2 Corintios 1-3

Día 335. Libro 47

2 Corintios 1

  1. La tribulación.

El Señor no quiere que ignoremos esta verdad: en los cristianos abundan las aflicciones de Cristo, para que también abunde su consuelo. Como hermanos e hijos de Dios, debemos saber que, si somos atribulados y consolados, es para consolar y salvar a otros. Consolamos abundantemente con la Palabra porque es la misma consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Observemos en los siguientes textos, las razones y los beneficios del padecimiento:

Filipenses 1:29. “Porque a vosotros es concedido por Cristo, no sólo que creáis en Él, sino también que padezcáis por Él.”

Romanos 5:3-5. “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”

Hebreos 5:8. «Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.»  

2 Corintios 4:15-18. “Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.”

  • Consideremos también la sentencia de muerte.

Cristo fue abrumado sobremanera más allá de sus fuerzas, de tal modo que dio su vida. Para que no confiara en sí mismo, sino en Dios que resucita a los muertos. Ese es el ejemplo que debemos seguir.

  • Nuestra gloria.

El testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con todos.

  • Dios es fiel.

Todas las promesas de Dios son en Cristo si, y en Cristo Amén. El que nos confirma con ustedes es Cristo, y el que nos unge, es Dios. Él nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. Por la fe estamos firmes.

2 Corintios 2

  1. El Señor nos ha escrito la Palabra.

No para que seamos contristados, sino para que sepamos cuán grande es el amor que nos tiene. Para que cuando llegue no tenga tristeza de parte de aquellos de quienes se debe gozar.

  • Observemos los versos 5-11.

Si algún hermano peca, no sólo entristece al Señor, sino a todo el cuerpo de Cristo. ¿La persona ha sido reprendida por su pecado? Esto basta. Una vez reprendida y corregida, es necesario perdonarle y consolarle, para que no sea consumida de demasiada tristeza, y confirmar el amor para con ella. ¿Somos obedientes en todo? Satanás no ganará ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones. Entendamos entonces que cuando corregimos el pecado, la iglesia se mantiene sana y libre del enemigo.

  • Por no haber hallado a Tito.

No tuve reposo en mi espíritu. Es lo que siente el Señor cuando no halla las enseñanzas del libro de Tito en nuestras vidas. Pero cuando las halla, da gracias al Padre, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida.

  • Tengamos discernimiento bíblico y espiritual.

Observemos a los que engañan, porque son mercaderes falsos, que adulteran y falsifican la palabra de Dios.  Son aquellos cuyo Dios es el vientre y comercian con las almas, al igual que satán. Aunque se parecen, no son iguales a los que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablan la Palabra de Cristo.

2 Corintios 3

  1. Somos carta de Cristo.

No tenemos necesidad de recomendarnos a nosotros mismos, ni de cartas de recomendación. Somos cartas escritas, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios.

  • El pacto del Espíritu es inconmovible.

Él nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu. La letra mata, más el espíritu vivifica. Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza. Cristo nos ha dado un nuevo corazón y una nueva mente para entender la Palabra. Pero, en parte, el pueblo de Dios aún tiene el entendimiento embotado; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta la gloria del Señor, en la Palabra, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Oremos

Gracias Señor por esta carta. Te pedimos que podamos ser transformados por medio de esta Palabra que eres tú, Palabra viva y eficaz, mas cortante que toda espada de dos filos. Te bendecimos Señor.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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1 Corintios 12-14

Día 333. Libro 46

1 Corintios 12

  1. ¿Ignoramos acerca de los dones espirituales?

El Señor no quiere que ignoremos sobre los dones espirituales.

  • Dones.

Existen 28 versículos en la Biblia que mencionan el término, y 32 versículos que hablan de «don». En el Nuevo Testamento hacen referencia a lo siguiente: Los da el Señor como él quiere y son irrevocables. Verso 11; Romanos 11:29; Efesios 4:8. Debemos procurar abundar en ellos, no descuidarlos y ministrarlos a otros, para edificación de la iglesia. 1 Corintios 14:12; 1 Pedro 4:2; 1 Timoteo 4:14. Se usan conforme a la medida de la fe. Romanos 12:6. Se mencionan diferentes dones: En Romanos 12: 6-8. «…según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría». En este capítulo: «…palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.” Versos 8-10.

