Día 293. Libro 42.
Lucas 7
- Señor sólo di la palabra.
Digamos como este hombre: Yo creo en la autoridad de tu Palabra, mi siervo será sano. Esa es la fe que el Señor alaba: la fe que cree en el cumplimiento de su Palabra. Ni aun en Israel, dentro del pueblo de Dios, el Señor halló tanta fe.
- ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?
¿Es suficiente para nosotros el Señor y su Palabra? ¿O buscamos apoyo, respuestas, complementos y recursos humanos? Bienaventurado el que entienda la Palabra y no tropiece en ella. Encontrará sanidad y vida eterna.
Versos 22-23. “… los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.”
Lucas 8
- El que tiene oídos para oír, oiga.
A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios. A los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Reflexionemos en esta verdad. ¿La hemos comparado con nuestros paradigmas? La tradición dice exactamente lo contrario.
- La Parábola del Sembrador.
La semilla es la palabra de Dios.
Persona 1. La tierra junto al camino. Son los que oyen, pero luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.
Persona 2. La tierra de piedras. Los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces. Creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.
Persona 3. La tierra de espinos. Son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes, las riquezas y los placeres de la vida, estos no llevan fruto.
Persona 4. La buena tierra. Son los que con corazón bueno y recto, retienen la palabra oída. Dan fruto con perseverancia.
- Mirad, pues, cómo oyen.
A todo el que entienda la Palabra, se le dará más entendimiento. A todo el que no entienda, aun lo que piensa entender se le quitará.
- ¿Quiénes son aceptos ante el Señor?
“Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.” Sólo la obediencia permanente es agradable al Señor. Seamos perseverantes en la gracia recibida.
- ¿Dónde está vuestra fe?
¿En su Palabra, o en la tormenta?
- El fruto de la fe.
Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo.
- Dos mujeres enfermas.
Una mujer con flujo de sangre, desde hacía doce años. Una niña, como de doce años, moribunda. Ambas fueron sanadas. Recordemos que la mujer en la Biblia representa a la iglesia. En este caso, ambas mujeres representan a la iglesia enferma y moribunda. Solo necesitaron encontrarse con la Palabra y fueron sanadas. Ningún médico puede sanar a la iglesia, solo el Señor. Es la fe en la Palabra de Dios la que sana a la iglesia, por eso el Señor mandó que a la niña se le diera de comer.
Oremos.
Sánanos, Señor. Quita la dureza de nuestro corazón. Que podamos entender tu Palabra, para obedecerla y entrar en tu reposo. Que podamos descansar de nuestras obras para reposar en las obras que tu preparaste desde antes de la fundación del mundo. Que nuestra obediencia se corresponda con tu amor infinito.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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