Salmos 96-104

Día 177. Libro 19.

Salmos 96

  1. Hagamos cántico nuevo para adorar a nuestro Dios.
  2. Demos bendiciones a su nombre. Exaltemos su salvación y su juicio sobre el mundo, su gloria y sus maravillas entre los pueblos. Exaltemos su grandeza sobre todos los dioses, Él es temible. Glorifiquemos su justicia y su verdad.

Salmos 97

  1. Jehová reina.
  2. Regocíjese la tierra, Alégrense las muchas costas. Luz está sembrada para el justo y alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, en Jehová, Y alabad la memoria de su santidad.
  • Los que aman a Jehová, aborrezcan el mal.
  • Recordemos que la santidad conviene a su casa y que Él no habita con la maldad.

Salmos 98

  1. Cantemos alegres a Jehová.
  2. Cantemos cántico nuevo porque nuevas son sus misericordias cada mañana. Cantemos su Palabra.
  • Jehová ha hecho notoria su salvación.
  • A vista de las naciones ha descubierto su justicia. Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios en Cristo Jesús.
  • Jehová, vino a juzgar la tierra. 
  • Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud.

Salmos 99

  1. Exaltad a Jehová nuestro Dios, Y postraos ante su santo monte.
  2. Porque Jehová nuestro Dios reina. Él es grande, Dios santo y Dios perdonador. Él responde a los que invocan su nombre y guardan sus testimonios.

Salmos 100

  1. Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.
  2. Entremos por las puertas de la alabanza con acción de gracias. Cantemos alegres. Bendigamos su nombre. Sirvamos a Jehová con alegría. Vengamos ante su presencia con regocijo.
  • Reconozcamos que Jehová es Dios.
  • Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

Salmos 101

  1. Misericordia y juicio cantaré. 
  2. Cantemos su Palabra.
  • El camino de la perfección es caminar en obediencia a su Palabra. 
  • Cuando la integridad habite en nuestro corazón y en medio de nuestra casa, entonces podremos servirle. Porque El pondrá sus ojos en los fieles de la tierra, para que estén con El.
  • Dice el Señor.
  • No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí. Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso. No habitará dentro de mi casa el que hace fraude. El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos. Destruiré a todos los impíos de la tierra, para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad.

Salmos 102

  1. Oración del que sufre. 
  2. Esta la oración de Cristo, el varón experimentado en quebranto. También es la oración de sus escogidos que padecen persecución por causa de la Palabra.
  • Jehová miró desde lo alto de su santuario.
  • Jehová miró desde los cielos a la tierra, para oír el gemido de los presos. Para soltar a los sentenciados a muerte. Para que publique en Sion el nombre de Jehová, y su alabanza en Jerusalén.

Salmos 103

  1. Los que le temen.
  2. ÉL engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.
  3. Verso 17-18. “Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos; Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.”

Salmos 104

  1. Bendice, alma mía, a Jehová. 
  2. Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido; Te has vestido de gloria y de magnificencia. Observemos como el Salmista, habla primero a su alma y le ordena que bendiga a Jehová. Luego concluye: Mientras yo viva le cantaré, en El me regocijaré y meditaré en Él. 
  • En segundo lugar, le habla directamente a Dios. 
  • Mucho te has engrandecido, te has vestido de gloria y de magnificencia. Definitivamente, él vio la gloria de Dios.
  • En tercer lugar, habla de hechos gloriosos que narra el Génesis.
  • Luz, cielos, aguas, flamas de fuego, vientos, los cimientos de la tierra, montes, valles, truenos que son fundados, que huyen, que obedecen la voz de Dios. Entendemos que estos portentos y maravillas, son figuras de verdades eternas y representan principios que necesitamos descubrir. Entendemos que, como mensajeros de la Palabra, necesitamos ser como el viento que entra a todas partes y hace lo que Él quiere. Clamemos para que la iglesia como cuerpo de Cristo, tenga ministros que sean como llama de fuego.
  • Observemos lo inconmovible.
  • Las cosas accesibles a nuestros ojos humanos, como el pan, el vino, el aceite, el sol, la luna, las bestias, las aves, las fuentes de aguas, los arroyos, todas ellas, también son figuras de verdades eternas. Todas fueron hechas y subsisten, se mueven, son sustentadas y se sacian por su sabiduría, por su obra y por el sonido de su voz.  Necesitamos, al igual que el salmista, el entendimiento, la visión inconmovible de estos hechos.
  • Una vez que se conoce el poder de la Palabra de Dios, se puede decir con autoridad sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser. 
  • Dulce será mi meditación en él.
  • Yo me regocijaré en Jehová, meditaré en su Palabra y me regocijaré en ella.
  • Salmos 1:2. “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.”
  • Salmos 63:5-6. “Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca, cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche.”

Oremos.

  • Acuérdate de tu pacto con nosotros, tú pueblo y no nos castigues, conforme a la muchedumbre de tus misericordias. Señor, ten misericordia de nosotros y quita nuestra cautividad. Confesamos nuestra rebeldía, nuestros pecados y los pecados de nuestro pueblo, porque entendemos que nos rebelamos a tu Palabra y no entendemos tus maravillas, que no nos acordamos de tus misericordias y olvidamos tus obras, no esperamos tu consejo y nos entregamos a deseos desordenados.  Confesamos que nos hemos mezclado con el mundo y hemos aprendido sus obras y servido a sus ídolos.
  • Te bendice mi alma Jehová. Te alabamos por todos tus beneficios en Cristo Jesús. Tú eres misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia. No has hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos has pagado conforme a nuestros pecados. Perdona todas nuestras iniquidades y sana todas nuestras dolencias. Haz alejar de nosotros nuestras rebeliones y danos temor de ti. Rescata del hoyo nuestra vida. Corónanos de favores y misericordias y sacia de bien nuestra boca con tu Palabra. Haznos justicia y derecho porque padecemos violencia.
  • Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y recógenos de entre las naciones, para que alabemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas. Bendito Jehová Dios de Israel, Desde la eternidad y hasta la eternidad. Amén. Aleluya.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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