Él Señor Jesucristo fue aquel que habitó al abrigo del Altísimo y moró bajo la sombra del Omnipotente.
Él dijo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Él fue aquel que confío en Dios absolutamente.
Él fue librado del lazo del cazador y de la peste destructora.
Él fue cubierto con sus plumas y estuvo seguro debajo de las alas del Padre.
La Palabra de verdad fue su escudo y su adarga.
Él no temió el terror nocturno, ni saeta que voló de día, ni la pestilencia que anduvo en la oscuridad, ni la mortandad que en medio del día podía destruirlo.
Ciertamente con sus ojos miró, Y vio la recompensa de los impíos.
Porque el Señor Jesucristo puso al Padre como su esperanza, Al Altísimo por su habitación, por eso, no le sobrevino mal, ni plaga tocó su morada.
El padre mandó a sus ángeles que lo guardaran en todos tus caminos, y que lo llevaran en sus manos, para que su pie no tropezara en piedra.
Sobre el león y el áspid pisó; holló al cachorro del león y al dragón. Fue puesto en alto, por cuanto conoció su nombre.
Por cuanto el Señor Jesucristo puso su amor en el Padre, Él también lo libró; Él le invocó y el Padre le respondió. Estuvo con Él en la angustia; el Padre lo libró y le glorificó. Lo sació de larga vida y le mostró su salvación.
Filipenses 2:9-11. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
Salmos 92
El hombre necio no sabe.
El insensato no entiende esto. Cuando brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que hacen iniquidad, es para ser destruidos eternamente.
Mas Jehová, para siempre es Altísimo. Serán esparcidos todos los que hacen maldad.
Salmos 93
Tus testimonios son muy firmes.
Salmos 19:7-8. “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, alumbra los ojos.”
Salmos 119:111. “Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, Porque son el gozo de mi corazón.”
Hebreos 6:17-18. “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.”
Mateo 24:35. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”
¿Por qué causa la santidad nos conviene?
Porque su Palabra se va a cumplir.
Salmos 5:4-6. “Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.”
Salmos 94
Observemos la contraposición entre los hombres que no entienden y los entendidos en la Palabra.
El bienaventurado a quien Dios corrige y en su ley lo instruye, le enseña su ciencia, lo sustenta con su misericordia, lo alegra con sus consolaciones, es su refugio y roca de confianza.
El hombre soberbio, vanaglorioso, que habla cosas duras, que hace iniquidad, que quebranta y aflige al pueblo del Señor, a la viuda y al extranjero mata, y a los huérfanos quita la vida, fatuo, vano y necio, piensa que Dios no ve su maldad.
Esta es la Palabra del Señor para los que no entienden y no tienen temor de Jehová: Versos 7-11. “Y dijeron: No verá JAH, Ni entenderá el Dios de Jacob. Entended, necios del pueblo; Y vosotros, fatuos, ¿cuándo seréis sabios? El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia? Jehová conoce los pensamientos de los hombres, Que son vanidad.”
El fin del malo: Verso 23. “Y él hará volver sobre ellos su iniquidad, Y los destruirá en su propia maldad. Los destruirá Jehová nuestro Dios.”
Salmos 95
Jehová es Dios grande, Y Rey grande sobre todos los dioses.
Versos 4-5. “Porque en su mano están las profundidades de la tierra, Y las alturas de los montes son suyas. Suyo también el mar, pues él lo hizo; Y sus manos formaron la tierra seca.”
No endurezcamos el corazón.
No tentemos al Señor siendo desobedientes a la Palabra.
No divaguemos en nuestro corazón, con argumentos que están fuera de la suma de la Palabra.
Temamos porque el Señor ha jurado que los desobedientes no entrarán en su reposo.
Salmos 96
Hagamos cántico nuevo para adorar a nuestro Dios.
Demos bendiciones a su nombre.
Exaltemos su salvación y su juicio sobre el mundo, su gloria y sus maravillas entre los pueblos.
Exaltemos su grandeza sobre todos los dioses, Él es temible. Glorifiquemos su justicia y su verdad.
Salmos 97
Jehová reina.
Regocíjese la tierra, Alégrense las muchas costas.
Luz está sembrada para el justo.
Y alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, en Jehová, Y alabad la memoria de su santidad.
Los que aman a Jehová, aborrezcan el mal.
Recordemos que la santidad conviene a su casa y que Él no habita con la maldad.
Oremos.
Vengo oh Dios, a adorarte y postrarme a tus pies. Me arrodillo delante de ti Jehová mi hacedor. Porque tú eres mi Dios y yo el pueblo de tu prado y oveja de tu mano. Queremos adorarte en la hermosura de la santidad.
¡Cuán grandes son tus obras, Señor! Muy profundos son tus pensamientos.
Tu reinas, te vistes de magnificencia y te ciñes de poder.
Afirmas el mundo, y no se moverá.
Tu Jehová me has sido por refugio. Tu eres la roca de mi confianza.
Dios de las venganzas muéstrate contra la maldad del enemigo que acosa a tu pueblo. Has volver sobre él su iniquidad, y destrúyelo en su propia maldad.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Isaías 42:24-25. “¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley. Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.”
Oh pastor de Israel escucha.
Resplandece y despierta el poder de tu Palabra para restaurarnos y salvarnos. Despierta nuestro oído para escuchar tu ley.
Salmos 81
Oye, pueblo mío, y te amonestaré.
El clamor de Dios para su pueblo: «Israel, si me oyeres.» Pero mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos. ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel!
¿Nos quejamos de que Dios está airado y no escucha nuestras oraciones?
El Señor se queja de que su Pueblo no escucha su Palabra.
Si le hubiéramos escuchado.
Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido. Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, Y con miel de la peña les saciaría.
Salmos 82
La orden.
Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos. Libra a los que son llevados a la muerte. Salva a los que están en peligro de muerte.
No podemos decir que no lo supimos.
¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá. Él dará al hombre según sus obras. (Ver Proverbios 24:11-12).
Salmos 83
El enemigo alza cabeza.
Se confabula contra el pueblo de Dios astuta y secretamente y ruge. Pretende destruirnos para que no seamos nación y para que no haya más memoria del cuerpo de Cristo, para heredar las moradas de Dios.
Aprendamos a orar para que se arrepientan y busquen la Palabra, pero que si no se arrepienten, sean afrentados y turbados para siempre.
Conozcan que tu nombre es Jehová.
No guardes silencio, levántate contra tus enemigos. Llena sus rostros de vergüenza y sepan que solo tú eres Altísimo sobre toda la tierra.
Salmos 84
Observemos al hombre que vive en la fuerza de la Palabra.
En su corazón están los caminos de la Palabra. Anhela su alma y ardientemente desea los atrios de Jehová. Su casa y su nido es la casa de Jehová. Es bienaventurado por habitar en las moradas celestiales. Escoge estar a la puerta de la casa de Dios, antes que habitar en las moradas de maldad. Perpetuamente le alabará. El valle de lágrimas lo cambia en fuente, irá de poder en poder, verá a Dios en Sion y recibirá gracia y gloria.
Dios no le quitará el bien porque anda en integridad. El Señor es su sol y su escudo, y es dichoso porque confía en el Señor.
Salmos 85
Por su misericordia somos libertados del cautiverio y del poder del pecado.
Miqueas 7:18. “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.”
