Mateo 16-18

Día 276. Libro 40

Mateo 16

  1. La señal del profeta Jonás.

Recordemos Mateo 12:39-40.

  • La levadura de la que debemos guardarnos.

La doctrina de los fariseos y saduceos y la de Herodes. Ver también Mateo 15:1-14 y 23-13-28.

  • ¿Quién dicen ustedes, que soy yo?

Las llaves del reino de los cielos están fundamentadas en esta respuesta.

  • El tropiezo.

Consiste en no poner la mira en la Palabra de Dios, sino en las cosas de los hombres. Tropezará aquel que ponga su mirada en lo movible y se ocupe de ello. Para no tropezar necesitamos permanecer centrados, con la mirada en lo verdaderamente eterno.

  • ¿Qué aprovechará al hombre, si gana todo el mundo, y pierde su alma?

Verso 24. “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” Si alguno quiere obedecer la Palabra, debe desligarse de su propia manera de pensar.

Mateo 17

  1. La enramada.

Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. A él oíd. Mientras el Señor está centrado en un reino inconmovible, empeñado en que pongamos la mirada en las cosas de Dios y no en las de la tierra, nosotros estamos como Pedro en la transfiguración: pendientes de construir enramadas. De allí la exhortación que viene del cielo mismo en la voz del Padre: Oigan la Palabra. ¿Nos sucede lo mismo? ¿Tenemos nuestras propias enramadas?

  • La fe semejante al grano de mostaza.

Es una SEMILLA: Cristo, el verbo, la Palabra, sembrada en la tierra de nuestro corazón. Es INVISIBLE, es inconmovible, crece, se hace visible y da mucho fruto. Dice a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasa. Nada le es imposible.

  • ¿Por qué se entristecieron?

Los discípulos se entristecieron en gran manera ante el anuncio de la muerte y resurrección del Señor.  No entendían el alcance de la muerte de Cristo, porque tenían la mirada puesta en lo terrenal y no entendían la Palabra.

Mateo 18

  1. ¿Qué significa ser como niños? De cierto les digo, que si no se vuelven y se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos.

Humíllense como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

  • Si un hermano peca contra nosotros.

Primero: Ve y repréndele estando tú y él solos. Si te oyere, has ganado a tu hermano. Segundo. Si no te oye. Toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Tercero: Si no oye tampoco a los testigos, dilo a la iglesia. Cuarto. Si no oye a la iglesia, tenle por gentil y publicano. De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

  • Si no perdonamos. 

Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Versos 34-35. “…Su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”

Oremos

Señor que aprendamos a ver lo inconmovible y eterno del reino de los cielos. Señor abre nuestros ojos espirituales y danos el entendimiento de tu Palabra, de tu reino inconmovible.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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