He hablado desde temprano y sin cesar; pero NO OYERON.
El profeta Jeremías le dice al pueblo de Dios, que les había profetizado durante 23 años y sin cesar, pero que ellos no habían escuchado.
¿Escuchamos y somos obedientes a la Palabra del Señor?
Envió Jehová a vosotros todos sus siervos los profetas. Desde temprano y sin cesar. Pero no oísteis, ni inclinasteis vuestro oído para escuchar.
Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y moraréis en la tierra que os dio Jehová a vosotros y a vuestros padres para siempre.
No vayáis en pos de dioses ajenos, sirviéndoles y adorándoles.
No me provoquéis a ira con la obra de vuestras manos; y no os haré mal.
Pero no me habéis oído, dice Jehová, para provocarme a ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro.
Así ha dicho Jehová de los ejércitos, por cuanto no habéis oído mis palabras.
Enviaré y tomaré a todas las tribus del norte.
Enviaré a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor.
Los destruiré, y los pondré por escarnio y por burla y en desolación perpetua.
Haré que desaparezca la voz de gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de desposada, ruido de molino y luz de lámpara.
Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto.
Servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años.
Jeremías 26
Ustedes no me oyen.
Para andar en mi ley, ni para atender a las palabras de mis siervos los profetas que Yo los envié desde temprano y sin cesar.
Yo pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición a todas las naciones de la tierra.
Oigan.
Habla a todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé hablarles; no retengas palabra.
Quizá oigan, y se vuelvan cada uno de su mal camino, y me arrepentiré yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras.
Oigan la voz de Dios.
Mejoren ahora sus caminos y sus obras.
Y se arrepentirá Jehová del mal que ha hablado contra ustedes.
Jeremías 27
No oigan a sus falsos profetas.
No oigan las palabras de sus profetas que les profetizan mentira. Yo no los envié. No los oigan.
No presten oído a sus profetas, ni a sus adivinos, ni a sus soñadores, ni a sus agoreros, ni a sus encantadores. Ellos les profetizan mentira, para que yo los arroje y perezcan.
Oremos
Padre perdona nuestra sordera. Abre nuestros ojos para arrepentirnos y quebrantarnos de corazón Señor.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Haz juicio y justicia. Libra al oprimido de mano del opresor.
No engañes ni robes al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda.
No derrames sangre inocente en este lugar.
Si obedeces esta palabra.
Los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarán montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa; ellos, y sus criados y su pueblo.
Si no oyes esta palabra.
Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que esta casa será desierta.
La respuesta del pueblo de Dios.
No oiré. Por eso el Señor dice: Éste fue tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz.
Jeremías 23
Así ha dicho Jehová Dios de Israel.
¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño!
Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado.
He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras.
A causa de los profetas mi corazón está quebrantado dentro de mí.
Los profetas y sacerdotes son adúlteros, impíos, mentirosos, hipócritas,
Fortalecen las manos de los malos, para que ninguno se convierta de su maldad.
Alimentan a las ovejas con vanas esperanzas.
Hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová.
Dicen atrevidamente: Jehová dijo: Paz tendréis.
A cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros.
No han estado, ni conocen el secreto de Jehová.
No están atentos a su palabra, no la ven y no la oyen.
Dios no los ha enviado, pero ellos profetizan.
No hacen que el pueblo oiga la Palabra de Dios.
No hacen volver al pueblo de su mal camino y de la maldad de sus obras.
Profetizan sueños mentirosos y el engaño de su corazón.
Profetizan palabras hurtadas.
Endulzan sus lenguas y dicen: «Él ha dicho».
Son lisonjeros. Hacen errar al pueblo de Dios con sus mentiras y con sus lisonjas.
Pervierten la Palabra de Dios.
Son como Sodoma y Gomorra.
Versos 28-29. “El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová. ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?”
¿Cuál es la profecía?
Os dejaré, ha dicho Jehová.
Verso 36. “Y nunca más os vendrá a la memoria decir: Profecía de Jehová; porque la palabra de cada uno le será por profecía; pues pervertisteis las palabras del Dios viviente, de Jehová de los ejércitos, Dios nuestro.”