Salmos 126:1-2. “Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.”
Para no volvernos a la locura.
Esta es la verdadera sanidad. Escucharé lo que hablará Jehová Dios; porque hablará paz a su pueblo y a sus santos.
La sanidad de nuestra tierra, de nuestra mente, alma y corazón solo puede darse cuando brota la Palabra en nosotros, cuando damos frutos de justicia, cuando obedecemos la Palabra de Dios. La sanidad es el resultado de caminar en su Palabra. Esa es la verdadera salvación y sanidad de mente y cuerpo. Solo así puede nuestro corazón y nuestra carne regocijarse cantando al Dios vivo.
El beso de la misericordia y la justicia.
Caminar en el perdón de Cristo y al mismo tiempo, en la obediencia a la Palabra de Dios en nuestra vida.
Recibir el perdón de nuestra iniquidad y caminar en obediencia, creyendo que El cubre todos nuestros pecados.
Experimentar la sanidad y restauración de nuestra mente, al ser liberados del cautiverio de nuestros pensamientos, y cambiarlos por los pensamientos de Él.
Dejar de amar lo que pensamos para amar lo que El piensa.
Reconocer que Él ha apartado su enojo y el ardor de su ira de sobre nosotros, para restaurarnos y darnos salvación.
Salmos 86
Metamos la lupa en las palabras, en los términos, en el sentimiento y clamor del salmista.
¿Qué lugar ocupan nuestras necesidades materiales? ¿O será más bien un clamor para que se cumpla la eternidad en su vida?
La oración bíblica.
Es una reflexión de su Palabra. Es alabanza, glorificación y exaltación por las misericordias, la piedad, el consuelo y las revelaciones del padre eterno. Observemos lo que sucede cuando dejamos nuestras tradiciones y oramos bíblicamente.
Hechos 4:31. «Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.»
Salmos 87
Cristo, el cimiento en el monte santo.
Isaías 28:16. “por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.”
Este nació allí.
1 Juan 5:11-12. “Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”
Apocalipsis 20:15. “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”
Salmos 88
El padecimiento de nuestro Cristo.
Verso 4. “Soy contado entre los que descienden al sepulcro; Soy como hombre sin fuerza.”
Verso 5. “Abandonado entre los muertos, como los pasados a espada que yacen en el sepulcro, De quienes no te acuerdas ya, Y que fueron arrebatados de tu mano.”
Verso 6. “Me has puesto en el hoyo profundo, En tinieblas, en lugares profundos.”
Verso 7. “Sobre mí reposa tu ira, Y me has afligido con todas tus ondas.”
Verso 8. Has alejado a mis conocidos; Me has puesto por abominación de ellos; Encerrado estoy, y no puedo salir.”
Verso 9. “Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción. (…)”
La profecía y su cumplimiento.
Isaías 53:3-5. “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
Jonás 2:3. “Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, Y me rodeó la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.”
1 Pedro 2:24. “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.”
Oremos.
Oh Pastor de Israel escucha. Resplandece, despierta tu poder. Ven a salvarnos. Restáuranos.
No calles oh Dios, ni estés quieto. Ponlos como torbellinos, como hojarasca quemada. Persíguelos, atérralos, llena sus rostros de vergüenza para que busquen tu nombre. Sean afrentados y turbados para siempre; sean deshonrados, y perezcan. Por la gloria de tu nombre; líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre. Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo. Nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado, Te alabaremos para siempre; De generación en generación cantaremos tus alabanzas.
Mi corazón y mi carne te cantan a ti, al Dios vivo. Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán. ¡Cuán amables son tus moradas, Jehová de los ejércitos! Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová. Bienaventurada soy porque tengo en ti mis fuerzas, En tu corazón están mis caminos.
Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; Escucha, Dios de Jacob. Mira Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido. Porque tú eres mi sol y mi escudo. Gracia y gloria nos darás, tu no quitarás el bien a los que andan en integridad.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Isaías 24:3-6. “La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra. Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres.”
YO sostengo las columnas de la tierra.
1 Samuel 2:8. «Él levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo.»
Un mensaje muy urgente.
Versos 4-8. (BLS). “A los orgullosos les mando que no se crean tan importantes. A los malvados les ordeno que no sean orgullosos, o presuman de su poder ni se sientan superiores. Los elogios no vienen del este, ni del oeste ni del sur; vienen de Dios, que es el juez. A unos les quita el poder, y a otros se lo da. Dios está muy enojado y está listo para castigar. Cuando pierda la paciencia, dará rienda suelta a su enojo y todos los malvados de la tierra tendrán su merecido.”
Él es el juez de la tierra.
Alabemos al Señor por sus justos juicios. Él humilla o enaltece a quien Él quiere, cuando Él quiere.
Salmos 76
Tú, temible eres tú.
Verso 7. “¿Y quién podrá estar en pie delante de ti cuando se encienda tu ira?”
Salmos 6:1. “Jehová, no me reprendas en tu furor, ni me castigues con tu ira.”
Salmos 68:35. “Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios; El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo. Bendito sea Dios.”
Lamentaciones 4:11. “Cumplió Jehová su enojo, derramó el ardor de su ira; y encendió en Sion fuego que consumió hasta sus cimientos.”
Deuteronomio 4:24. “Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.”
Deuteronomio 9:3. “Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en seguida, como Jehová te ha dicho.”
2 Samuel22:9 y Salmos 18:8. “Humo subió de su nariz, Y de su boca fuego consumidor; Carbones fueron por él encendidos.”
Isaías 29:6. “Por Jehová de los ejércitos serás visitada con truenos, con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor.”
Isaías 30:30. “Y Jehová hará oír su potente voz, y hará ver el descenso de su brazo, con furor de rostro y llama de fuego consumidor, con torbellino, tempestad y piedra de granizo.”
Isaías 33:14. “Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?”
Hebreos 12:29. “Porque nuestro Dios es fuego consumidor.”
Nunca perdamos esto de vista: Él quebrantará todo el poderío de los pecadores.
Pero el poder del justo será exaltado.
Salmos 77
¿Qué dios es grande como nuestro Dios?
Tú eres el Dios que hace maravillas. Hiciste notorio en los pueblos tu poder. Con tu brazo redimiste a tu pueblo.
Tito 3:5. “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.”
No hay consuelo fuera de nuestro Señor.
El me escuchará.
Verso 2. “Al Señor busqué en el día de mi angustia; alzaba a él mis manos de noche, sin descanso; mi alma rehusaba consuelo.”
Mi espíritu inquiría. Tomemos este ejemplo y hagamos lo mismo.
Versos 7-12. “¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más a sernos propicio? ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado perpetuamente su promesa? ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? Selah. Dije: Enfermedad mía es ésta; Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Me acordaré de las obras de JAH; Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras, Y hablaré de tus hechos.”
Salmos 78
El clamor del Señor: Escucha, pueblo mío, mi ley, inclina tu oído a las palabras de mi boca.
¿Qué respuesta hemos dado a su clamor? Escuchemos su Palabra. Inclinemos nuestro oído a las palabras de su boca.
Enseñemos a nuestros hijos.
Sus alabanzas. Su potencia, y las maravillas que hizo. A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios. Que guarden sus mandamientos, y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no dispuso su corazón, ni fue fiel para con Dios su espíritu.
Observemos las características de la generación instruida en la Palabra.
