los dos testigos.

Sus características. Sólo se mencionan en Apocalipsis. Son dos olivos. Revisemos las referencias:

Salmos 52:8. “Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.”

Jeremías 11:16. “Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llamó Jehová tu nombre. A la voz de recio estrépito hizo encender fuego sobre él, y quebraron sus ramas.”

Zacarias 4:2-3.  “Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él; Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda.”

Zacarias 4:11-14.  “Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda? Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro? Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no. Y él dijo: Éstos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.”

Son dos candeleros. Revisemos las referencias:

Apocalipsis 1:20. “El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.”

Mateo 5:14-16.  “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

Son profetas. Su testimonio causa tormento a los moradores de la tierra. Vestidos de cilicio. Vestidos de luto, endechas y lamento. Están en pie delante del Dios de la tierra. Cuando hayan acabado su testimonio la bestia hará guerra contra ellos, los vencerá y los matará. Dios los volverá a la vida. Cayó gran temor sobre los que lo vieron levantarse de la muerte. Subieron al cielo en una nube.

  • Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo y El reinará por los siglos de los siglos.

Versos 17-18. “Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres, y el que eras, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar. Las naciones se han enfurecido, pero ha llegado tu ira, el tiempo de juzgar a los muertos y de recompensar a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, lo mismo grandes que pequeños, y de destruir a los que destruyen la tierra.”

Apocalipsis 12

  1. Grandes señales.

Ver Mateo 12:39. La mujer vestida de sol, que da a luz un hijo varón que regirá con vara de hierro a todas las naciones. Un gran dragón escarlata, que arrastra estrellas.

  • El lugar preparado por Dios: el desierto.

Reflexionemos en torno a esto. Recordemos que el pueblo de Israel vagó 40 años en el desierto para ser probado. Jesús fue llevado por el espíritu al desierto y fue tentado. ¿Cuáles son las características terrenales que posee este lugar para contribuir a la formación de lo inconmovible en nosotros? ¿Ha usado Dios los desiertos de nuestra vida para formar el reino de los cielos en nosotros?

  • Nuestra victoria: obedecer la Palabra.

Versos 11, 17. “Ellos lo vencieron por la sangre del Cordero y por la palabra que ellos proclamaron; siempre estuvieron preparados a entregar sus vidas y morir. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a luchar contra el resto de sus descendientes, es decir, contra los que obedecen los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.”

Oremos.

Señor llena de fuego del cielo nuestras oraciones, para que las oraciones de tus santos estén llenas del fuego del altar.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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apocalipsis 4-8

Día 360. Libro 66

Apocalipsis 4

  1. Una puerta abierta en el cielo.

Sube acá. Para esto hemos sido llamados. Nuestro reino no es de este mundo, es literalmente celestial. En los 66 libros de la Palabra existen 371 versículos que mencionan la Palabra cielo, 26 son palabras referidas a lo celestial.  En el libro de Apocalipsis existen 53 referencias al cielo, es decir es el libro que más menciones nos hace al cielo. Por lo tanto, podemos entender que, para recibir la revelación de la Palabra, necesitamos ver desde el cielo, desde lo inconmovible y celestial. Podemos literal y perfectamente, tomar diariamente una porción diaria de cielo por medio de la Palabra. Mientras no subamos al cielo, no veremos el reino inconmovible. No podemos tener la visión de Cristo, desde la tierra. Juan 3:27. «Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.»  Colosenses 3:2. «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.» 

  • Yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas.

Es por medio de la Palabra que podemos entender la realidad, el pasado, el presente y el futuro. No necesitamos espíritus agoreros, ni profecías que anuncien el porvenir. 2 Pedro 1:19. «Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.” 

  • En el Espíritu.

Es en el espíritu que podemos subir al cielo y entender lo inconmovible. Hay una verdad que necesitamos recordar siempre, sobre la vida en el espíritu: Juan 16:14. «Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.»  El Espíritu toma la Palabra de Cristo y hace su obra. Si un cristiano no está lleno de la Palabra, el espíritu no tendrá nada para tomar y hacer su trabajo.

  • Los siete espíritus de Dios.

Isaías 11:2. «Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.»  Esto significa que las siete lámparas que el Señor ha puesto en alto y que son realmente importantes, están todas referidas al conocimiento, a la revelación, a la Palabra. Estos siete espíritus deben reposar sobre la iglesia. Por lo tanto, nuestra vida y la de la congregación de Cristo, necesita consagrarse a esto.

