1 Corintios 5-8

Día 330. Libro 46

1 Corintios 5

  1. No se junten con los fornicarios.

Con ninguno que, llamándose hermano, sea fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón. Quiten a ese perverso de entre ustedes. Reunidos ustedes y el poder del Señor Jesucristo: entréguenlo a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

  • Sean nueva masa y celebren a Cristo, nuestro pan sin levadura, de sinceridad y de verdad.

Límpiense de la vieja levadura, llena de malicia y maldad.

1 Corintios 6

  1. Es una falta que tengan pleitos entre ustedes mismos.

¿Por qué no sufren más bien el agravio? ¿Por qué no sufren más bien el ser defraudados?

  • No se equivoquen.

¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? Ni los fornicarios, los idólatras, adúlteros, afeminados, los que se echan con varones, ladrones, avaros, borrachos, maldicientes, ni los estafadores. Y esto eran algunos; más ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

  • Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; y no podemos dejarnos dominar de ninguna.
  • Huyan de la fornicación.

Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo. El que fornica, contra su propio cuerpo peca. Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en nosotros, el cual tenemos de Dios, y no somos nuestros. Hemos sido comprados por precio. Glorifiquemos a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, los cuales son de Dios.

1 Corintios 7

  1. Cásense.

Si no tienen don de continencia, cásense. Es mejor casarse que estarse quemando.

  • Los que están unidos en matrimonio.

El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. Para que no los tiente Satanás a causa de su incontinencia. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido. El marido no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No se nieguen el uno al otro, solo por algún tiempo y de mutuo consentimiento, para ocuparse sosegadamente en la oración. La mujer no se separe del marido, si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido. El marido no abandone a su mujer. Los que tienen mujer que no sea creyente. Si ella consiente en vivir con él, no la abandone. Las mujeres que tienen marido que no sea creyente, si él consiente en vivir con ella, no lo abandone. El marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido. Si el incrédulo se separa, sepárese. No está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.

  • Cristo viene pronto.

El tiempo es corto, los que tienen esposa sean como si no la tienen. Los que lloran, como si no lloraran. Los que se alegran, como si no se alegraran. Los que compran, como si no poseyeran. Los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutaran, porque la apariencia de este mundo se pasa.

1 Corintios 8

  1. El conocimiento humano y terrenal, envanece.

Ver: Job 37:24; Isaías 5:21, 47:10; Romanos 11:25, 12:16.

  • El amor edifica.

Ver: 1 Corintios 13:1-13; Efesios 4:16; 1 Juan 2:3-6.

  • Sólo hay un Dios: el Padre, y un Señor, Jesucristo.

De Él proceden todas las cosas y nosotros somos para él.

Oremos.

Padre enséñanos a no pensar más de lo que está escrito, sólo pensar conforme a la Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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