Pondrá su confianza en El, no olvidará las obras de Dios, andará en su ley y guardará su pacto.
Observemos las características de los hijos no instruidos en la Palabra.
Serán una generación contumaz y rebelde, no dispondrán el corazón al Señor, no serán fieles para con Dios en espíritu, no guardarán el pacto de Dios, no querrán andar en su ley, se olvidarán de sus obras y de sus maravillas, serán derrotados, no creerán en Dios, ni confiarán en su salvación, pecarán y no darán crédito a sus maravillas. Sus días serán consumidos en vanidad, y sus años en tribulación.
Lo que dice el Señor de su pueblo.
No ha guardado su pacto, no quiso andar en su ley. Ha tentado y enojado al Dios altísimo, al no guardar sus testimonios.
La secuencia de pecado.
¿Es ésta la historia de nuestra propia vida? Bendición-Salvación-Milagros y maravillas.
Versos 57-59. “Pero ellos tentaron y enojaron al Dios Altísimo, Y no guardaron sus testimonios; sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres; Se volvieron como arco engañoso. Le enojaron con sus lugares altos, Y le provocaron a celo con sus imágenes de talla. Lo oyó Dios y se enojó, Y en gran manera aborreció a Israel.”
Su misericordia.
Verso 38. “Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía; Y apartó muchas veces su ira, Y no despertó todo su enojo.”
Tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su gusto.
¿Es acaso esto lo que hacemos cuando tomamos de la Palabra de Dios, sólo las promesas bonitas? Algo así como: «La Biblia al gusto del cliente». Pero el santo mandamiento ordena en Mateo 4:7 y Lucas 4:12. «Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.»
Oremos.
Exaltado seas sobre los cielos Señor. Nos acogemos a tu misericordia, amamos tu verdad, la suma de tu Palabra. Condúcenos como ovejas y llévanos a pastos verdes. Perdona cuando te tentamos y no hemos tenido temor de tu gran poder. Danos temor de ti.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Observemos su clamor que sale de lo profundo del alma: sálvame oh, Dios, porque las aguas le entraron hasta el alma.
Aguas, abismos de aguas, cieno profundo, lodo, pozos, corrientes de aguas, inundación, nos transmiten el profundo dolor, la angustia, el oprobio y el cansancio del sufrimiento en el padecimiento de Cristo por llevar nuestros pecados, curar nuestras llagas y liberarnos de nuestras cadenas.
Cristo sufrió en todos los sentidos: el dolor físico, el dolor en el alma, la traición de un íntimo suyo, el dolor de sentir que era un extraño para sus propios hermanos, la afrenta y el rechazo, al ser escarnecido y aborrecido por un pueblo, incluso el dolor de esperar a alguien que se compadeciese de Él, alguien que lo consolara, y no lo hubo. El desprecio fue tal que llegó al extremo de sentirse miserable, menesteroso y prisionero. Cristo no sufrió un simple rechazo por ser diferente. El sufrió la injusticia de ser aborrecido sin causa, porque en realidad el rechazo era a la Palabra, a Dios mismo. Por eso recibió hiel y vinagre, cuando tuvo sed, en un momento en que lo normal era que alguien se compadeciese de Él.
¿Esperamos nosotros ser agradables al mundo?
Juan 15:18. “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.”
Juan 15:20. “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.”
Juan 15:25. “Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.”
¿Qué hacía el Señor Jesús mientras padecía?
Verso 13. “Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad; Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, Por la verdad de tu salvación, escúchame.”
Verso 30. “Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Lo exaltaré con alabanza.”
Los que lo afrentaron y nunca se arrepintieron fueron raídos del libro de la vida.
Judas el traidor quien entregó a Jesús, fue maldito, cumpliéndose también la profecía. Ver Hechos 1:16-20.
Menesterosos, sedientos y hambrientos por la Palabra.
Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón. Porque Jehová oye a los menesterosos, Y no menosprecia a sus prisioneros.
Salmos 70
Cántico para recordar.
Es la voluntad de Dios que no olvidemos que hemos pasado por la necesidad y que hemos estado menesterosos de su auxilio.
¿Podemos consolar a otros con el consuelo que hemos recibido?
Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan.
Y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios.
Salmos 71
Dios ha dado mandamiento para salvarnos.
Alabemos su nombre porque desde el vientre, desde las entrañas de nuestra madre fuimos reservados para su salvación.
El poderío, el dominio, la salvación y la magnificencia del reino de Cristo, alcanza a su pueblo y a todas las naciones de la tierra.
Juzgará a su pueblo con justicia y a los afligidos, con su Palabra los juzgará.
Él salvará a los hijos de los menesterosos.
Él aplastará al opresor.
Todos le temerán eternamente.
El descenderá como el rocío y como la lluvia.
Florecerá la Palabra.
Será su nombre para siempre.
Él dominará de mar a mar.
Todos se postrarán ante Él.
Benditas serán en él todas las naciones.
Lo llamarán bienaventurado.
Él es el único que hace maravillas.
Toda la tierra será llena de su gloria.
¡Bendito su nombre glorioso para siempre!
Salmos 73
El verdadero Israel.
Lava tu corazón.
Jeremías 4:14. “Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?”
Tito 3:5. “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.”
Santiago 4:8. “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”
Mateo 5:8. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”
Tuve envidia de los arrogantes.
Viendo la prosperidad de los impíos.
Salmos 37:1-2. «No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán.»
El entendimiento de la Palabra es el antídoto perfecto para no amargarse ante la prosperidad del impío.
Verso 17. “Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.”
Verso 23. “Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo.”
La soberbia, la arrogancia y la altivez.
Recordemos que estos pecados se relacionan con argumentos que se levantan en contra del conocimiento de la Palabra. Su alcance destruye el alma de aquel que es sabio en su propia opinión y no se humilla a ser enseñable por la Palabra. La soberbia también puede conducir a la terquedad y puede hacernos torpes.
Deslizarse de la Palabra.
Reflexionemos en esta advertencia. No entender la suma de la Palabra nos conduce a deslizarnos. El deslizarse puede entenderse como un caminar progresivo en desobediencia, que nos aleja más y más del entendimiento. QUIERA EL Señor, en su misericordia, librarnos de caer en este pecado.
Lucas 11:4. “Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal.”
2 Pedro 2:9. “Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio.”
¿Cuál será el fin de aquellos que se apartan con soberbia y altivez?
Verso 28-29. “Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.”
Salmos 74
No vemos ya nuestras señales; No hay más profeta, Ni entre nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
1 Samuel 3:1. “El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.”
Amós 8:11. “He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.”
Miqueas 3:6. “Por tanto, de la profecía se os hará noche, y oscuridad del adivinar; y sobre los profetas se pondrá el sol, y el día se entenebrecerá sobre ellos.”
Oremos.
¡Padre cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, se someterán a ti tus enemigos. Alábenle los cielos y la tierra, los mares, y todo lo que se mueve en ellos. Haznos entender tu padecimiento Señor. Reconocemos que no lo hemos comprendido. Haz resplandecer la luz de tu rostro sobre nosotros. Bendícenos con entendimiento y danos temor de ti.
Señor líbranos de deslizaderos y asolamientos. No entregues a las fieras el alma de tu tórtola, Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos. Levántate, oh Dios, aboga tu causa. ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre? Acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.
