Mateo 1-4

Día 279. Libro 40

Mateo 1

  1. Libro de la genealogía de Jesucristo.

Se escriben los nombres de sus ascendientes por parte de José, su padre terrenal. Nosotros hemos recibido del Padre la gracia de formar parte de su descendencia, aquellos que serán escritos, por su sangre, en el libro de la vida, es decir, estaremos como la descendencia en la genealogía de Cristo. Es la intención del Señor que al leer, meditar y obedecer este libro, se abra nuestro entendimiento y tengamos por su espíritu, la revelación del reino eterno e inconmovible para lo cual Cristo fue enviado y en el cual hemos sido predestinados. Que veamos en sus páginas al Mesías de Dios y el cumplimiento de las profecías, para que sea también engendrada en nosotros la Palabra, y seamos capaces de cumplir las escrituras. Tengamos gratitud y sirvamos al Señor con temor.

  • Se halló que María había concebido del Espíritu Santo.

Un milagro nunca visto ¿hemos perdido nuestra capacidad de asombro, de gozo, de exaltación al Padre por semejante portento? El rey de reyes se hizo hombre, fue engendrado en el vientre de una mujer y se humilló hasta lo sumo. Gracias a ese milagro podemos nosotros nacer de nuevo por el Espíritu y convertirnos en nuevas criaturas, creadas en Cristo Jesús para buenas obras las cuales Dios preparó de antemano. Por eso tenemos un nuevo estatus en Cristo, porque lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. Consideremos también el hecho de que María, fue capaz de exponerse socialmente, ser juzgada y criticada, perder su futuro matrimonio y aún ser apedreada por cuidar y criar en su vientre al autor de la vida. Ese mismo reto tenemos nosotros hoy para preservar con obediencia el cumplimiento de la Palabra de Dios y su genealogía.

  • No temas recibir lo que es engendrado del Espíritu Santo.

Humanamente la acción de José era lógica. Psicológicamente era un acto de auto protección totalmente válido. Socialmente, su reputación, estaba en riesgo absoluto de ser destruida. Pero él, aunque quiso hacerlo, el ángel se lo impidió. ¿Interpretó humanamente los hechos? Inicialmente sí, pero después, sólo obedeció la Palabra del Señor. En cuanto a nosotros: ¿Tememos recibir lo que es engendrado del Espíritu Santo? ¿Interpretamos humanamente la Palabra? Si eso hacemos, nuestro pecado puede ser semejante a lo que José pudo haber hecho en su intento de abandonar a María secretamente. Finalmente, el hizo como el ángel del Señor le había mandado. Y nosotros, ¿qué esperamos para recibir la Palabra engendrada por el Espíritu? ¿Queremos abandonarla también secretamente? ¿O la cuidaremos hasta que se cumpla?

  • Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta.

Cristo mismo es el cumplimiento de la escritura. Ni una jota, ni una tilde dejará de cumplirse. El cielo y la tierra pasarán, pero su Palabra no pasará. Seamos nosotros también, el cumplimiento de las profecías, cómo está escrito, somos esos hijos que él llevará a la gloria: Hebreos 2:10. «Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.»  

Mateo 2

  1. ¿A quién llama el Señor para cumplir su Palabra?

Observemos que el Señor no llamó a los principales sacerdotes, o los escribas, para revelarles el nacimiento del Mesías. Ellos conociendo la letra de la profecía escrita, no estaban dispuestos a obedecerla. Por eso llamó a unos magos totalmente desconocidos para el pueblo de Dios y llamó a José y a María, unos humildes desconocidos que sí estaban dispuestos a obedecer. ¿Estás tú llamado a cumplir las escrituras? Ver también Isaías 48:8.

  • Herodes.

Se turbó y toda Jerusalén con él y convocó a todos los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo para preguntarles dónde había de nacer el Cristo. Indagó en forma secreta ante los magos, con diligencia, el tiempo de la aparición de la estrella. El no deseaba conocerle ni adorarle en espíritu y verdad, en realidad lo hizo por envidia y para preservar su poder humano. Su acción fue absolutamente monstruosa: matar a todas las criaturas menores de dos años para preservar su poder. Sin embargo aun con todo su poderío no fue capaz de impedir el cumplimiento de las escrituras. 2 Pedro 2:9. «Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio.»  

  • Observemos nuevamente la obediencia de José ante la Palabra de Dios.

