Día 177. Libro 19.
Salmos 60
- Salmo para enseñar.
- Pongamos nuestro corazón en la enseñanza de la Palabra.
- ¿Puede un Dios de amor hablar cosas duras a su pueblo?
- Verso 3. “Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; Nos hiciste beber vino de aturdimiento.”
- Juan 6:60. “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?”
- ¿Por qué causa el Señor desechó a su pueblo?
- Levítico 26:14-17. “Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán. Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.”
- Danos socorro contra el enemigo.
- Porque vana es la ayuda de los hombres. En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos.
Salmos 61
- Cuando mi corazón desmaye.
- Llévame a la roca que es más alta que yo. Hazme entender tus pensamientos.
- Isaías 55:9. «Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.»
- Mi refugio.
- Tu Palabra es torre fuerte delante del enemigo.
- Proverbios 18:10. «Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado.»
- Salmos 91:14. «Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.»
- Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre.
- Me refugiare debajo de tus alas.
- Salmos 91:4. «Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.»
Salmos 62
- Derramemos el corazón delante de Él.
- Pueblos, derramen su corazón delante de Él.
- No pongan su corazón en la vanidad.
- No confíes en la violencia, no confíes en las riquezas y no pongan el corazón en ellas.
- Él es mi esperanza.
- Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria. En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio, esperaré en él en todo tiempo.
Salmos 63
- Medito en ti en las vigilias de la noche.
- Lamentaciones 2:19. «Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; Alza tus manos a él implorando la vida de tus pequeñitos, Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles.»
Salmos 64
- Guarda mi vida del temor del enemigo.
- Escóndeme del consejo secreto de los malignos. De la conspiración de los que hacen iniquidad.
- Los malignos.
- Afilan como espada su lengua. Lanzan cual saeta, palabra amarga. No temen, siguen obstinados en su inicuo designio. Ocultan sus saetas y tratan de esconder sus lazos y dicen: ¿Quién nos ha de ver? Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta. El íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo. Su destino: Dios los herirá con saeta; de repente recibirán sus plagas. Sus propias lenguas los harán caer; se espantarán todos los que los vean.
- Nuestra esperanza.
- Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón. Verso 10.
Salmos 65
- Él es el Dios de nuestra salvación.
- El que perdona nuestras rebeliones. El que oye nuestra oración. El que nos escoge y nos atrae a Él, para que habitemos en sus atrios. El que nos sacia del bien de su casa. El que nos responde con tremendas cosas en su justicia. Él es la esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines del mar. El que afirma los montes con su poder. El ceñido de valentía. El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las naciones. Los habitantes de los fines de la tierra temen de sus maravillas. El que hace alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
- El que visita la tierra, la riega y en gran manera la enriquece, prepara el grano y hace que se empapen los surcos de la tierra y la ablanda con lluvias. El bendice los renuevos. Él es el que corona el año con sus bienes, Y sus nubes destilan grosura. Por Él destilan los pastizales del desierto. Por Él, los collados se ciñen de alegría y se visten de manadas los llanos. Por El, los valles se cubren de grano, dan voces de júbilo, y aun cantan.
Salmos 66
- Alábenle.
- Aclámenle con alegría. Canten la gloria de su nombre. Pongan gloria en su alabanza.
- Digan a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Hagan oír la voz de su alabanza. Cuenten lo que ha hecho a su alma. Exáltenle con su lengua. Clamen a Él con su boca.
- Él señorea con su poder para siempre.
- Sus ojos atalayan sobre las naciones. Los rebeldes no serán enaltecidos. Toda la tierra le adorará, cantará a su nombre. Él es temible en hechos sobre los hijos de los hombres.
- Sus beneficios para conmigo.
- Él es quien preservó la vida a nuestra alma. No permitió que nuestros pies resbalasen. Me probó, como se afina la plata. Me metió en la red. Puso sobre mis lomos pesada carga. Pasé por el fuego y por el agua, Y me sacó a abundancia. Atendió a la voz de mi súplica. No echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
- Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado.
Salmos 67
- Te alaben los pueblos.
- Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga. Para que sea conocida en la tierra su salvación y le teman todos los términos de la tierra. Alaben y gócense los pueblos y las naciones, porque Él los pastoreará. La tierra dará su fruto; Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. Bendíganos, Dios, Y témanlo todos los términos de la tierra.
Salmos 68
- Dios temible.
- Se levanta y esparce a sus enemigos. Huyen de su presencia los que le aborrecen. Los lanza como humo. Como se derrite la cera delante del fuego, Así perecerán los impíos delante de Dios.
- Él hace temblar la tierra. Los cielos destilan ante su presencia. Cabalga sobre los cielos de los cielos. Él dará su voz poderosa. Su poder está en los cielos. Reyes de ejércitos huyen delante de Él. Sus carros se cuentan por veintenas de millares de millares. Reprime la reunión de gentes armadas. Él esparce a los pueblos que se complacen en la guerra.
- Él subió a lo alto y cautivó la cautividad. Tomó dones para los hombres, Y también para los rebeldes. ¡Bendito sea Dios!
- Los justos.
- Se alegrarán; se gozarán delante de Dios, Y saltarán de alegría. Cantarán salmos a su nombre. Exaltarán al que cabalga sobre los cielos. Nuestro Dios ha de salvarnos, Y de Jehová el Señor es el librar de la muerte.
- Por su bondad, El provee al pobre.
- El Señor da palabra.
- Para la grande multitud de las que llevan buenas nuevas. Cada día Él nos colma de beneficios. Él es el Dios de nuestra salvación.
- Bendecid a Dios en las congregaciones.
- Al Señor, vosotros de la estirpe de Israel. Tu Dios ha ordenado tu fuerza. El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo.
Oremos.
- Te bendigo en mi vida. Alzo mis manos en tu nombre. Con júbilo te alabo.
- Mi alma tiene sed de ti. Mi carne te anhela.
- Padre sacia mi alma. Sáciame con tu Palabra. Necesito ver tu poder y tu gloria. Necesito mirarte en el santuario porque mejor es tu misericordia que la vida.
- Mi alma solamente reposa en ti Señor.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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