Salmos 105-108

Día 179. Libro 19.

Salmos 105

  1. Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras en los pueblos.
  2. En toda la tierra están sus juicios, su pacto, la Palabra que Él mandó para mil generaciones.
  • Para que guardemos sus estatutos, y cumplamos sus leyes.
  • Para eso nos dio las tierras de las naciones.
  • La alabanza de los escogidos.
  • Busca al Señor y su poder, busca siempre su rostro. Invoca su nombre alégrate de corazón, gloríate solo en El. Cántale salmos, canta su Palabra, acuérdate de las maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca, habla de esto, y da a conocer sus obras en todos los pueblos.

Salmos 106

  1. ¿Quiénes expresaremos las poderosas obras de Jehová? 
  2. ¿Quiénes contaremos sus alabanzas? Somos nosotros los responsables de hacer esto y enseñarlo por su Palabra.
  • Confesemos.
  • Tomemos el salmo y confesemos al Señor cada uno de los pecados que Él le señala a su pueblo. Postrémonos y pidamos misericordia. Humillémonos y clamemos por su perdón. No seamos altivos pensando que esto es solo cosa del pasado de Israel, seamos entendidos y oremos como Daniel, como David, y como Cristo.
  • Observemos el reclamo del Señor.
  • Verso 24. “Pero aborrecieron la tierra deseable; No creyeron a su palabra.”
  • Verso 25.  “Antes murmuraron en sus tiendas, Y no oyeron la voz de Jehová.”
  • Verso 43. “Muchas veces los libró; Mas ellos se rebelaron contra su consejo, Y fueron humillados por su maldad.”
  • ¿Hacemos lo mismo?

Salmos 107

  1. Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
  2. Observemos que esta invitación se repite en los versos 8, 15, 21 y 31.
  3. El quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro.  
  4. Verso 20. “Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina.”
  • Pero…
  • Verso 11. “Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová. Y aborrecieron el consejo del Altísimo.”
  • Por esta causa, moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros, tal como dice el verso 10.
  • Observemos la secuencia y su repetición en el pueblo de Dios.
  • Rebelión-castigo- salvación.
  • La interpretación que da la Palabra.
  • Los lugares torcidos, las puertas de bronce y los cerrojos de hierro que el Señor tuvo que desmenuzar, quebrantar y hacer pedazos son la falta de entendimiento, la desobediencia y la rebeldía a su Palabra.
  • Isaías 45:2-3. “Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.”
  • La profecía cumplida en nuestro Cristo. 
  • Apocalipsis 15:3. “Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.”
  • Por su misericordia.
  • El Señor convierte los ríos en desierto, los manantiales de las aguas en sequedales y la tierra fructífera en estéril.
  • Él nos ha redimido del poder del enemigo.
  • Tito 2:14. “Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”
  • 1 Pedro 1:18-19. “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”
  • Observemos las bendiciones y las maldiciones, intrínsecamente ligadas al entendimiento y la obediencia de la Palabra de Dios.
  • Él convierte los ríos en desierto, Y los manantiales de las aguas en sequedales. Él hace la tierra fructífera en estéril, Por la maldad de los que la habitan. El vuelve el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales, y son menoscabados y abatidos a causa de tiranía, de males y congojas. Él esparce menosprecio sobre los príncipes, Y les hace andar perdidos, vagabundos y sin camino.
  • Verso 43. “¿Quién es sabio y guardará estas cosas, Y entenderá las misericordias de Jehová?”
  • Jeremías 9:24. “Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.”
  • Efesios 3: 14 y 16-19. “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, (…)  para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,  seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”

Salmos 108

  1. ¡Que se despierten los instrumentos del Señor! 
  2. Anunciemos su Palabra al alba.
  3. Reflexionemos en torno a Cristo y su Palabra. Porque más grande que los cielos es su misericordia. Y hasta los cielos es su verdad.
  4. Efesios 2:4-7. “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.”
  • Danos socorro contra el adversario, Porque vana es la ayuda del hombre. 
  • No pongamos nuestra fe en las cosas movibles. Solo confiemos en su Palabra.
  • Salmos 146:3-5. “No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación. Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos. Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios.”
  • ¿Quién me guiará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
  • Verso 11. “¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?”

Oremos.

  • Señor, ten misericordia de nosotros y quita nuestra cautividad. Confesamos nuestra rebeldía, nuestros pecados y los pecados de nuestro pueblo. Nos rebelamos a tu Palabra y no entendemos tus maravillas.
  • Bendito Jehová Dios de Israel, Desde la eternidad y hasta la eternidad. Amén. Aleluya.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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