  • Observemos que los dones solo tienen significado, en la medida que los consideramos y usamos para la edificación del cuerpo.
  • Hagamos un inventario de las enseñanzas que nos ofrece el capítulo sobre el cuerpo de Cristo.

1 Corintios 13

  1. El amor.

Un camino más excelente que los mejores dones. ¿Hemos considerado esta verdad?

  • ¿Qué somos sin amor?

Examinemos nuestra vida a la luz de la Palabra, y hagamos frutos dignos de arrepentimiento.

  • Nuestra esperanza.

Verso 12. “Y ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte; más entonces conoceré como soy conocido.”

1 Corintios 14

  1. Deseen ardientemente los dones espirituales, deseen ardientemente profetizar.

Es necesario profetizar, enseñar la Palabra. Profetizando hablamos su Palabra en nombre de Dios. Procuren profetizar. Procuren hablar la Palabra, hablar en nombre de Dios.

  • Observemos lo que sucede cuando enseñamos, profetizamos su Palabra.

Se edifica a la iglesia. Se habla a los hombres para exhortación y consolación. El Espíritu Santo convence al incrédulo: Lo juzga, saca lo oculto de su corazón y lo hace manifiesto.

  • La profecía es una señal dirigida a los creyentes.

Si todos profetizan, los incrédulos o los indoctos, serán juzgados y convencidos.

  • Hablar en lenguas.

Al igual que los demás dones espirituales, es para edificación de la iglesia. No habla a los hombres, sino a Dios, porque el Espíritu habla misterios. Mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas. Es necesario interpretarlas para que la iglesia reciba edificación. Quisiera que todos hablaran en lenguas, pero más que profeticen, que enseñen la Palabra. Hablar en lenguas no aprovecha, si no hay revelación, ciencia, profecía, o doctrina. El que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes. Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios. POR HOMBRES DE LENGUAS EXTRAÑAS Y POR BOCA DE EXTRAÑOS HABLARE A ESTE PUEBLO, Y NI AUN ASI ME ESCUCHARAN, dice el Señor. No impidan el hablar lenguas.

  • Disciernan la Palabra.

No sean niños en el modo de pensar, sean niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. Piensen de acuerdo con la Palabra.

Hebreos 5:12-14. (LBA). “Pues, aunque ya debierais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido. Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal.

  • Cuando se reúnan, deben tener todo para edificación.

Salmos, doctrina, lengua y revelación.

  • El orden.

Que todo se haga para edificación. Los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. Pueden profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas. Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Hágase todo decentemente y con orden.

  • La mujer calle en la congregación.

La mujer en la Palabra es tipo, símbolo de la iglesia. Es la iglesia quien debe callar cuando se congrega. Solo cuando esté callada, podrá escuchar a su Señor. Verdaderamente es indecoroso que una iglesia hable en la congregación, es necesario que calle.

Oremos.

Padre enséñanos a amar tu Palabra, porque es lo único que permanecerá.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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1 Corintios 9-11

Día 332. Libro 46

1 Corintios 9

  1. Observemos la figura: “No pondrás bozal al buey que trilla.”

¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.

  • Es una obligación predicar el evangelio.

No tengo por qué gloriarme porque me es impuesta obligación. ¡Ay de mí si no anunciare el Evangelio! Por lo cual, si lo hago de voluntad, premio tendré; más si por fuerza, la comisión me ha sido encargada.

  • ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, más uno lleva el premio?

Corran pues de tal manera que lo tomen. Todo aquel que lucha, en todo demuestra templanza; y ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible; más nosotros, una incorruptible. Sujeto mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; para que predicando a los otros, no me haga yo reprobado.

1 Corintios 10

  1. Cristo, el verbo de Dios.

Él es nuestro alimento espiritual, nuestra bebida espiritual y nuestra roca.

  • El Señor no se agradó de su pueblo. Recibamos la amonestación.

No codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. No seamos idólatras, como algunos de ellos. Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. No forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. No tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. No murmuremos, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos. Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga. No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla.

  • Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica.
  • Nadie busque su propio bien, sino el de su prójimo.

1 Corintios 11

  1. «Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo».

¿Podemos decir lo mismo?

  • Cristo es la cabeza de todo varón.

El varón es la cabeza de la mujer. Dios es la cabeza de Cristo. En el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón. Así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.

  • Apego fiel a la Palabra.

«…recordando al Señor, y reteniendo las instrucciones tal como Él nos las ha entregado».

