lucas 9-10

Día 294. Libro 42.

Lucas 9

  1. Los discípulos.

Les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. Los envió a predicar el reino de Dios y a anunciar el evangelio.

  • Denle ustedes de comer.

Nosotros tenemos al pan de vida para las multitudes. Es la Palabra de vida la que debemos dar de comer a los hambrientos.

  • Si alguno quiere venir en pos de mí.

Niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Esto es necesario para poder sembrar la Palabra de Dios.

  • Está es la Palabra de Dios, óiganla.

Vino una voz desde la nube, que decía: Éste es mi Hijo amado; a él oíd.

  • Deja que los muertos entierren a sus muertos.

Tu ve, y anuncia el reino de Dios. Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Deja a los que se ocupan de las cosas movibles que entierren a sus muertos. Tú ocúpate del reino inconmovible.

Lucas 10

  1. Los envío como corderos en medio de lobos.

Primeramente digan: Paz sea a esta casa. Posen en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que les den.

El obrero es digno de su salario. No se pasen de casa en casa. Coman lo que les pongan delante. Sanen a los enfermos. Digan: Se ha acercado a ustedes el reino de Dios. Si no los reciben, salgan y digan: Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero sepan, que el reino de Dios se ha acercado a ustedes. Y les digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma, que para aquella ciudad. Les doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada los dañará.

  • Regocíjense de que sus nombres están escritos en los cielos.

No se regocijen de que los espíritus se les sujetan.

  • El que escucha la predicación de la Palabra, me escucha a mí.

El que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí. El que me rechaza a mí, rechaza al que me envió.

  • Haz esto, y vivirás.

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 

  • El prójimo.

El que usó de misericordia con él. Ve, y haz tú lo mismo.

  • La buena parte.

Esto es lo único necesario en la vida: sentarse a los pies de Jesús a oír su Palabra. Nadie puede tocarte ni quitarte lo que recibas allí, a los pies del Señor.

Oremos.

Señor no dejes que el enemigo nos robe la Palabra. Ponla como un sello sobre nuestro corazón. Que podamos creer y salvarnos. Señor: que los afanes, lo terrenal y movible, no ahogue tu Palabra en nuestro corazón. Permítenos llevar fruto, danos un corazón bueno y recto. Que seamos obedientes para retener la palabra oída. Que seamos perseverantes para dar fruto. Señor: ayúdanos, ten misericordia y danos el tener las raíces de tu Palabra en nuestro corazón. Que cuando vengan las pruebas no nos apartemos.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 71

Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress:  365 días con la Palabra

Twitter: @mirdzastrid

App. ENLACE+
https://enlace.plus/organization/d243a2a1-5b9c-43a7-b10a-204588a47186

Y en nuestra página Web:

https://volveralapalabra.wordpress.com

Deja un comentario