  • Lo que hay delante del trono.

Había como un mar de vidrio semejante al cristal. Ezequiel 1:22. «…aparecía una expansión a manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas.»  No puedo pensar en más nada sino en la paz, el remanso, la belleza indescriptible de la revelación de la Palabra. Es digno de estudio, imitación y reflexión el tema referido a los querubines, seres vivientes poderosos que están alrededor y delante del trono, pegados a la gloria de Dios, humillados ante su gloria y excelsos. Lo retomaremos el próximo año en el libro de Ezequiel, si Dios nos lo permite. Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

Apocalipsis 5

  1. La Palabra.

Biblión: diminutivo de rollo: libro, carta, pergamino. La Biblia es un libro escrito por dentro y por fuera y así será escrito en nosotros. No es un mero conocimiento, ni sabiduría humana. Comparar la Palabra de Dios con un manual, o con sabiduría y conocimiento humano es una afrenta al Verbo de Dios. No es un libro terrenal de palabras muertas y finitas. Es un libro vivo, es Cristo mismo, es espíritu y es vida. Juan 6:63. «El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.» 

  • Sólo el León de la Tribu de Judá.

Nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, puede abrir el libro, ni aun mirarlo. Nadie puede revelarte la Palabra, sólo Dios.

  • ¿Te importa esto?

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Si deseas la revelación de la Palabra, hay consuelo y respuesta. No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

  • La alabanza celestial.

¿Como lo hacían? Se postraron y entonaron un nuevo cantico. Cantaron con todas sus fuerzas a gran voz. Ellos exclamaron, se postraron y adoraron. ¿Que decían? Digno eres de tomar el libro y abrir los sellos. Tú fuiste inmolado y con tu sangre compraste gente de toda lengua, raza y nación. Digno eres de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría, la fortaleza y la honra, la gloria y la alabanza.  Sean la alabanza y la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

  • Observemos la alabanza.

Está centrada en Dios (no en nosotros). Es el reconocimiento de la obra de Dios, es admiración llena de la Palabra de Dios, es expresiva, involucra todo el ser y reconoce las cosas eternas de Dios, su poder y su deidad.

  • Cantemos y adoremos al único digno de abrir la revelación de la Palabra.

Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación. Nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Apocalipsis 6

  1. ¿Está la Palabra sellada?

Salmos 78:1-2. “Escucha, pueblo mío, mi ley; Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. Abriré́ mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos.” Isaías 29:11-13. “Y os será́ toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; el dirá: No puedo, porque está sellado. Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; el dirá́: No sé leer. Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.” Isaías 30:8. “Vé, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre.” Daniel 12:4,9. “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí́ para allá́, y la ciencia se aumentará. (…) El respondió́: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.” Oseas 12:10. “Y he hablado a los profetas, y aumenté la profecía, y por medio de los profetas usé parábolas.” I Corintios 2:6-7. “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria.” Deuteronomio 29:29. “Las cosas secretas pertenecen a Jehová́ nuestro Dios; más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” Lucas 10:21 “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así́ te agradó.” Apocalipsis 10:7. “sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.”

Apocalipsis 7

  1. ¿Quiénes son, y de dónde han venido?

Éstos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo. El que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno. El Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Apocalipsis 8

  1. Se hizo silencio en el cielo como por media hora.

SELAH.  Hagamos silencio ante la revelación de la Palabra. ¿Son así nuestras oraciones? Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.

  • Las siete trompetas.

Primera Trompeta. Granizo y fuego. Apocalipsis 8:7. Segunda Trompeta. Una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Apocalipsis 8:8. Tercera Trompeta. Una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas.  Apocalipsis 8:10. Cuarta Trompeta. Fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche.  Apocalipsis 8:12. Quinta Trompeta. Una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Apocalipsis 9:1. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos. Sexta Trompeta. Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates. Apocalipsis 9:14. Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca. Verso 18. Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos. Versos 20-21. 7a Trompeta. Grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos. Apocalipsis 11:15.

Oremos.

Señor te pedimos que la Palabra abunde ricamente en nuestras vidas. Enséñanos en tu misericordia a quitar la mirada de lo terrenal y ver lo inconmovible y celestial. Que nuestro evangelio sea bíblico y celestial, inconmovible.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Apocalipsis 1-3

Día 359. Libro 66.