Dios mío, ¡ven a librarme! Señor. ¡Ven pronto en mi ayuda! Tú eres quien me ayuda y me liberta. ¡No te tardes, Señor! Estoy pobre y afligido, Dios mío. ¡Que sean puestos en ridículo los que tratan de matarme! ¡Que huyan en forma vergonzosa los que quieren hacerme daño! ¡Que huyan avergonzados los que se burlan de mí! Que todos los que te buscan se llenen de alegría. Que los que desean tu salvación digan siempre: ¡Dios es grande! Tómanos, Señor de la mano y guíanos en el entendimiento de tu Palabra. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Bendito seas Dios, porque no echaste de ti mi oración, ni de mí tú misericordia.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Pongamos nuestro corazón en la enseñanza de la Palabra.
¿Puede un Dios de amor hablar cosas duras a su pueblo?
Verso 3. “Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; Nos hiciste beber vino de aturdimiento.”
Juan 6:60. “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?”
¿Por qué causa el Señor desechó a su pueblo?
Levítico 26:14-17. “Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán. Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.”
Danos socorro contra el enemigo.
Porque vana es la ayuda de los hombres. En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos.
Salmos 61
Cuando mi corazón desmaye.
Llévame a la roca que es más alta que yo. Hazme entender tus pensamientos.
Isaías 55:9. «Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.»
Mi refugio.
Tu Palabra es torre fuerte delante del enemigo.
Proverbios 18:10. «Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado.»
Salmos 91:14. «Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.»
Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre.
Me refugiare debajo de tus alas.
Salmos 91:4. «Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.»
Salmos 62
Derramemos el corazón delante de Él.
Pueblos, derramen su corazón delante de Él.
No pongan su corazón en la vanidad.
No confíes en la violencia, no confíes en las riquezas y no pongan el corazón en ellas.
Él es mi esperanza.
Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria. En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio, esperaré en él en todo tiempo.
Salmos 63
Medito en ti en las vigilias de la noche.
Lamentaciones 2:19. «Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; Alza tus manos a él implorando la vida de tus pequeñitos, Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles.»
Salmos 64
Guarda mi vida del temor del enemigo.
Escóndeme del consejo secreto de los malignos. De la conspiración de los que hacen iniquidad.
Los malignos.
Afilan como espada su lengua. Lanzan cual saeta, palabra amarga. No temen, siguen obstinados en su inicuo designio. Ocultan sus saetas y tratan de esconder sus lazos y dicen: ¿Quién nos ha de ver? Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta. El íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo. Su destino: Dios los herirá con saeta; de repente recibirán sus plagas. Sus propias lenguas los harán caer; se espantarán todos los que los vean.
Nuestra esperanza.
Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón. Verso 10.
Salmos 65
Él es el Dios de nuestra salvación.
El que perdona nuestras rebeliones. El que oye nuestra oración. El que nos escoge y nos atrae a Él, para que habitemos en sus atrios. El que nos sacia del bien de su casa. El que nos responde con tremendas cosas en su justicia. Él es la esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines del mar. El que afirma los montes con su poder. El ceñido de valentía. El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las naciones. Los habitantes de los fines de la tierra temen de sus maravillas. El que hace alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
El que visita la tierra, la riega y en gran manera la enriquece, prepara el grano y hace que se empapen los surcos de la tierra y la ablanda con lluvias. El bendice los renuevos. Él es el que corona el año con sus bienes, Y sus nubes destilan grosura. Por Él destilan los pastizales del desierto. Por Él, los collados se ciñen de alegría y se visten de manadas los llanos. Por El, los valles se cubren de grano, dan voces de júbilo, y aun cantan.
Salmos 66
Alábenle.
Aclámenle con alegría. Canten la gloria de su nombre. Pongan gloria en su alabanza.
Digan a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Hagan oír la voz de su alabanza. Cuenten lo que ha hecho a su alma. Exáltenle con su lengua. Clamen a Él con su boca.
Él señorea con su poder para siempre.
Sus ojos atalayan sobre las naciones. Los rebeldes no serán enaltecidos. Toda la tierra le adorará, cantará a su nombre. Él es temible en hechos sobre los hijos de los hombres.
Sus beneficios para conmigo.
Él es quien preservó la vida a nuestra alma. No permitió que nuestros pies resbalasen. Me probó, como se afina la plata. Me metió en la red. Puso sobre mis lomos pesada carga. Pasé por el fuego y por el agua, Y me sacó a abundancia. Atendió a la voz de mi súplica. No echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado.
Salmos 67
Te alaben los pueblos.
Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga. Para que sea conocida en la tierra su salvación y le teman todos los términos de la tierra. Alaben y gócense los pueblos y las naciones, porque Él los pastoreará. La tierra dará su fruto; Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. Bendíganos, Dios, Y témanlo todos los términos de la tierra.
Salmos 68
Dios temible.
Se levanta y esparce a sus enemigos. Huyen de su presencia los que le aborrecen. Los lanza como humo. Como se derrite la cera delante del fuego, Así perecerán los impíos delante de Dios.
Él hace temblar la tierra. Los cielos destilan ante su presencia. Cabalga sobre los cielos de los cielos. Él dará su voz poderosa. Su poder está en los cielos. Reyes de ejércitos huyen delante de Él. Sus carros se cuentan por veintenas de millares de millares. Reprime la reunión de gentes armadas. Él esparce a los pueblos que se complacen en la guerra.
Él subió a lo alto y cautivó la cautividad. Tomó dones para los hombres, Y también para los rebeldes. ¡Bendito sea Dios!
Los justos.
Se alegrarán; se gozarán delante de Dios, Y saltarán de alegría. Cantarán salmos a su nombre. Exaltarán al que cabalga sobre los cielos. Nuestro Dios ha de salvarnos, Y de Jehová el Señor es el librar de la muerte.
Por su bondad, El provee al pobre.
El Señor da palabra.
Para la grande multitud de las que llevan buenas nuevas. Cada día Él nos colma de beneficios. Él es el Dios de nuestra salvación.
Bendecid a Dios en las congregaciones.
Al Señor, vosotros de la estirpe de Israel. Tu Dios ha ordenado tu fuerza. El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo.
Oremos.
Te bendigo en mi vida. Alzo mis manos en tu nombre. Con júbilo te alabo.
Mi alma tiene sed de ti. Mi carne te anhela.
Padre sacia mi alma. Sáciame con tu Palabra. Necesito ver tu poder y tu gloria. Necesito mirarte en el santuario porque mejor es tu misericordia que la vida.
Mi alma solamente reposa en ti Señor.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Conforme a tu gran misericordia y a la multitud de tus piedades, borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado. Yo reconozco mis rebeliones, mi pecado está siempre delante de mí. Purifícame y lávame. Edifícanos Señor.
Los sacrificios verdaderos que Dios desea.
Nuestro espíritu quebrantado, un corazón contrito y humillado y la obediencia a su Palabra.
Tengamos presente esto.
El pecado conduce a la pérdida del gozo de la salvación y de la presencia del Espíritu Santo.
¿Qué debemos hacer para ser restaurados por el Señor?
Arrepentirnos y confesar. Reconocer nuestras rebeliones y nuestro pecado, conforme a su palabra, e implorar que el Señor borre todas nuestras maldades, implorar, comprender su sabiduría y obedecer su Palabra.
Los frutos de ser restaurados por la Palabra.
