Día 171. Libro 19.
Salmos 20
- El nombre del Dios de Jacob te defienda.
- Salmos 9:10. “En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.”
- Salmos 83:18. “Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.”
- Éxodo 34:5-7. “Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová. Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.”
- Proverbios 18:10. “Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado.”
- Isaías 50:10. “¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.”
- Salmos 18:2. “Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.”
- Salmos 91:14. “Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.”
Salmos 21
- Le has concedido el deseo de su corazón.
- No le negaste la petición de sus labios.
- Los deseos de nuestro corazón. ¿Son puros y santos?
- Salmos 37:4. “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.”
- Salmos 38:9. “Señor, delante de ti están todos mis deseos, Y mi suspiro no te es oculto.”
- Salmos 73:25. “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.”
- Salmos 140:8. “No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos; No saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca. Selah.”
- Salmos 145:19. “Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.”
- Proverbios 11:23. “El deseo de los justos es solamente el bien; Mas la esperanza de los impíos es el enojo.”
- Juan 8:44. “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.”
- Colosenses 3:5. “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría.”
- Efesios 4:22. “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos.”
- Judas 1:16. “Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.”
- 1 Juan 2:16-17. “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
- 1 Juan 5:14-15. “Y ésta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”
- 1 Pedro 1:14. “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia.”
- 1 Pedro 2:11. “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.”
- Tito 2:12. “Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.”
Salmos 22
- La aflicción de Cristo: La Palabra cumplida.
- Mateo 27:46. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?”
- Observemos que este Salmo nos enseña a orar como lo hacía Cristo en su padecimiento.
- Su clamor profundo, padeciendo hasta la sangre, y la descripción dramática de su sufrimiento en la cruz, debe conducirnos a poner los ojos en Él, y no desmayar por nuestros propios padecimientos.
- Hebreos 12:2-4. “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado.”
Salmos 23
- Su Palabra.
- Es el pasto delicado donde podemos descansar, el agua de reposo.
- El Señor es nuestro Pastor.
- Él es el obispo y pastor de nuestra alma.
- ¿Es suficiente para ti, su pastorado?
- Siendo uno de los Salmos más famosos de la Biblia, podría ser uno de los más ignorados y menos obedecidos, porque su amor perfecto, su pastorado sólo es posible, si comemos la Palabra.
- 1 Pedro 2:25. “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.”
Salmos 24
- De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.
- Esta verdad, es una fortaleza en la cual debe estar anclada nuestra vida.
- ¿Quién es éste Rey de Gloria?
- Apocalipsis 19:11-21. “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”
Salmos 25
- Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
- Que este sea nuestro deseo, nuestro ruego, nuestro clamor.
- Enséñame, guárdame, encamíname en tu Palabra.
Salmos 26
- Júzgame, Jehová, porque yo en mi integridad he andado.
- He confiado asimismo en Jehová sin titubear.
- Escudríñame y pruébame.
- Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón.
- Integridad: reflexionemos en esto.
- La integridad es santidad y perfección. Es rectitud.
- Es sencillez.
- Es vigor, prosperidad, totalidad: es decir, es llenura del espíritu.
- También es pureza e inocencia.
- He pedido estar en su Palabra.
- Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré. Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida.
- Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
Salmos 27
- Él es mi luz y mi salvación.
- Él es la fortaleza de mi vida, mi escudo.
- Es mi refugio: me esconderá en su tabernáculo en el día del mal. Me ocultará en lo reservado de su morada. Sobre una roca me pondrá en alto.
- Me recogerá aunque todos me dejen. No me desamparará.
- No temeré. No me atemorizaré. Estaré confiado aunque un ejército acampe contra mí, y aunque contra mí se levante guerra.
- Estaré en la casa del Señor: le demandaré esto a Jehová y lo buscaré siempre.
- Contemplaré la hermosura de Jehová, e inquiriré en su templo.
- Clamare por su misericordia.
- Le pediré que me enseñe su camino y me guíe por senda de rectitud.
- Creeré que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
- No desmayaré. Aguardaré y esperaré a Jehová.
- Me esforzaré, y se alentará mi corazón.
- Me gozaré, con mi cántico le alabaré.
Salmos 28
- Los malignos.
- Angustiadores y enemigos.
- Se juntan para comer mis carnes.
- Son testigos falsos.
- Respiran crueldad. Hablan paz con sus prójimos, pero la maldad está en su corazón.
- No atienden a los hechos de Jehová, ni a la obra de sus manos.
- Tropiezan y caen. Él los derribará, y no los edificará.
Oremos
- Exaltamos tu nombre. Poderoso, eterno, grande en poder y grande en magnificencia. Sólo tú eres Altísimo sobre toda la tierra.
- Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guardas misericordia a millares, que perdonas la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrás por inocente al malvado.
- Torre fuerte es tu nombre Señor, correremos a ti, y seremos levantados.
- No has hecho con nosotros conforme a nuestros pecados, ni nos has pagado conforme a nuestras iniquidades.
- Danos temor de ti y abre nuestro entendimiento, para oír tu voz y caminar a la luz de tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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