Hechos 1-3

Día 312. Libro 43.

Hechos 1

  1. Después de haber padecido, se presentó vivo.

Dio muchas pruebas indubitables, durante cuarenta días habló a los discípulos acerca del reino de Dios y les mandó que esperasen la promesa del Padre.

  • Cuarenta días.

El Señor se les apareció durante cuarenta días y les habló acerca del reino de Dios, por lo tanto necesitamos estos cuarenta días con el Señor, donde los apóstoles recibieron la Palabra. Recordemos que estos 40 días tienen un significado inconmovible, porque fueron los que pasó el pueblo del Señor en el desierto tentando y enojando al Señor y son los mismos días que Cristo ayunó antes de vencer la tentación e iniciar su ministerio público. Evidentemente Cristo estaba enseñándoles la Palabra. Clamemos al Señor para que este tiempo con Él, nos sea dado y podamos entender el reino de los cielos.

  • Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?

No les toca a ustedes saber los tiempos, que el Padre puso en su sola potestad. ¿Acaso podemos pensar que todavía los apóstoles estaban pensando en la restauración de Israel en el sentido movible? ¿Nos ocurre los mismo? Pero recibiremos poder para vivir en el significado inconmovible de la Palabra cuando haya venido sobre nosotros el Espíritu Santo. Porque el espíritu Santo tomará de Cristo y nos hará saber la Palabra.

  • Los discípulos.

Perseveraban unánimes en oración y ruego. ¿Es esto lo que necesitamos hacer hasta que recibamos el poder de entender la Palabra y obedecerla?

  • El sustituto elegido: Matías.

No encontramos testimonio en el Nuevo Testamento, del ministerio y apostolado que desarrolló este hermano. Hay un silencio absoluto de los resultados de ésta elección, lo cual puede llevarnos a reflexionar sobre lo acertado de la misma, así como invitarnos a examinarnos a nosotros mismos en cuanto a nuestras responsabilidades en el cuerpo de Cristo. Reflexionando en estos hechos, concluyo que quizás fue el apóstol Pablo el designado por Dios para asumir este oficio. ¿Podríamos pensar que los apóstoles se precipitaron y no tuvieron el discernimiento necesario para esperar que Dios lo hiciera?

Hechos 2

  1. Pentecostés.

Era una fiesta solemne a Jehová el Señor, que se celebraba cincuenta días después de la fiesta de la Pascua. Estudiemos su origen en Éxodo 23:16, 34:22; Levítico 23:15-21; Números 28:26-31 y Deuteronomio 16:9-11. De estas citas bíblicas quiero resaltar los siguientes elementos: Se debe ofrendar al Señor de la abundancia voluntaria de nuestra mano, según el Señor nos haya bendecido, por lo tanto es una fiesta para dar de la Palabra, compartir lo que hemos entendido. Debemos alegrarnos delante del Señor con nuestros hijos, su pueblo y hasta el extranjero que habita en medio de nosotros. El lugar escogido para hacer la fiesta es aquel que el Señor ha escogido para poner allí su nombre: la Palabra de Cristo. Es una santa convocación, un día para reposar de nuestras obras movibles y descansar en las obras inconmovibles de la Palabra. La ofrenda que debemos ofrecer deberá ser sin defecto, por lo tanto, debemos ofrendar y compartir la Palabra de Dios, lo único que tenemos perfecto.

  • Unánimes en la obediencia a la Palabra.

En el templo, partiendo el pan en las casas, comiendo juntos con alegría y sencillez de corazón. Perseverando en la doctrina de los apóstoles.  En oración y ruego, haciendo muchas señales y prodigios en el pueblo. Asociándose con los humildes. No siendo sabios en nuestra propia opinión. Romanos 12:16. A una voz, glorificando al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Romanos 15:6. Combatiendo por la fe del evangelio. Filipenses 1:27. Sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, sintiendo una misma cosa. Filipenses 2:2. En la fe y el conocimiento del Hijo de Dios. Efesios 4:12.

  • Consideremos la profecía.

Joel 2:28-32. “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.”

  • Veamos el cumplimiento de la palabra.

Versos 2-4. “… De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.

Versos 40-41. “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

  • Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

¿Cuál fue el resultado de esta exhortación? Al oír esto, se compungieron de corazón diciendo: ¿Qué haremos?

A lo cual le dijeron: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Ese debe ser nuestro mensaje. No podemos tener los resultados expuestos en la Palabra, si no hacemos lo que ella enseña.

Hechos 3

  1. Observemos la exhortación.

El Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús. Ustedes lo entregaron y negaron delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. Ustedes negaron al Santo y al Justo, y pidieron que se les diese un homicida. Mataron al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Se que ustedes lo hicieron por ignorancia. Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Arrepiéntanse y conviértanse para que sean borrados sus pecados, para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, el cual el Padre envió para que los bendiga a fin de que cada uno se convierta de su maldad.

Verso 26. “Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad».

  • Tiempos de refrigerio.

Tiempos para recuperar el aliento, tiempos de descanso, de refugio espiritual, de alivio, tiempos de liberación, de estímulo y de alegría. Definitivamente son tiempos para reposar de nuestras obras y caminar en las obras de la Palabra.

  • No tenemos oro ni plata.

Sólo la Palabra de Dios puede hacer que la gente se levante y camine sanamente por la senda de la Vida eterna.

Oremos.

Padre danos refrigerio en ti, haznos reposar de nuestras obras para caminar en tu Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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