Jeremías 24
Así ha dicho Jehová Dios de Israel.
Versos 5-7. “(…) Miraré a los transportados de Judá, a los cuales eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para bien. Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra, y los edificaré, y no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré. Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.”
Al rey, a sus príncipes, Versos 8-10. “…y al resto de Jerusalén que quedó en esta tierra, y a los que moran en la tierra de Egipto, los daré por escarnio y por mal a todos los reinos de la tierra; por infamia, por ejemplo, por refrán y por maldición a todos los lugares a donde yo los arroje. Y enviaré sobre ellos espada, hambre y pestilencia, hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres.”
Oremos
Oh Señor! Abre nuestros oídos para oírte y quita la dureza de nuestro corazón. Danos entendimiento y sabiduría para obedecerte. Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Verso 11. “Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a los moradores de Jerusalén, diciendo: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras.”
Observemos la respuesta del pueblo. Verso 12. «Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón.»
Verso 18. “Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremías; porque la ley no faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirámoslo de lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras.”
El castigo para aquellos que desechen la Palabra de Dios. Observemos la oración de Jeremías.
Hebreos 10:28-29. “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?”
Jeremías 19
El reclamo del Señor.
Su pueblo ha endurecido su corazón y NO ESCUCHA SU PALABRA. Al contrario, el pueblo de Dios hizo, lo que Él no les mandó, ni habló, ni le vino al pensamiento. ¿Sucede hoy lo mismo?
¿Cuál es la profecía?
Verso 15. “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí, yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella; porque han endurecido su cerviz para no oír mis palabras.”
Jeremías 20
La Palabra de Dios me sedujo.
Versos 7-9. “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción. La palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: no me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.”
La profecía del cautiverio.
Versos 4-5. “(…) y a todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia, y los llevará cautivos a Babilonia, y los matará a espada. Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo su trabajo y todas sus cosas preciosas; y daré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, y los saquearán, y los tomarán y los llevarán a Babilonia.”
Jeremías como tipo de Cristo: su padecimiento.
Azotaron al profeta, y lo pusieron en el cepo. Cada día fue escarnecido y burlado.
Denunciad, denunciémosle: murmuración de muchos y temor de todas partes.
Todos sus amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza.
Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos.
Verso 11. “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.”
Jeremías 21
Oíd Palabra de Jehová.
Yo vuelvo atrás las armas de guerra que están en vuestras manos, con que vosotros peleáis.
Pelearé contra ustedes con mano alzada y con brazo fuerte, con furor y enojo e ira grande.
Heriré a los moradores de esta ciudad, y los hombres y las bestias morirán de pestilencia grande.
Entregaré al rey de Judá, a sus criados, al pueblo y a los que queden de la pestilencia, de la espada y del hambre en la ciudad, en mano del rey de Babilonia, en mano de sus enemigos y de los que buscan sus vidas, y él los herirá a filo de espada; no los perdonará, ni tendrá compasión de ellos, ni tendrá de ellos misericordia.
He aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte.
El que quedare en esta ciudad morirá a espada, de hambre o de pestilencia; más el que saliere y se pasare a los caldeos que os tienen sitiados, vivirá, y su vida le será por despojo.
Mi rostro he puesto contra esta ciudad para mal, y no para bien, dice Jehová; en mano del rey de Babilonia será entregada, y la quemará a fuego.
Haced de mañana juicio.
Librad al oprimido de mano del opresor.
Para que mi ira no salga como fuego, y se encienda y no haya quien lo apague, por la maldad de vuestras obras.
Versos 13-14. “He aquí yo estoy contra ti, moradora del valle, y de la piedra de la llanura, dice Jehová; los que decís: ¿Quién subirá contra nosotros, y quién entrará en nuestras moradas? Yo os castigaré conforme al fruto de vuestras obras, dice Jehová, y haré encender fuego en su bosque, y consumirá todo lo que está alrededor de él.”
Oremos
Sáname, oh Jehová, y seré sano. Sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Aunque los aventé con aventador hasta las puertas de la tierra, y dejé sin hijos a mi pueblo y lo desbaraté. Verso 7.