Apocalipsis 1

  1. La revelación de Jesucristo.

Este libro es su revelación. El Padre se la dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

  • Felices los que obedecen la revelación de la Palabra.

Verso 3. “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.”

  • Nosotros somos copartícipes.

En la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo.

  • El mensaje de Jesucristo.

Gracia sea con vosotros y paz.

  • Él es.

El Alfa y la Omega: principio y fin, el Todopoderoso, el que era y que ha de venir. Cristo es el testigo fiel, el Primogénito de los muertos y Príncipe de los reyes de la tierra. Él nos amó y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre, nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios y su Padre. Él es el que vive y ha sido muerto. Él vive para siempre jamás. Él tiene las llaves del infierno y de la muerte.

  • Yo lo vi.

Él es semejante al Hijo de hombre. Vestido de una ropa que llega hasta los pies y ceñido por los pechos con una cinta de oro. Su cabeza y sus cabellos son blancos como la lana blanca, como la nieve. Sus ojos como llama de fuego. Sus pies son semejantes al latón fino, ardientes como en un horno. Su voz es como ruido de muchas aguas. Él tiene en su diestra siete estrellas. De su boca sale una espada aguda de dos filos. En su boca está la Palabra de Dios, es parte de Él. Su rostro es como el sol cuando resplandece en su fuerza.  

  • Cuando yo le vi, caí como muerto a sus pies.

Nadie puede verlo sin caer como muerto. Él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; YO SOY el primero y el último.

Apocalipsis 2

  1. Jesucristo.

El que tiene las siete estrellas en su diestra. El anda en medio de los siete candeleros de oro. El primero y el postrero, que fue muerto y vive. El que tiene la espada aguda de dos filos. El Hijo de Dios, que tiene sus ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al latón fino.

  • OIGAN.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

  • Iglesias o cristianos tipo Efeso.

Lo que el Señor le reconoce: tiene obras y trabajo y paciencia, no puede sufrir a los malos, ha probado a los que se dicen ser Apóstoles y no lo son y los ha hallado mentirosos. Ha sufrido, y sufre. Ha trabajado por su Nombre y no ha desfallecido. Aborrece los hechos de los nicolaítas, los cuales el Señor también aborrece. Lo que el Señor tiene en su contra: Dejó su amor más alto. Por lo cual ten memoria de dónde has caído, y arrepiéntete. Haz las primeras obras. La advertencia: si no te corriges vendré a ti y quitaré tu candelero de su lugar.

  • Iglesias o cristianos tipo Esmirna.

Lo que el Señor le reconoce: tiene obras, tribulación, y pobreza (aunque es rico). Lo que el Señor tiene en su contra: tiene blasfemos que se dicen ser Judíos, y no lo son; más son la sinagoga de Satanás. La profecía: No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

  • Iglesias o cristianos tipo Pérgamo.

Lo que el Señor le reconoce: Yo sé tus obras. Retienes mi Nombre y no has negado mi fe, aun en los días en que mi testigo fiel, fue muerto entre ustedes, donde Satanás mora. Lo que el Señor tiene en su contra: Se que moras, donde está la silla de Satanás. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: porque tú tienes ahí los que tienen la doctrina de Balaam, el cual enseñaba a Balac a poner tropiezo delante de los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer fornicación. También tú tienes a los que tienen la doctrina de los nicolaítas, la cual yo aborrezco. Necesita arrepentirse: El Señor le dice: ARREPIÉNTETE. La advertencia: Si no te arrepientes, vendré a ti pronto y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.

  • Iglesias o cristianos tipo Tiatira.

Lo que el Señor le reconoce: Yo he conocido tus obras. Las postreras que son muchas más que las primeras. Tu amor, tu caridad y servicio. He conocido tu fe y tu paciencia. Lo que el Señor tiene en su contra: permites a aquella mujer, Jezabel, (que se dice profetisa) enseñar, y engañar a mis siervos, a fornicar y a comer cosas ofrecidas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicación; y no se ha arrepentido. Necesita arrepentirse de permitir la práctica del pecado de fornicación. La advertencia: YO la echo en cama, y a los que adulteran con ella, en gran tribulación, si no se arrepintieren de sus obras. Mataré a sus hijos con muerte. Todas las Iglesias sabrán que YO SOY el que escudriño la mente y los corazones; y daré a cada uno de ustedes según sus obras. Yo no les pondré otra carga. Pero la que tienen, ténganla hasta que yo venga.

