Día 274. Libro 40
Mateo 12
- Misericordia quiero, y no sacrificio.
Mientras no lo sepamos estaremos condenando a los inocentes.
- El siervo escogido.
El Amado, en quien se agrada su alma. El Padre pondrá su Espíritu sobre él y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. La caña cascada no quebrará y el pabilo que humea no apagará hasta que se cumpla su Palabra.
- Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.
Si caminamos en obediencia, podemos saquear la casa del enemigo porque Jesús lo derrotó con su obediencia.
- Los verdaderos hermanos de Cristo.
Todo aquel que hace la voluntad del Padre que está en los cielos, ése es su hermano y hermana y madre.
Mateo 13
- Parábola del sembrador
El que no entiende ésta parábola, no puede entender las demás. El Señor es el sembrador. La Palabra es la semilla. Nosotros somos la tierra. Pensemos seriamente sobre estas verdades. ¿Qué aplicaciones prácticas podemos hacer? Observemos nuestra vida y hagamos confesiones sinceras de nuestra relación con cada una de ellas.
- Tierra tipo 1.
No entiende la Palabra. Viene el malo, y se la arrebata.
- Tierra tipo 2.
Recibe la palabra con gozo pero es de corta duración. No está dispuesta a pagar el precio y sufrir persecución por causa de la palabra. Tampoco permite que la Palabra eche raíz y se arraigue o se profundice en su vida.
- Tierra tipo 3.
Oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra y se hace infructuosa.
- Tierra tipo 4.
Es buena tierra: oye y entiende la palabra por eso da mucho fruto.
- El objetivo de las parábolas.
El Señor nos sorprende citando a Isaías. ¿Necesitamos cambiar nuestro concepto del uso de las Parábolas?
Isaías 6:9-10. “Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.”
Lucas 8:10. “Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.”
Oremos
Señor abre nuestros ojos, sana nuestra ceguera.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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