¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? ¿Es ésta nuestra experiencia? ¿Deseamos solo ver las bendiciones y las promesas de paz?
El Señor anuncia el cautiverio.
Si alguien les contara esto, ustedes no podrían creerlo. El profeta definitivamente lo entendió y pudo orar por su pueblo con esta revelación.
Tu eres un Dios santo.
Siempre has existido, y no nos dejarás morir porque eres nuestro refugio. Se que usarás a Babilonia para castigar a tu pueblo.
Habacub 2
Toda la Palabra del Señor se cumplirá.
¿El hecho de no entender todas las escrituras y verlas cumplidas, nos hace dudar de ellas? Tardará un poco en cumplirse, pero tú no te desesperes; aún no ha llegado la hora de que todo esto se cumpla, pero puedo asegurarte que se cumplirá sin falta.
El justo por su fe vivirá.
La fe del que ha sido justificado en Cristo Jesús consiste en vivir por la Palabra de Dios. La fe para salvación significa entender las escrituras y vivir en obediencia a ellas. Lo contrario a la fe es no creer que la Palabra del Señor se cumplirá, vivir en la imaginación del corazón, en vanidades ilusorias, y por consecuencia andar en la arrogancia, el orgullo y la soberbia. Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.
Jehová está en su santo templo.
Haga silencio delante de Él toda la tierra. Callemos para poder escuchar su Palabra.
Habacub 3
Nuestra única respuesta ante la Palabra revelada: temer a Dios.
Aunque no den higos las higueras, ni den uvas las viñas ni aceitunas los olivos; aunque no haya en nuestros campos nada que cosechar; aunque no tengamos vacas ni ovejas.
Oremos
Nuestro gran Dios se levantó y midió la tierra. Miró e hizo temblar las gentes. Los montes antiguos fueron desmenuzados, los collados antiguos se humillaron. Sus caminos son eternos. Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer. En la ira acuérdate de la misericordia. ¡Dios mío, yo sé bien todo lo que has hecho, y por eso tiemblo en tu presencia! Déjanos ver en nuestros días tus grandes hechos de otros tiempos. Si te enojas con nosotros, no dejes de tenernos compasión. Siempre te alabaré con alegría porque tú eres mi salvador.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Ustedes, los montes, y los fuertes cimientos de la tierra. OIGAN el pleito de Jehová; porque Jehová tiene pleito con su pueblo.
Responde contra mí.
Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María.
Él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti.
Solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
Es sabio temer a su nombre.
Prestad atención al castigo, y a quien lo establece.
La causa del castigo.
Dejaron mi Palabra para guardar la Palabra de Omri. Porque los mandamientos de Omri se han guardado, y toda obra de la casa de Acab; y en los consejos de ellos anduvisteis, para que yo te pusiese en asolamiento, y tus moradores para burla. Llevaréis, por tanto, el oprobio de mi pueblo.
Acuérdate.
Para que conozcas las justicias de Jehová.
Josué 24:9-10. “Y se levantó después Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y peleó contra Israel; y envió a llamar a Balaam hijo de Beor, para que os maldijese. Pero yo no quise escuchar a Balaam y él tuvo que bendeciros, así os libré yo de sus manos.”
Miqueas 7
Su absoluta, total, completa y eterna misericordia.
Cumplirás la verdad a Jacob, y a Abraham la misericordia, que juraste a nuestros padres desde tiempos antiguos.
Nahum 1
Nuestro amado Señor.
Jehová es tardo para la ira y grande en poder, Él no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino y las nubes son el polvo de sus pies. Él amenaza al mar y lo hace secar y agosta todos los ríos. Los montes tiemblan delante de él, los collados se derriten, la tierra se conmueve a su presencia y el mundo y todos los que en él habitan. Su ira se derrama como fuego y por él se hienden las peñas. Con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios. ¿Qué piensan contra Jehová?
Dos verdades: Un solo Dios.
Jehová es Dios celoso y vengador. Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios y guarda enojo para sus enemigos. Jehová es bueno. Él es Fortaleza en el día de la angustia y conoce a los que en él confían.