Comprensión de la sabiduría de la Palabra.
Purificación, limpieza de corazón.
El gozo de la salvación y sanidad.
La presencia de su Santo Espíritu en nosotros y la renovación de un espíritu recto.
Un espíritu noble que nos sustenta.
Podremos enseñar a los transgresores sus caminos y los pecadores se convertirán a Él.
Seremos librados de homicidios.
Cantaremos su justicia, publicaremos su alabanza y seremos agradables al Señor.
Salmos 52
Observemos al que endurece su corazón y no se vuelve de su maldad.
Agravios maquina su lengua.
Como navaja afilada hace engaño.
Ama el mal más que el bien.
Ama la mentira más que la verdad.
Ama toda suerte de palabras perniciosas.
Tiene una engañosa lengua.
No pone a Dios por su fortaleza, confía en la multitud de sus riquezas.
Se jacta y se mantiene en su maldad.
Finalmente Dios lo destruirá para siempre, lo asolará y lo arrancará de su morada, lo desarraigará de la tierra de los vivientes.
El olivo verde en la casa de Dios es nuestro amado Salvador.
Jeremías 11:16. “Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llamó Jehová tu nombre. A la voz de recio estrépito hizo encender fuego sobre él, y quebraron sus ramas.”
Lo dijo el mismo Señor Jesucristo en Lucas 23:31. “Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?”
Salmos 53
No hay entendidos.
Todos se han corrompido y no tienen conocimiento de la Palabra. Hacen iniquidad y devoran a mi pueblo. El Señor los ha desechado.
El Señor busca un remanente que conozca su Palabra y la entienda. ¿Seremos nosotros? ¿Seré yo?
El pueblo de Dios, creado para cumplir ese propósito, no lo cumplió y fue al cautiverio por su desobediencia.
Jeremías 4:22. “Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron.”
El clamor de Dios debe ser nuestro clamor.
¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! El clamor con el cual concluye el Salmo es una profecía cumplida en nuestro amado Salvador, Cristo Jesús. Ya ha salido de Sion la salvación de Israel, aquel que puede hacernos regresar de la cautividad. Ahora nos corresponde cumplir el deseo del Señor.
Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo.
Hagamos esta reflexión: ¿Qué relación existe entre el entendimiento de la Palabra y el cautiverio del pueblo de Dios? Registremos nuestras observaciones.
Dice el necio: No hay Dios.
Estudiemos su malvado corazón. Revisemos estos textos: Salmos 10:4, 6, 11, y 13. Romanos 1:21, 28, y Romanos 3: 10-18.
Salmos 54
El Señor sostiene mi vida con su Palabra.
Dios es el que me ayuda. Él nos libra de toda angustia. Él devolverá el mal a mis enemigos y los cortará por su Palabra. Tengamos paciencia. Esperemos, porque nuestros ojos verán la ruina de nuestros enemigos.
Salmos 55
Observemos la experiencia de nuestro Cristo ante la traición de Judas.
Versos 12-14. “Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él. Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, Mi guía, y mi familiar; Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, Y andábamos en amistad en la casa de Dios.”
¿Qué haríamos ante semejante traición? Versos 16-18. “En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz. Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos.” Versos 22-23. “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo. (…) Pero yo en ti confiaré.”
Salmos 56
Un detalle que enternece y derrite nuestro corazón
Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?
Ver también: Salmos 39:12, y el 126:5-6, 2 Reyes 20:5, Job 16:20 y Apocalipsis 7:17.
Estemos absolutamente confiados en su Palabra.
Verso 11. “En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
La perfecta alabanza: en Dios alabaré su palabra. En Jehová su palabra alabaré.
Salmos 57
Observemos la contraposición entre lo que sucede en la tierra y las verdades celestiales y eternas.
¿Acaso se refiere esto a nuestra necesidad de quitar la mirada de lo terrenal para poner los ojos en la Palabra, en Jesús el autor y consumador de la Fe?
Prontitud y disposición.
Despierta, alma mía, despierta. Despierta arpa. Despierta salterio.
Me levantaré de mañana. Te alabaré entre los pueblos, oh Señor. Cantaré de ti entre las naciones. Cantaré, y trovaré salmos. Mi corazón está dispuesto. Pronto está mi corazón.
Salmos 58
Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.
Ciertamente hay un galardón para el justo. Él ha enviado su Palabra. Ha enviado su misericordia y su verdad.
Esta es una pregunta que debemos hacernos.
¿Pronunciamos en verdad justicia? ¿Juzgamos rectamente conforme a la Palabra?, ¿Hablamos correctamente la Palabra del Señor?
El impío.
La serpiente que tiene veneno y no oye al encantador.
¿Cómo se endurece el corazón?
Cierran sus oídos a la Palabra.
Maquinan iniquidades en el corazón.
Hablan mentira.
Se apartan. Se descarrían.
Salmos 59
El testimonio de Cristo.
Sin delito, sin falta y sin pecado.
El Señor se reirá del enemigo que dice: ¿Quién oye?
Dios se burlará de ellos, de todas las naciones. A causa del poder del enemigo esperaré en tú Palabra, Porque Dios es mi defensa. Dejemos que la Palabra misma sea nuestra defensa. Ella nos juzgará y nos defenderá. No necesitamos, ni podemos depender de los juicios humanos, sesgados y apartados de la Palabra. Él va delante de mí y hará que vea en mis enemigos mi deseo.
Observemos la oración contra el enemigo.
Versos 11-15. “No los mates, para que mi pueblo no olvide. Dispérsalos con tu poder, y abátelos, Oh Jehová, escudo nuestro. Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, Sean ellos presos en su soberbia, Y por la maldición y mentira que profieren. Acábalos con furor, acábalos, para que no sean; Y sépase que Dios gobierna en Jacob Hasta los fines de la tierra. Selah. Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros, Y rodeen la ciudad. Anden ellos errantes para hallar qué comer; Y si no se sacian, pasen la noche quejándose.”
Oremos.
Te exaltamos Señor sobre los cielos. Sobre toda la tierra sea tu gloria. Grande hasta los cielos es tu misericordia. Hasta las nubes es tu verdad.
¡Aleluya! ¡Cantaré de tu poder! ¡Alabaré de mañana tu misericordia!
Eres mi amparo Y refugio en el día de mi angustia. Eres mi Fortaleza.
Eres oh Dios, el Dios de mi misericordia.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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¡El Señor ha enviado su luz y su verdad! Su Palabra te guiará a la presencia del Señor. ¿Por qué te abates? ¿Por qué te turbas? Espera en su Palabra y Alábalo.
Salmos 44
No hemos obtenido nuestra salvación por nuestro poder ni por nuestras armas humanas.
Por eso no podemos confiar en nuestros propios conceptos, ni pensamientos de humana sabiduría para derrotar al enemigo. Por medio de Él, en obediencia, en su nombre hollaremos al adversario. Recordemos la victoria de Cristo en la cruz. Reconozcamos de donde procede el poder que le ha resucitado:
Salmos 20:6. “Ahora conozco que Jehová salva a su ungido; Lo oirá desde sus santos cielos Con la potencia salvadora de su diestra.”
Salmos 45
La misma Palabra de verdad, de humildad y de Justicia, son las saetas agudas con las que caerán pueblos a sus pies.
Versos 4-5. “En tu gloria sé prosperado; Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, Y tu diestra te enseñará cosas terribles. Tus saetas agudas, Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey.”
