Día 231. Libro 24.
Lamentaciones 3
- Cristo el Redentor.
- Abogaste, Señor, la causa de mi alma; redimiste mi vida.
- Nuestro Cristo sufrió nuestro oprobio, nuestras culpas y nuestro cautiverio.
- Siendo puro y sin mancha y sin merecerlo, Él fue castigado en nuestro lugar.
- Isaías 53:5. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
- Efesios 4:8. “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.”
- Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré.
- Versos 22-23. “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
- Verso 24. “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.”
- Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.
- ¿Por qué se lamenta el hombre viviente?
- Laméntese el hombre en su pecado.
- Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová.
- ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?
- ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?
- Observemos esto.
- Verso 65. Jeremías ora: Entrégalos al endurecimiento de corazón; tu maldición caiga sobre ellos.
- ¿Es capaz Dios de responder afirmativamente una oración como esa?
- Romanos 1:28. “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.”
Lamentaciones 4
- ¿Por qué?
- Versos 12-13. “Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo, Creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalén. Es por causa de los pecados de sus profetas, y las maldades de sus sacerdotes, Quienes derramaron en medio de ella la sangre de los justos.”
- ¿En quién ponemos nuestra esperanza?
- Verso 17. “Aun han desfallecido nuestros ojos esperando en vano nuestro socorro; En nuestra esperanza aguardamos a una nación que no puede salvar.”
- Nunca más.
- Verso 22. “Se ha cumplido tu castigo, oh hija de Sion; Nunca más te hará llevar cautiva. Castigará tu iniquidad, oh hija de Edom; Descubrirá tus pecados.”
Lamentaciones 5
- ¿Por qué te olvidas completamente de nosotros, Y nos abandonas tan largo tiempo?
- Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre; Tu trono de generación en generación.
Oremos.
- Padre, Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos; Renueva nuestros días como al principio. Porque nos has desechado; Te has airado contra nosotros en gran manera.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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