Salmos 69-74

Día 178. Libro 19.

Salmos 69

  1. El padecimiento de Cristo.
  2. Observemos su clamor que sale de lo profundo del alma: sálvame oh, Dios, porque las aguas le entraron hasta el alma. 
  3. Aguas, abismos de aguas, cieno profundo, lodo, pozos, corrientes de aguas, inundación, nos transmiten el profundo dolor, la angustia, el oprobio y el cansancio del sufrimiento en el padecimiento de Cristo por llevar nuestros pecados, curar nuestras llagas y liberarnos de nuestras cadenas.
  4. Cristo sufrió en todos los sentidos: el dolor físico, el dolor en el alma, la traición de un íntimo suyo, el dolor de sentir que era un extraño para sus propios hermanos, la afrenta y el rechazo, al ser escarnecido y aborrecido por un pueblo, incluso el dolor de esperar a alguien que se compadeciese de Él, alguien que lo consolara, y no lo hubo. El desprecio fue tal que llegó al extremo de sentirse miserable, menesteroso y prisionero. Cristo no sufrió un simple rechazo por ser diferente. El sufrió la injusticia de ser aborrecido sin causa, porque en realidad el rechazo era a la Palabra, a Dios mismo. Por eso recibió hiel y vinagre, cuando tuvo sed, en un momento en que lo normal era que alguien se compadeciese de Él. 
  • ¿Esperamos nosotros ser agradables al mundo?
  • Juan 15:18. “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.”
  • Juan 15:20. “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.”
  • Juan 15:25. “Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.”
  • ¿Qué hacía el Señor Jesús mientras padecía?
  • Verso 13. “Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad; Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, Por la verdad de tu salvación, escúchame.”
  • Verso 30. “Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Lo exaltaré con alabanza.”
  • Los que lo afrentaron y nunca se arrepintieron fueron raídos del libro de la vida.
  • Judas el traidor quien entregó a Jesús, fue maldito, cumpliéndose también la profecía. Ver Hechos 1:16-20.
  • Menesterosos, sedientos y hambrientos por la Palabra.
  • Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón. Porque Jehová oye a los menesterosos, Y no menosprecia a sus prisioneros.

Salmos 70

  1. Cántico para recordar. 
  2. Es la voluntad de Dios que no olvidemos que hemos pasado por la necesidad y que hemos estado menesterosos de su auxilio. 
  3. ¿Podemos consolar a otros con el consuelo que hemos recibido?
  • Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan.
  • Y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios.

Salmos 71

  1. Dios ha dado mandamiento para salvarnos. 
  2. Alabemos su nombre porque desde el vientre, desde las entrañas de nuestra madre fuimos reservados para su salvación.
  • Nuestro Dios.
  • Refugio, roca, fortaleza, poder, santidad, sustento, socorro, justicia, esperanza, salvación, seguridad.

Salmos 72

  1. El poderío, el dominio, la salvación y la magnificencia del reino de Cristo, alcanza a su pueblo y a todas las naciones de la tierra.
  2. Juzgará a su pueblo con justicia y a los afligidos, con su Palabra los juzgará.
  3. Él salvará a los hijos de los menesterosos.
  4. Él aplastará al opresor.
  5. Todos le temerán eternamente.
  6. El descenderá como el rocío y como la lluvia.
  7. Florecerá la Palabra.
  8. Será su nombre para siempre.
  9. Él dominará de mar a mar.
  10. Todos se postrarán ante Él.
  11. Benditas serán en él todas las naciones.
  12. Lo llamarán bienaventurado.
  13. Él es el único que hace maravillas.
  14. Toda la tierra será llena de su gloria.
  15. ¡Bendito su nombre glorioso para siempre!

Salmos 73

  1. El verdadero Israel.
  2. Lava tu corazón.
  3. Jeremías 4:14. “Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?”
  4. Tito 3:5. “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.”
  5. Santiago 4:8. “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”
  6. Mateo 5:8. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”
  • Tuve envidia de los arrogantes.
  • Viendo la prosperidad de los impíos.
  • Salmos 37:1-2. «No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.  Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán.» 
  • El entendimiento de la Palabra es el antídoto perfecto para no amargarse ante la prosperidad del impío.
  • Verso 17. “Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.”
  • Verso 23. “Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo.”
  • La soberbia, la arrogancia y la altivez.
  • Recordemos que estos pecados se relacionan con argumentos que se levantan en contra del conocimiento de la Palabra. Su alcance destruye el alma de aquel que es sabio en su propia opinión y no se humilla a ser enseñable por la Palabra. La soberbia también puede conducir a la terquedad y puede hacernos torpes.
  • Deslizarse de la Palabra.
  • Reflexionemos en esta advertencia. No entender la suma de la Palabra nos conduce a deslizarnos. El deslizarse puede entenderse como un caminar progresivo en desobediencia, que nos aleja más y más del entendimiento. QUIERA EL Señor, en su misericordia, librarnos de caer en este pecado.
  • Lucas 11:4. “Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal.”
  • 2 Pedro 2:9. “Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio.”
  • ¿Cuál será el fin de aquellos que se apartan con soberbia y altivez?
  • Verso 28-29. “Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.”

Salmos 74

  1. No vemos ya nuestras señales; No hay más profeta, Ni entre nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
  2. 1 Samuel 3:1. “El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.”
  3. Amós 8:11. “He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.”
  4. Miqueas 3:6. “Por tanto, de la profecía se os hará noche, y oscuridad del adivinar; y sobre los profetas se pondrá el sol, y el día se entenebrecerá sobre ellos.”

Oremos.

  • ¡Padre cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, se someterán a ti tus enemigos. Alábenle los cielos y la tierra, los mares, y todo lo que se mueve en ellos. Haznos entender tu padecimiento Señor. Reconocemos que no lo hemos comprendido. Haz resplandecer la luz de tu rostro sobre nosotros. Bendícenos con entendimiento y danos temor de ti.
  • Señor líbranos de deslizaderos y asolamientos. No entregues a las fieras el alma de tu tórtola, Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos. Levántate, oh Dios, aboga tu causa. ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre? Acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.
  • Dios mío, ¡ven a librarme! Señor. ¡Ven pronto en mi ayuda! Tú eres quien me ayuda y me liberta. ¡No te tardes, Señor! Estoy pobre y afligido, Dios mío. ¡Que sean puestos en ridículo los que tratan de matarme! ¡Que huyan en forma vergonzosa los que quieren hacerme daño! ¡Que huyan avergonzados los que se burlan de mí! Que todos los que te buscan se llenen de alegría. Que los que desean tu salvación digan siempre: ¡Dios es grande! Tómanos, Señor de la mano y guíanos en el entendimiento de tu Palabra. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
  • Bendito seas Dios, porque no echaste de ti mi oración, ni de mí tú misericordia.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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