Día 304 Libro 43.
Juan 3
- El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Necesitamos arrepentirnos para nacer del agua de la purificación, nacer de la Palabra y del Espíritu.
- Si les digo cosas terrenales, y no creen, ¿cómo creerán si les digo las celestiales?
Partimos de lo movible, pero no podemos quedarnos allí. La revelación es el entendimiento de lo inconmovible.
- ¿Qué significa venir a la luz?
Significa venir a la Palabra.
- ¿Quieres ser examinado por la Palabra?
Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
- Necesitamos menguar.
Para que la Palabra crezca en nosotros, se requiere humildad de mente y de espíritu. Sólo así crecerá la Palabra en nosotros.
- El que Dios envió las palabras de Dios habla.
Dios no da el Espíritu por medida. Hablemos la Palabra.
- El que recibe la Palabra.
Es el que tiene vida eterna. El que rehúsa creer en la Palabra, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. El que obedece la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Juan 4
- Cristo es la Palabra de Dios.
Todo aquel que la cree y la obedece será una fuente que salta para vida eterna.
- Esto es necesario.
Que los que le adoran, lo hagan en el espíritu de la Palabra.
- Mi comida es la Palabra de Dios.
Hacer la voluntad del que me envió y que acabe su obra.
- Alcen sus ojos.
Miren los campos, porque ya están blancos para la siega.
- ¿De dónde viene nuestra fe?
No creemos solamente por los dichos de otros. Nuestra fe se fundamenta y crece por lo que nosotros mismos escudriñamos en la Palabra del Señor.
Hechos 17:11. “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”
1 Pedro 1:11. “Escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.”
- Si no ven señales y prodigios, no creerán.
Ve, tu hijo vive. Creamos a la Palabra del Señor. El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.
Oremos.
Amado padre ayúdanos a creer en tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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