  • Hay entre ustedes divisiones.

Es preciso que haya disensiones, para que se hagan manifiestos los que son aprobados. Ni nosotros, ni las iglesias de Dios deben tener la costumbre de ser contenciosos.

Oremos.

Padre te alabamos porque tuya es la tierra y todo lo que en ella hay. 

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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1 Corintios 5-8

Día 330. Libro 46

1 Corintios 5

  1. No se junten con los fornicarios.

Con ninguno que, llamándose hermano, sea fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón. Quiten a ese perverso de entre ustedes. Reunidos ustedes y el poder del Señor Jesucristo: entréguenlo a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

  • Sean nueva masa y celebren a Cristo, nuestro pan sin levadura, de sinceridad y de verdad.

Límpiense de la vieja levadura, llena de malicia y maldad.

1 Corintios 6

  1. Es una falta que tengan pleitos entre ustedes mismos.

¿Por qué no sufren más bien el agravio? ¿Por qué no sufren más bien el ser defraudados?

  • No se equivoquen.

¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? Ni los fornicarios, los idólatras, adúlteros, afeminados, los que se echan con varones, ladrones, avaros, borrachos, maldicientes, ni los estafadores. Y esto eran algunos; más ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

  • Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; y no podemos dejarnos dominar de ninguna.
  • Huyan de la fornicación.

Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo. El que fornica, contra su propio cuerpo peca. Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en nosotros, el cual tenemos de Dios, y no somos nuestros. Hemos sido comprados por precio. Glorifiquemos a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, los cuales son de Dios.

1 Corintios 7

  1. Cásense.

Si no tienen don de continencia, cásense. Es mejor casarse que estarse quemando.

  • Los que están unidos en matrimonio.

El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. Para que no los tiente Satanás a causa de su incontinencia. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido. El marido no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No se nieguen el uno al otro, solo por algún tiempo y de mutuo consentimiento, para ocuparse sosegadamente en la oración. La mujer no se separe del marido, si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido. El marido no abandone a su mujer. Los que tienen mujer que no sea creyente. Si ella consiente en vivir con él, no la abandone. Las mujeres que tienen marido que no sea creyente, si él consiente en vivir con ella, no lo abandone. El marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido. Si el incrédulo se separa, sepárese. No está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.

  • Cristo viene pronto.

El tiempo es corto, los que tienen esposa sean como si no la tienen. Los que lloran, como si no lloraran. Los que se alegran, como si no se alegraran. Los que compran, como si no poseyeran. Los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutaran, porque la apariencia de este mundo se pasa.

1 Corintios 8

  1. El conocimiento humano y terrenal, envanece.

Ver: Job 37:24; Isaías 5:21, 47:10; Romanos 11:25, 12:16.

  • El amor edifica.

Ver: 1 Corintios 13:1-13; Efesios 4:16; 1 Juan 2:3-6.

  • Sólo hay un Dios: el Padre, y un Señor, Jesucristo.

De Él proceden todas las cosas y nosotros somos para él.

Oremos.

Padre enséñanos a no pensar más de lo que está escrito, sólo pensar conforme a la Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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1 Corintios 1-4

Día 330. Libro 46

1 Corintios 1

  1. Por la fidelidad de Dios fuimos llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

Para ser irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fuimos enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia. El testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en nosotros. Nada nos falta en ningún don. Él nos confirmará hasta el fin.

  • La verdadera unidad del cuerpo de Cristo.

Hablar todos una misma cosa: la Palabra de Dios. Esa es la forma de dejar las contiendas y las divisiones. Sólo así estaremos perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer: por el entendimiento de la suma de la Palabra. El Señor nos ruega esto, no es un clamor de hombre, es el clamor de Dios: Verso 10. “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos habléis una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.” No será posible humanamente hablando. Sólo es posible por el milagro sobrenatural de Dios, por el nuevo nacimiento donde recibimos la mente de Cristo. Sólo así se hace posible que todos pensemos una misma cosa y que todos entendamos la Palabra en su significado inconmovible. Solo así es posible que todo el cuerpo de Cristo deje las interpretaciones doctrinales y parciales y reciba la revelación del Espíritu para entender la suma de la Palabra.

  • La palabra de la cruz es poder de Dios.

Es locura a los que se pierden. El mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría. Le agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

  • ¿Que andamos buscando?