El clamor del corazón de Dios.
Verso 10. “Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre.”
Que ese óleo de alegría con que fue ungido Cristo por amar la justicia y aborrecer la maldad, sea derramado sobre nosotros.
Salmos 46
Nuestras experiencias pueden representar un terremoto.
Aunque todo tiemble, aunque todo en lo que creemos sea cuestionado, El Señor nos amparará y será nuestra fortaleza. Él nunca cambia, Él es la roca de los siglos.
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. ¿Lo has obedecido?
El ancla de nuestra alma.
Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.
Salmos 47
Aclamemos al Señor.
Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra.
Cantemos con inteligencia, que nuestra alabanza sea su Santa Palabra.
El Señor ha elegido nuestra herencia.
Hechos 20:32. “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.”
Salmos 48
Observemos como estos cinco Salmos, que siguen a continuación, nos ubican perfectamente en el reino inconmovible. Todo el libro, toda la Biblia, toda la obra de Cristo, todo apunta hacia la voluntad de Dios: que todas las cosas sean reunidas en Cristo Jesús, para que Él sea exaltado y tenga la preeminencia en todo, de tal forma que su Palabra se cumpla. Para lograr entrar en ese propósito eterno de Dios, expresado en la suma de la Palabra, nosotros necesitamos ser santificados y renovados en nuestra mente. Sólo poniendo los ojos en el reino de los cielos, podemos entender lo eterno. Oremos para que sea roto el velo que nos impide ver, oír y entender lo que sucede en los cielos. Pongamos la mirada en las cosas que no se ven, porque las que se ven son pasajeras. Oremos unos por otros para que la lectura del libro de los Salmos nos haga pensar como Cristo.
Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado.
La verdadera alabanza es en los cielos.
Por eso el Señor sólo busca adoradores en espíritu y en verdad.
La verdadera alabanza es aquella que se hace conforme a su Palabra.
Nos acordamos de tu misericordia.
En medio de tu templo nos acordaremos de tu Palabra.
Como lo oímos, así lo hemos visto.
Como lo oímos, en tu Palabra, así lo hemos visto en el reino inconmovible.
La verdadera ciudad de Jehová de los ejércitos, la ciudad de nuestro Dios es La Jerusalén celestial, no la terrenal. La afirmará Dios para siempre: la afirmará y edificará con su Palabra.
Se alegrará el monte de Sion.
Se gozarán las hijas de Judá por tus juicios.
Nuestra alegría y nuestro gozo es por su Palabra.
Por el cumplimiento de sus juicios en Cristo Jesús.
Consideremos atentamente su salvación.
Verso 13. “Considerad atentamente su antemuro, Mirad sus palacios; Para que lo contéis a la generación venidera.”
Isaías 26:1. «En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro.»
Salmos 49
Escuchen esta Palabra pueblos todos.
Los plebeyos y los nobles, los ricos y los pobres. Abran su corazón que les voy a enseñar. Abran sus oídos espirituales. Abran sus ojos para que vean la verdad. Entiendan, estén atentos, estén apercibidos. Inclínense: sean humildes para aprender. Dejen su propia manera de pensar porque voy a enseñarles. Quiero revelarles mi pensamiento. La sabiduría eterna de la Palabra será expuesta, estén atentos. La boca de Dios hablará inteligencia. Declarará los enigmas por su Palabra.
No teman a la adversidad ni a la prosperidad de sus opresores.
No temas cuando aumenta la gloria del impío. Pongan su mirada en mí. Cuando la maldad y los opresores los rodeen, vuelvan su mirada a mi Palabra. No pongan su mirada en las cosas de este mundo, no confíen en lo terrenal. Todo puede perecer, riquezas, honra y nuestro cuerpo. Pero los enemigos no tienen el poder de hacernos perecer eternamente. Solamente YO soy su salvador.
La redención de sus vidas ha sido pagada con un gran precio: su sangre preciosa.
El Señor Jesucristo nos ha redimido y ha pagado nuestro rescate, el cual le costó gran precio. Ninguna opresión humana y terrenal, ningún padecimiento de este mundo, se compara con el precio que el Señor pagó por nuestra salvación. Él redimirá mi vida del poder del Seol porque él me tomará consigo. Gracias a su obra nunca veremos corrupción.
El malo.
Se considera dichoso porque prospera y recibe honras y loores. El malo tiene su mirada en lo movible. Confía en sus bienes y se jacta de sus riquezas, pero todo lo que tiene perecerá. No entiende la Palabra. Es semejante a las bestias. Su camino es locura. Sin embargo sus descendientes se complacen en sus dichos y se complacen en sus glorias terrenales. Si no se arrepiente, su alma perecerá para siempre, nunca más verá la luz.
Salmos 50
El Dios de Dioses ha hablado y ha resplandecido.
El que es la perfección de la hermosura ha hablado. Entendamos ahora esto, no sea que nos despedace, y no haya quien nos libre. Los cielos han declarado su justicia. Él es el juez. Ha hablado desde el nacimiento del sol hasta donde se pone y no callará. Ha convocado a los cielos de arriba y a la tierra para juzgar y reprender a su pueblo, los que hicieron pacto con Él, pacto basado en el sacrificio de Cristo. Fuego consumirá delante de Él. No nos reprenderá por nuestros holocaustos y nuestros sacrificios, que están siempre delante de Él. Sin embargo Él no los necesita porque suyo es el mundo y su plenitud. El único sacrificio que le alaba verdaderamente es la obediencia a su Palabra. Cuando esto suceda, entonces le invocaremos y Él nos librará.
Entended lo que dijo Dios a su pueblo desobediente.
¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes? No tomes mi pacto en tu boca, porque tu aborreces la corrección de mi Palabra y la echas tras tus espaldas. Ustedes se olvidan de mí. Tú también eres ladrón, adúltero y mentiroso. Tu lengua compone engaño, hablas contra tu hermano. Piensas que soy igual que tú. Pero te reprenderé y te pondré delante tu pecado. Si no entiendes esto y te arrepientes, entonces no habrá quien te libre del castigo destructor.
El verdadero arrepentimiento.
Significa entender esto que el Señor está diciendo en su Palabra. Reconocer nuestra desobediencia, confesar al Señor nuestros pecados, dejar el robo, el adulterio espiritual, la mentira, el odio y cambiar de rumbo para obedecer y ordenar nuestra vida conforme a su Palabra. Sólo a los que obedecen la Palabra, se les mostrará la salvación del Señor.
Oremos.
Te alabamos Padre, Rey y Señor, por la belleza, la singularidad, la poesía y la ternura de tu Palabra.
Nos inclinamos ante la majestuosidad y el poderío de tu reino. Tu reino es reino de todos los siglos.
Tu Palabra es una joya preciosa, una sabiduría inagotable. Queremos beber del agua viva, de cada verso.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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Sólo la Palabra de Dios puede explicarnos la Palabra de Dios. No hay luz fuera de la Palabra.
Alabemos a Jehová por su Palabra.
Démosle la honra debida a su nombre. Seamos obedientes hasta la muerte.
Salmos 37
Meditemos profundamente y con temor de Dios en la verdad expuesta en este salmo.
Observemos la contraposición entre el carácter efímero del malo y la eternidad del Señor y sus hijos que esperan el cumplimiento de su Palabra justa.