Nínive.
Mas acerca de ti mandará Jehová, que no quede ni memoria de tu nombre; de la casa de tu dios destruiré escultura y estatua de fundición; allí pondré tu sepulcro, porque fuiste vil.
Nuestro amado Mesías.
He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia La Paz.
Nahum 2
Fortalécete en la Palabra.
Subió el destruidor contra ti, guarda la fortaleza, vigila el camino, cíñete los lomos y refuerza mucho tu poder.
Heme aquí, Nínive estoy en tu contra.
Encenderé y reduciré a humo tus carros, y espada devorará tus leoncillos. Cortaré de la tierra tu robo, y nunca más se oirá la voz de tus mensajeros, descubriré tus faldas en tu rostro, mostraré a las naciones tu desnudez y tu vergüenza, echaré sobre ti inmundicias, te afrentaré y te pondré como estiércol.
Nahum 3
¿Sobre quién no pasó continuamente tu maldad?
No hay medicina para tu quebradura. Tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti.
¿Quién te salvará?
¿Podrán las fortalezas, las riquezas y los aliados de Nínive salvarla cuando Jehová ejecute su venganza contra ella?
Oremos
Padre tu ira soportaré, porque pequé contra ti, hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia; él me sacará a luz; veré su justicia. ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. Padre ten misericordia de nosotros, perdona nuestro pecado y danos un corazón sensible a tu Palabra para obedecerte Señor.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Señala los pecados de la casa de Israel y la rebelión en Jacob. Observemos cuál es el reclamo de Dios a su pueblo y confesemos nuestras rebeliones al Señor.
Los lugares altos.
Son altares donde se ofrecen sacrificios a otros dioses y también a Jehová. Se constituyen en un acto de rebelión por cuanto no son conforme a la Palabra. Los sacrificios única y exclusivamente deben ser hechos en el templo de Jerusalén. ¿Tenemos nosotros lugares altos? ¿Cuáles son los lugares altos del pueblo de Dios hoy en día? ¿Acaso tenemos prácticas y tradiciones que hacemos para el Señor y no están apegadas en un 100% a la Palabra de Dios?
De parte de Jehová el mal había descendido hasta la puerta de Jerusalén.
¿Entendió el pueblo de Dios la causa del cautiverio?
Nahum 3:5. “Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos, y descubriré tus faldas en tu rostro, y mostraré a las naciones tu desnudez, y a los reinos tu vergüenza.”
Miqueas 2
¿No hacen mis palabras bien al que camina rectamente?
Blasfemia.
«Se ha acortado el Espíritu de Jehová». Esta era la interpretación del pueblo de Dios ante su castigo. No eran capaces de reconocer su pecado, sino que ponían fuera la culpa: el problema estaba en el Padre.
Isaías 50:2. “¿Por qué cuando vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió? ¿Acaso se ha acortado mi mano para no redimir? ¿No hay en mí poder para librar? He aquí que con mi reprensión hago secar el mar; convierto los ríos en desierto; sus peces se pudren por falta de agua, y mueren de sed”.
Isaías 59:1-2. “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.”
¿Somos nosotros mismos quienes empoderamos a los falsos profetas?
«Si alguno andando con espíritu de falsedad mintiere diciendo: Yo te profetizaré de vino y de sidra; este tal será el profeta de este pueblo».
Observemos la promesa del remanente.
Seamos ese remanente.
Verso 12. “De cierto te reuniré todo, oh Jacob; ciertamente recogeré el remanente de Israel; los reuniré como ovejas de Bosra, como rebaño en medio de su aprisco; harán estruendo por la multitud de hombres.”
Miqueas 3
El pecado de las cabezas.
Edifican con sangre y con injusticia. Sus líderes juzgan por cohecho, y enseñan por precio. Sus profetas adivinan por dinero. Se apoyan en la Palabra diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros.
Vanidades ilusorias: falsos preceptos.
“¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros». En lugar de entender su castigo y arrepentirse de su pecado, el pueblo de Dios afirma que nunca lo alcanzará el mal. ¿Sucede hoy lo mismo?
Clamaréis a Jehová, y no os responderá.
El Señor no responderá. ¿Estamos advertidos de esto? Serán avergonzados los profetas, y se confundirán los adivinos; y ellos todos cerrarán sus labios, porque no hay respuesta de Dios.
La verdadera Palabra de poder.
«Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado».
Miqueas 4
La iglesia.
Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
Nuestro propósito de vida:
Aunque todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios, nosotros con todo andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios eternamente y para siempre.
Miqueas 5
Profecía cumplida.
“Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel.” Verso 2.
Mateo 2:1-6. “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.”
El remanente.
Será como el rocío de Jehová. Como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres. Será entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como el león entre las bestias de la selva. Como el cachorro del león entre las manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no hay quien escape. Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán destruidos. Haré matar tus caballos de en medio de ti, y haré destruir tus carros. Haré también destruir las ciudades de tu tierra, y arruinaré todas tus fortalezas. Destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros. Haré destruir tus esculturas y tus imágenes de en medio de ti, y nunca más te inclinarás a la obra de tus manos. Arrancaré tus imágenes de Asera de en medio de ti, y destruiré tus ciudades.
Oremos
Padre, perdona nuestra rebelión y nuestro pecado. Trae un espíritu de arrepentimiento sobre tu pueblo para reconocer que hemos dejado la Palabra. Te lo suplicamos Señor.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Pregona contra la ciudad porque su maldad ha subido delante de mí.
Meditemos en esto.
“Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furia.” ¿Consideramos posible que la desobediencia del pueblo de Dios cause el hundimiento de todo un barco?
Cristo, Adán y Jonás.
Por la desobediencia de Adán, el pecado entro en el mundo, por culpa de Jonás, todos los que iban en el barco podían perecer, así mismo por la obediencia de Cristo, todos hemos sido salvos.
Romanos 5:12. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”
Romanos 5:21. “Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.”
Las piedras hablando.
Tengamos muy presente que los marineros temieron a Jehová al ver sus juicios y su poder. El Dios verdadero es temible en gran manera. Meditemos en el hecho de que Dios no sólo es temible, sino que cuando los hombres ven sus obras, se llenan de temor. ¿Tradicionalmente pensaríamos que no es así?
Jonás 2
Jonás como figura de Cristo.
Su muerte: Del vientre del infierno clamé, y mi voz oíste. Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerraduras sobre mí para siempre.
Su padecimiento: Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Las aguas me rodearon hasta el alma, me rodeó el abismo; Las algas se enredaron a mi cabeza. Sintió que el Padre lo abandonó: Echado soy de delante de tus ojos.
Su resurrección: Mas tú sacaste mi vida de la corrupción, oh Jehová Dios mío.
Lucas 11:29-30. «Y juntándose la multitud, comenzó a decir: Esta generación es mala: Demandan señal, y señal no le será dada, sino la señal de Jonás el profeta. Porque como Jonás fue señal a los ninivitas, así también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.»
Mateo 12:39-40. “Él respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.”
El destino de los que no obedecen la Palabra: apartarse.
Los que guardan las vanidades ilusorias, su misericordia abandonan. Tarde o temprano, si caminas en desobediencia, dejarás el camino de la verdad.
Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra seca.
Salmos 33:9. “Porque Él habló, y fue hecho; Él mandó, y se estableció.”
Jonás 3
Ve y predica lo que YO te digo.
¿Quién desea declarar el pecado de todo un pueblo y juicio de destrucción? ¿Deseamos sólo predicar lo agradable del amor de Dios? Sepamos que el castigo también es parte de su amor y también debe formar parte de nuestra prédica.
El mensaje.
El pregón contra Nínive: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. Sencillo, directo y sin adornos. No tiene nada atractivo este mensaje. Quizás lo calificaríamos de condenatorio, lo rechazaríamos y lo etiquetaríamos como negativo. El amor de Dios estaba en el mensaje porque Dios es amor y su intención verdadera era salvar al pueblo de Nínive. La inspiración no estaba en las palabras sino en los hechos y en Dios mismo. ¿Cuál fue su resultado?