¿Un profeta de contienda y de discordia?
Mientras los falsos profetas, anunciaban paz, Jeremías profetizaba cautiverio, espada y muerte.
Fueron halladas tus palabras, y yo las comí.
Y tú palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
Así dice Jehová.
Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.
Versos 19-21. “Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.”
Jeremías 16
¿Por qué causa el Señor ha quitado de su pueblo su paz, su misericordia y sus piedades?
Versos 10-11. “Y acontecerá que cuando anuncies a este pueblo todas estas cosas, te dirán ellos: ¿Por qué anuncia Jehová contra nosotros todo este mal tan grande? ¿Qué maldad es la nuestra, o qué pecado es el nuestro, que hemos cometido contra Jehová nuestro Dios? Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley.”
Meditemos profundamente en esto.
Observemos que el reclamo que el Señor hace, el castigo que advierte y la promesa de restauración, son para su pueblo y no para los pueblos vecinos. ¿Repite el Pueblo de Dios estos mismos pecados?
¿Reclama el Señor a su pueblo lo mismo hoy? ¿Se aplican las mismas advertencias?
Verso 12. “Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí.”
Jeremías 17
El pecado de Judá.
Escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante, esculpido está en la tabla de su corazón, y en los cuernos de sus altares. Sin embargo, ¿que nos ha pedido el Señor esculpir en nuestro corazón?
Proverbios 3:3. “Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón.”
¿Qué contraposición hace el Señor entre los que confían en lo movible, y aquellos cuya confianza está en Jehová y su Palabra inconmovible?
¿Inclinó su oído el pueblo de Dios ante las advertencias del profeta que le hablaba Palabra de Jehová?
Pero ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, sino endurecieron su cerviz para no oír, ni recibir corrección.
El que entiende y obedece la Palabra.
Verso 8. “Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”
Oremos
Padre aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová, actúa por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti hemos pecado. Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres; porque contra ti hemos pecado.
Por amor de tu nombre no nos deseches, ni deshonres tu glorioso trono; acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros. Haznos volver de la imaginación de nuestro corazón y danos el discernimiento, el entendimiento de tú Palabra. Quita la Palabra de mentira de nuestro corazón.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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He dejado mi casa, desamparé mi heredad, he entregado lo que amaba mi alma en mano de sus enemigos.
Los pastores.
Han destruido mi viña, hollaron mi heredad, convirtieron en desierto y soledad mi heredad preciosa.
¿Por qué causa?
Mi viña fue puesta en asolamiento, y lloró sobre mí desolada; fue asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que reflexionase.
Jeremías 13
Jehová ha hablado.
Por tanto: Escuchad y oíd.
No andes en la imaginación de tu corazón.
No te envanezcas.
Da gloria a Jehová.
Humíllate deja la soberbia.
Arrepiéntete, se limpia.
¿Cuánto tardarás tú en purificarte?
El Señor hará que se pudra la soberbia de su pueblo.
Así como se pudrió el cinto de Jeremías.
La causa del cautiverio, la espada y la muerte.
¿Por qué me ha sobrevenido esto?
Verso 10-11. “Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno. Porque como el cinto se junta a los lomos del hombre, así hice juntar a mí toda la casa de Israel y toda la casa de Judá, dice Jehová, para que me fuesen por pueblo y por fama, por alabanza y por honra; pero NO ESCUCHARON.”
Jeremías 14
¿Quién envió el cautiverio?
En ti, pues, esperamos, pues tú hiciste todas estas cosas.
¿Ha desechado el Señor enteramente a su pueblo?
¿Lo ha aborrecido su alma?
¿Por qué nos hirió sin que haya remedio?
Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de curación, y he aquí turbación.
Así ha dicho Jehová acerca de este pueblo.
Se deleitaron en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora de su maldad, y castigará sus pecados.
Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para bien.
Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia.
Los falsos profetas.
Dicen: No veréis espada, ni habrá hambre entre vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera.
Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé.
Visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan.
Con espada y con hambre serán consumidos esos profetas.
«… tanto el profeta como el sacerdote anduvieron vagando en la tierra, y no entendieron.»
