Mateo 10-11

Día 273. Libro 40

Mateo 10

  1. Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.

¿Estamos en la camilla, incapacitados de ir a la Palabra de Dios? Recordemos que el pecado nos paraliza y endurece nuestro corazón. ¿O somos esos amigos que cargan al paralítico? Seamos aquellos que enseñan la Palabra de salvación.

  • El evangelio de salvación.

Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. Los que orgullosamente se creen que ven y son sabios no pueden recibir la vista, es decir, el entendimiento de la Palabra. Sólo pueden recibir la vista, los que con verdadera humildad reconocen ser ciegos.

  • Los remiendos.

Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Nuestras formas de entender la biblia y posturas tradicionales son el remiendo, el paño viejo. Las formas tradicionales de interpretar la Palabra, las pseudo verdades, tradiciones de hombres y doctrinas religiosas que hemos usado por años, nos impiden entender la Palabra, nacer de nuevo y crecer. No podemos entender la revelación de la Palabra con nuestros lentes viejos. Sólo el Señor se interpreta a sí mismo y nos enseña el significado de su evangelio, por la revelación del Espíritu Santo, de acuerdo con la SUMA de la PALABRA. Si usamos nuestras doctrinas tradicionales para interpretar la Palabra, tropezaremos con ella.

  • Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

¿Cómo nos vemos a nosotros mismos? Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

  • Los verdaderos discípulos.

Son aquellos que caminan en obediencia. Ellos ejercen la autoridad de la Palabra sobre los espíritus inmundos, para echarlos fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Los verdaderos discípulos son aborrecidos de todos por causa de la Palabra. Son aquellos que perseveran hasta el fin, son los que oyen al Señor en lo íntimo y lo proclaman en la luz, son aquellos que proclaman la Palabra desde las azoteas, los verdaderos discípulos no temen a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar, ellos temen más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

  • ¿Qué pensamos?

Sabemos que El Señor ha venido para traer paz a la tierra. La Paz que trae al alma, el perdón de nuestros pecados. Sin embargo Él dice que no ha venido para traer paz sino espada, porque por causa de la Palabra seremos aborrecidos. ¿Queremos enseñar la Palabra? Esta es la profecía para nosotros: He venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. ¿Esperamos aceptación y reconocimiento?

Mateo 11

  1. ¿Eres tú el Cristo o esperaremos a otro?

Observemos con mucha atención la respuesta de Jesús. Si no somos capaces de discernir la Palabra, entonces no encontraremos en ella todo lo que necesitamos para entrar a la vida eterna. ¿La Palabra es suficiente para nosotros?, ¿O esperamos cosas diferentes y novedosas? Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, es suficiente para nosotros, pero si no la entendemos, andaremos por la vida esperando cosas mejores, promesas más novedosas, argumentos, razonamientos terrenales, falsas esperanzas. La Palabra es espíritu y es vida, es perfecta. No necesitamos otra cosa. ¿Está la iglesia del Señor buscando y esperando otra cosa?

  • Bienaventurado el que no halle tropiezo en mí.

Veamos los hechos, las palabras y el testimonio del Señor. ¿Consideramos que sus palabras son fuertes? ¿Juzgaríamos al Señor como una persona dura? ¿Como sería evaluado el Señor según la psicología actual? ¿Cómo juzgan nuestras doctrinas tradicionales al Señor verdadero?

  • Las verdaderas enfermedades.

Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio. Estos casos son figuras que representan, simbolizan y están relacionados con todas las ataduras, enfermedades y pecados del alma del ser humano. Más que enfermedades físicas representan el pecado que nos aparta del padre y que puede ser «invisible» a los ojos humanos.  La Palabra de Dios es la única que puede sanar nuestros ojos espirituales, y todos aquellos pecados que nos impiden entender y obedecer su Palabra.

  • La obediencia a la Palabra.

La clave de la obediencia y del entendimiento de la Palabra, es recibirla con mansedumbre y humildad de corazón. Estas cosas están escondidas a los sabios y los entendidos, y solo son reveladas a los niños. Pero ¿es la obediencia a la Palabra de Dios, un yugo difícil de llevar?, ¿resulta ligera esa carga para nosotros?

Oremos

Señor de la mies, envía obreros a tu mies.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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