Día 295. Libro 42.
Lucas 11
- Una petición y un deseo.
Necesitamos hacer una petición y tener un deseo: Señor, enséñanos a orar por la revelación y el entendimiento de tu Palabra. Pidamos el Espíritu Santo, la revelación de la Palabra. Busquemos la revelación de la Palabra, y la hallaremos. Llamemos la revelación de la Palabra y se abrirán nuestros ojos espirituales. Esto es una ley eterna: todo aquel que pide entender la Palabra, lo recibe; y el que busca la revelación y el entendimiento de la Palabra, lo halla; y al que llama, se le abrirá el entendimiento. Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?
- Ciertamente el reino de Dios ha llegado a nosotros.
El Señor venció al enemigo, le quitó todas sus armas en que confiaba, y repartió su botín.
- Consideremos seriamente esta ley.
El que no está con la Palabra, está contra ella y el que no la recoge, la desparrama. Si el Señor limpia tu vida, Llénala de la Palabra. La Palabra la limpia. Barre con la obediencia a la Palabra tu vida. Adorna con la Palabra tu vida porque si no lo haces, los espíritus inmundos vendrán y tomarán otros siete espíritus peores; y entrados, morarán allí; y tú postrer estado vendrá a ser peor que el primero.
- Los bienaventurados.
Los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
- Nuestra única señal: el cumplimiento de las escrituras.
¿Eso nos basta? Esta generación es mala; demanda señal. Y nosotros se la queremos dar.
- Meditemos en esto.
Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de la Palabra se arrepintieron. El Señor Jesucristo es mayor que Jonás.
- La verdadera luz: la Palabra.
Ella es la luz encendida, pongámosla en alto. Tengamos cuidado de entender la Palabra, no suceda que la luz qué hay en nosotros, sea tinieblas. Así que, si todo tu cuerpo está lleno de la Palabra, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.
- ¡Ay de vosotros!
Limpian lo externo, pero por dentro están llenos de rapacidad y de maldad. Diezman todo, pero pasan por alto la justicia y el amor de Dios. Aman los primeros lugares. ¡Hipócritas! Son como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben. Cargan a los demás con cargas que no pueden llevar, pero ustedes ni aun con un dedo las tocan. Les envié profetas y apóstoles, a unos mataron y a otros persiguieron. La sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo será demandada de esta generación. Quitan la llave de la ciencia; ustedes no entran, y a los que entran se lo impiden.
Oremos.
Padre enséñanos a orar conforme a tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 70
Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress: 365 días con la Palabra
Twitter: @mirdzastrid
App. ENLACE+
https://enlace.plus/organization/d243a2a1-5b9c-43a7-b10a-204588a47186
Y en nuestra página Web: