Día 295. Libro 42.
Lucas 3
- ¿A quien el Señor envió su Palabra?
¿Por qué causa el Señor no envió su Palabra a los sumos sacerdotes, autoridades espirituales reconocidas, en el pueblo de Dios? Verso 2. «y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto». En lugar de revelarse a estas autoridades, el Señor envió su Palabra a su siervo Juan.
- Clamor en el desierto.
Juan vino a cumplir la profecía: «Voz del que clama en el desierto». ¿Qué es el desierto, bíblicamente hablando? Entendamos el significado inconmovible: existen 326 versículos donde se menciona el término. Nada despreciable, ni casual. Empecemos por recordar que el pueblo de Dios, una vez que sale de la esclavitud de Egipto, pasó por el desierto para poder llegar a la tierra prometida. Allí sucedieron hechos trascendentales: en el desierto el pueblo de Dios recibió el maná: «…comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer». Juan 6:31. Allí Moisés recibió la ley: «Éste es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos». Hechos7:38. En el desierto el pueblo de Dios endureció su corazón, dudaron de la Palabra, fueron rebeldes y pecaron contra el todopoderoso. Salmos 78:17,19,40; 95:8; 106:14. El pueblo de Dios fue castigado por su pecado de rebeldía: estuvieron 40 años, vagando en el desierto. Hebreos 3:8,17. «No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, (…) ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?» El Señor Jesús ayunó 40 días en el desierto. No es casual que ayunara su voluntad y sometiera su carne allí. Él ayunó la misma cantidad de días, por los años que su pueblo vagó por el desierto tentándolo y desobedeciéndolo. El redimió esos años con su obediencia y sujeción a la Palabra del Padre. Lucas 4:1-2. «Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo». El desierto es tierra arenosa y la arena es la misma piedra molida. Recordemos que en la parábola del sembrador esto es un tipo de persona definida por su incapacidad para entender, obedecer la Palabra y llevar fruto. La tierra pedregosa (que luego puede convertirse en desértica), representa a la persona «…que oye la palabra, y al instante la recibe con gozo, pero no tiene raíz en sí, sino que es temporal; pues cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza». Mateo 13:20-21.
- El bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados.
Ese debe ser nuestro mensaje.
- ¿Queremos huir de la ira venidera?
¿Hacemos frutos dignos de arrepentimiento? ¿Obedecemos la Palabra?
- Adoremos a nuestro Salvador.
Descendió el Espíritu Santo sobre El. Vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia». Su perfecta obediencia hizo posible nuestra salvación.
Lucas 4
- Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto.
Él fue lleno del conocimiento de la voluntad del Padre. Fue lleno de obediencia: Proverbios 1:23. » Volveos a mi reprensión; He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, Y os haré saber mis palabras.”
- El ayuno verdadero.
El Señor no comió nada en aquellos días, por cuanto su comida y su bebida, era hacer la voluntad del Padre. Por eso pudo vencer toda tentación. Nunca quitó su mirada del reino de los cielos, por eso nunca su corazón se desvió tras la vanidad.
- Él es poderoso para socorrer a los que son tentados.
Hebreos 2:18 y 4:15-16.
- La tentación.
Tentación 1: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” Caer en esta tentación es caer en soberbia y altivez. Creer que como eres su hijo, puedes demandar y ordenar, que el padre supla tus necesidades. Es ver el reino de los cielos como la satisfacción de nuestras necesidades humanas y centrar nuestro entendimiento de la Palabra en lo movible y terrenal. Veamos la respuesta del Señor: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Ver también Mateo 6:10; Filipenses 4:6; Hebreos 12:28.
Tentación 2: “Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.” Es la tentación de caer en soberbia y altivez de hijo, demostrar que eres hijo de Dios y que Dios atiende todas tus oraciones y cumple cada texto en beneficio propio. Eso es tentar a Dios. Interpretar la Palabra con partes de lo que está escrito, y no entender verdaderamente el reino de los cielos. Cuando Satán escuchó a Jesús centrado en la Palabra y en lo inconmovible, quiso tentarlo invitándolo a usar la palabra y a los ángeles. Realmente fue muy espiritual su planteamiento: «escrito está». La respuesta del Señor: «Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.” Esto nos lleva a una clave importantísima en el entendimiento y la revelación de la Palabra: necesitamos considerar todo lo que está escrito. Cuando no consideramos toda la Palabra, caemos en tentación. El entendimiento de la suma de la Palabra es la verdad que nos guarda de todo mal.
Tentación 3: «Mira la gloria de este mundo, a mí me han sido dados, y yo te lo daré si me adoras». Soberbia y altivez de hijo, por conquistar reinos, tener autoridad, dirigir y controlar el reino de los hombres. Caemos en esta tentación cuando apartamos nuestra mirada de la Palabra. Ver Colosenses 3:1-17, Efesios 2:1-3. Jesús le responde con la Palabra. Al decirle que se vaya, está sometiendo al enemigo al cumplimiento de su Palabra, por lo tanto, aprendemos que el enemigo está sometido a su autoridad divina.
- Jesús es el cumplimiento de la Escritura.
El Espíritu del Señor está sobre nosotros para ungirnos, para dar buenas nuevas a los pobres, enviarnos a sanar a los quebrantados de corazón, pregonar libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y predicar el año agradable del Señor.
Oremos.
Señor gracias por salvarnos y ungirnos con tu santa Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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365 días con la Palabra.
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