Lucas 14-16

Día 295. Libro 42.

Lucas 14

  1. ¿Es lícito sanar en el día de reposo?

¿Cuándo es adecuado dedicar tiempo a la Palabra? Todos los días están hechos para hacer las obras del reino de los cielos. Entonces, nadie puede poner límite para dedicarse a la Palabra. Sólo el Señor tiene la autoridad absoluta sobre el tiempo. Siempre es lícito rescatar, sanar y liberar. Siempre es el tiempo de la Palabra. Por eso el Señor dice: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”. Juan 5:17.

  • Cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.

Salmos 18:27. “Porque tú salvarás al pueblo afligido, Y humillarás los ojos altivos.”

Salmos 138:6. “Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos.”

Proverbios 29:23. “La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la honra.”

Isaías 2:11. “La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová solo será exaltado en aquel día.”

Isaías 57:15. “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.”

Santiago 4:6. “Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.”

1 Pedro 5:5. “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.”

  • Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.

Somos bienaventurados por comernos la Palabra de vida. Comamos en obediencia y agradecimiento nuestro pan diario.

  • ¿Qué significa esto?

Cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. ¿Quiénes son nuestros invitados para compartir las enseñanzas de la Palabra? Invitemos a nuestro banquete a aquellos que son humildes para aceptar la Palabra, aquellos que siendo ciegos, desean ver y entender, los que cojean pero anhelan ser sanos. El Señor nos manda: “Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.”

  • Fuérzalos a entrar.

Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. ¿Cuánta fuerza usamos para enseñar la Palabra? Para que se llene la casa del Señor, tenemos que esforzarnos sin excusas. Enseñar la Palabra es lo único que hará posible que la gente sea sanada y liberada para entrar al reino de los cielos.

  • Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Renunciemos a nuestros paradigmas, a nuestra manera de ser y de pensar, a nuestro orgullo teológico. Renunciemos a nosotros mismos para poder ser discípulos.

  • El que tiene oídos para oír, oiga.

Ustedes son la sal de la tierra. Si ustedes no salan la tierra, su vida es inútil. Si ustedes no obedecen la Palabra, no pueden salar al mundo.

Lucas 15

  1. Hay más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Les digo qué hay más gozo en el cielo por un cristiano que recibe la Palabra con humildad y se arrepiente de sus pecados, que por muchos cristianos que se consideran justos y creen que no necesitan arrepentirse. “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” “Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” “Es necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.”

Lucas 16

  1. El disipador de los bienes verdaderos.

«… ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? “Rinde cuentas de tu administración. ¿Qué hacemos con la Palabra de Dios?  ¿La entendemos, la diluimos o la obedecemos en su justa medida? ¿Cómo administramos el amor de Dios? ¿Perdonamos como hemos sido perdonados?

  • Rindámosle cuentas a Dios sobre la edificación de nuestro matrimonio.

Debemos vivirlo como una figura de Cristo y su iglesia.

  • Las riquezas verdaderas.

Necesitamos entender y compartir la Palabra para bendecir a otros. «El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho». «Por tanto, si no han sido fieles en el uso de las riquezas injustas, ¿quién les confiará las riquezas verdaderas? «Y si no han sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién les dará lo que es de ustedes?

  • No pueden servir a Dios y a las riquezas.

Ningún siervo puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro, «…pues los hijos de este siglo son más sagaces en las relaciones con sus semejantes que los hijos de la luz». 

  • No necesitamos justificarnos a nosotros mismos ante los hombres.

Dios conoce nuestros corazones, porque lo que entre los hombres es de alta estima, es abominable delante de Dios.

  • Un entendimiento bíblico del dolor que Dios sufre ante el adulterio.

Malaquías 2:13-15. “Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.”

  • Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

Observemos la petición del rico, en el verso 30.  Escuchemos a Moisés y los profetas. Cristo, es el que verdaderamente se levantó de los muertos.

Oremos.

Señor que tu reino se haga grande en nosotros, haz crecer tu Palabra en nuestra vida, fúndenos contigo Espíritu Santo y libéranos, sánanos, realiza curaciones en nuestra alma Señor y termina en nosotros tu obra Dios. Gracias porque ningún enemigo puede impedir lo qué haces en nuestra vida.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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