Día 211. Libro 23.
Isaías 54
- El castigo y la promesa.
- Jehová nos llamó como a mujer abandonada y triste de espíritu. Como a la esposa de la juventud que es repudiada. Dices: Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias.
- Regocíjate.
- Levanta canción y da voces de júbilo. No temas. No te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.
- Ensancha el sitio de tu tienda, extiende las cortinas de tus habitaciones, no seas escasa, alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.
- ¿Es éste un mandato relacionado con nuestro entendimiento de la Palabra de Dios?
- Una promesa espectacular para el mesías y para nosotros, el pueblo de Dios.
- Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.
- Ésta es la herencia de los siervos de Jehová. Su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.
Isaías 55
- Vengan, compren sin dinero.
- La Palabra de Dios y la salvación es aquello que compramos sin dinero.
- La salvación no tiene precio, porque Cristo lo pagó.
- Para entender la Palabra, sólo tienes que abandonar tu propia manera de pensar.
- Oír atentamente, inclinar el oído, venir ante la Palabra.
- Dejemos nuestros caminos, nuestros pensamientos y volvamos nuestro corazón hacia su Palabra.
- Versos 7-8. “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.”
- Hagamos esto.
- Busquemos a Jehová mientras puede ser hallado, llamemos en tanto que Él está cercano.
- El pacto eterno.
- Es necesario que dejemos de pensar conforme a nuestros propios criterios, para entrar en el pacto de salvación eterno.
- Los montes, los collados y todos los árboles del campo, levantaran alabanzas cuando la Palabra que sale de la boca de Jehová es prosperada.
- Porque no volverá a Él vacía, sino que hará lo que el Señor quiere, y será prosperada en aquello para lo que fue enviada.
Isaías 56
- Bienaventurado el hombre que hace estos mandamientos.
- Guardar su Palabra. Hacer justicia. Que no es otra cosa que hacer la Palabra.
- Guardar sus días de reposo: descansar de nuestra manera de pensar para adoptar la manera de pensar del Señor. Escoger lo que Él quiere, y abrazar su pacto.
- La promesa.
- Yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros.
- Y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.
- Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración.
- Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar.
- La reprensión.
- Dejan que las bestias del campo y las fieras del bosque devoren las ovejas, porque ustedes mismos las
- devoran.
- Atalayas ciegos.
- Ignorantes.
- Perros mudos, no pueden ladrar.
- Soñolientos, echados, aman el dormir.
- Perros comilones insaciables.
- Pastores que no saben entender.
- Siguen sus propios caminos.
- Buscan su propio provecho.
- Se embriagan de sidra.
- Tienen su mirada en la vanidad: lo movible, lo pasajero, lo terrenal. Lo que no es eterno, lo que no es inconmovible, lo que no es el reino de los cielos.
Isaías 57
- La terrible reprensión.
- ¿Y de quién te asustaste y temiste, que has faltado a la fe, y no te has acordado de mí, ni te vino al pensamiento? Verso 11.
- ¿No he guardado silencio desde tiempos antiguos, y nunca me has temido?
- Hijos de la hechicera, generación del adúltero y de la fornicaria.
- Burladores, hijos rebeldes, generación mentirosa, fervorosos de los ídolos, impíos.
- Verso 17. “Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le herí, escondí mi rostro y me indigné; y él siguió rebelde por el camino de su corazón.”
- El juicio.
- Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán.
- Cuando clames, que te libren tus ídolos.
- Pero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará.
- La promesa para los que obedecen.
- Serán quitados de delante de la aflicción. Entrarán en la paz y recibirán sanidad.
- Descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.
- El que en mí confía tendrá la tierra por heredad, y poseerá mi santo monte.
- Será pastoreado por el Señor, hará vivir su espíritu, vivificará su corazón y será consolado.
- Verso 15. “Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.”
- Versos 18-19. “He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados; produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré.”
- Nuestra responsabilidad.
- Allanad, allanad. Barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo.
Isaías 58
- El día de reposo.
- Anuncien clamando a voz en cuello.
- No se detengan, alcen la voz como trompeta.
- Anuncien a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.
- Desaten las ligaduras de impiedad.
- Suelten las cargas de opresión.
- Dejen ir libres a los quebrantados.
- Rompan todo yugo.
- Partan su pan con el hambriento.
- A los pobres errantes alberguen en casa.
- Vean al desnudo y cúbranlo.
- No se escondan de su hermano.
- Retraigan su pie, de hacer su voluntad.
- No anden en sus propios caminos.
- No hagan, no busquen su voluntad.
- No hablen sus propias palabras.
- Llamen a este día deleite a Jehová, delicia, santo, glorioso de Jehová, veneren este día.
- Es un día de ayunar tu voluntad para hacer la voluntad de Dios.
- Reflexionemos en esto.
- El mandato para el día de reposo ¿es acaso un mandamiento para todos los días?
- ¿Para qué ayunamos?
- El Señor reclama: Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios.
- Me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.
- ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido?
- He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.
- He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente.
- No ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.
- ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza?
- ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?
Oremos
- Padre perdona la dureza de nuestro corazón. Danos entendimiento y obediencia. Gracias porque aunque estábamos abandonados y tristes de espíritu en nuestros delitos y pecados, tu enviaste al Mesías redentor a salvarnos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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