Día 132. Libro 13.
1 Crónicas 1-4
- La importancia de las genealogías bíblicas.
- Observemos lo que para el Señor es importante.
- Recordemos que en su Palabra todo edifica.
- Las genealogías nos permiten verificar el origen de las descendencias, así como contar y registrar por escrito, la historia de su pueblo.
- La palabra «genealogía» aparece repetida 6 veces y «descendencia» aparece 164 veces en los 66 libros. Nada desdeñable por cierto.
- ¿Tiene importancia para el Señor el hecho de que seas un verdadero descendiente del linaje de David, e hijo de la promesa dada a Abraham? Observemos estos textos:
- Génesis 26:4. “Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente.”
- Malaquías 2:15. “¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.”
- Hechos 3:25. “Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.”
- Óseas 1:10. “Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.”
- Cuando sean abiertos los libros eternos, algunos no lograrán demostrar la casa de sus padres, ni su genealogía, porque no estarán escritos sus nombres en el libro de la vida.
- Nehemías 7:61. “Y éstos son los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Adón e Imer, los cuales no pudieron mostrar la casa de sus padres, ni su genealogía, si eran de Israel.”
- Isaías 14:20. “No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos.”
- Apocalipsis 17:8. “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.”
- En este libro de la Biblia, el término ENGENDRÓ, se repite 87 veces.
- Hagamos algunas consideraciones bíblicas sobre este término.
- El Espíritu Santo engendró a Jesús en María. Ver Mateo 1:20.
- Clamemos al Señor. Que el Espíritu Santo engendre hijos suyos en nosotros. Juan 1:13. «Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.»
- La iglesia, la cual somos nosotros, necesita permanecer en la Palabra para engendrar hijos espirituales. 1 Timoteo 2:15. «Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.»
- También está referida a la Palabra, en un sentido inconmovible. 2 Timoteo 2:23. «Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas.»
- Examinémonos a nosotros mismos.
- ¿Nos guardamos del pecado?, ¿Nos comportamos como hijos de Dios engendrados por Él?
- 1 Juan 5:18. «Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.»
- • ¿Estamos engendrando hijos de Dios, o somos estériles?
- ¿Cuántos hijos espirituales se nombrarán en nuestra descendencia, el día que sean abiertos los libros?
- Clamemos al Señor: dame hijos o si no, me muero. Así como Raquel, que le pedía hijos a su esposo: Génesis 30:1. «Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, (…) decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.»
- Seamos como Ana, que estaba atribulada, lloraba, se afligía y no comía porque Jehová no le había concedido el tener hijos. Ella comprendió en un sentido inconmovible el poder del Señor manifestado a través de un hijo.
- 1 Samuel 2:1-10. “Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación. No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro. No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las acciones. Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los débiles se ciñeron de poder. Los saciados se alquilaron por pan, Y los hambrientos dejaron de tener hambre; Hasta la estéril ha dado a luz siete, Y la que tenía muchos hijos languidece. Jehová mata, y él da vida; El hace descender al Seol, y hace subir. Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece. Él levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo. Él guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza. Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová juzgará los confines de la tierra, Dará poder a su Rey, Y exaltará el poderío de su Ungido.”
- E invocó Jabes al Dios de Israel.
- 1 Crónicas 4:10. “¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.”
- Efesios 3:20. «Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.»
Oremos
- Señor danos hijos espirituales, engendrados según tu voluntad.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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