Jeremías 31-32

Día 223. Libro 23.

Jeremías 31

  1. El arrepentimiento.
  2. Me azotaste, y fui castigado como novillo indómito.
  3. Conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Jehová mi Dios.
  4. Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo.
  5. Me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud. 18-19.
  • La Palabra fructificará en nosotros.
  • Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
  • Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová.
  • Porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

Jeremías 32

  1. Reflexionemos en torno a la situación y experiencia del profeta Jeremías.
  2. Por un lado tiene la revelación de la Palabra del Señor y por otra parte, está preso por predicar dicha revelación.
  3. La ciudad está entregada a espada, hambre y pestilencia, sin embargo, el Señor le manda que compre una heredad como señal de la futura restauración del pueblo de Dios y del regreso del remanente a la ciudad de Jerusalén.
  4. ¿Representan estos hechos verdades contradictorias para el ser humano?
  5. La fuerte contradicción debe llevarnos a entender que el pensamiento de Dios y el cumplimiento de su Palabra son contrarias a nuestra manera de pensar y ver la realidad.
  6. Aprendamos que en cada situación descrita en la Palabra, se usan figuras de cosas terrenales, para representar el pensamiento inconmovible del Señor.
  • Nuevamente en este capítulo el Señor desea dejarnos testimonio claro de las causas del cautiverio.
  • La desobediencia y maldad de su pueblo rebelde.
  • Verso 20. “Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud.”
  • Los hijos de Israel no han hecho más que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Jehová. 
  • Observemos la oración del profeta.
  • Aprendamos a orar como el, en base a la revelación de la Palabra del Señor y con el entendimiento de su voluntad, cómo dice Jesús en Lucas 11.

Oremos

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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