hechos 16-17

Día 319. Libro 44.

Hechos 16

  1. Pasa a Macedonia y ayúdanos.

¿Hemos tenido alguna experiencia similar? ¿Rompen estos hechos nuestros esquemas sobre lo que el Espíritu Santo quiere y hace?

  • El padecimiento.

Las persecuciones, azotes, afrentas y cárceles no fueron tropiezos u obstáculos en el camino de obediencia que transitó Pablo. El padecimiento representa más bien, el cumplimiento de la Palabra.

2 Timoteo 2:8-13. “Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; más la palabra de Dios no está presa. Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. Palabra fiel es ésta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.”

  • Dios abrió el corazón de Lidia para estar atenta a la Palabra y creer.

Nunca ignoremos esto. Definitivamente esta verdad, debe transformar nuestra manera de orar y de entender la realidad.

Filipenses 2:13. «Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.»

  • La libertad inconmovible versus la movible.

Observemos que el Señor hizo un gran terremoto, que los cimientos de la cárcel se sacudieron; que se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaran. Pero Pablo y Silas entendieron que lo importante era la libertad, la salvación del carcelero y su familia. Porque ellos eran los que estaban verdaderamente presos y condenados en sus delitos y pecados. Meditemos en este milagro y en el profundo amor del Señor demostrado en estos hechos. ¿Seríamos capaces de actuar igual? Fueron azotados, golpeados, encarcelados y colocados en el calabozo más profundo, con cepos en los pies. Pero sus almas estaban libres y podían cantar, predicar y renunciar a su libertad física por la salvación y la vida del carcelero.

Hechos 17

  1. En Tesalónica.

Pablo declaraba y exponía por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, que resucitase de los muertos. Jesús, a quien os anuncio, es el Cristo. La gente decía: “Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá.” Aunque lo decían por celos, era totalmente cierto.

  • Escudriñemos cada día las Escrituras.

Recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Esa es la voluntad de Dios, que recibamos así su palabra.

  • En Atenas.

Pablo presentaba la Palabra cada día. El espíritu de Pablo se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. Decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses. En ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo. ¿Cuál es nuestro interés en la Palabra?  ¿Buscamos «algo nuevo», o buscamos al Cristo que tiene Palabras de vida eterna?

La predicación de la palabra: En todo observo que son muy religiosos. Al que ustedes adoran, pues, sin conocerle, es a quien yo les anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo. Él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. De una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación. Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de sus propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por Jesucristo, a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. ¿Cuál es nuestra respuesta? Unos se burlaban. Otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez. Algunos creyeron.

Oremos.

Padre danos el entendimiento de lo eterno y verdaderamente importante Señor. Que nos mantengamos con la mirada puesta en ti y en tu reino inconmovible. Danos el entender la suma de tu Palabra, hacer tu voluntad y levantarnos espiritualmente.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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