Nosotros también hemos sido escogidos para obedecer: 1 Pedro 1:2. «Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.»

Mateo 3

  1. Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Preparemos el camino del Señor, enderecemos sus sendas, hagamos frutos dignos de arrepentimiento. Observemos que este es el mensaje predicado por aquel que preparaba el camino del Señor. ¿Sentimos aversión de usar el término arrepentimiento?, ¿o quizás queremos sólo hablar del Amor de Dios?

  • Éste es aquel de quien habló el profeta Isaías.

Veamos en Jesús el cumplimiento de las escrituras. Seamos los hijos de Dios que vienen también a cumplir las escrituras.

  • Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Relacionemos esta verdad con: Isaías 5:24; Jeremías 23:29 y Juan 6:63.

  • Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.

¿Cómo juzgaríamos hoy esta prédica? ¿Somos capaces de hacer lo mismo? Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Dejemos de lado nuestros conceptos previos, para dedicarnos a cumplir la Palabra, así como Juan el bautista y el Señor mismo.

  • Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Jesús insiste en cumplir la Palabra y El Padre se complace en eso. Así se complacerá también en todos sus hijos obedientes.

Mateo 4

  1. El Espíritu llevó a Jesús al desierto, para ser tentado por el diablo.

Reflexionemos en esto, porque nos sucederá lo mismo.

  • Cuando el diablo hubo acabado toda tentación.

¿Acaso en esta enseñanza se resume la posible forma de vencer las tentaciones?

  • Jesús lleno del Espíritu Santo.

Él estaba lleno de toda la revelación de la Palabra y lleno del entendimiento del reino de los cielos. Pudo discernir que la tentación era una invitación de Satanás a apartarse de la obediencia perfecta y del cumplimiento de las profecías y que esto significaría la caída y la destrucción del plan de salvación.

  • El verdadero ayuno.

Durante 40 días el Señor ayunó no sólo la comida, sino su propia voluntad y se llenó de la voluntad del Padre.

  • Tentación 1.

“Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” Hacer esto significa caer en soberbia y altivez. Es creer que como eres hijo de Dios, puedes demandar y ordenar para que el padre supla tus necesidades. También significa ver el reino de los cielos como la satisfacción de nuestras necesidades humanas, centrar nuestro entendimiento de la Palabra a través de lo movible y terrenal. Veamos en la respuesta del Señor el arma con la que derrotaremos al enemigo. Él dijo: “escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Ver también Mateo 6:10; Filipenses 4:6; Hebreos 12:28.

  • Tentación 2.

“Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.” La tentación es a tergiversar la Palabra y caer en soberbia y altivez de hijo, ponerse a demostrar que eres hijo de Dios y que Dios atiende todas tus oraciones en beneficio propio. Es interpretar la Palabra con partes de lo que está escrito y no entender verdaderamente el reino de los cielos.Cuando Satán escuchó a Jesús centrado en la Palabra y en lo inconmovible, quiso tentarlo invitándolo a usar la palabra y a los ángeles. Realmente fue muy espiritual su planteamiento: «escrito está». La respuesta del Señor fue: “Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.” Esto nos lleva a una clave importantísima en el entendimiento y la revelación de la Palabra: necesitamos considerar TODO lo que está escrito. Cuando no consideramos toda la Palabra, caemos en tentación. El entendimiento de la suma de la Palabra es la verdad que nos guarda de todo mal.

  • Tentación 3.

“Mira la gloria de este mundo, a mí me han sido dados, y yo te lo daré si me adoras». Nuevamente la invitación es a caer en la tergiversación de la Palabra y creer la palabra de satán. Jesús no necesita el ofrecimiento satánico. Él tiene toda autoridad.Esa falsa soberbia y altivez, por conquistar reinos, tener autoridad, dirigir y controlar el reino de los hombres es satánica.Caemos en esta tentación cuando apartamos nuestra mirada de la Palabra. Ver Colosenses 3:1-17, Efesios 2:1-3.Jesús le responde con la Palabra al decirle que se vaya, sometiendo así al enemigo, al cumplimiento de su Palabra. Por lo tanto aprendemos que el enemigo se resiste sometiéndonos a la autoridad de la Palabra y desdeñando todo ofrecimiento de poderío humano.

Oremos

Padre gracias por engendrar tu Palabra y enviarla. Haznos hijos obedientes, renacidos para cumplirla. No nos metas en tentación, sino libranos del mal, amén.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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