  • Al que venza y persevere hasta el fin obedeciendo la Palabra:

Le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del Paraíso de Dios. El que venza, no recibirá daño de la muerte segunda. Le daré a comer del Maná escondido. Le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un Nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. Al que venza y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre los gentiles. Los regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de alfarero, como también yo la he recibido de mi Padre; Le daré la estrella de la mañana.

Apocalipsis 3

  1. ¿Quién habla? Jesucristo.

El que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas, dice estas cosas. El Santo y Verdadero, que tiene la llave de David; que abre y ninguno cierra; que cierra y ninguno abre. He aquí, el que dice Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios. YO estoy parado a la puerta y llamo; si alguno oyere mi voz, y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

  • Iglesias o cristianos tipo Sardis.

Lo que el Señor le reconoce: Tienes unas pocas personas que no han ensuciado sus vestiduras, y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. Lo que el Señor tiene en su contra: Yo conozco tus obras; que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y confirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate pues de lo que has recibido y has oído; y guárdalo. Arrepiéntete. La advertencia: Y si no velares, vendré a ti como ladrón y no sabrás a qué hora vendré a ti.

  • Iglesias o cristianos tipo Filadelfia.

Lo que el Señor le reconoce: sus obras. He aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, y ninguno la puede cerrar; porque tienes algo de potencia, y has guardado mi Palabra y no has negado mi Nombre. Has guardado la Palabra de mi paciencia. YO te guardaré de la hora de la tentación, que ha de venir en todo el universo, para probar los que moran en la tierra. YO vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. La advertencia: YO entrego de la sinagoga de Satanás, a los que se dicen ser judíos, y no lo son, más mienten. YO los constreñiré a que vengan y adoren delante de tus pies y sepan que yo te he amado.

  • Iglesias o cristianos tipo Laodicea.

Lo que el Señor tiene en su contra: que no es frío, ni caliente, sino tibio. El Señor lo vomitará de su boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa y no conoces que tú eres un desventurado y miserable y pobre y ciego y desnudo. Necesita arrepentirse: Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez. Unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo: sé pues celoso, y enmiéndate. La advertencia: Si no te arrepientes, se descubrirá la vergüenza de tu desnudez.

  • Al que venza y persevere hasta el fin obedeciendo la Palabra.

Será vestido de vestiduras blancas. No será borrado su nombre del libro de la vida, su nombre será confesado delante del Padre y delante de sus ángeles. Será columna en el templo de Dios y nunca más saldrá fuera y se escribirá sobre él el Nombre de Dios y el nombre de la Ciudad de Dios.

Oremos.

Padre abre nuestros oídos, para oír lo que tu Espíritu dice a las Iglesias. A ti sea gloria e imperio para siempre jamás. Amén.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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1 jUAN 5, 2-3 jUAN Y jUDAS

Día 359. Libros 62-63-64

1 Juan 5

  1. Amar es obedecer la Palabra.

En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos.

Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo aquello que es nacido de Dios, vence al mundo y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe.

  • ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

Este es Jesús, el Cristo, que vino por agua y sangre; no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios.

  • El testimonio del cielo.

Tres son los que dan testimonio del cielo: el Padre, la Palabra y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. También son tres los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, y el agua, y la sangre; y estos tres concuerdan en uno. Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor; porque éste es el testimonio de Dios, que ha testificado de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio de Dios en sí mismo; el que no cree a Dios, ha hecho mentiroso a Dios, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha testificado de su Hijo. Y este es el testimonio, que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. El que tiene la Palabra, al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene vida. Estas cosas he escrito a ustedes, que creen en el Nombre del Hijo de Dios; para que sepan que tienen vida eterna y para que crean a Cristo, la Palabra. Sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento; para conocer al que es verdadero y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesús, el Cristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.

  • Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.

2 Juan

  1. El anciano a la señora elegida.

Es una carta del Padre a su iglesia.

  • Es una carta del Padre a sus hijos amados.

«…y a sus hijos a quienes yo amo en la verdad…”

  • Mucho se regocija Padre de hallar a sus hijos caminando en el conocimiento de la Palabra.

La verdad que mora en nosotros, y estará para siempre con nosotros. También se regocija de ver a nuestros hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos de Él.

  • Meditemos en la suma de la Palabra.