La importancia radical de lo inconmovible.
Solo poniendo los ojos en la suma de la Palabra y en su carácter inconmovible podemos tener paciencia ante la prosperidad del malo. Necesitamos aprender a esperar en lo inconmovible y eterno de su Palabra para ver el mundo movible como algo que no permanecerá. Solo poniendo los ojos en la Palabra, podremos decir que estamos poniendo los ojos en su eternidad.
Recordemos esto.
Nuestra propia justicia es un trapo de inmundicia ante su justicia y nuestros pensamientos no son sus pensamientos.
Isaías 64:6. «Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.»
Isaías 55:8. «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.»
El día que las verdades expuestas en este salmo sean implantadas y den fruto en nuestra vida, dejaremos de vivir amargados por la prosperidad del malo.
Necesitamos urgentemente este fruto en nuestra vida.
Salmos 38
Cristo.
Este Salmo es una profecía del padecimiento de nuestro Señor Jesucristo. Él fue perfecto y sin pecado y sufrió todo lo que describe el salmista.
Isaías 53:5. «…él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.»
Su padecimiento.
Reprensión, furor, castigo, ira, saetas. La mano del Señor sobre él. Enfermedades. Falta de paz que llegaba hasta los huesos. Las iniquidades sobre su cabeza como carga pesada.
Hedor y locura. Encorvado, humillado en gran manera, enlutado todo el día. Debilitado, molido en gran manera, gimiendo a causa de la conmoción del corazón. Congoja de corazón, falta de vigor, y falta de luz en sus ojos. Lomos llenos de ardor, nada sano en su carne. Sus amigos y compañeros se mantuvieron lejos de su plaga, sus cercanos se alejaron. Los que buscaban su vida armaron lazos, y los que procuraban su mal hablaban iniquidades, meditando fraudes todo el día. A punto de caer y dolor continuo.
Entender el padecimiento.
¿Qué reflexión hacemos al conocer en lo íntimo el padecimiento del Señor?
¿Cuál es nuestra conducta y actitud ante el padecimiento?
¿Somos llevados mansamente como ovejas al matadero?
La confesión y el arrepentimiento.
¿Qué decisiones tomaremos respecto a nuestro pecado?
Verso 18. «Por tanto, confesaré mi maldad, Y me contristaré por mi pecado.»
Salmos 39
El freno.
El salmista puso un freno en su boca para mantenerse callado y no pecar.
Sin embargo esto lo condujo a un dolor más grave y su corazón se enardeció, sus pensamientos eran un fuego que definitivamente lo condujeron a explotar.
¿Tenemos experiencias similares en nuestra vida?
Revisemos este punto a la luz de la Palabra.
¿Por qué causa explotamos con palabras que no provienen del corazón de Dios?
Mateo 12:34. «¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.»
Lucas 6:45. «El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.»
Abundancia de la Palabra en nuestro corazón.
¿Que necesitamos para que nuestras palabras contengan abundancia del sentir y pensar de Cristo? Lo primero es humillarnos, confesar nuestro pecado y arrepentirnos. Lo segundo es llenarnos de su Palabra diariamente para obedecerla.
Salmos 40
La liberación.
Si el Salmo 38 nos mostraba la intensidad del sufrimiento por el pecado y el 39 la explosión de nuestras palabras cuando pretendemos controlar por nuestras propias fuerzas los pensamientos, el salmo 40 nos muestra la felicidad de una vida que ha esperado pacientemente que el Señor lo libere de la aflicción. El fruto de la confesión, la obediencia y la paciencia son la felicidad y el gozo.
Meditemos.
¿Nos agrada hacer su voluntad? ¿Hemos puesto su ley en medio de nuestro corazón? Los resultados están en los versos 9-10.
Observemos el contraste.
No necesitamos poner un freno a nuestra boca cuando estamos llenos del pensamiento de Dios, porque el Espíritu Santo hará que su Palabra fluya en forma natural e irrefrenable. Que nuestra oración sea el verso 11, nuestra alabanza el 16 y nuestra confianza el 17.
Salmos 41
Veamos el cumplimiento de la profecía.
¿Vivimos nosotros para cumplir la Palabra del Señor?
Bendito sea su padecimiento y su salvación.
Tengamos presente el verso 5, porque el enemigo ansiaba la muerte de Jesús y que su nombre fuera extinguido de sobre la tierra. Nosotros somos responsables de mantener vivo su nombre.
Salmos 42
Sed de Dios.
¿Anhelas habitar en las moradas del Altísimo? Hemos sido creados para alabanza de la gloria de su gracia. Hemos nacido para anhelarlo, para desearlo, para habitar en su presencia. Es al Dios vivo a quien necesitamos, no palabras humanas, de humana sabiduría. No necesitamos obras de hombres. Nuestra alma solo hallará descanso en el Dios verdadero y eterno.
Necesitamos que esta Palabra hable a nuestra alma.
¿Por qué te abates, por qué te turbas? Espera en Dios, todavía lo vas a alabar porque Él nos salvará más allá de la muerte.
Oremos.
Seas enaltecido. Me gozo y me alegro en ti. Amo tu Salvación. Padre no retengas de mi tus misericordias, tu misericordia y verdad me guarden siempre. Líbrame Señor, apresúrate a socorrerme. No me entregues a la voluntad de mi enemigo. Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida para destruirla. Vuélvanse atrás y avergüéncense los que mi mal desean. Sean asolados en pago de su afrenta. Mi ayuda y mi libertador eres tú, Dios mío, no te tardes. Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, Por los siglos de los siglos. Amén y Amén.
Hasta los cielos llega tu misericordia, Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes. Tu justicia es justicia eterna. Tus juicios, abismo grande. ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Contigo está el manantial de la vida. Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, Que libras al afligido del más fuerte que él, Y al pobre y menesteroso del que le despoja? Di a mi alma: Yo soy tu salvación. Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa. Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío, Y no se alegren de mí. Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combaten. Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda. Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores. Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan. Sean como el tamo delante del viento, Y el ángel de Jehová los acose. Sea su camino tenebroso y resbaladizo, Y el ángel de Jehová los persiga. Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa, Y la red que él escondió lo prenda; Con quebrantamiento caiga en ella. Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí. Concédeme él deleitarme en ti. Guardaré silencio y esperaré en ti. Dejaré la ira, y desecharé el enojo.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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En nosotros todo debe proclamar su gloria, su gloriosa Palabra.
Sobre las muchas aguas.
Salmos 93:3-4. “Alzaron los ríos, oh Jehová, Los ríos alzaron su sonido; Alzaron los ríos sus ondas. Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, Más que las recias ondas del mar.”
Salmos 104:3. “Que establece sus aposentos entre las aguas, El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento.”
Apocalipsis 17:15. “Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.”
Truena el Dios de gloria.
Éxodo 9:28. “Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.”
Éxodo 19:16. “Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento.”
1 Samuel 7:10. “Y aconteció que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemorizó, y fueron vencidos delante de Israel.”
Job 26:11-14. “Las columnas del cielo tiemblan, Y se espantan a su reprensión. Él agita el mar con su poder, Y con su entendimiento hiere la arrogancia suya. Su espíritu adornó los cielos; Su mano creó la serpiente tortuosa. He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos; ¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?”
