Romanos 4-7

Día 326. Libro 45.

Romanos 4

  1. El da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.

Para entender la Palabra, necesitamos hacer lo mismo.

  • El entendimiento y la fe inconmovible.

No se basa en lo que se ve, no se fortalece en lo humano. Si considera lo terrenal se debilita, por eso se fortalece en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido que todo lo que Él ha prometido, es también poderoso para hacerlo.

  • Jesús fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

Él es poderoso para renovar nuestra mente y capacitarnos para entender el reino inconmovible. El entendimiento de la Palabra es posible gracias a la obra de Cristo y no se basa en nuestras capacidades humanas.

Romanos 5

  1. Por el pecado de Adán nos constituimos en pecadores incapaces de entender la Palabra.

El pecado entró en el mundo por un hombre. Por la desobediencia de un hombre, todos fuimos constituidos pecadores. Por el pecado entró la muerte y la muerte pasó a todos los hombres, todos los hombres han pecado.

  • Por la obediencia, justicia, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo tenemos entrada a la fe.

Por El, la vida entró en el mundo, y somos justificados por la fe en Él, así tenemos paz para con Dios. Dios nos reconcilió consigo mismo y mostró su amor para con nosotros. Por Él seremos salvos de la ira y pasamos de ser enemigos, a estar reconciliados con Él. Por la justicia de Cristo vino a todos los hombres la justificación de vida. Por su obra podemos entonces entender la Palabra y obedecerla, por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Romanos 6

  1. En Cristo.

Hemos sido bautizados en su muerte y hemos muerto al pecado. Así como el resucitó, nosotros estamos vivos en Él. Fuimos hechos siervos de la justicia y estamos bajo la gracia.

  • Debemos presentar a Dios nuestros miembros como instrumentos de justicia.
  • El pecado es muerte.

No podemos perseverar en el pecado. Los que hemos muerto al pecado, no podemos seguir viviendo en el pecado. Debemos considerarnos muertos al pecado. El pecado no puede reinar en nuestro cuerpo mortal. No podemos obedecer al pecado en sus concupiscencias. Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. El que se somete al pecado para obedecerle, es esclavo del pecado.

Romanos 7

  1. La ley del Espíritu.

Es un nuevo régimen, es la verdad. Es santa, sus mandamientos son justos y buenos. Es la forma de doctrina que implanta Cristo. Es la interpretación de la Palabra que da la revelación del Espíritu Santo a partir del testimonio de Cristo. Es la interpretación de la Palabra desde su significado espiritual, eterno e inconmovible. Solo podemos servir a Dios, desde esta nueva forma de doctrina. Le pertenecemos a aquel que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios, mediante esta ley del espíritu. Podemos deleitarnos en ella según el hombre interior, el nuevo hombre creado según el espíritu y según la verdad. Solo podemos servir a Dios verdaderamente bajo la ley del espíritu.

  • La ley de la letra.

Es una forma de doctrina y de interpretar la Palabra de Dios. La ley de la letra asigna un significado terrenal, perecedero, humano y movible a la Palabra. Se enseñorea del hombre en tanto que este vive. Es un régimen viejo que ya murió con el cuerpo de Cristo, con su ministerio. Ahora estamos libres de la ley de la letra y hemos muerto a esta forma de interpretar la Palabra, porque estábamos sujetos a ella, pero ya no lo estamos.

  • La ley del pecado.

Todos somos pecadores. La ley opera en nuestros miembros para muerte, por eso somos carnales, vendidos al pecado y en nuestra carne, no mora el bien. Queremos entender la Palabra y obedecerla, pero no lo hacemos. No hacemos el bien que queremos, sino el mal que no queremos. La ley del pecado habita y opera en mis miembros, y se rebela contra la ley del Espíritu. Me lleva y me mantiene cautivo. Me conduce al pecado.

Me hace miserable, me hace entender la Palabra desde lo terrenal, humano, perecedero, carnal y movible. Me impide entender la Palabra desde la ley del espíritu. Es una ley que se rebela contra la ley de la nueva mente, creada en Cristo Jesús.

Oremos.

Padre libéranos de este cuerpo de muerte que interpreta la palabra de Dios en forma carnal, humana, terrenal y diabólica. Gracias Dios, porque hemos sido libertados de esta ley por Cristo Jesús.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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