Unos piden señales, y otros buscan sabiduría humana. ¿Buscamos señales terrenales o un reino inconmovible?

  • Nosotros predicamos a Cristo crucificado.

Para los judíos ciertamente tropezadero. Para los gentiles locura. Para nosotros Cristo es poder de Dios, y sabiduría de Dios.

1 Corintios 2

  1. Desechemos la excelencia de palabras o de sabiduría humana.

Propongamos en nuestro corazón no saber otra cosa entre nosotros, sino la Palabra, Jesucristo, y a este crucificado. Para que nuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.  Porque la Sabiduría de Dios es inconmovible, no terrenal y no consiste en excelencia de palabras. No se basa en palabras persuasivas, ni en sabiduría humana. La Sabiduría de Dios no tiene nada que ver con la sabiduría de este siglo. No está asociada a la sabiduría de las autoridades humanas quienes perecen y desconocen la sabiduría de Dios. Porque el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. La sabiduría de este mundo se desvanece.

  • La sabiduría de Dios es inconmovible.

Consiste en Jesucristo crucificado y se basa en demostración del Espíritu, porque es poder de Dios. La Sabiduría de Dios se basa en el misterio revelado en Cristo. Es sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, para los que le aman. Sólo es revelada por el Espíritu y se habla con las palabras que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Lo inconmovible a lo inconmovible.

  • Nosotros tenemos la mente de Cristo.

Es el único modo como Dios hizo posible que entendiéramos el reino inconmovible. Para entender la sabiduría de Dios necesitamos juzgar todas las cosas conforme a la suma de la Palabra.

1 Corintios 3

  1. Hagámonos esta pregunta: ¿cómo puede hablarnos el Señor?

¿Puede hablarnos como a cristianos espirituales o tiene que hablarnos como carnales? Recordemos que los cristianos carnales son niños en Cristo, que no son capaces de conocer, entender y obedecer las verdades inconmovibles de la Palabra. Viven con celos, contiendas y disensiones. No caminan en el Espíritu y andan humanamente, como hombres. Para que el Señor pueda hablarnos como cristianos espirituales, tenemos que pensar con la mente de Cristo, de acuerdo con la suma de la Palabra. Tener el fundamento de los apóstoles y un crecimiento que viene de Dios. Debemos ser capaces de conocer, entender y obedecer las verdades inconmovibles de la Palabra y vivir en la unidad del Espíritu con el cuerpo de Cristo.

  • Meditemos en esto.

Dios es el que da el crecimiento. Unos plantan, otros riegan. Hay peritos arquitectos que ponen el fundamento, otros edifican encima. Cada uno mire cómo sobreedifica. Cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. ¿Estamos edificando lo eterno?

  • Cristo es el fundamento.

Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto. Nadie puede edificar fuera de Cristo, la Palabra. Si sobre este fundamento alguno edificare lo movible, eso será evidente. Por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Ninguno se gloríe en los hombres, ni en lo movible. Nadie se engañe a sí mismo. Si alguno se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.

  • ¿No sabes que eres templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en ti?

Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él. El templo de Dios santo es.

1 Corintios 4

  1. Somos servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Pensemos y meditemos en esta verdad.

Administrar, servir la Palabra, esa es nuestra responsabilidad. Entender lo inconmovible para traerlo a la tierra.

  • Requerimiento: Ser hallado fiel.

Cada uno recibirá su alabanza de Dios. El Señor aclarará lo oculto de las tinieblas. Manifestará las intenciones de los corazones.

  • La clave para ser fiel, sin envanecerse y no caer en desobediencia.

Aprender a no pensar más de lo que está escrito. Sólo pensar conforme a la Palabra. No juzgarnos nosotros a nosotros mismos, sino exponernos ante la Palabra y que sea ella la que nos examine, juzgue y confronte.

  • Dios ha exhibido a los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; llegando a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.
  • La Palabra.

No fue escrita para avergonzarnos. Fue escrita para amonestarnos como a hijos amados. Por tanto, el Señor nos ruega que lo imitemos.

  • El reino de Dios no consiste en palabras, humanas y vanas sino en poder.
  • ¿Qué queremos?

¿Que el Señor venga a nosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?

Oremos.

