Día 285. Libro 41
Marcos 8
- ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?
Es la misma pregunta que podemos hacernos hoy al ver a las multitudes. ¿Es acaso Jesús el pan de vida que descendió del cielo?
- ¿Por qué pide señal esta generación?
La generación mala y adúltera demanda señal. Señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. ¿Esperamos todavía una señal?
- ¿Todavía no entienden?
Miren, guárdense de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. Coman sólo la Palabra, ella es nuestro pan de vida. No comamos pan con levadura. Guardemos nuestro corazón de falsas doctrinas, mandamientos de hombres, hipocresía e interpretaciones no apegadas a la suma de la Palabra. La falsa doctrina infla, cual levadura, la autoestima del cristiano.
- Observemos nuevamente a Herodes.
A Herodes le gustaba la Palabra, pero no estaba dispuesto a abandonar el pecado.
- Veo los hombres como árboles.
Éste ciego, al ser sanado, pudo ver a los hombres como árboles. ¿Acaso somos árboles?
Ezequiel 17:24. “Y sabrán todos los árboles del campo que yo Jehová abatí el árbol sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, e hice reverdecer el árbol seco. Yo Jehová lo he dicho, y lo haré.”
Ezequiel 31:18. “¿A quién te has comparado así en gloria y en grandeza entre los árboles de Edén? Pues derribado serás con los árboles de Edén en lo profundo de la tierra; entre los incircuncisos yacerás, con los muertos a espada. Éste es Faraón y todo su pueblo, dice Jehová el Señor.”
Isaías 61:3. “a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.”
Judas 1:12. “Éstos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados.”
- Y vosotros, ¿quién decís que soy?
¿Qué décimos de la Palabra? ¿Acaso entendemos que la Palabra es el verbo de Dios?
- ¡Quítate de delante de mí, Satanás!
No pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. La verdadera tentación es dejar de entender la Palabra en su sentido inconmovible para interpretarla en el sentido humano, terrenal y movible. Dejar de verla desde el TODO de la Palabra. Necesitamos aprender a enfrentar la tentación con la suma de la Palabra. Satanás nos tiende la red, la invitación a caer en el pecado de olvidar la suma la Palabra.
- La incongruencia.
En un momento sublime, Pedro reconoce a Cristo. Luego cae en la tentación de reconvenir a Cristo, la Palabra viva, en relación con su camino a la muerte, el padecimiento, el oprobio y la cruz. Pedro se creía capaz de aconsejar a la Palabra, interpretar y aconsejarla, diciendo que el camino a la Cruz no es conveniente para Cristo. Su actitud, además era perfectamente loable y humana, pero totalmente antibíblica y diabólica.
- Es inevitable.
La obediencia a lo que está escrito en la Palabra, nos conducirá al padecimiento. Si creemos que podemos saltarnos esta verdad y caminar solo en bendiciones y prosperidad material, entonces estamos cayendo en la tentación satánica. Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
- ¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
Marcos 9
- Éste es mi Hijo amado; a él oíd.
No es tiempo de hacer enramadas. Es tiempo de escuchar al Señor. Esta es la Palabra del Señor, óiganla a ella.
- ¿Qué disputan?
Pedí a tus discípulos que liberaran a mi hijo y le sacaran los demonios y no pudieron. El Señor respondió: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo los tengo que soportar?
- Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
Creo; ayuda mi incredulidad.
- ¿Porqué?
¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.
- Si alguno quiere ser el primero.
Debe ser el postrero de todos, y el servidor de todos.
- ¡Córtalos!
Si tu mano, tu pie o tus ojos, te hacen caer, córtalos. Mejor es que te salves, cojo o manco o ciego. Así evitarás ir directo al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano a de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Si lo que crees, entiendes o ves, te hace caer, deséchalo. Es preferible hacer un cambio radical, que ir al infierno. Si tu fe no es bíblica, deséchala. Solo la fe bíblica te conducirá al reino de los cielos. Si tu camino o proyecto de vida, no te conduce a la salvación, cámbialo radicalmente. Es preferible ese sacrificio, y no que tu modo de vivir te conduzca al infierno. Si lo que haces, no es bíblico, entonces no te conduce a la salvación. Deséchalo. Es preferible ese sacrificio y no, sacrificar tu permanencia en el reino de los cielos.
- Buena es la sal; más si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis?
Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.
Oremos
Gracias Señor, ten misericordia, sana nuestra incredulidad. Abre cada día nuestros ojos, nuestros oídos espirituales y desata nuestra lengua para hablar tú Palabra
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 77
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