Los hombres de Nínive.
Eran Impíos. Pero OYERON la Palabra de Dios y se arrepintieron.
Lucas 11:32. “Se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar”.
Lo que tenemos que hacer:
Cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente. Conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?
La misericordia del Señor.
Verso 10. “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.”
Jonás 4
Nunca lo olvidemos.
Él, es Dios clemente y piadoso, tardo en enojarse, y de grande misericordia, y que se arrepiente del mal.
Revisemos lo aprendido y hagamos un ejercicio: ¿En qué etapa de la experiencia de Jonás estamos?
Recibir la Palabra, huir, bajo la tempestad, dormir en medio de la tempestad, caer al turbulento mar, sepultado en el vientre del gran pez, angustia y muerte inminente, arrepentimiento de la desobediencia, entendimiento: «He seguido vanidades ilusorias abandonando la misericordia de Jehová». Clamor. Reconocimiento que la Salvación viene de Jehová. Alabanza. Recibir la Palabra de Dios nuevamente. Obedecer conforme a la Palabra de Jehová. Proclamar la Palabra de Dios. Enojarse, o desear nuestra muerte.
Que podamos decir lo mismo que Cristo.
Lucas 11:32. “…he aquí uno mayor que Jonás en este lugar.”
Oremos
Intercedamos ante el Padre. Oh Señor no permitas que por la desobediencia de uno, todos perezcamos. Perdona a tu pueblo y no pongas sobre nosotros la sangre inocente. Porque tú, oh Jehová, has hecho como has querido. Libéranos, Señor de las cadenas del pecado. Que la sabiduría y la mente de Cristo nos dirija en todo momento. Glorifiquemos al Señor por su maravillosa Palabra. Agradezcamos al Señor por hablarnos y exhortarnos en este libro tan espectacular.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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¿Por qué habéis vosotros convertido el juicio en veneno, y el fruto de justicia en ajenjo?
El juicio.
Jehová el Señor juró por sí mismo, Jehová Dios de los ejércitos ha dicho: Abomino la grandeza de Jacob, y aborrezco sus palacios; y entregaré al enemigo la ciudad y cuanto hay en ella.
Amós 7
Ve y profetiza a mi pueblo Israel.
He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más.
Lo que dice el pueblo de Dios.
No profetices contra Israel, ni hables contra la casa de Isaac.
Sólo deseamos oír las bendiciones de la Palabra y no el juicio, ni las advertencias de la Palabra.
Amós 8
¿Qué ves?
¿Qué vemos en la Palabra de Dios? ¿Qué entendemos? Mientras nosotros vemos un canastillo de fruta de verano, el Señor ve el fin de su pueblo. Mientras nosotros vemos cosas humanas, intrascendentes y movibles, el Señor está hablando de lo celestial, trascendente e inconmovible. Meditemos en esto: Mirar lo terrenal y no entender lo inconmovible, es lo mismo que interpretar la Palabra humanamente, y poner la mirada en las cosas terrenales, de este mundo.
Colosenses 3:2.«Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra»
¿No se estremecerá la tierra sobre esto?
¿No llorará todo habitante de ella? Mientras el Señor ve, a los que tienen hambre de la Palabra de Dios, a los pobres de espíritu, su pueblo está cantando en el templo. Esta es la profecía: Y cambiaré vuestras fiestas en lloro, y todos vuestros cantares en lamentaciones; y haré poner cilicio sobre todo lomo, y que se rape toda cabeza; y la volveré como en llanto de unigénito, y su postrimería como día amargo. ¿Se estremece nuestro corazón, lloramos y gemimos suplicando al Señor por su Palabra y por el cautiverio de su pueblo?
El juicio.
Ha venido el fin sobre mi pueblo; no lo toleraré más, no me olvidaré jamás de todas sus obras. Cambiaré vuestras fiestas en lloro, cambiaré todos vuestros cantares en lamentaciones. Haré poner cilicio sobre todo lomo, y que se rape toda cabeza; y la volveré como en llanto de unigénito, y su postrimería como día amargo.
Discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán, porque El Señor ha llamado el hambre sobre su pueblo.
He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. ¿Te estás preparando para ese día? ¿O irás errante de mar a mar; desde el norte hasta el oriente?
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Amós 9
El juicio del Señor.
Si fueren en cautiverio delante de sus enemigos, allí mandaré la espada, y los matará; y pondré sobre ellos mis ojos para mal, y no para bien.
Las verdaderas expectativas.
¿Esperaba esto el pueblo de Dios?
«A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni nos alcanzará el mal». Verso 10.
El perdón.
Traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo. Así termina el libro de Amós.
Abdías 1
¿Hemos repetido el pecado de Edom?
El que despreció la primogenitura. Pequeño lo hizo Dios entre las naciones. La soberbia de su corazón lo ha engañado. Morando en las hendiduras de las peñas, en su altísima morada. Dice en su corazón: ¿Quién me derribará a tierra? Injuriaste a tu hermano. No debiste tú haber estado mirando en el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia y no debiste haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no debiste haber mirado su mal en el día de su quebranto, ni haber echado mano a sus bienes en el día de su calamidad.
Tampoco debiste haberte parado en las encrucijadas para matar a los que de ellos escapasen; ni debiste haber entregado a los que quedaban en el día de angustia.
El juicio para Edom.
Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre. Como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza. Ni aun esto quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho.
Malaquías 1:4. “Cuando Edom dijere: Nos hemos empobrecido, pero volveremos a edificar lo arruinado; así ha dicho Jehová de los ejércitos: Ellos edificarán, y yo destruiré; y les llamarán territorio de impiedad, y pueblo contra el cual Jehová está indignado para siempre.”
Seamos ese remanente.
Habrá un remanente que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones.
Oremos
Perdónanos, Padre, por despreciar tu primogenitura. Sánanos y conviértenos a tu Palabra. Queremos ser tu remanente santo. Perdónanos, Padre. Quita la dureza de corazón, la ceguera, la sordera y los corazones incircuncisos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Llevó cautivo a todo un pueblo para entregarlo a Edom.
El pecado de Tiro.
Entregaron a todo un pueblo cautivo a Edom, y no se acordaron del pacto de hermanos.
El pecado de Edom.
Persiguió a espada a su hermano, y violó todo afecto natural; y en su furor le ha robado siempre, y perpetuamente ha guardado el rencor.
El pecado de Amón.
Abrieron a las mujeres de Galaad que estaban en cinta para ensanchar sus tierras.
La autoridad y justicia de Dios.
Dios señala el pecado y el castigo de cada pueblo. No está ignorante de ellos y no pasará por alto su maldad. Su Palabra se cumplirá y la justicia del Señor se hará notable.
La figura.
¿Son acaso estos pueblos y sus pecados, una figura de nosotros mismos y de nuestros propios pecados? Examinemos nuestra vida y nuestro andar. Hagamos frutos dignos de arrepentimiento.
Amós 2
Observemos que el Señor señala con nombre y apellido los pecados de Moab, Judá e Israel, pero solo a uno de ellos le reclama el menosprecio a la Palabra. ¿Porqué?
Moab: Quemó los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos.
Judá: Menospreció la ley de Jehová, y no guardó sus ordenanzas. Erró en las mismas mentiras de sus padres.
Israel: Vendió por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos. Pisoteó en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y torció el camino de los humildes. El hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando su santo nombre. Se acuestan junto a cualquier altar. Beben en la casa de sus dioses. Dieron a beber vino a los nazareos. A los profetas mandaron diciendo: No profeticéis.
El menosprecio y el fastidio por la Palabra de Dios.
Levítico 26:43. “Pero la tierra será abandonada por ellos, y gozará sus días de reposo, estando desierta a causa de ellos; y entonces se someterán al castigo de sus iniquidades; por cuanto menospreciaron mis ordenanzas, y su alma tuvo fastidio de mis estatutos.”