Padre cumple en tu cuerpo lo que está escrito, destruye la sabiduría de los sabios, y desecha la inteligencia de los entendidos. Que podamos recibir la revelación y el entendimiento de la suma de tu Palabra. Deshaz lo que ahora es, para que sea nuevo lo que tú haces. Quita la mente carnal y las interpretaciones terrenales y pon la revelación, la mente de Cristo, la sabiduría eterna e inconmovible. Para que ninguna carne se jacte en tu presencia. Quita la insensatez humana y pon tu sabiduría divina, quita lo débil y pon tu fortaleza. Que tu pueblo reciba el discernimiento para desechar la sabiduría de los sabios, y la inteligencia de los entendidos.  Clamamos por el espíritu de sabiduría y revelación en Cristo Jesús, el cual nos es hecho en ti, sabiduría, justificación, santificación y redención. Amén. Padre que se cumpla en tu pueblo lo que está escrito, que nos sea revelado en tu Palabra las cosas que ojo no ha visto, ni oído, ni ha escuchado, ni han subido en corazón de hombre, las cosas que Tú has preparado para los que te aman. Revélanos la suma de tu Palabra a nosotros por tu Espíritu; que por tu Espíritu aprendamos a escudriñar toda la Palabra, aun tus profundidades Señor. Que conozcamos por tu Espíritu, en tu Palabra, lo que tú nos dado. Que tu pueblo deje de enseñar la sabiduría humana, para aprender lo que enseña el Espíritu, y sepa acomodar lo espiritual a lo espiritual. Enséñanos a pensar con tu mente, a discernir y juzgar todas las cosas de acuerdo con la suma de tu Palabra. Te pedimos que nuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres sino en tu poder Señor. Padre: Gracias por tu Palabra Señor, enséñanos a pensar con tu mente para entenderla, y ver en tus leyes y tus juicios, lo inconmovible y tu misericordia para con nosotros. Haznos cristianos espirituales Señor. Enséñanos a gloriarnos sólo en ti Padre. Gracias por enviar a Cristo en propiciación por nuestros pecados. Gracias por este maravilloso y retador libro de 1 Corintios. Haznos agradecidos ante las maravillas de tu ley.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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Romanos 14-16

Día 329. Libro 45.

Romanos 14

  1. El reino de Dios.

No consiste en cosas terrenales, movibles ni intrascendentes. Tampoco es comida, ni bebida. El reino de Dios es justicia: la Palabra cumplida. Es paz: esperar tranquilos y sin ansiedad, el cumplimiento de la Palabra. El reino de Dios es gozo en el Espíritu Santo: alegría de ver que la Palabra siempre se cumple. ¡Venga tu reino! ¡Que se cumpla tú voluntad, tu Palabra, en la tierra, ¡como se cumple en el cielo!

  • No olvidemos nunca esto.

Ninguno de nosotros vive para sí y ninguno muere para sí, porque para el Señor vivimos. Vivimos para la Palabra y para el Señor también morimos. Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

Eclesiastés 12:13. “El fin de todo el discurso oído es éste: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.”

Juan 3:30. “Es necesario que yo mengüe para que El crezca.”

  • La verdadera comida.

Es entender el significado inconmovible de la Palabra. Reciban al débil en la fe, al que todavía no entiende, pero no contiendan con el sobre opiniones de cosas movibles e intrascendentes. Él no tiene argumentos sólidos, todavía su fe está débil. Necesita fortalecerse en el entendimiento de la Palabra. No juzguemos la salvación de nadie, mucho menos basados en cosas intrascendentes como el comer o beber algo terrenal. No podemos condenar a nadie. Sólo el Señor es el juez eterno. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.

  • No hagamos discusiones intrascendentes.

Hablemos lo trascendente, lo eterno, lo inconmovible, de la Palabra. Sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. Cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios.

Romanos 15

  1. La Palabra.

Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

  • Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán.

Isaías 52:15. “Así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.” 

Isaías 65:1. “Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí.”  

Romanos 16

  1. El reconocimiento del Señor.

Para las diaconisas de la iglesia, las que han ayudado a muchos. Para sus colaboradores en Cristo Jesús, los que expusieron su vida por El, a los cuales no sólo El da gracias, sino también todas las iglesias. A la iglesia de su casa. Para los amados suyos, los primeros frutos para Cristo. Los compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles. Los colaboradores en Cristo. Los amados del Señor. Los aprobados en Cristo. Para los que están en el Señor. Para los amados que trabajan mucho en el Señor. Para los escogidos en el Señor. Para los hermanos. Para todos los santos.