Volvamos de nuestros malos caminos.
Volvamos a la Palabra.
Oremos
Padre perdona nuestra sordera, la maldad, la ceguera y que abandonamos tu Palabra para ir tras la imaginación de nuestro corazón. Ten misericordia de nosotros. No nos abandones, corrígenos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Atendamos a los reclamos del Señor: Mi pueblo dejó mi ley.
No obedecieron a mi voz, no caminaron conforme a mi Palabra, se fueron tras la imaginación de su corazón. Se fueron en pos de los ídolos, porque así les enseñaron sus antepasados.
Mi pueblo no se fortaleció para la verdad.
Eso es lo que el enemigo desea, que estemos débiles para no obedecer, para que no sea terminada la obra de Dios en nosotros. ¿Cómo nos fortalecemos para obedecer? Con la Palabra misma.
Nehemías 6:9. “Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: Se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no será terminada. Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos.”
Eclesiastés 7:19. “La sabiduría fortalece al sabio más que diez poderosos que haya en una ciudad.”
Filipenses 4:13. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
Mi pueblo no habla verdad.
Acostumbraron su lengua a hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente y su morada está en medio del engaño.
No quisieron conocerme, dice Jehová.
Versos 23-24. “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.”
¿Qué más he de hacer por la hija de mi pueblo?
Yo los refinaré y los probaré. ¿Quién es varón sabio que entienda esto?
¿A quién habló la boca de Jehová, para que pueda declararlo?
He aquí que vienen días, dice Jehová, en que castigaré a todo circuncidado, y a todo incircunciso.
Dense prisa.
Levanten llanto por nosotros. Desháganse nuestros ojos en lágrimas, nuestros párpados se destilen en aguas. Levantemos voz de endecha y hagamos lamentación.
Jeremías 10
Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros.
Verso 2. «Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman.»
Los pastores.
Se infatuaron, y no buscaron a Jehová; por tanto, no prosperaron, y todo su ganado se esparció.
El hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.
¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones?
Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti.
Verso 10. “Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación.”
Jeremías 11
Oíd las palabras de este pacto.
Versos 3-4. “Maldito el varón que no obedeciere las palabras de este pacto, el cual mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: Oíd mi voz, y cumplid mis palabras, conforme a todo lo que os mando; y me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.”
Versos 6-7. “Y Jehová me dijo: Pregona todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: Oíd las palabras de este pacto, y ponedlas por obra. Porque solemnemente protesté a vuestros padres el día que les hice subir de la tierra de Egipto, amonestándoles desde temprano y sin cesar hasta el día de hoy, diciendo: Oíd mi voz.”
PERO NO OYERON.
Meditemos en esto. ¿Qué significa irse tras la imaginación del corazón? Porque el Señor dice que su pueblo no inclinó su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón. Investiguemos este tema a la luz de toda la Biblia.
Por tanto, traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron.
Así ha dicho Jehová.
He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré.
Oremos
Perdónanos Señor. Ayúdanos a obedecerte.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Verso 8. «Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra inhabitada».
La queja del Señor.
Ustedes no me escuchan, no aman mi Palabra.
Verso 10. “¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.”
El juicio.
Verso 19. “Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.”
Jeremías 7
Oíd palabra de Jehová.
Mejoren sus caminos y sus obras. No confíen en palabra de mentira.
No hagan injusticia entre el hombre y su prójimo. No opriman al extranjero, al huérfano y a la viuda.
No derramen sangre inocente. No anden en pos de dioses ajenos, extraños y desconocidos.
No hurten, no maten, no adulteren, no juren en falso y no usen la casa del Señor como cueva de ladrones. No hagan abominaciones en la casa del Señor, mancillándola.
Escuchen mi llamado y respóndanme. No endurezcan la cerviz.
Oigan e inclinen su oído, ante la exhortación de mi Palabra. Escuchen mi voz y admitan mi corrección.
Hablen palabra de verdad. Anden en mis caminos.
No me provoquen a ira. No ofrezcan sus hijos a los ídolos. No tengan prácticas que el Señor no mandó, ni subió en su corazón.
Verso 23. “Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.”
