Salmos 119

Día 181. Libro 19.

Salmos 119

  1. Aprendamos del Salmo, porque nos enseña todo sobre la Palabra.
  2. Lo primero que necesitamos hacer es leer todo el Salmo. Leerlo en voz alta y de ser posible, oírlo varias veces.
  3. Segundo: meditar. Pensemos en torno a lo que verdaderamente está diciendo el Señor.
  4. Tercero: Sumar, buscar en la palabra los textos que hablan de lo mismo que enseña el salmo. Reunir las enseñanzas comunes para descubrir las verdades bíblicas.
  5. Cuarto: Arrepentirse. Reconocer, confesar, pedir perdón. Recibir sanidad. Ver 1 Juan 1:9.
  6. Quinto: Orar, clamar, implorar, suplicar que se cumpla en nosotros lo que dice el salmo.
  7. Sexto escribir, precisar verdades y registrar las enseñanzas agrupándolas por similitudes.
  8. Séptimo: confrontar argumentos falsos.
  9. Y por último, octavo: elaborar conclusiones.
  • Observemos los nombres que le da el Señor a su Palabra.
  • Vamos a beberlos y saborearlos. Vamos a atesorarlos en nuestra mente y corazón: Ley de Jehová, Testimonios, Caminos, Mandamientos, Estatutos, Juicios, Palabra, Dichos y Verdad.
  • Este es un resumen de las determinaciones y los propósitos del corazón que nos enseña el Salmo. Podemos revisarlas y usarlas para orar con ellas conforme a la Palabra.
  • Quiero andar en tu ley.
  • Guardar tus testimonios.
  • Buscarte con todo el corazón. 
  • No hacer iniquidad.
  • Ordenar mis caminos.
  • Atender tus mandamientos.
  • Alabarte con rectitud de corazón.
  • Aprender tus justos juicios.
  • No desviarme de tus mandamientos.
  • No pecar contra ti.
  • Contar todos los juicios de tu boca.
  • No encubras de mi tus mandamientos.
  • Aparta de mí el oprobio y el menosprecio.
  • Aparta de mí el camino de la mentira.
  • Concédeme tu ley.
  • No me avergüences. 
  • Correré por el camino de tus testimonios.
  • Ensancha mi corazón.
  • Enséñame el camino de tus estatutos.
  • Dame entendimiento para guardar tu ley y cumplirla de todo corazón. 
  • Guíame por la senda de tus mandamientos.
  • Avívame en tu camino.
  • Confírmame tu Palabra.
  • Vivifícame en tu justicia.
  • Que yo anhele tu Palabra Señor.
  • Enséñame a temer tus juicios.
  • Guardaré tu Palabra Señor!
  • Eternamente y para siempre alabo tu Palabra Señor!!!
  • Levantó mis manos a tus mandamientos.
  • Los amo.
  • Recibo la Palabra que me das.
  • Espero en ella.
  • Medito en tus estatutos.
  • Tu Palabra es mi consuelo en la aflicción.
  • Tus dichos me vivifican. 
  • Tu Palabra es mi cántico.
  • Aleluya! Dame entendimiento y viviré. Hazme entender tu Palabra Señor!!!
  • Que dice el Salmo que debemos hacer con la Palabra.
  • Amarla.
  • Acordarse de ella.
  • Alabar a Dios por ella.
  • Alzar mis manos a ella.
  • Andar en ella.
  • Anhelarla.
  • Apegarse a ella.
  • Aprenderla.
  • Atenderla.
  • Buscarla.
  • Cantarla.
  • Confiar en ella.
  • Conocerla.
  • Considerarla.
  • Contarla.
  • Correr en ellas.
  • Creerla.
  • Cumplirla.
  • Desearla.
  • Deleitarme en ella.
  • Escogerla.
  • Esperar en ella.
  • Estimarla recta sobre todas las cosas.
  • Guardarla.
  • Gozarse en ella.
  • Hablar de ella.
  • Inclinar mi corazón.
  • Meditar en ella.
  • No apartarme.
  • No avergonzarme.
  • No dejarla.
  • No desviarme.
  • No olvidarla.
  • Poner en ella mi voluntad.
  • Ponerla por obra.
  • Regocijarme en ella.
  • Siempre estar con ella.
  • Tener celo por ella.
  • Tenerle miedo.
  • Tenerle temor.
  • Tomarla como mi heredad.
  • Volver mis pies a ella.
  • No podemos concluir la meditación del Salmo sin reflexionar en esto.
  • Definitivamente el Señor ha hecho al verbo el centro de su mensaje, porque Cristo es su Palabra.
  • Por eso tenemos que amarla con todo el corazón, guardarla e incluso alzar nuestras manos ante ella.

Oremos.

  • Me humillo y me postro ante tu Palabra mi Señor! Viva mi alma y te alabe, Y tus juicios me ayuden.
  • Dale entendimiento a tu pueblo Señor del significado que tú le das a tu Palabra. Haznos entender la importancia y el lugar que tú le has dado a Cristo, porque Cristo es tu Palabra.
  • Señor, perdónanos cuando la hemos menospreciado, cuando le hemos puesto nombres que no son los que tú le das. Perdónanos, cuando la hemos relegado, cuando en nuestros tiempos de reunión, no es ella la prioridad. Perdónanos. Endereza nuestros caminos y transforma nuestros argumentos, nuestras falsas doctrinas, cámbialas por tu verdad. Para que tengamos celo por tu Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 184

Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress:  365 días con la Palabra

Twitter: @mirdzastrid

App. ENLACE+
https://enlace.plus/organization/d243a2a1-5b9c-43a7-b10a-204588a47186

Y en nuestra página Web:

https://volveralapalabra.wordpress.com

Deja un comentario