No podemos separar esta verdad: el mandamiento es que nos amemos unos a otros y el verdadero amor es que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andemos en él, como hemos oído desde el principio.

  • Observemos la advertencia sobre los engañadores y los que no tienen la doctrina de Cristo.

Definitivamente no tienen a Dios. No participemos de sus malas obras. Los rebeldes a la Palabra perderán la fe y aquello por lo que han trabajado. No recibirán galardón completo.

  • La perseverancia en la doctrina de Cristo.

Esa es la evidencia, de que tenemos al Padre y al hijo.

  • ¿Creemos que la Palabra del Señor es papel y tinta?

Observemos que el Señor no quiso escribirnos en papel y tinta sino hablarnos cara a cara. La Palabra es el verbo de Dios, el pan de vida, Cristo mismo. Nunca ha sido ni será papel y tinta.

Juan 6:63. “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”

Hebreos 4:12. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

Juan 1:1-3,14. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. (…) Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

2 Corintios 3:3. “Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.”

3 Juan

  1. El Señor desea hablarnos cara a cara.

A sus amados a quienes ama en la verdad. Porque el Padre nos ama según su Palabra. Versos 13-14. “Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma, porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara.”

  • El gozo del Padre.

El desea que seamos prosperados en todas las cosas, y que tengamos salud, así como prospera nuestra alma. Mucho se regocija cuando los hermanos dan testimonio de cómo andamos en la verdad. No tiene mayor gozo que éste, oír que sus hijos andan en la verdad. Amados, obedezcan la Palabra. No sigan lo malo, sino lo bueno.  El que hace lo bueno es de Dios; más el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

  • La paz sea contigo.

Judas

  1. Misericordia y paz y amor nos sean multiplicados.
  • El Señor nos exhorta.

Contiendan ardientemente por la fe que nos ha sido dada a los santos.

  • Características de los falsos cristianos.

Entran encubiertamente. Desde antes fueron ordenados para condenación. Impíos, que cambian la gracia de nuestro Dios en libertinaje, negando al único Señor y Dios, a nuestro Señor Jesucristo. Fornicarios y carnales. Soñadores que mancillan la carne, rechazan la autoridad y maldicen a las potestades superiores. Maldicen las cosas que no conocen y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como bestias brutas. Siguen el camino de Caín, y por recompensa, se lanzan en el error de Balaam, y en la rebelión de Coré. Son manchas en nuestras fiestas cristianas, banquetean con nosotros, apacentándose a sí mismos sin temor. Son nubes sin agua, las cuales son llevadas de acá para allá por los vientos. Son árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados. Fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza. Estrellas erráticas, a las cuales está reservada la oscuridad de las tinieblas para siempre. Impíos que hacen obras impías. Pecadores impíos que hablan impíamente contra Él Señor. Murmuradores, querellosos, que andan según sus concupiscencias. Su boca habla palabras infladas, adulan a las personas para sacar provecho. Burladores, que andan según sus malvadas concupiscencias. Sensuales, no tienen el Espíritu.

  • Conservémonos en el amor de Dios.

Pero nosotros, amados, edificándonos sobre nuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna, y acordándonos de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; que nos decían: En el postrer tiempo habrá burladores. Versos 24-25. “Y a Aquél que es poderoso para guardarnos sin caída, y presentarnos sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único sabio Dios Salvador nuestro, sea gloria y majestad, dominio y potestad, ahora y siempre. Amén.”

Oremos.

Padre guárdanos del mundo, guíanos a toda verdad. Que tu gracia sea con nosotros, tu misericordia y tu paz.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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1 juan 1-4

Día 358. Libro 62

1 Juan 1

  1. Nuestro mensaje.

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida. Testificamos y anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó. Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 1 Juan 4:9. Dios perdona nuestros pecados, y los de todo el mundo, porque Cristo se ofreció voluntariamente para morir por nosotros. 1 Juan 2:2. Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Para poder tener comunión con Dios y vivir en su luz, debemos dejar la vida de pecado y obedecer al Señor. Aceptar el mensaje que él nos ha dado, es reconocer que hemos hecho lo malo, que somos pecadores. De lo contrario hacemos que Dios aparezca como un mentiroso. Al reconocer ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.

  • ¿Para qué anunciamos el evangelio?