Proverbios 1:29-33. “Por cuanto aborrecieron la sabiduría, Y no escogieron el temor de Jehová, Ni quisieron mi consejo, Y menospreciaron toda reprensión mía, Comerán del fruto de su camino, Y serán hastiados de sus propios consejos. Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.”
Meditemos en esto.
¿Suceden estos pecados hoy en día, dentro del pueblo de Dios? ¿Tomamos en serio estas advertencias?
Amós 3
Oigan.
La palabra que ha hablado Jehová contra nosotros es una Palabra contra su pueblo, los hijos de Israel,
¿Entendemos esto?
¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?
Una ley muy comprometedora.
No hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Por tanto: Oigan y testifiquen contra la casa de Jacob, ha dicho Jehová Dios de los ejércitos.
Amós 4
Dice Jehová: los castigué, pero NUNCA se arrepintieron, ni se volvieron a mí.
Los hice estar a diente limpio en todas sus ciudades y hubo falta de pan en todos sus pueblos, también detuve la lluvia y los herí con viento solano y con oruga. La langosta devoró sus muchos huertos y sus viñas, y sus higuerales y sus olivares. Envié contra ustedes mortandad tal como en Egipto y maté a espada a sus jóvenes, con cautiverio de sus caballos. Hice subir el hedor de sus campamentos hasta sus narices y los trastorné como cuando trastorné a Sodoma y a Gomorra, y fuiste como tizón escapado del fuego.
Cuando hubo abundancia, ¿el pueblo se volvió a Jehová? Cuando el Señor trastornó a Israel, ¿se volvió a Jehová?
Porque he aquí, el que forma los montes, y crea el viento, y anuncia al hombre su pensamiento; el que hace de las tinieblas mañana, y pasa sobre las alturas de la tierra; Jehová Dios de los ejércitos es su nombre.
Amós 5
Búsquenme, y vivirán.
Oigan esta palabra que yo levanto para lamentación sobre vosotros.
¿Quién habla?
El que hace las Pléyades y el Orión, el que vuelve las tinieblas en mañana. Él hace oscurecer el día como noche y llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehová es su nombre. Él da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y hace que el despojador venga sobre la fortaleza.
Busquen la Palabra.
Busquen lo bueno, y no lo malo, para que vivan; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con ustedes. Aborrezcan el mal, y amen el bien, y establezcan la justicia en juicio; quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José.
Los que desprecian la Palabra.
Los que convertís en ajenjo el juicio, y la justicia la echáis por tierra.
Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad, y al que hablaba lo recto abominaron.
¿Dices que deseas el día del Señor?
¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz.
¿Por que seguimos celebrando?
Aborrecí, abominé vuestras solemnidades. NO me complaceré en vuestras asambleas. Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos.
Lo que pide el Señor.
La voluntad de Dios es que abunde la obediencia y el cumplimiento de su Palabra. Corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.
Oremos
Perdona el menosprecio a tu ley, y el no guardar tus ordenanzas. Perdónanos por errar en las mismas mentiras que nuestros padres, con falsas doctrinas.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso. Quitada es de la casa de Dios la ofrenda y la libación.
¿Qué es lo congruente?
Cuenta a tus hijos, y tus hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación. Llora, cíñete, lamenta, gime, duerme en cilicio, proclamad ayuno, convoca a asamblea, congrega a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová nuestro Dios, y clama a Jehová.
Joel 2
El día de Jehová
Anunciemos como trompeta y alarma. Es grande, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?
Proclamemos ayuno, convoquemos asamblea. Para que su pueblo se aperciba, se arrepienta, se convierta y se prepare.
El llamado.
Versos 12-13. “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios.”
Perdonará Jehová a su pueblo.
Volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él. Porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.
Joel 3
El llamado.
Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra.
La restauración.
Haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén y conocerán que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte. Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas. Saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim. Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella.
Oremos
Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Traspasan mi pacto, y se rebelan contra mi ley. Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes, más yo no lo supe. De su plata y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser ellos mismos destruidos.
Meditemos en esto.