Job 37:2-5. “Oíd atentamente el estrépito de su voz, Y el sonido que sale de su boca. Debajo de todos los cielos lo dirige, Y su luz hasta los fines de la tierra. Después de ella brama el sonido, Truena él con voz majestuosa; Y aunque sea oída su voz, no los detiene. Truena Dios maravillosamente con su voz; Él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.”
Salmos 18:13-15. “Tronó en los cielos Jehová, Y el Altísimo dio su voz; Granizo y carbones de fuego. Envió sus saetas, y los dispersó; Lanzó relámpagos, y los destruyó. Entonces aparecieron los abismos de las aguas, Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del aliento de tu nariz.”
Salmos 77:10-19. “Te vieron las aguas, oh Dios; Las aguas te vieron, y temieron; Los abismos también se estremecieron. Las nubes echaron inundaciones de aguas; Tronaron los cielos, Y discurrieron tus rayos. La voz de tu trueno estaba en el torbellino; Tus relámpagos alumbraron el mundo; Se estremeció y tembló la tierra. En el mar fue tu camino, Y tus sendas en las muchas aguas; Y tus pisadas no fueron conocidas.”
Apocalipsis 4:5. “Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.”
Apocalipsis 8:5. “Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.”
Apocalipsis 11:19. “Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.”
Apocalipsis 16:18. “Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.”
Apocalipsis 19:6. “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!”
Salmos 30
Nuestro amado Cristo.
Hiciste subir mi alma del Seol; me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.
Jonás 2:4-6. “Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; Mas aún veré tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeóme el abismo; El alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.”
Has cambiado mi lamento en baile.
Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.
Salmos 149:3. “Alaben su nombre con danza; Con pandero y arpa a él canten.”
Salmos 150:4. “Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas.”
2 Samuel 6:14. “Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.”
Jeremías 31:4. “Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas.”
Jeremías 31:13-14. “Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.”
Salmos 31
En tu mano encomiendo mi espíritu.
Lucas 23:46. “Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.”
De todos mis enemigos soy objeto de oprobio.
Soy el horror de mis conocidos; Los que me ven fuera huyen de mí.
Mateo 26:56. “Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.”
Porque oigo la calumnia de muchos.
El miedo me asalta por todas partes, Mientras consultan juntos contra mí, e idean quitarme la vida.
Mateo 26:3-4. “Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle.”
Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte.”
Mateo 27:1. “Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte.”
Salmos 32
El que confiesa su pecado.
Confesar es declarar el pecado y no encubrir la iniquidad.
Es bienaventurado.
Es perdonado y cubierto su pecado y su maldad.
No será culpado de iniquidad.
En la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
Con cánticos de liberación será rodeado.
El Señor le hará entender, y le enseñará el camino en que debe andar.
Le rodeará la misericordia.
El que calla y no confiesa.
Será culpable de iniquidad.
Tendrá engaño en su espíritu.
Se envejecerán sus huesos.
Gemirá todo el día.
De día y de noche se agravará la mano del Señor sobre él.
Se volverá su verdor en sequedades de verano.
Muchos dolores habrá para él.
No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a confesar su pecado.
¿Esperas que la confesión de pecado sea agradable?
¿Te humillas a reconocer tu maldad?
¿Callas y dejas que pase el tiempo sobre tu pecado?
Mientras no confiesas, solo atesoras maldad, aumentas orgullo y endureces tu corazón.
Cada segundo que pases sin confesar tu pecado es un segundo de amargura.
Salmos 33
La alegría bíblica.
El gozo es una consecuencia, un producto de ver cumplida su Justicia y de caminar en obediencia e integridad.
Salmos 32: 11. “Alegraos en Jehová y gozaos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.”
Salmos 97:12. “Alegraos, justos, en Jehová, Y alabad la memoria de su santidad.”
La Justicia es la Palabra de Dios.
Cristo, el verbo encarnado, es nuestra justicia.
Por lo tanto ser justo es obedecer la Palabra de Dios.
Salmos 35:28. “Y mi lengua hablará de tu justicia Y de tu alabanza todo el día.”
Salmos 19:9. “El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.
Salmos 119:123. “Mis ojos desfallecieron por tu salvación, Y por la palabra de tu justicia.”
Salmos 119:142. “Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.”
Salmos 119:144. “Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré.”
Salmos 119:160. “La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia.”
Salmos 119:172. “Hablará mi lengua tus dichos, Porque todos tus mandamientos son justicia.”
Santiago 2:23. “Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.”
Hebreos 11:7. “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.”
Salmos 132:9. “Tus sacerdotes se vistan de justicia, Y se regocijen tus santos.”
Romanos 3:24-35. “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.”
La Justicia bíblica, trae persecución y la persecución produce felicidad bíblica.
Mateo 5:10 – 12. “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.”
El arpa.
Más que un instrumento musical, contrapone el modelo de la adoración celestial versus los modelos humanos.
Apocalipsis 5:8 – 10. “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.”
Apocalipsis 14: 2 -3. “Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.”
Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.
Así como por la Palabra se hizo el universo, también por la Palabra, se crea en nosotros la voluntad de Dios.
Isaías 55:11. “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”
Verso 9. “Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió.”
Alabemos su Palabra.
Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad.
Aclamad, cantad, hacedlo bien.
Hacedlo con Júbilo, porque la Palabra de Dios es recta y la obra de Dios es hecha con fidelidad
Salmos 56:10. “En Dios alabaré su palabra; En Jehová su palabra alabaré.”
Salmos 34
Temed a Jehová.
1 Samuel 12:24. “Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros.”
2 Reyes 17:39. “Mas temed a Jehová vuestro Dios, y él os librará de mano de todos vuestros enemigos.”
1 Crónicas 16:30. “Temed en su presencia, toda la tierra; El mundo será aún establecido, para que no se conmueva.”
Job 19:29. “Temed vosotros delante de la espada; Porque sobreviene el furor de la espada a causa de las injusticias, Para que sepáis que hay un juicio.”
Salmos 34:9. “Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues nada falta a los que le temen.”
Salmos 96:9. “Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; Temed delante de él, toda la tierra.”
Mateo 10:28. “Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”
Lucas 12:5. “Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.”
1 Pedro 2:17. “Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.”
Apocalipsis 14:7. “Diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”
Verso 16. “La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la tierra la memoria de ellos.”
En contraste con el verso 22: “Jehová redime el alma de sus siervos, Y no serán condenados cuantos en él confían.”
Observemos el verso 11.
Somos responsables de enseñar a nuestros hijos el temor de Jehová.
La fórmula para la sanidad mental.
Verso 4. “Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.”
Verso 6. “Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias.”
Salmos 35
Observemos el salmo.
¿Consideramos esto una oración bíblica?
Jehová Dios mío, Júzgame conforme a tu justicia.
¿Soportaremos este juicio?
¿Se alegrarían nuestros enemigos del resultado del juicio de la Palabra de Dios sobre nosotros?
Oremos
Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. Oye la voz de mis ruegos. No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. Enséñame tu camino, Y guíame por senda de rectitud A causa de mis enemigos. No me entregues a la voluntad de mis enemigos. A ti clamaré, Roca mía, no te desentiendas de mí, Para que no sea yo, dejándome tú, Semejante a los que descienden al sepulcro. Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo. No me arrebates juntamente con los malos, Y con los que hacen iniquidad. Dale a nuestros enemigos, su merecido conforme a la obra de sus manos, y conforme a la perversidad de sus hechos. Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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