  • Fíjense en esto.

Vigilen a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas aprendidas de los apóstoles, las enseñanzas bíblicas, y apártense de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.

Oremos.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes. Al que puede confirmar según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe. Padre: tú eres el Dios de la paciencia y de la consolación, danos entre nosotros un mismo sentir según Cristo Jesús. Que unánimes, a una voz, te glorifiquemos. Señor: que nuestra obediencia sea notoria a todos. Que seamos sabios para el bien, e ingenuos para el mal. Aplasta en breve a Satanás bajo nuestros pies. Al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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Romanos 11-13

Día 328. Libro 45.

Romanos 11

  1. El remanente.

¿Ha desechado Dios a su pueblo? ÉL se ha reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Lo que buscaba el pueblo de Dios no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos.

  • Observemos la bondad y la severidad de Dios.

La severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para con nosotros, si permanecemos en esa bondad. Ver también. Isaías 28:5, 37:32; Joel 2:32; Abdías 1:17; Sofonías 3:13; Miqueas 7:18.

  • Como está escrito: Dios les dio espíritu de somnolencia, ojos que no vean; oídos que no oigan hasta el día de hoy.

¿Hemos entendido esta terrible verdad? Sus ojos sean oscurecidos para que no vean, y agóbiales su espalda siempre. Verso 32. “Porque Dios encerró a todos en incredulidad, para tener misericordia de todos.”

  • La profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios.

¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. 1 Corintios 2:16. ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

Romanos 12

  1. Por todo lo anteriormente dicho, les ruego.

Por las misericordias de Dios, que presenten sus cuerpos como sacrificio: vivo, santo, aceptable, agradable a Dios, ese es el culto racional de ustedes. No se adapten, no se conformen a este mundo y transfórmense mediante la renovación de su mente. Verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable, agradable y perfecto.

  • Tu concepto de ti mismo.

No pienses de ti mismo más de lo que debes pensar. Yo diría que tampoco menos, pero la Biblia solo habla de más. ¿Es ese nuestro verdadero problema? Piensa con buen juicio, usa la Palabra para evaluarte o considerarte. Júzgate, o considérate según la medida de fe que Dios te ha dado, la cual está en función de tu entendimiento y tu obediencia a la Palabra. Júzgate a ti mismo basado en lo que eres en el reino inconmovible y no lo que eres terrenalmente. No te ensoberbezcas: considera los versos 18-20 del capítulo 11. No te conformes al modo de vivir terrenal, sino renueva tu entendimiento de la Palabra.

  • Somos muchos, pero somos un cuerpo en Cristo y miembros los unos de los otros.

Tenemos dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada. Use los dones en proporción a la fe; al entendimiento que tiene de la Palabra: profecía: ¡profetice la Palabra! Servicio: ¡sirva! Exhortación: ¡exhorte! Enseñanza: ¡enseñe! Dar: hágalo con liberalidad. Dirigir: hágalo con diligencia. Misericordia: Sea misericordioso con alegría.

  • Inventario de mandamientos.

Ama sin fingimiento. Aborrece lo malo. Sigue lo bueno. Ama a los otros con amor fraternal. Da preferencia a los que merecen honra. No seas perezoso en lo que requiere diligencia. Se ferviente, ardiente, en espíritu. Sirve al Señor. Gózate en la esperanza. Sufre en la tribulación. Se constante en la oración. Comparte para las necesidades de los santos. Practica la hospitalidad. Bendice a los que te persiguen. Bendícelos no los maldigas. Gózate con los que se gozan, llora con los que lloran. Tengan el mismo sentir (pensar bíblico) unos con otros. No sean altivos en su pensar, sino condescendiendo con los humildes. No sean sabios en su propia opinión. No pagues a nadie mal por mal. Procura lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de ti, está en paz con todos los hombres. No te vengues por ti mismo. Deja lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. No te dejes vencer por las cosas de este mundo. Véncelas a ellas con la verdad inconmovible.

Romanos 13

  1. Una verdad inconmovible: las autoridades terrenales son puestas por Dios.

Son servidores de Dios para nuestro bien, no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. Son vengadores para castigar al que hace lo malo. Están puestas para alabar a los que hacen lo bueno.

  • No debemos oponernos a lo establecido por Dios.

