Día 209. Libro 23.
Isaías 46
- Oídme.
- Tuvieron ellos mismos que ir en cautiverio.
- Tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores.
- Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia.
- ¿Qué hará el Señor?
- Dice el Señor: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.
- Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.
- Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel.
Isaías 47
- Babilonia.
- Un instrumento en la mano de Jehová para ejecutar sus juicios contra su pueblo.
- Verso 6. “Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad, y los entregué en tu mano; no les tuviste compasión; sobre el anciano agravaste mucho tu yugo.”
- Babilonia también será castigada. ¿Cuál es el juicio contra ella?
- ¿Que nos enseñan estos hechos sobre el temor de Dios?
Isaías 48
- Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel.
- Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.
- Versos 18-19. “¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar. Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus entrañas como los granos de arena; nunca su nombre sería cortado, ni raído de mi presencia.”
- Ciertamente.
- No se abrió antes tu oído; porque sabía que siendo desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre.
- Reflexionemos en esto. Es una palabra para su pueblo.
Isaías 49
- Nuestro amado mesías. La misión del Siervo de Jehová.
- Él es el menospreciado de alma, el abominado de las naciones.
- Levantará las tribus de Jacob.
- Restaurará el remanente de Israel.
- Será luz de las naciones.
- Será salvación hasta lo postrero de la tierra.
- Palabra de Dios.
- En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo.
- ¿Para qué? Para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades y para que digas a los presos: Salid, y a los que están en tinieblas: Mostraos.
- Versos 15-16. “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.”
- Yo pelearé tu pleito.
- Versos 25-26. “Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos. Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.”
Oremos
- Perdona Señor nuestra idolatría. Nos arrepentimos en polvo y ceniza. Reconocemos nuestra obstinación y nuestra rebelión.
- Nos volvemos a tu Palabra, ten misericordia de nosotros Señor y restáuranos, vuelve tu rostro y seremos salvos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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