Ustedes NO ME OYEN.
Les hablé desde temprano y sin cesar, y no oyeron, los llamé y no respondieron. No oyeron ni inclinaron su oído. Ustedes antes de entender mi Palabra, prefieren caminar en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y van hacia atrás y no hacia adelante.
Versos 27-28. “Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no te oirán; los llamarás, y no te responderán. Les dirás, por tanto: Ésta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada.”
Jeremías 8
El dolor del Corazón de Dios.
Verso 18. «A causa de mi fuerte dolor, mi corazón desfallece en mí».
Versos 21-22. «Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado. ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo?»
Mateo 9:36. “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.”
Mateo 23:37-38. “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta.”
¿Por qué mi pueblo es rebelde con rebeldía perpetua?
Abrazaron el engaño, y no han querido volverse.
Mi pueblo no conoce mi Palabra.
Mi pueblo no conoce el juicio de Jehová. Mi pueblo dice que es sabio, y que la ley de Jehová está con él.
La pluma mentirosa de los escribas.
Cambiaron en mentira la Palabra de Dios. Aborrecen la palabra de Jehová. ¿Qué sabiduría tienen?
Mi pueblo no se avergüenza de su pecado.
¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado en lo más mínimo. No supieron avergonzarse.
El juicio.
Caerán, por tanto, entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.
Oremos
Padre perdónanos, circuncida el prepucio de nuestro corazón y quebranta nuestra dureza. Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; Y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre. (Salmos 79:9).
Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo. (Daniel 9:19).
Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios? (Joel 2:17).
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Mi corazón se agita dentro de mí; no callaré; porque sonido de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra.
Lucas 19:41-42. “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.”
Gálatas 4:19. “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.”
Escuchemos el ruego del Señor
¡Vuélvete a mí! Quita de delante de mí tus abominaciones.
No andes de acá para allá, no divagues en tu corazón.
Circuncida el prepucio de tu corazón. Lava tu corazón de maldad, para que seas salva.
¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti, los pensamientos de iniquidad? Deja la rebeldía.
No seas necio. Deja de hacer el mal. Aprende a hacer el bien.
Deja la ignorancia. Se entendido en mi Palabra. Conóceme.
La advertencia.
Verso 4. «Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.”
¿De quién es responsabilidad?
Verso 22. » Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron.»
1 Pedro 4:17. «Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?»
Jeremías 5
El pecado del pueblo del Señor.
No hay quien haga justicia, que busque verdad.
No quisieron recibir corrección. Endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse.
Aunque digan: Vive Jehová, juran falsamente. Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios.
Locura. No conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios.
Adulteraron, y en casa de rameras se juntaron en compañías.
Resueltamente se rebelaron contra mí. Negaron a Jehová.
Dijeron: Él no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre.
Los profetas son como viento, porque no hay en ellos palabra.
Corazón falso y rebelde; se apartaron y se fueron. Impiedad.
Acechan como quien pone lazos, pusieron trampa para cazar hombres.
Los profetas profetizan mentira, y los sacerdotes dirigen por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso.
El juicio de Jehová contra su pueblo.
¿No había de castigar esto? dijo Jehová. De una nación como ésta, ¿no se había de vengar mi alma?
La pregunta.
¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os amedrentaréis ante mí, que puse arena por término al mar, por ordenación eterna la cual no quebrantará?
Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus ondas, mas no lo pasarán.
Versos 24-26. » Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo, y nos guarda los tiempos establecidos de la siega. Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas, y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien. Porque fueron hallados en mi pueblo impíos; acechaban como quien pone lazos, pusieron trampa para cazar hombres.”
Oremos
Padre perdona la maldad de nuestro corazón. La sordera, la ceguera. Restáuranos, Señor.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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El término «Palabra de Jehová» aparece 252 veces en la Biblia.
La primera vez, aparece en Génesis 15:1. «Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande».
La última vez, aparece en Malaquías 1:1. «Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías».
Este libro, también es Palabra de Jehová que le vino en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado. Preparemos nuestro corazón en oración, en obediencia, en humildad y santidad, para poder recibirla, atesorarla y entenderla.