Para que seamos perdonados por la sangre de Cristo, vivamos en la luz y tengamos comunión con el Padre, y con su Hijo. Para que el gozo sea cumplido: Isaías 61:10; Juan 15:11 y Juan 16:24.

1 Juan 2

  1. ¿Para qué el Señor nos escribió la Palabra?
  • Sabemos que conocemos al Señor cuando su amor se perfecciona en nosotros.
  • ¿Qué contradicción hay entre amar al Señor y amar el mundo? y entre ¿amar al Señor y odiar a los hermanos?
  • ¿Quién nos enseña todas las cosas? Juan 14:26.

1 Juan 3

  1. El que conoce a Dios.

Ama a los hermanos con el amor del Padre. Porque conoce el amor del Padre. Pone su vida por los hermanos. Si ve a su hermano padecer necesidad, no cierra su corazón. Ama con obras y en verdad. Cree en el nombre de Jesús, el Cristo, y ama como el Señor lo ha mandado. Es llamado hijo de Dios. El mundo le aborrece y no le reconoce, porque no reconoció al Señor. Ha pasado de muerte a vida. Vive un proceso de purificación, transformación, renovación y crecimiento permanente, pareciéndose cada vez más a Cristo. Anhela ver al Señor como Él es. Anhela su Palabra. Sus obras son justas. Hace justicia, es justo, como también el Señor es justo. Obedece la Palabra. Permanece en Él Señor. No peca. No puede pecar, porque es nacido de Dios. Es una persona de la Palabra y tiene su corazón certificado delante del Señor. La Palabra de Dios que habita en su corazón, le reprende cuando es necesario. Cualquier cosa que pide, la recibe del Señor, porque guarda sus mandamientos y hace las cosas que son agradables delante de él.

  • Los hijos del diablo.

Pecan y practican el pecado. No han visto al Señor, ni le han conocido. Son del diablo. No hacen justicia. No obedecen la Palabra. No aman a su Hermano, no son de Dios. Aborrecen a su hermano. Cierran su corazón contra él. Son homicidas como Caín, que era del maligno, y mató a su hermano. Sus obras son malas.  Permanecen en muerte. No tienen vida eterna permanente en el Señor. Su amor es falso, no aman de verdad, sino de palabra. Cierran su corazón contra los hermanos. No ayudan a los hermanos en necesidad. No tienen Palabra de Dios en su corazón, para que le reprenda.

  • Su mandamiento.

Que creamos en el nombre de su Hijo Jesús, el Cristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. “… el que guarda sus mandamientos, está en él Señor, y él Señor en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.”

1 Juan 4

  1. Probar los espíritus.

NO crean a todo espíritu. PRUEBEN a los espíritus si son de Dios. Porque muchos falsos profetas han salido en el mundo.

  • La prueba.

En esto conoceremos el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesús, el Cristo, es venido en carne, es de Dios. Todo espíritu que no confiesa que Jesús, el Cristo, es venido en carne, no es de Dios.

  • El espíritu del anticristo.

Han oído que viene, y ya está en el mundo.

  • Hijitos, ustedes son de Dios, y han vencido al espíritu del anticristo.

El espíritu del Señor que vive en nosotros es mayor que el espíritu del anticristo, que está en el mundo.

  • Los que no oyen la predicación de la Palabra.

Ellos son del mundo, por eso hablan del mundo y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios, el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye.  Por esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.

  • En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros.

Dios envió su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor, no porque nosotros hayamos amado a Dios, sino porque él nos amó a nosotros, y ha enviado a su Hijo para aplacar la ira de Dios por nuestros pecados.

  • Amados.

Amémonos unos a otros. El amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es Amor. Si Dios así nos ha amado, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Ninguno vio jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor es completado en nosotros. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar a Dios que no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: Que el que ama a Dios, ame también a su Hermano.

  • ¿Cómo permanecemos en El Señor?

Por su Espíritu Santo que nos ha dado. Cualquiera que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Dios es Amor; y el que permanece en Amor, permanece en Dios y Dios en él.

  • Nosotros hemos visto, y testificamos que el Padre ha enviado a su Hijo para ser Salvador del mundo.

Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios nos tiene. En esto es hecho perfecto el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, que cual él es, tales somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor; más el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor tiene pena; de donde el que teme, no está completo en amor. Nosotros lo amamos a él, porque él primero nos amó.

Oremos.

Padre gracias por el verbo. Bendito seas por siempre Señor.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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