Israel clamará a mí: Dios mío, te conocemos. ¿Acaso decimos lo mismo? Decimos que conocemos al Señor, pero el Señor dice que no lo escuchamos y que su pueblo perece porque no lo conoce. El Señor dice: Verso 12. “Yo les escribí las grandezas de mi ley, pero fueron tenidas como cosa extraña.”
El juicio.
Se encendió mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar purificación. Se han olvidado de su Hacedor y han edificado templos; y han multiplicado ciudades fortificadas; pero yo enviaré fuego a sus ciudades, el cual devorará sus palacios.
Clamemos misericordias al Dios del cielo.
Volvamos nuestro corazón a la Palabra del Señor. Hagamos confesión de pecado y obras dignas de arrepentimiento. Caminemos en obediencia.
Oseas 9
Meditemos en esto.
Verso 17. “Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las naciones.” ¿Se repetirá esta historia? Ante las mismas condiciones, ¿el Señor hará lo mismo?
El profeta es odiado por hablar en nombre de Dios y exhortar a su pueblo.
Verso 8. “Atalaya era Efraín para con mi Dios; Pero el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, y odio en la casa de su Dios.”
Oseas 10
Florecerá en los surcos.
Pecado. Juicio como ajenjo, espinos y cardos. Iniquidad, frutos de mentira, alboroto y destrucción.
Lo que tenemos que hacer.
Verso 12. “Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia.”
Oseas 11
Los pecados que el Señor reclama a su pueblo.
Rebeldía, idolatría, mentira y engaño. Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí y no se quisieron convertir. No conocieron que yo les cuidaba. Mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer. «A los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios.»
La profecía cumplida en Cristo Jesús.
Verso 1. “Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.”
Mateo 2:13-15. “Y habiendo ellos partido, he aquí el ángel del Señor apareció en un sueño a José, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y quédate allá hasta que yo te diga; porque Herodes buscará al niño para matarlo. Y despertando él, tomó de noche al niño y a su madre y se fue a Egipto; y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, diciendo: De Egipto llamé a mi Hijo.”
Oseas 12
Pleito tiene Jehová con su pueblo.
Lo castigará conforme a sus caminos; le pagará conforme a sus obras. ¿Qué vamos a hacer?
Verso 6. “Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre.”
Oseas 13
El mandamiento: No conocerás otro dios fuera de mí.
Yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto. No conocerás a otro salvador sino a mí.
Por esta causa se olvidaron de mí.
En sus pastos se saciaron, y repletos, se ensoberbeció su corazón.
Está profecía fue cumplida.
Verso 14. “De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol; la compasión será escondida de mi vista.”
Isaías 25:8. “Sorberá a la muerte en victoria; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.”
1 Corintios 15:54-55. “Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”
Oseas 14
El llamado del Señor.
Arrepiéntete y reconoce tu pecado. Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; pues por tu pecado has caído.
La hermosísima promesa de restauración.
Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia, mi ira se apartará de ellos, Yo seré a Israel como rocío y florecerán como lirio. Extenderán sus raíces como el Líbano, se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y su fragancia como el Líbano. Volverán, y se sentarán bajo su sombra, serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid. Su olor será como el del vino del Líbano.
Así termina el libro de Oseas:
Verso 9. “¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; más los rebeldes caerán en ellos.”
Oremos
Padre pedimos perdón por la soberbia, las iniquidades, la perversidad, maldad, engaño, las mentiras, el robo y el despojo. Pedimos perdón por la rebeldía y la falta de entendimiento. Límpianos, Señor, conforme dices en tu Palabra: Tomad con vosotros palabras, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acéptanos con gracia, y daremos becerros de nuestros labios.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Yo castigaré a la casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel.
Serán castigados y haré cesar el reino de la casa de Israel. No me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios.
Serán restaurados.
Verso 10. “Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.”
Oseas 2
Los castigaré por su infidelidad.
Yo rodearé de espinos su camino, y los cercaré con seto, y no hallarán sus caminos. Haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus días de reposo, y todas sus festividades, porque ustedes no reconocen que yo les doy el trigo, el vino y el aceite, y que les multiplico la plata y el oro que ofrecen a sus ídolos. Por eso no tendré misericordia de sus hijos, porque son hijos de prostitución.