Los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Podemos y debemos oponernos a la maldad y el pecado de las autoridades. No a su autoridad. Si a su maldad, su pecado y a su desobediencia a la Palabra de Dios. Tal como lo hicieron los profetas y el mismo Señor Jesucristo.

  • Cualquier otro mandamiento, se resume en esta frase: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

El amor no hace mal al prójimo; así que el amor es el cumplimiento de la ley.

  • Vístanse del Señor Jesucristo, y no provean para los deseos de la carne.

Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz. Ya es hora.

Oremos.

Padre transforma nuestra mente, nuestro entendimiento, para que sea conforme a Cristo, que entendamos tu reino inconmovible.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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romanos 8-10

Día 327. Libro 45.

Romanos 8

  1. La ley del espíritu de vida en Cristo Jesús.

Es andar, caminar, obedecer y entender la Palabra conforme al Espíritu de la Palabra. Es no andar, entender, ni vivir, conforme a la carne, lo terrenal, pasajero, movible. Es la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús, quien nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

  • No hay NINGUNA CONDENACIÓN para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino CONFORME AL ESPÍRITU.

Ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Porque los que son de la carne, en las cosas de la carne piensan; pero los que son del Espíritu, piensan en las cosas del Espíritu. Verso 5.

  • La mejor noticia del mundo.

Dios entregó a su hijo por nosotros y nos dio con Él, todas las cosas. Todas las cosas nos ayudan a bien, porque contribuyen a cumplir el propósito de Dios: ser hechos conformes a la imagen de su Hijo. Hemos sido llamados, escogidos, predestinados, justificados y glorificados, conforme a ese propósito de Dios.

  • Observemos esta maravilla.

Por el Espíritu de la Palabra hacemos morir las obras de la carne. Por el espíritu de la Palabra vivimos. Por el espíritu de la Palabra somos adoptados como hijos de Dios.

  • ¿Quiénes son los hijos de Dios? 

Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son los hijos de Dios.

  • El propósito de Dios.

Que seamos conforme a la imagen de su hijo.

  • Dios no permite que nada, ni nadie, que nos acuse, o quiera condenarnos, logre vencernos.
  • Por causa de Cristo somos atribulados en todo, pero ni los sufrimientos, ni ninguna cosa creada, nos separará de su amor.

Antes, en todas esas cosas somos más que vencedores por medio de Cristo. Porque Cristo intercede por nosotros.

  • El Espíritu nos ayuda en esta debilidad, intercediendo con gemidos indecibles, conforme a la voluntad de Dios, conforme a la Palabra.

Para que nos mantengamos creyendo en la Palabra y esperando su cumplimiento, viéndola con los ojos del Espíritu.

Romanos 9

  1. El Espíritu Santo, tiene gran tristeza y continuo dolor en su corazón.

Salmos 119:136. “Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley.”

Jeremías 13:17. “Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma a causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fue hecho cautivo.”

Lucas 19:41-42.  “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.”

  • ¿Puede fallar la Palabra de Dios?

Verso 6. “No que la palabra de Dios haya fallado…”

Isaías 55:11. “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”.

Mateo 24:35. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

Hechos 20:32. “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.”

1 Pedro 1:22. “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”

  • ¿Quiénes tropiezan con Cristo la Palabra?

Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo. Como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; Y el que creyere en él, no será avergonzado.  ¿Cómo tropezamos con lo inconmovible? Cuando no entendemos la Palabra inconmovible y practicamos lo movible, terrenal, perecedero y humano. Cuando no entendemos lo eterno y celestial. Eso nos hace tropezar con Cristo.

Romanos 10

  1. ¿Cuál era el anhelo del corazón de Pablo y su oración a Dios por el pueblo de Dios?

La salvación que viene por tener celo de la Palabra de Dios. Celo conforme a ciencia y conforme a la Palabra.

  • Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.

La rebeldía y la contradicción vienen de ignorar la justicia de Dios. Ignorar su Palabra y procurar establecer nuestra propia justicia. No sujetarse a la justicia de Dios es no sujetarse a su Palabra.

  • ¿No han oído?

Antes bien, Por toda la tierra ha salido la voz de ellos, Y hasta los fines de la tierra sus palabras. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Oremos.

Padre Ayúdanos, no queremos ser un pueblo rebelde y contradictor a tu Palabra. Ayúdanos a entender lo inconmovible y dejar toda interpretación terrenal de tu Palabra. Señor abre nuestros oídos y nuestros ojos para ver las maravillas de tu ley. No permitas que causemos más dolor a tu corazón.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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Romanos 4-7

Día 326. Libro 45.