Jeremías se consideraba a sí mismo, un niño que no sabía hablar.
¿Cuál fue la respuesta del Señor ante su queja? No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.
Yo pongo mis palabras en tu boca por fuego.
Este pueblo lo pongo por leña, y los consumirá.
También a Isaías le dijo lo mismo: Isaías 51:16. “Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú.”
A Ezequiel también le dijo lo mismo: Ezequiel 3:10. “Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos.”
¿Qué ves tú?
Observemos con mucha atención esto: el Señor llama a las cosas que no son como que si fuesen. Lo importante no es lo que vemos humanamente en la Palabra de Dios, sino lo que el Señor dice realmente que está diciendo. Lo importante no es lo que vemos en forma movible sino la Palabra inconmovible. El significado verdadero y eterno es invisible a los ojos humanos. Necesitamos la revelación del Espíritu para ver en la Palabra lo que el Señor ve y entender lo que Él dice.
El Señor hoy nos pregunta lo mismo: ¿que ves tú? Nuestros ojos humanos verán en la Palabra una vara de almendro o una olla que hierve, pero el Señor ve como su Palabra se cumple apresuradamente.
Isaías 8:12. “No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo.”
Romanos 4:17. “(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.”
Recordemos también el caso de Jacob con las varas en Génesis 30:39,41; y revisemos estos textos: Amós 7:8, Amós 8:2; Zacarías 4:2, Zacarías 5:2; Números 17:8; y Ezequiel 7:10.
No temas delante de ellos.
Ciñe tus lomos, levántate, háblales todo cuanto te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová, no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.
Veamos en Jeremías una figura del mesías.
Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Verso 5.
Te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. Verso 10.
Verso 18. “Te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra.”
Verso 19. “Pelearán contra ti, pero no te vencerán.”
Jeremías 2
He aquí yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: No he pecado.
El Señor no está callado ante el pecado de su pueblo.
Jehová contiende y pleitea con su pueblo, sin embargo, el pueblo de Dios no tiene conciencia de pecado.
El pueblo de Dios no ve en la Palabra del Señor su exhortación ni su reprensión.
Mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días, dice el Señor.
¿Por qué ha dicho mi pueblo: Somos libres; nunca más vendremos a ti?
El pueblo de Dios afirma: Soy inocente, de cierto su ira se apartó de mí.
¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.
Él descubrirá y castigará la vergüenza de su pueblo. No lo dejará sin castigo, aun cuando su amor cubrirá también su pecado, lo limpiará y lo salvará por amor a sí mismo.
¡Atiendan a mi Palabra! Dice el Señor.
Este libro de Jeremías también nos revela las consecuencias de haber dejado la Palabra del Señor.
Se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos. No hay una comprensión inconmovible de la Palabra.
El pueblo de Dios sólo ve en la Palabra sus bendiciones.
¡Oh generación! atended vosotros a la palabra de Jehová. ¿He sido yo un desierto para Israel, o tierra de tinieblas?
Observemos también el reclamo de Dios en cuanto a la idolatría.
¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales?
Jehová desechó a aquellos en quienes tú confiabas, y no prosperarás por ellos.
¿Acaso el pueblo de Dios, hoy en día, no reconoce su idolatría?
Jeremías 3
Las consecuencias del pecado de idolatría.
Con tus fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra.
Por juzgar ella cosa liviana su fornicación, la tierra fue contaminada.
¡Vuélvete a mí! dice Jehová.
Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo.
No hemos escuchado su Palabra.
Verso 25. “Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre; porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día, y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.”
El resultado de la conversión.
Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion.
Les daré pastores según mi corazón, que los apacienten con ciencia y con inteligencia.
Ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salvación de Israel.
Oremos
Padre reconocemos nuestra maldad, porque contra ti Jehová nuestro Dios hemos prevaricado, y fornicamos con los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oímos tu voz, Jehová.
Padre danos entendimiento del libro de Jeremías. Señor: abre nuestros ojos espirituales para ver en tu Palabra lo que tú ves y llamar a las cosas como tú las llamas. Quita nuestra manera de pensar y entender tu Palabra para entender tu manera.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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