Después de castigarlos, los perdonaré.
Tendré misericordia y los atraeré y los llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Entonces quitaré de su boca los nombres de sus ídolos, y nunca más se mencionarán sus nombres. Los desposaré conmigo para siempre; en justicia, en juicio, benignidad y misericordia. Los desposaré conmigo en fidelidad, y conocerán a Jehová, entonces responderán al trigo, al vino y al aceite. ¿Acaso esto significa que el pueblo de Dios aprenderá a responder en obediencia a la Palabra, a la sangre de Cristo y a la unción del Espíritu?
Yo diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Dios, dice el Señor.
Oseas 3
Muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines.
Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días.
Oseas 4
Oíd.
Palabra de Jehová, hijos de Israel. Jehová contiende con los moradores de la tierra. Porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y derramamiento de sangre tras derramamiento de sangre.
La verdadera causa de la destrucción del pueblo de Dios: Dejar la Palabra.
Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio. Porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. El pueblo sin entendimiento caerá. Porque dejaron de escuchar a Jehová. Porque el espíritu de fornicaciones los ha engañado, y se han dado a la fornicación dejando a su Dios. Su bebida se corrompió; fornicaron pertinazmente; sus príncipes amaron lo que avergüenza.
Oseas 5
El juicio: YO los castigaré a todos.
OÍGAN, estén ATENTOS, ESCUCHEN: Sacerdotes, casa de Israel y casa del rey. Para ustedes es el juicio. Ustedes no piensan en convertirse a su Dios, porque espíritu de fornicación está en medio de ustedes, y no conocen a Jehová.
¿Qué hará el Señor?
Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.
Oseas 6
Por esta causa corté con los profetas.
La piedad vuestra es como la nube de la mañana, y como el rocío que de madrugada viene. Con las palabras de mi boca los maté; y tus juicios serán como luz que sale. Porque misericordia quiero, y no sacrificio; y conocimiento de Dios más que holocaustos.
Vengan, vamos a volvernos a Jehová.
Porque El arrebató, y nos curará. El hirió, y nos vendará.
Conoceremos al Señor.
Verso 3. “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.”
Lo que verdaderamente quiere el Señor.
Quiero conocimiento de Dios. Quiero misericordia, y no sacrificio. Quiero conocimiento de Dios más que holocaustos.
Observemos la profecía del mesías.
Nos dará vida después de dos días; al tercer día nos resucitará y viviremos delante de Él.
Oseas 7
¿Por qué el Señor juzga a su pueblo?
Por su soberbia. Esto testificará contra él en su cara. Porque no se vuelve a Jehová su Dios, ni lo busca. Comete iniquidades, perversidad, maldad, engaño, mentiras, robo y despojo. No considera en su corazón que el Señor tiene en memoria toda su maldad. Aplica su corazón, a sus artificios. Se aparta. No hay quien clame al Señor. Se ha mezclado con los demás pueblos. Es rebelde. Sin entendimiento. Habla mentiras contra el Señor. Piensa mal en contra de su Dios. (Aunque nos enseñó y fortaleció nuestros brazos).
Verso 13. “¡Ay de ellos! porque se apartaron de mí; destrucción vendrá sobre ellos, porque contra mí se rebelaron; yo los redimí, y ellos hablaron mentiras contra mí.”
Oremos
Padre reconocemos nuestro pecado, perdona nuestra falta de entendimiento, conocimiento de tu Palabra. Perdónanos porque dices que tu pueblo abandonó y olvidó tu Palabra y por eso perece. Señor que no seamos sordos ni indolentes ante tu Palabra, cuando tu hablas que perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y que hay derramamiento de sangre tras derramamiento de sangre. Abre nuestros oídos y quita el espíritu de fornicación Señor. Convierte nuestro corazón. Padre perdona la idolatría y la fornicación espiritual de tu pueblo. Ten misericordia una vez más.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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