Romanos 4

  1. El da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.

Para entender la Palabra, necesitamos hacer lo mismo.

  • El entendimiento y la fe inconmovible.

No se basa en lo que se ve, no se fortalece en lo humano. Si considera lo terrenal se debilita, por eso se fortalece en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido que todo lo que Él ha prometido, es también poderoso para hacerlo.

  • Jesús fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

Él es poderoso para renovar nuestra mente y capacitarnos para entender el reino inconmovible. El entendimiento de la Palabra es posible gracias a la obra de Cristo y no se basa en nuestras capacidades humanas.

Romanos 5

  1. Por el pecado de Adán nos constituimos en pecadores incapaces de entender la Palabra.

El pecado entró en el mundo por un hombre. Por la desobediencia de un hombre, todos fuimos constituidos pecadores. Por el pecado entró la muerte y la muerte pasó a todos los hombres, todos los hombres han pecado.

  • Por la obediencia, justicia, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo tenemos entrada a la fe.

Por El, la vida entró en el mundo, y somos justificados por la fe en Él, así tenemos paz para con Dios. Dios nos reconcilió consigo mismo y mostró su amor para con nosotros. Por Él seremos salvos de la ira y pasamos de ser enemigos, a estar reconciliados con Él. Por la justicia de Cristo vino a todos los hombres la justificación de vida. Por su obra podemos entonces entender la Palabra y obedecerla, por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Romanos 6

  1. En Cristo.

Hemos sido bautizados en su muerte y hemos muerto al pecado. Así como el resucitó, nosotros estamos vivos en Él. Fuimos hechos siervos de la justicia y estamos bajo la gracia.

  • Debemos presentar a Dios nuestros miembros como instrumentos de justicia.
  • El pecado es muerte.

No podemos perseverar en el pecado. Los que hemos muerto al pecado, no podemos seguir viviendo en el pecado. Debemos considerarnos muertos al pecado. El pecado no puede reinar en nuestro cuerpo mortal. No podemos obedecer al pecado en sus concupiscencias. Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. El que se somete al pecado para obedecerle, es esclavo del pecado.

Romanos 7

  1. La ley del Espíritu.

Es un nuevo régimen, es la verdad. Es santa, sus mandamientos son justos y buenos. Es la forma de doctrina que implanta Cristo. Es la interpretación de la Palabra que da la revelación del Espíritu Santo a partir del testimonio de Cristo. Es la interpretación de la Palabra desde su significado espiritual, eterno e inconmovible. Solo podemos servir a Dios, desde esta nueva forma de doctrina. Le pertenecemos a aquel que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios, mediante esta ley del espíritu. Podemos deleitarnos en ella según el hombre interior, el nuevo hombre creado según el espíritu y según la verdad. Solo podemos servir a Dios verdaderamente bajo la ley del espíritu.

  • La ley de la letra.

Es una forma de doctrina y de interpretar la Palabra de Dios. La ley de la letra asigna un significado terrenal, perecedero, humano y movible a la Palabra. Se enseñorea del hombre en tanto que este vive. Es un régimen viejo que ya murió con el cuerpo de Cristo, con su ministerio. Ahora estamos libres de la ley de la letra y hemos muerto a esta forma de interpretar la Palabra, porque estábamos sujetos a ella, pero ya no lo estamos.

  • La ley del pecado.

Todos somos pecadores. La ley opera en nuestros miembros para muerte, por eso somos carnales, vendidos al pecado y en nuestra carne, no mora el bien. Queremos entender la Palabra y obedecerla, pero no lo hacemos. No hacemos el bien que queremos, sino el mal que no queremos. La ley del pecado habita y opera en mis miembros, y se rebela contra la ley del Espíritu. Me lleva y me mantiene cautivo. Me conduce al pecado.

Me hace miserable, me hace entender la Palabra desde lo terrenal, humano, perecedero, carnal y movible. Me impide entender la Palabra desde la ley del espíritu. Es una ley que se rebela contra la ley de la nueva mente, creada en Cristo Jesús.

Oremos.

Padre libéranos de este cuerpo de muerte que interpreta la palabra de Dios en forma carnal, humana, terrenal y diabólica. Gracias Dios, porque hemos sido libertados de esta ley por Cristo Jesús.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

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