Día 128. Libro 12.
2 Reyes 17
- Las causas del cautiverio del pueblo de Dios.
- Observemos cuidadosamente cómo el Señor las específica y precisa una a una. No hay nada que quede a la imaginación, no hay cabos sueltos.
- No obedecieron la Palabra.
- Desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había prescrito a ellos.
- Dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios.
- Endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios.
- Siguieron la vanidad, y se hicieron vanos.
- Hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehová su Dios.
- Fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas.
- Se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová.
- Hicieron cosas muy malas.
- Provocaron a ira a Jehová su Dios.
- Pecaron contra Jehová su Dios.
- Edificaron lugares altos en todas sus ciudades.
- Quemaron incienso en todos los lugares altos, a la manera de las naciones que Jehová había traspuesto de delante de ellos.
- Servían a los ídolos, de los cuales Jehová les había dicho: Vosotros no habéis de hacer esto.
- Temieron a dioses ajenos.
- Se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera.
- Levantaron estatuas e imágenes de Asera en todo collado alto, y debajo de todo árbol frondoso.
- Adoraron a todo el ejército de los cielos, y sirvieron a Baal.
- Hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego.
- Se dieron a adivinaciones y agüeros.
- Anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehová había lanzado de delante de los hijos de Israel.
- Anduvieron en los estatutos que hicieron los reyes de Israel.
- Anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de ellos.
- Las advertencias antes del cautiverio.
- Verso 13. “Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas.”
- Precisemos algo importantísimo: ¿Qué es la dureza del corazón?
- Es no entender, desechar y desobedecer la Palabra.
- Es tener un corazón de piedra, no arrepentido, ni humillado ante el Señor.
- Es no confesar nuestro pecado y no reconocer que nos apartamos de la Palabra.
- Es no escuchar la Palabra y ser sabio en tu propia opinión.
- El juicio.
- Versos 18-20. “Jehová, por tanto, se airó en gran manera contra Israel, y los quitó de delante de su rostro; y no quedó sino sólo la tribu de Judá. Mas ni aun Judá guardó los mandamientos de Jehová su Dios, sino que anduvieron en los estatutos de Israel, los cuales habían ellos hecho. Y desechó Jehová a toda la descendencia de Israel, y los afligió, y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia.”
- Verso 23. “Hasta que Jehová quitó a Israel de delante de su rostro, como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy.”
- Hasta hoy.
- Este término se repite dos veces en el capítulo. Versos 23 y 27.
- Hagamos una reflexión vital y muy importante.
- Considerando que somos el Israel de Dios.
- Considerando que la historia de Israel y su cautiverio son una advertencia para nosotros.
- Hagámonos estas preguntas:
- ¿Caminamos hacia el cautiverio?
- ¿Actualmente se observan las mismas características descritas anteriormente, de pecado, en medio del pueblo de Dios?
- Examinemos con mucha seriedad este tema. Porque de esas respuestas depende no sólo nuestra comprensión de TODA la escritura, sino nuestro caminar y la posibilidad de cumplir las escrituras y ser siervos que exhortan y amonestan con la Palabra.
- ¿Será el cautiverio del pueblo de Dios, la verdadera profecía?
- Jeremías 23:33. «Y cuando te preguntare este pueblo, o el profeta, o el sacerdote, diciendo: ¿Cuál es la profecía de Jehová? les dirás: Ésta es la profecía: Os dejaré, ha dicho Jehová.»
- Óseas, rey de Israel.
- Verso 2. “E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, aunque no como los reyes de Israel que habían sido antes de él.”
2 Reyes 18
- Ezequías, rey de Judá.
- Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre.
- Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán.
- En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá.
- Siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés.
- Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba.
- Él se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió.
- Nuevamente el Señor precisa las causas del cautiverio.
- Verso 12. “Por cuanto no habían atendido a la voz de Jehová su Dios, sino que habían quebrantado su pacto; y todas las cosas que Moisés siervo de Jehová había mandado, no las habían escuchado, ni puesto por obra.”
- La blasfemia.
- Así habla el enemigo de nuestras almas: “¿En qué confías, que te has rebelado contra mí? (…)” Verso 20.
- Evidentemente ¡nosotros confiamos en Jehová nuestro Dios!
- ¿Es esto cierto?
- Verso 25. “¿Acaso he venido yo ahora sin Jehová a este lugar, para destruirlo? Jehová me ha dicho: Sube a esta tierra, y destrúyela.”
- Versos 33-35. “¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria? ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim, de Hena, y de Iva? ¿Pudieron éstos librar a Samaria de mi mano? ¿Qué dios de todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?
- Muy interesante y digno de mención el reclamo del Rabsaces.
- ¿Cómo Dios los escuchará si ustedes quitaron sus lugares altos?
- Recordemos que los lugares altos son abominación a Jehová.
- Reflexionemos en el interés que tiene el enemigo de nuestras almas en que mantengamos las prácticas que Dios aborrece.
Oremos
- Gracias Padre por librarnos del mal.
- Enséñanos a obedecerte y a caminar solo en pos de ti.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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